15 sept 2014

Mini - Fabula, puede leerla o no, irse al carajo o a Mercadolibre: Hoy sali de la esclavitud, o sea del trabajo, y tuve, como quien quiere un helado o una escapada a mar del plata, un impulso irracional de ir a conseguir un libro de titulo prometedor, de un autor que se dice, es "una de las voces mas solidas de la narrativa argentina contemporanea" (segun la contratapa de dicho libro, claro), y entonces sali todo despatarrado a esquivar trajeados apurados, turistas y señoras gordas, todo esto mientras leia (caminando) una novela de Hemingway que, como las novelas de perez galdos de la maga, no termina nunca, y luego de encontrar el libro en una libreria de 2x2 de la calle Ayacucho pero con libros hasta el techo y musica clasica (ya cerrada, pero me abrieron porque la entrada era de vidrio y el contacto visual hace mas bondadosa a la gente, siempre y cuando uno tenga zapatos, saco y un libro de Hemingway en la mano) fui a meterme con urgencia en un cafe. Digo con urgencia porque asi como hay gente que tiene que ir al baño despues del primer mate, pelear despues del cuarto vodka o fumar despues del ultimo polvo, asi yo tengo una necesidad fisiologica y muy hipster de meterme en un cafe si estoy solo y con un libro nuevo. Meterme en el cafe aunque sea solo para mirar la contratapa y salir a los quince minutos, sintiendome un poco mas estupido, un poco mas no se que y tambien un poco mejor. Lo juro, es asi y no se por que. Es un infantilismo surgido de leer a Sabato de adolescente, y mas tarde a Arlt y a Dostoievsky y en fin. Si eso no es construir la imagen de uno mismo, no se que es.
La cosa es que sali de ahi y me tome el 106, repleto de gente que volvia del trabajo, que aun volvia del trabajo. Es casi inutil querer viajar vacio en Buenos Aires, como no sea a las tres de la mañana.
Por suerte habia, parada en el medio del colectivo, como las madonnas de los cuadros de Verrochio o Boticelli, una chica muy alta y muy linda, y entonces me acorde que a la mañana habia leido, mientras viajaba mediodormido en el subte B (rumbo a la esclavitud) en el diario "El Argentino" de un señor sentado que ver gente linda tenia los mismos efectos endorfinicos que ciertas drogas y que me habia acordado de Platon.
Mientras miraba a la chica por sobre Hemingway abierto en la pagina 113 pensaba que se parecia increiblemente a una chica que conozco, pero felizmente llevada a una belleza renacentista. No se que mecanismos comparativos del carajo operaran para que uno piense esas cosas. Por suerte o desgracia pegue un asiento y quede de espaldas a la beldad que justo en ese momento hablaba por celular y sonreia maravillosamente.
Y entonces subio un tipo mucho mas bajo y feo, algo que era como los musicos vagabundos de muerte en Venecia, pero con la diferencia de que este iba solo (no, iba con la mujer y el hijo de 4 años) y no solo le faltaba un instrumento, sino tambien un brazo.
Luego de mostrar la obligatoria credencial de discapacidad (que ninguno de nosotros miro) comenzo a mendigar (palabra horrible) con un argumento de 150 pesos para no quedar en la calle, poniendo a su mujer e hijo como palanca emocional, como si no fuera ya tragedia la suya sola, y lo interesante es que el tono era agresivo, no de suplica o conmiseracion, sino agresivo como si tuviese unas ganas locas y reprimidas de arrebatar una cartera, cosa que indignaba la superioridad de las señoras, los cadetes y todos los pazguatos que esperan todo el dia para eso, para sentirse seguros y realizados ante la comparacion con ese pobre tipo, pero que en mi caso habia logrado que cierre el libro para oir atentamente.
Despues de recorrer el colectivo dos veces, con los malos modales y codazos correspondientes (lo cual era causa pero tambien efecto de la aplastante gelidez silenciosa de todos los pasajeros, los cuales se defendia de la miseria con el marmoreo muro de la indiferencia a base de celulares, libros y hacerse los dormidos).
El hombre pregonaba su melodrama rapida y friamente. Nos odiaba, nos despreciaba a todos con o sin sentido, pero yo (mi irrefrenable tendencia a ponerme del lado del pobre) no podia pensar mas que cuanta razon que tenes hermano, con toda tu incapacidad para entender incluso tu propia situacion, cuanta razon que tenes, y mientras yo pensaba esto el tipo ya discutia con una jovencita de saco rojo que, indignadisima, lo acusaba a plena voz de haberle tocado el culo, cosa que con un solo brazo y ese colectivo tan lleno merecia mas el aplauso que el repudio.
El tipo volvio cerca del chofer e hizo una pausa. Silencio. La indiferencia de los pasajeros era kafkiana, y yo queria decirle al mendigo que aunque lo atendiese alguien del otro lado del tubo, no podria uno decir con seguridad que estuviese hablando con un funcionario del Castillo, cuando entonces el mendigo nos miro a todos con esas miradas vacias que al no mirar a nadie nos abarcar innegablemente a todos, aunque nos hagamos los sotas, y entonces nos dijo que muchas gracias, rabiosamente y a los gritos y con desesperacion tapada por el orgullo que muchas gracias, que era increible que un colectivo lleno, pero llenisimo, y que le habian dado, entre todos, una moneda de un peso. Miserables, ratas de porqueria, basuras que viajaban a mar del plata y cambiaban el auto, que seguramente ese dia habian gastado quien sabe cuanto en alfajores y tonterias, en cafes y libros y paquetes de cosas tiradas por la mitad, cosas que se usan una o dos veces o nunca, y que solo una moneda de un peso en un colectivo lleno, llenisimo de personas que (claro que todo esto ultimo lo pensaba yo, mientras pretendia no estar ahi, detras de mis 600 paginas de editorial De Bolsillo) se indignan con Gaza o con el Ebola pero que eligen guardarse su peso mientras otro (cualquier otro, y ahi esta el asunto, un otro cualquiera, que es el unico otro verdadero, legitimo) va a parar a una acera fria y humeda y llena de tierra y piojos, sea hipotetica o no esa situacion, tenga uno o dos brazos, tenga mujer o hijos, los señores se guardan su peso porque claro, porque, querria haberte dicho, mendigo, cada cual se gano ese peso trabajando y de todos modos (querria habertelo dicho enfrente de todos y no estar escribiendo esto ahora casi como algo lastimoso, casi como una resignacion o una disculpa que merece un sopapo mas que el "te perdono, cagon") ninguno de nosotros era responsable de tu miseria, mendigo; habias entrado en nuestra vida, en nuestra vida que a esa hora esta mas cansada y aburrida que nunca, hacia solo unos minutos.
Por eso, aunque levantases ironicamente la moneda de un peso como Socrates su indice en la Academia de Rafael, con una mirada rabiosa y una sonrisa hipocrita, por eso tambien te habria querido explicar que era casi natural que cada cual evitara la compasion como mejor pudiese, algunos con el celular, otros con aforismos de Nietzsche - Zarathustra, que era natural porque en la sociedad del exito, descendiente de los sonrientes carteles de Malboro de los 60, pero mas enferma y neurotica, en esta sociedad de despotas en Gucci y de sociopatas y cyborgs sonrientes y de buen curriculum, se le huye a la miseria (que digo, a su sola idea) del mismo modo como se huye de toda negatividad, de todo dedo levantado, que en este caso era una moneda, una moneda que de tan alta casi tocaba el cielo (el techo) con su solcito de cobre y que interpelaba, junto con ese "gracias", todas nuestras miserables existencias de viajar sentados rumbo a casita. La monedita interpelaba a todo el genero humano.
Pero no te lo dije, mendigo, discapacitado real o falso, seguramente falso y ademas drogadicto para la tranquilidad de nuestras conciencias negadoras del misero pesito y por lo tanto desesperadas buscadoras de pretextos demonizadores, no te lo dije, y por eso ahora narro todo esto mientras coo un plato de polenta.


10 sept 2014

Vicky Waiting

Aunque no tenga nada que ver, aunque ahora ya no importa, yo ya una vez escribi esto. Es decir, escribi un cuento que era identico a esto, y que tambien era identico a una cancion que ahora acabo de escuchar por primera vez. La cancion es una cancion de jazz que, en cuestion, es homonima del titulo, y entonces esto que escribo y que ya escribi y luego desdije y estupidamente (tal vez) borre y ahora rescribo es como ese otro texto y como la cancion de  jazz, salvo porque no es para nada como la cancion sino que es la cancion. Pero como dije, ahora ya no importa.
Importo esa tarde, Vicky, cuando te encontre en la plaza como si esperaras. Y fijate que no digo me esperaras, sino solo esperaras, si, como si esperaras algo o no, porque tal vez no era algo sino nada, sino solamente a la espera, expectante. Mi falseamiento de los hechos no podria llegar a creerme el objeto indirecto de ese verbo esperar, que mas que verbo (categoria lexica que expresa accion o movimiento) deberia ser algun tipo de adverbio, algun lexico de modo, y aun mas en tu caso, dado que esa tarde soleada no esperabas nada (jamas crei que me esperaras, que esperaras a nadie), sino que solamente esperabas. Esperar...
¿Que es esperar, me queres decir? A ver, veamos: Tener esperanza de conseguir lo que se desea. ¿Que deseabas? Definitivamente deseabas algo. Luego de tanto tiempo, de haber escrito y borrado y vuelto a escribir, a tanto tiempo y espacio de esa tarde en la plaza que ahora recuerdo no era para nada plaza, y mucho menos una plaza de La Plata como crei por tanto tiempo, sino que mas bien era una tarde de mucho calor en parque Centenario o Rivadavia, entre los chicos y los puestos, entre las pelotas de futbol y los mates de tanta gente, pero sobre todo cerca de la calesita y de los puestos. Los puestos se me imponen sobre todo, Vicky. Los puestos y verte parada en la vereda, sobre avenida Rivadavia, absorta contemplando una manta repleta de cosas que eran como gorros o pantallas de velador, verte absorta y sin verme y pensar que era como si estuvieses esperando, mas no esperando algo, sino, en fin. 
¿Que estabas deseando? Yo no me habria acercado de no oler eso que era como un deseo disperso, como una nube de tabanos verdes y dorados que te rodeaban zumbando y cantando, alborotando tu pelo rubio y largo, rozando impavidamente y con esa furia ciega de los tabanos tu piel tan invadida por el calor, tan tubo fluorescente, tan tan.
Esperar: Tener esperanza. No. ¿Creer que va a succeder alguna cosa? Muy posiblemente. ¿y si no? Desear que algo ocurra. Eso ya casi es un verbo. Es interesante la cuarta definicion de la RAE:
"Permanecer en un sitio donde se cree que ha de ir alguna persona o ha de ocurrir algo". Mientras oigo Abide with Me realmente sospecho si es realmente la cuarta definicion de la RAE, puesto que ahora recuerdo que tal vez ese recuerdo sea tardio, o tal vez incluso inexistente porque, ¿me habias esperado? Ahora creo que en realidad te encontre un poco antes, en las cuadras cuyos nombres nunca recuerdo, pero que rodean entre bares y puestos de diario la estacion de Caballito, y que entonces hablamos de musica y me acompañaste o te segui al Parque, y ya entonces mientras caminaba y te rozaba minusculamente con el brazo, mi brazo largo y levemente peludo y tu brazo casi espectral, siempre tan falto de esa cadencia tan artificialmente natural que poseen la mayoria de las mujeres. Vos te movias como empujando el aire, como una sirena o una medusa, levemente inclinada hacia adelante, hechandote sin quererlo la pajarera rubia en la cara y en los ojos, haciendome pensar que buena falta te harian unos anteojos de carey.
Y fue entonces despues, cuando vos veias o creias ver las pantallas o los gorros que yo me aleje hacia la calesita para acariciar a un gato muy marron y muy gordo, para luego voltear y admirar la perspectiva de como una hermosa sirena rubia esperaba (cuarta definicion. Exempli Gratia: "te espero  las ocho), y ahora tambien recuerdo otra semantica de esperar, y es la de parar en una actividad hasta que succeda algo. E.G: Esperemos a que se enfrie para comer. Esperemos. ¿Yo no esperaba algo tambien? 
Porque no habia razon para irnos o para quedarnos, y haciamos mientras pretendiamos no hacer, y pretendiamos buscar (yo discos, vos quien sabe) cuando en realidad esperabamos a que algo succediese. Todo esto puede haber sucedido de este modo, o al menos un poco de este modo. No hay que fiarse de los escritores como yo, tan propensos al monologuion. Fijate que practicamente no recuerdo nada de lo que hablamos esa tarde, ninguna frase tuya, nada concreto, solo la sensacion de lo frio de tus manos pese al abrumador calor, salvo esa repugnancia como de murcielago que siempre me inspiro el sudor frio, salvo la sensacion de un embudo hueco en el centro del mundo; Eso y la espera, la espera y esas cosas como tabanos de jade o moscardones.
Deberia haberte besado, ahora lo se. 
Dos personas que esperan es mal negocio. Algo inutil, kafkiano, que huele a tramite o a cola de hospital. Esperar, paciencia, paciente, hospital. Todo Falso, pura literatura. Ver una mujer de pollera roja y pensar en el diablo, ver el mar y pensar en los jonicos, el insomnio y la muerte: todas trampas. Todas trampas, si, pero algo de eso habia. Tal vez no pense en los hospitales. Casi con seguridad no pense en ello. Yo nunca pienso esas cosas. De hecho, casi nunca pienso nada. 
Esperar por. Durante. En la puerta. Con sueño.  A que acabe.Dejar esperando. Un beso. Bah, 
Esperar en el sentido de influir. 
- Vicky, espero algo de vos - Ergo, estoy aca como si fuese presion atmosferica. Vos seguramente me habrias mirado sin decir una palabra, en esos angulos raros que tenias, ni de frente ni de costado, ladeada de un modo extraño, cual cobra u flamenco, y yo te habria dicho que
- Me gustas, estoy aca porque me gustas, pava, pavota, pavita, soporto el calor y las señoras conchetas que toman cafe del otro lado de la avenida solo por vos, por tu pelo y porque te quiero.
Pero las cosas no succederian de ese modo. Yo no hablo nunca asi. Asi hablan algunos personjes que cada tanto leo, que leo para llenar los huecos de estas escenas. No, las cosas no ocurririan asi. Ocurrian menos Maria y Castel y mas vos y yo, mas realidad, aburridamente, vos zorra entre los puestos, negando querer las uvas, yo perro de caza detras de la zorra plateada, hasta ir a tomar una gaseosa cerca de la fuente o en los bancos de madera, y entonces te habria besado sin conmiseracion alguna, en la boca y sin una incomoda palabra de por medio, silenzio stampa. 
Es raro que no lo haya hecho, me digo ahora. Casi nunca resisto la tentacion de besar una mujer que repentinamente me gusta, sobre todo si es en una plaza y hace calor y es tan rubia y tan desfalleciente, sobre todo si hay casualidad de por medio (la casualidad deberia absolvernos de las peores villanias). Porque fue eso: me gustaste repentinamente, porque si, porque yo buscaba un ejemplar de Nadja que no encontraria hasta meses despues (en ese mismo parque o en otro muy parecido) y vos nunca me dijiste que hacias ahi, tan irrealmente ahi, inutilmente estabas ahi, tan de codo contra el farol a la noche en una esquina de la boca o san telmo que Sol - Do. Por todo eso y tambien porque estabamos solos y caballito es siempre hermoso por la tarde, con sus sombras y sus calles empedradas. Las sombras y los empedrados son como invitaciones a los besos y a los paseos en carrosa, las herraduras en las piedras hacian (hubiesen hecho) clap-clap-clap-clap, y el sol se esconderia demasiado rapido detras de algun edificio. No hubiera hecho nada mas que besarte, de eso estoy seguro.
Incluso ahora no puedo asegurar que fueses vos, Vicky, la que ese dia me habias gustado repentinamente. Antes y despues de ese dia fuistes y volvistes a ser nada o poco menos. Ahora no pasarias del te con leche y la charla amena, aunque te me aparecieses vestida de encaje victoriano, con un hermoso parasol blanco y todo. Las cosas son un misterio. Yo creo en las posesiones. Con ese calor, quien te dice que con ese calor y tu debilidad no fueses un poco como las locas (posesas recurrentes), no fueses un poco otra (¿que hacias ahi, de todos modos?), mitad vos y mitad ese pozo vacio que flotaba en el aire y me arrastraba muy cerca tuyo.
Lo interesante, o lo aburrido, es que no puedo precisar como termino todo. ¿Acaso termine comprando una navaja, casi por despecho? ¿Acaso todo transcurrio como una cancion ya archisabida? No puedo evitar pensar que en el primer texto, protoversion de este mismo y anterior a la cancion, la historia terminaba de otro modo, que yo intentaba besarte y vos me dabas vuelta la cara de un cachetazo, o solamente movias hermosamente la cabeza hacia un costado, como un armiño o como Marusja la hermosa rusa del Sanatorio Berghof. Tambien podia terminar de la manera contraria a esta o a la anterior. El problema es que todas estas son opciones de la literatura, y que en la vida real suele imponerse el habito, la fuerza que nos mantiene fijos en la insana costumbre de dejar pasar, casi con desgano, las oportunidades y con ellas, los errores y los aciertos. A esta altura ya da igual. Da igual porque esto es darle vueltas a lo mismo, a algo que esta en algun lado, congelado en esa tarde y en los pedazitos de iris que escapaban de tus pestañas demasiado cargadas de esa cosa negra (siempre ignorare el nombre) que las egipcias y los mapaches tienen sobre los ojos. Al igual que ahora, estabas compuesta, como yo, mas de ausencia que de presencia.
Entonces tal vez estabamos, aun estando ahi, estando en otro lado. Es decir, siendo en otro lado. Es un escape facil, tan fantastico que parece infantil, Vicky. Pero es que de otro modo nunca podre entender como vos y yo estupidamente caminando por algo mas de dos horas entre los puestos hablando de nada y mirando la nada y pasando entre las lonas llenas de señoras y chicos insportables y tal vez al fondo alguna banda callejera, formando una figura que no solo no podia cerrarse, que era tan dificil de vivir sin la fuga, sino que tampoco podia (aun no puede, eso obvio) escribirse, irrefutablemente inenarrable, prueba externa este texto que seguramente borrare. La cancion ha ayudado mucho, no hay duda.

PD: De algun modo, Vicky, esto es una carta. Es molesto tener que publicar esto obligado por la sincronizidad de una cancion entre tantas, molesto haber tenido que sacar a revolotear lo que ahora no son mas que fragmentos de recuerdos, ya seguramente contaminados por mil mecanismos psicologicos, por el orgullo y la influencia de la poesia de Goethe, para citar una de las muchas deformaciones que afectan lo que fue real. Escribir es pasar la realidad por una picadora de carne. El anonimato que con esfuerzo (el mio) mantenes en estas lineas es solamente la imposibilidad de los lectores para reconocerte (si te conocieran) del otro lado, del lado de la carne picada, del lado del espejo falso o destruido.

27 ago 2014

Las Destrucciones

Vera iba por las frias calles de San Petesburgo. Sus ojos negros eran los del cansancio y los del odio. Todos o nadie, todo o nada, pensaba. Su ropa oscura y casi miserable era un parco reflejo se su propio espiritu, duro como las prisiones. Tenia los cabellos ocultos en un paño y caminaba mirando al suelo con fijeza. Su mirada era la mirada del convencimiento, la mirada de quien se sabe perdido, pero por eso mismo encaminado. En su mano derecha, oculta bajo una larga capa invernal semicubierta de nieve, ocultaba un tosco revolver. Cada una de sus balas clamaba un nombre, un nombre impio e indignante, el nombre de un tirano: Fiodor Fiodorovich Trepov.

En la primavera del 42 la carreta del rey avanzaba por las colinas de Moravia. Quizas no fuese una carreta, sino un Mercedes Benz descapotable. Quizas no fuese el rey quien viajaba dentro, contra el viento, seguramente contento y oliendo la primavera. Lo mas seguro es que fuese Reinhard Heydrich, alto dirigente de las SS y "protector" de Bohemia.

Vivi miraba las lilas. Le habian gustado desde siempre, desde la primera vez que recordaba el jardin. Habia hormigas. Ahora mismo una trepaba sobre la loza. Tenia ganas de agarrar un palito y picarla un poco, de hacerla rabiar. Antenas y patas, y que gruñera un poco, apretarla levemente con la punta del palito, contra la loza, contra el muro de roca que para la hormiga era la loza. Si, que sintiera tambien ella la presion de algo aplastante que aprisionaba, que se retorciera, porque el sol ya descendia y las lilas tenian ya ese color raro y como feo. Sucio y apagado, el color de las sombras que crecian, y Vivi que solamente miraba las lilas.

Estaria en la butaca de un bar, triste y casi estupido. Se miraria en un espejo o en una superficie de madera encerada. Luego sin dudas pediria una cerveza y tal vez unas papas fritas que se enfriarian en su mayoria sobre el plato. Y estaria cansado, como siempre, tan cansado como ella lo estaba ahora mismo, siempre cansado o al menos desde hacia un ya tan tiempo largo. No podia imaginarselo de otro modo que cansado y vacio, ¡que cansado y tambien que aburrido era!. Era casi estupido, estupido del todo. Estupido y pobre, pobre estupido, pues nunca seria capaz de verlos.

El Gobernador se hallaba (la esperaba, la esperaba aunque no lo supiese) en su mesa de audiencias. El Gobernador era un simbolo de la opresion, un defensor del orden de las cosas, un leal caudillo del Zar Alejandro. El Gobernador habia torturado y mandado a torturar. El gobernador debia pagarle su deuda a la verdad. El la esperaba y ella a su vez esperaria, paciente, su turno de ser oida.

Los vecinos iban siempre, una vez por semana y en masa, a expresarle reclamos a su Eminencia; Pero su eminencia, aunque escuchaba, nunca oia realmente. Las audiencias eran casi una cortesia. La Ley era la del latigo y el fusil, pero eso acabaria pronto. Abrio su bolso y metio la pistola ya cargada. No sentia miedo alguno.

El hermoso auto descapotable, orgullo de la revolucion industrial, surcaba los campos, y todo era maravilloso. Simbolo perfecto de la lomocion, del movimiento indetenible de la fuerza: La ocupacion avanzaba en los cuatro puntos cardinales, y el sueño del Fuhrer y de la nacion alemana toda se transmutaba en realidad con una velocidad increible. Era la revolucion, era el fin de la historia, era el comienzo de todo. Nada resistiria. Subirian hasta el cielo si los angeles mismos no descendian primero hasta Berlin. Habia que hacer, hacer y hacer. La accion era la unica verdad. No tenia tiempo, como los heroes de Goethe, para soñar en la campiña primaveral. El mundo entero estaba por realizarse, el futuro se construia vertiginosamente dia a dia, la raza y Dios lo necesitaban.

¿Matarla? Las hormigas se mataban raro. Podian partirse e incluso pisarse, pero siempre continuaban moviendose, como si fuesen minusculas partes de un juguete, como esa vez que habia encontrado el reloj de papa en el cajon del comedor, un reloj redondo y metalico. Tambien habia sentido unas ganas locas de romperlo, de romperlo pese a ser tan lindo y pesado, pese a que sabia que eso traia enojos y gritos, pero por eso mismo romperlo, reloj de porqueria, reloj horrible y guardado en un cajon. Piezitas mecanicas que se movian en el piso de loza, que seguian moviendose como por arte de magia, y Vivi habia pensado que era horrible que hubiese cosas que pese a estar muertas y despedazadas continuaran moviendose.

Eso mismo: nunca veria los hilos. Nunca los habia visto y, peor aun, nunca los veria. Y por eso era y habia sido tan tan tan gris y tan tan tan aburrido. El siempre veia todo encasillado, todo aburridamente cuadriculado y resultado de cuenta con dividendo, divisor y en lo posible sin resto. Y pensaba todo esto mientras Marcos cerraba la puerta del cuarto, mientras todo devenia, mientras tanto, mientras se desnudaba, fascinada por su propio cuerpo en el espejo de pared.

Como de piedra, como un golem, sintiendo el peso del revolver, Vera cruzo la plaza; sola y presa del frio y de la rabia atraveso la mañana. El frio y la rabia eran ya una parte inseparable de su existencia. Habia vivido en una constante lucha contra la muerte y la miseria. Habia conocido el presidio y la soledad, la violencia y la derrota, pero sobre todo la injusticia. La respiraba desde que tenia memoria, como un aire espeso y repugnante, como una enorme rata siempre pudriendose, como una inexpulgable prision que jamas se ventilaba, que jamas se habia ventilado, que jamas se ventilaria si ella no cruzaba la plaza y apretaba con rabia el cabo del revolver. Ahora la injusticia y la miseria tenian un nombre, un apellido y un patronimico. Frente a su pasado, frente al incierto futuro, frente a las deportaciones y las tragedias, su tarea, autoimpuesta pero en realidad impuesta por la historia, fue casi facil.

Reinhard diviso a lo mejos la hermosa mole que era el Castillo de Praga. Sus enormes paredes de petreo gris eran un simbolo de la fortaleza Aria. Polonia era, sin dudas, un pais hermoso. Una vez librado de la peste polaca, ralea mitad comunista y mitad judia, pero cobarde y miserable a fin de cuentas, ese pais tendria un amplio potencial. Explotarian hasta la ultima mina de hierro, deportarian hasta al ultimo judio, aplastarian hasta el ultimo ruso. Levantarian enormes chimeneas sobre las ruinas de la historia.

Habia enterrado el reloj muy cerca de las lilas. Con las hormigas era mas facil, podia dejarlas tiradas ahi mismo. Mientras deshojaba muda una margarita, Vivi penso que lo mejor era, para ahorrar tiempo, comerse la hormiga. No es que hubiese algun apuro, porque cuando eran los gritos y los golpes y la sacaban al jardin no habia que esperar que mama la vinese a buscar rapido, que le preguntase si queria tomar jugo o leche con vainillas. Cada tanto se oia un grito o un golpe, palabras que no entendia, retumbes. Aun habia tiempo.

Marcos era un poco mas alto, y tambien mas ancho de espaldas. Ahora que lo aprisonaba asi entre sus muslos notaba el buen negocio que hacia con ese chico, tan ocupado en arrancarle el corpiño y la tanga (unica ocupacion verdaderamente valida de todo hombre honesto) con una espalda tan inutilmente trabajada en gimnasios y en partidos de rugby, tan Adonis y al final muy estupido el pobre.

Su eminencia vio como la muchacha, humilde pero pulcramente vestida,se sentaba con decoro, casi con verguenza, ante su imponente mesa. ¿Que querria aquella mozalbeta, sola, presentandose casi como un pajaro frente a la serpiente? Con Tranquilidad, la jovencita abrio su bolso. Mas de mil sombras, yacientes en pozos anonimos, en miseras celdas rurales, en el frio de Siberia o en la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, se agitaban rabiosamente.

Los hombres de Churchill habian llegado envueltos en la niebla y el viento. Habian resistido la guerra y la humillacion, el frio y los cazas enemigos. La resistencia Checa les habia encomendado el asesinato, gloria que quedaria en el secreto por muchos años. Anteriormente la suerte les habia negado esta muerte y esta gloria en un oscuro bosque.

Mejor habria sido que mama la llevase a la casa de tia Veronica, que tenia muchas macetas y esas tasas tan lindas que nunca le dejaba tocar. Era estupido lo de las tasas: ella sabia tomar muy bien el Te, no veia el problema. Con las macetas tia Veronica era mucho mas buena, porque siempre la dejaba jugar en el pasillo y hurgar en los helechos y los potus, buscando caracoles y porque no bichos bolita.

Si, estupido. Estupido como el otro o tal vez incluso mas. Estupido como todos, bah, pero al menos un Adonis, y eso era para Anabela cien leguas mas divertido que el otro, que el que estaba en ese momento muriendose de aburrimiento en un bar oscuro y vacio, entre vasos, cigarrilos y esas ridiculas tasitas con mani.

Los disparos, rapidos y atolondrados, no lograron hacer blanco sobre la vida de Trepov. El futuro comprenderia, no mucho mas adelante, el destino de los tiros que ciertamente no fallaron, que ciertamente hicieron blanco.

Jan, Josef y Josef se hallaban en la cima de la colina. Desde ahi, la vista de la curva era perfecta. Hacia un dia esplendido: el sol brillaba, sabian que la mancha metalica pasaria de un momento a otro, todo era perfecto, y ya casi podian oir acercarce el rugido del flamante motor made in Germany. La libertad, como siempre, exigia una muerte.

La semana pasada, ese dia en que los retumbes habian empezado en plena noche y con mas fuerza, tanta que Vivi habia tenido miedo, mama habia entrado varias veces a decirle que no era nada, que siguiera durmiendo, pero despues habian pasado otras cosas, habia escuchado las sillas de la cocina chocar y tambien un ruido sordo y terrible, y despues el silencio.

- ¿pero que le ves a Cezanne? - habia preguntado Marcos esa noche mientras comian, y ella habia pensado, mientras pensaba tambien que era sorprendente que Marcos supiese quien era Cezzane, si es que realmente sabia, que era inutil; Inutil toda aventura o que al menos eran inutiles todos los hombres. Inutil el sexo como lo que no fuese el placer momentaneo de los cuerpos como boas y lemures, destinado a acabar como todo placer y por eso mismo tan placentero, tan atrayente. Siempre seria lo mismo, las mismas rutinas y rondas interrogatorias, las mismas innovaciones de rostros y lugares, la sensacion de una novedad extinguiendose segundo a segundo, grotesca, cinica, absurda.

Al aparecer el bolido, Gabcik salio de la nada e hizo fuego. Reinhard no alcanzo a comprender nada, todo ocurrio como en un sueño. El Sten no funciono como debia y hubo un momento de desconcierto. Los soldados alemanes, evidentemente inmortales, marchaban hacia las balas como Dioses Wagnerianos. Un frances se los habia relatado en una de esas largas noche de clandestinidad: iban directamente hacia las balas y con la cabeza en alto. ¿Estaria Dios padre del lado de las Chimeneas?

Esa mañana al despertarse espero que mama viniese a decirle buen dia y a levantarla como siempre, pero en cambio habia entrado la tia Veronica, diciendole "dale vestite que te llevo a tomar un helado", cosa rarisima pórque tia Veronica solo aparecia los domingos y algunos sabados.

La sensacion de realidad vaciada de toda sorpresa le daba poco menos que panico. Sentia un rechazo instintivo a resignarse, a aceptar verse arrastrada como si fuesen bolas y bolas de desperdicios al final de una cadena, a traves de los años de cenas de viernes a la noche, de sabados de aburridos paseos, de noches pateticamente cortas y luego desesperadamente largas, de dias de encierro y hastio. Asi habia llegado a plantearse el problema capital en terminos muy sencillos: La fuga o la muerte. Marcos habia aparecido de un dia para el otro, como podia haber aparecido cualquier otro que se llamase Miguel o Jacinto. Habia aparecido y ahora ella ensayaba la fuga.

Para exito de la operacion y desgracia de la teologia alemana, Kubis desafio la divinidad y lanzo una sacrilega granada de mano. El horrible estruendo de polvora y esquirlas les causo una inmensa alegria, pero tambien algo parecido a la desilucion. Entonces era asi de facil, entonces no habia dioses al final de cuenta, sino miserables hombres, sino solo hombres contra hombres. El mundo redimido de lo divino era algo banal y casi feo. El auto se detuvo unos metros mas adelante y los terroristas huyeron, dispersandose entre los matorrales. Detras de ellos sonaban sordidos estampidos.

Ese dia no habia visto a mama, y tampoco la vio la noche que volvio. Despues de eso todo habia seguido un poco mejor, como inmerso en olas de frio y de dias que eran silenciosos y comodos, y que la dejaban con tiempo para dibujar y contarle a mama de las cosas de la escuela. Pero Vivi lo sabia de

algun modo, lo sabia incluso sin saberlo, esperaba que los retumbes volvieran. Y volvieron.

Luego de eso, casi no habia pensado. Toda una noche sin pensar... o casi toda. No, si Marcos era una maravilla, tan bien desnudo y con esos ojos marrones tan brillantes que parecian de Fresno. Hermoso y comodamente banal, todo perfectamente para "si mi amor" y para sonreir, puro aturdimiento. Era maravillosamente facil decirle que si a todo. Era indignante, casi un juego, la facilidad con la que se podia. Eran como moscas.

Habia llegado al hospital un jueves soleado. De cierto modo, todo le parecia muy bien. Alguien como el, que llevaba adelante el servicio divino a la patria y a la raza, no podia morir. No podia morir por el asalto cobarde de un grupo de don nadie's, por la mano de unos miseros resistentes,

asesinado por sucios polacos. No, no moriria.

Era raro que la dejasen sola tanto tiempo, pero mama le habia dicho "sali a jugar un ratito" y casi al instante habian comenzado las palabras horribles y las voces enojadas, los golpes y los retumbes. Habian seguido toda la tarde, mientras ella miraba las violetas y las alegrias, mientras estudiaba las hormigas o se miraba los zapatos. Ahora no habia mas sol y habia silencio. La tia Veronica no habia venido, no la habia llevado a tomar un helado o a la plaza, y de repente Vivi sintio como si se inundara de algo triste y confuso, como si le ardieran los ojos o la panza. Hizo un gesto con la boca, algo que era un mohin o una torcedura. Tenia ganas de llorar. Iba a comerse la hormiga; Apenas la viera pasar se la comeria, aunque fuese entre dos hojas de menta.

Habia que ver los ocultos mecanismos del cuerpo para no pensar. Como un par de dedos en el clitoris o una boca en otra o en un pezon podian anular lo que no podian los dias o las pastillas, como ese movimiento acompasado y (casi) sordo podia engullir, como un torbellino o una explosion, poco a poco todos los dialogos y monologos, hasta dejarlos solos a ellos dos en un paraiso mudo en el que solo estaban los hilos, y que corria no obstante con la maldad de la arena en sus relojes, como agua en la clepsidra, equilibrio que oscilaba a volverse en cualquier momento competencia, en pasar de juego a carrera armamentistica.

La fiebre siempre aparecia mas fuerte por la tarde. Por la noche, el fresco se hacia sentir, y todo estaba casi bien. Las camas eran limpias y comodas, las enfermeras serviciales y casi hermosas en su tosquedad. El orden del mundo se cristalizaba en el su abirrida precision habitual. El era un Obergruppenführer, todos acataban sus ordenes, la guerra iba viento en popa, nada los habia frenado hasta Leningrado y pronto tomarian Rusia entera. El Oeste tambien caeria, pues el orbe entero temia la marcha aria. Los medicos de Himmler eran exelentes.

Ya era casi de noche y la ultima linea de sol se proyectaba en el cordon de la vereda. Vivi miraba tristemente las sombras que cubrian todo el pasto, dejando enormes zonas frias donde si soplaba el viento convenia no estar. El vestido marron era demasiado corto, de verano, y Vivi miraba, acurrucada, el incansable trabajo de las hormigas, que nunca se detenian, que nunca pararian, vivas o muertas, de moverse, asi como los retumbes, que siempre habian seguido, que seguirian los escuchase o no, incluso ahora, que todo se habia calmado hacia ya un buen rato.

Aguantaba, siempre habia que dejarse llevar, que el otro fuera todo embate, plegarse como un jungo al ritmo frenetico que le dictaba a Marcos su orgullo de amante una decada mas joven. No habia que mostrar la esperiencia, habia que reirse y decir guarangadas, dejar que el calor entrase e ir cediendo, siempre poco a poco. La imposicion le parecia aburrida, un juego ya cantado y tantas veces repetido. El buen jugador siempre juega al ultimo la mejor carta. El verdadero reto consistia no en conquistar a los martillazos, como una loba, sino en la conquista de la entrega, en el arte de las antiguas envenenadoras florentinas. Lo hermoso era la perversion de la vuelta completa, la conversion del alma ajena justo al borde de la muerte, la maldad del capellan del presidio, la victoria palmo a palmo sobre el cuerpo que ahora la hacia y la deshacia a gusto, que la bamboleaba casi salvajemente, con furor ciego pero ya jactandose, ya jactandose ante si mismo o con invisibles camaradas.

Por las noches tenia extraños sueños, delirios de guerras y explosiones, filas y filas de soldados alemanes marchando en un campo incendiado, en un campo incendiado que podia ser cualquiera, y que por eso mismo (comprendio) eran todos, todos los campos unificados, el campo de la historia. La reducirian a cenizas, la cortarian desde su misma raiz, y luego plantarian, como Cadmos, las semillas de una nueva y gloriosa ciudad. Los panzer llegarian hasta Portugal, hasta Siberia, los engranajes aplastarian todo, clavarian la cabeza Stalin en una pica, volverian la raza hebrea seria un mito y le cortarian la lengua y los ojos a quien se atreviese a contarlo, y todo seria siempre asi puesto que las columnas avanzaban y los tanques proseguian, puesto que los bombarderos volaban, infinitos y majestuosos, a todos los rincones de la tierra, vomitando fuego y metralla. El delirio se extenderia cada vez mas y la fiebre ya no bajaria.

Palmo a palmo, la manipulacion de la sirena o la hechicera, Circe. Ir destorsionandose hasta quedar como un loto, como una corola, para entonces, poco a poco, inadvertidamente, imponer un ritmo diferente, imponer la fria conciencia como de la Cobra.

Unos dias despues de ingresar al hospital de Polonia, herido en la espalda de varias esquirlas, el Obergruppenführer se pudria por dentro y, refutando a los teologos del Reich, dejaba de existir en un hospital de una nacion ocupada.

La orden, fria y clara como el acero, fue dada un tiempo despues, exactamente a las doce de la noche :Führerbefehl: Lidz wird mit derm Erdboden gleichgemacht und die Bevölkerung erchossen. Punto. La misiva era clara. F-Ü-H-R-E-R-B-E-F-E-H-L. Dios, el mismo dios vengativo que habia solicitado la destruccion de Sodoma y de Gomorra, pedia ahora un escarmiento para esos perros Checos. El castigo del Reich seria ejemplar, pues habia que frenar las conspiraciones que atentaran contra la seguridad del regimen. El ojo omnisciente del Fuhrer las veia por todos lados.

Esa mañana el campesinado y el pueblo entero, el alcalde y las mujeres despertaron con bruscos golpes en sus puertas y ventanas. Todos saldrian vestidos llevando consigo sus objetos de valor. El pueblo estaba rodeado, habia tres soldados alemanes por cada ser humano recien levantado.

Habia que ir a la plaza, esa era la orden.

1 - Exterminio de los animales: Sencillamente se les disparia apenas verlos. Perros, vacas, gallos, gatos, todo ser vivo deberia tener un plomo encima antes de que se ocultase el sol.

2 - Exterminio de los hombres: En la granja de Herr Horak se fusilo, de 5 en 5 y de 10 en 10, a absolutamente todos los hombres del pueblo. Como la orden decia explicitamente que "die Bevölkerung erchossen" fue casi una sorpresa que la exegesis del comandante salvo a todos los menores de 16. El numero de cuerpos putrefactos hechados en la fosa ascendio al justo numero de 173. Otra treintena de personas, habilmente capturada en la mina de los alrededores, fue trasladada a Praga y fusilada los mas rapidamente posible.

3 - Exterminio de las mujeres. La totalidad de las mujeres fueron deportadas de la ciudad y transportadas en camiones al campo de concentracion de Ravensbrück. Todas moririan en las camaras de gas, en los trabajos forzados o gracias a la insalubridad y el hacinamiento.

4 - Exterminio de los niños. Fueron trasladados a uno de los muchos guetos de Lodz, donde se los sometio a distincion en base al criterio racial. Los que por fortuna o desgracia daban el aspecto de ser Alemanes, sin pizca de contaminacion judia o asiatica, fueron trasladadados a Alemania para su "Arianizacion". Tendrian el honor de defender (inutilmente) a una Berlin posteriormente arrasada por la ofensiva sovietica y los bombardeos aliados. El resto fue fusilado en Chelmo.

5 - Saqueo: Todo objeto de valor monetario, artistico o tecnico fue recabado de los domicilios y colocado en una o varias pilas comunes que luego serian transportadas a Alemania.

6 - Demolicion. Todos los edificios de la aldea, incluyendo rutas, iglesias, puentes y toda estructura geometrica nacida de la mano del hombre seria dinamitada hasta los cimientos. Los cimientos mismos serian volados con minas. Todo se reduciria a escombros y los escombros se reducirian a otros mas pequeños, del tamaño de un puño. La madera seria quemada y los metales reutilizados para fines belicos o tecnicos. Se enterraria todo lo demas.

7 - Nivelacion. Un grupo de demolicion, junto con un grupo de geologos y (quizas) otro de paisajismo se encargarian de nivelar el terreno al estado en que este estaria en la pura naturaleza. La tierra seria acomodada segun la forma de las colinas. Se planto cesped nuevo y radiante sobre las ruinas y los cadaveres. Se colocarian todos los arboles y arbustos necesarios.

8 - Renovacion. El nombre de la aldea seria puntillosamente borrado de todo registro historico: cronicas, diarios, manuales, diccionarios, tratados de geografia, leyendas folkloricas, mapas. El sentido de la concatenacion de las letras que antes indicaban su esencia pasarian a ser flatus vocis.

6 - Documentacion: Varios peritos, entre ellos historiadores y cineastas, llevarian un puntilloso registro de cada etapa. Desaparecer un pueblo era cambiar la historia, modificar no solo los hechos, que casi siempre cedian ante la tortura o la dinamita, sino tambien las conciencias europeas, para lo cual hacia falta abundante literatura y propaganda.

7 - Restriccion: Los registros historicos y geograficos del pueblo fueron cuidadosamente removidos de archivos, registros y mapas. Todo lo que contuviese el nombre de la aldea, asi fuese oblicua o accidentalmente, fue quemado, enterrado o fusilado. Los parientes de los muertos fueron deportados o ferozmente amenazados. Las aldeas cercanas fueron sancionadas y severamente advertidas.

Como un camion que se queda en la curva, Marcos intento levantarse. Anabela no habia cedido al impulso y entonces ambos cuerpos giraron y ella quedo nuevamente boca arriba. El muchacho era una bola agitada de transpiracion y jadeo, algo rechinante. Su estupido orgullo le impedia admitir el mareo y la falta de aire, cosa inexplicable (aunque con ese calor...) despues de tanta keratina y tantas horas de prensa y pesas. Cuando Anabela, echando la cabeza y el pelo hacia atras, comenzo nuevamente a sarandearse, primero dulzemente y luego con fuerza de posesa, sintio algo parecido a la desesperacion, mas no dijo nada. Habia que aguantar por el orgullo y pese al cansancio y las puntadas del costado izquierdo. Si Anabela hubiese sabido algo de historia del deporte, hubiera comparado en asunto con Ali contra Foreman.

 

26 ago 2014

Despedida

- En una semana se te va a acabar, vas a tener que lavar la ropa -me dijo con fingido enojo.
- Que me importa, tengo el lavarropas - le respondi con fingida autosuficiencia.
Yo y ella, el Burro por delante y la Coneja por detras, viajabamos en un Dragon particularmente engordado de presas humanas. Era una mañana de frio y los Dragones corrian rapidos y llenos por las largas calles de asfalto. No tienen bocinas y son feroces. Habiamos sido engullidos por el ritmo de un modo frenetico, a los empujones. Habiamos sido engullidos o habiamos saltado dentro, con el sueño que teniamos encima nos daba igual. Uno nunca sabe si es agente o paciente, pero las cosas pasan igual como un algo empaquetado que casi no se presta al analisis.
- No es tan facil. Tenes que prenderlo -  me respondio, terca a perder la batalla porque no quedaba tiempo, porque se bajaba en la proxima vuelta de calesita y cada golpe tenia que ser certero y genial, cada estocada una divertida vuelta de tuerca. Sentiamos la velocidad de los Dragones no tanto como sentiamos el tiempo, que es tambien un enorme dragon que nos devora a todos y nunca se detiene. Yo como siempre le miraba el pelo y los hombros mas que las palabras e imaginaba dos espadas entrechocando. Discutiamos por una torta, y no recuerdo ya bien de que venia la cosa. Ella habia dicho "me bajo en la proxima" y se habia apretado inconcientemente contra mi, y aunque mi vanidad prefiera otras causas se que algo tuvo que ver lo apretado de los intestinos del Dragon, porque eramos como dos fideos en una sopa del dia anterior, donde nada puede moverse sin mover todo lo demas y donde mas que sopa hay un engranaje de elementos organicos que luchan por flotar o por hundirse. Ella se habia acurrucado, fue solo un instante, y entonces yo pase mi brazo por su cintura o tal vez ya estaba pasado, y nos besamos o tal vez no lo hicimos, porque discutiamos ferozmente los pormenores de la torta del dia anterior, y cuando de cuestiones gastronomicas se trataba, Coneja se mostraba siempre feroz y yo siempre despreocupado, con los choques que eso inevitablemente ocasiona entre dos animales con lenguaje; Ella indignadamente muy amarillo sensible y yo mas bien con surmenage, tirando al gris despreocupado. Pasabamos de su histeria desesperante a mi desesperante inutilidad, yo entre las ideas y ella entre las cosas, y en realidad intentabamos burlarnos un poco del sentimiento del tiempo y de estar engullidos, pues de otro modo nadie en su sano juicio chocaria tan despiadadamente por una torta.
- Uy, si! ¡Que dificil! ¿Cuantos botones hay que tocar, tres? Me lo vas a tener que explicar porque...
- Callate - me ordeno reprimiendo una carcajada que ya asomaba, puntiaguda y verde, en forma de un brillo en sus ojos, desencajandole de golpe el enojo y elevando su belleza al nivel de los serafines, los gatos y los nenes que reciben juguetes. Coneja tenia esas cosas: No me aguantaba las ironias pero las amaba de todos modos. Le hubiese encantado poder vivir sin ellas pero preferia, eligiendo esos momentos, soportarlas a no soportarlas, volverse loca a vivir tranquila, romperse el crisma hasta llorar y patalear a pedir un consejo. La risa de Coneja llegaba siempre antes que si misma, era risa antes de ser risa, porque el pelo se le inflamaba levemente con reflejos invisibles que de todos modos yo sabia verde jade y anaranjados, y los ojos despedian como una intensidad de tubo fosforescente, y todo su rostro se desencajaba solo por un pequeño instante, antes de la erupcion, y entonces yo siempre sabia cuando la Coneja se iba a reir, lo sabia con asombrosa certeza, pero con una anticipacion tan milisegundica que era completamente inutil, siquiera para enunciarla sibilinamente o para planear cualquier sincronicidad que asombrase a terceros.
Finalmente el Dragon se detuvo y entonces si me beso y la bese, acto doble que se confunde en uno, mucho mas fugaz de lo que acostumbradamente llamabamos ambos un beso, y a nada estuve de ceder a la tentacion de no soltarle la cintura, de mientras hacia el movimiento de alejarse, de desprenderse como una mariposa de la crisalida o una medusa del polipo, traerla de un tiron como quien tira de un latigo o un yo-yo, para abrazarla y besarla y ser una bola de zapatos y tapados mal planchados (sobre todo el mio), y seguir en el Dragon surcando los grises mares, como Vikingos, hasta quien donde, Hasta York, Granada o Palermo.
Pero ahora veo que estoy contando las cosas mal, y que habiamos pasado de la ironia al beso directamente y sin intermediarios, y que Coneja nunca me habia dicho "Callate", sino que sencillamente se habia reido y en su risa algo reprimida (seria por el enojo, el orgullo o el apuro de bajarse) por un dique de amplia sonrisa en la que luego, con una maestria que siempre me asombra, transformaria en beso en un movimiento continuo, because panta rei kai ouden chorei, como el desprendimemiento de un pajaro,el nado sincronizado, las luces parpadeantes de los boliches y de esas cosas que son continuas aunque discretas. Y en la risa y el beso habia estado, implicta pero inapelable, la orden de callar, pues es sabido que hablar, reir y besar a la vez es imposible.
- Andate a la mierda - me dijo al bajarse con expresion entre divertida y rabiosa. Y entonces yo debo haber dicho algo mas o tal vez no, pero es casi seguro que si porque ella se bajo de todos modos (debia bajarse) y me dijo "Andate a la Mierda" mientras se bajaba, o tal vez no dije nada y ella tampoco y de todos modos las palabras no importan, de todos modos siempre se me imponen las impresiones: impresiones de su pelo inflamado y de sus ojos, impresiones de sus hombros desnudos y su cuello mientras me da la espalda, impresion ahora de su tapado rojo, un regalo mio de otras epocas, de cuando aun ella no era Coneja y yo no era el yo de ahora, de cuando el tiempo era mas elastico y las despedidas mas largas que ahora,  pobremente reducidas a un beso y un "Andate a la mierda" o tal vez a solo el beso pero de todos modos a la fugacidad y a algo que era la tristeza de quedarme en el Dragon mientras ella me mostraba desafiante el dedo del medio en un gesto soberbio y tan hermoso que daban ganas de saltar, porque todavia quedaba en su cara algo de la risa anterior, algo de espasmo y corriente electrica que tan bien le quedaba con el tapado rojo y el cielo gris y el frio.
Todo quajaba en ese dedo y en ese gesto, en el Dragon que ya arrancaba, pero mas bien en el instante previo en que las puertas se abrian con ella sonriendome hermosa y mirandome fijo, con el dedo en alto cual pintura de Rafael o Lefebvre, congelando el tiempo en ese simbolo que era Coneja mostrandome el dedo y sonriendo, y yo pensando que toda despedida tiene algo de enigma y de contradiccion, como la sonrisa y el gesto ofensivo, el amor y el odio, la quietud y el movimiento, yo tristemente alejandome en el Dragon por la avenida, reinsertado por mi inmovilidad en el tiempo de las licuadoras y los microondas, y ella empezando a caminar, mirando al suelo y feliz, aun sonriendo pues la veo mientras me alejo, sonriente y cabizbaja, ya dispuesta ella tambien a salir del no-tiempo para reinstertarse entre los caminantes anonimos.
Por suerte la deje antes, mientras todavia sonreia, mientras el hilo todavia duraba, mientras el frio viento aun le desparramaba el pelo como en cascadas y el tapado rojo volaba al viento como las viejas banderas de la revolucion.

20 ago 2014

Variacion del Mito de Edipo


El Edipo de Sofocles es sin duda admirable, Aristoteles dixit. Pero la característica de un mito es que este puede contarse de varias maneras. Mientras mas perspectivas se conozcan, mas cerca podremos estar de lo imposible, es decir, de conocer la verdad detrás de los relatos(1), si es que la hay. Cayo Higino refiere que el desafío de la Esfinge consistía en marcharse de Tebas solamente si alguien respondía bien a sus adivinanzas. ¿como podía saberse esto? La esfinge ya estaba en Tebas cuando Edipo llego, por lo que podemos inferir que o bien alguien habia respondido al enigma, y ella roto su promesa, o bien que nadie habia respondido correctamente. La opcion primera es inaceptable por dos razones: La primera es el orgullo de la esfinge, el cual se prueba en el posterior suicidio, y la segunda es que de haber engañado antes, ¿no podria tambien haber matado a Edipo al verse vencido su ingenio? Del modo en que ocurrieron las cosas parece ser mejor aceptar que nadie habia respondido correctamente.
Si nadie había respondido correctamente, ¿podemos estar seguros de que la Esfinge realmente preguntaba? Bien era posible que asesinase directamente, o que asesinase incluso a los que respondian correctamente. Quizas asesinaba precisamente a los que respondian correctamente. Tal vez, hasta Edipo, nadie habia errado. Quizas preguntase adivinanzas sin respuestas, o adivinanzas cuya respuesta fuera el silencio, cuya respuesta tal vez consistia en ser Edipo.
Entonces, ¿adivino realmente Edipo? La version mas difundida de la historia nos afirma que efectivamente asi fue. Prueba de ello es la muerte de la esfinge, arrojandose al vacio o al mar. Otros dicen que el mismo Edipo la arroja, otros que huyo a Egipto. Edipo entonces obtiene el trono, y el resto ya se sabe.
Si Edipo hubiese fallado, la esfinge lo hubiera muerto en el acto. Este argumento no es concluyente: Solo podemos creer en los hechos: La esfinge murio, Edipo regreso a Tebas y fue rey. A la luz de estos hechos, el resultado posterior en la suerte del heroe parece obligarnos a dudar. ¿Que sucedio realmente entre Edipo y la Esfinge?
De Quincey creia que la esfinge era algo mas que un monstruo: La creia un ser ctonico que, como tal, conoce el interior del alma de los hombres. Yo sospecho que la esfinge fue una pieza en el ajedrez olimpico, que tanto y tan bien se jactaba de conducir los destinos del hombre.  En efecto: ¿Es imposible que la esfinge estuviese ahi solo para Edipo, que lo esperase exclusivamente a el, como una trampa? ¿Es posible que su enigma estuviese dirigido desde un principio al el, a Edipo, unico ser que podia malinterpretarla?
Edipo estaba destinado a matar a su padre y a yacer con su madre, y entonces tambien destinado a reinar en Tebas (pues la unica manera de yacer con su madre la reina era deponiendo al rey, su padre, y matarlo era la unica forma de deponerlo a tiempo) y destinado finalmente a la ceguera. Esto estaba escrito por las moiras inflexibles, de cuyos hilos ni siquiera los dioses pueden librarse. El Oraculo se lo habia revelado a su padre, y el mismo Edipo lo supo por medio de artes adivinatorias. Si aceptamos que cada hecho, cada gesto, cada deliberacion estaba ya determinada hacia ese fatal desenlace, ¿como no sospechar que la victoria sobre la Esfinge, alegoria misma del enigma que es para el hombre su propia alma, no estaba tambien planeada para llevar a Edipo a su destino final? Los dioses ciegan a los que quieren perder, y no hay ceguera mas rapida que la de la gloria y el poder.
Su vida fue, como la vida de todos nosotros, una ceguera progresiva, primero figurada, luego intuida, y finalmente explicita.
Todo lo demas, el tormento de los Tebanos, el castigo para Layo, es puro teatro.
Lo esencial del mito se reduce o puede verse en el acertijo de la esfinge misma, que ya es todo un misterio. El acertijo que narra Sofocles coincide con el de Apolodoro: "¿Qué ser provisto de voz es de cuatro patas, de dos y de tres?". Diodoro coincide con estos, y la formulacion de Aristofanes el Gramatico es solo una version poetica del mismo enigma. La respuesta a este enigma es el que esta misma tradicion, claramente positivista, coloca en boca de Edipo triunfante sobre la sabiduria de los dioses: "El Hombre". Hay quien dice que la hybris de Edipo consiste precisamente en esto: En pretender saber mas que los dioses, en atisbar la sabiduria divina. Edipo, hermano entonces de Prometeo, roba el fuego. Su ceguera y su castigo le vienen presisamente en su rebeldia, en querer cambiar su destino, en no someterse a las moiras. Aqui parece querer decirsenos: "¡Honra a los dioses!" La tragedia de Edipo es entonces la tragedia de todos los hombres, el paso del tiempo, el absurdo arco desde el nacimiento a la vejez, lo impenetrable del destino y nuestra invalidez ante la tragedia siempre inminente. La resolucion de este enigma era la salvacion.
No obstante, es posible que segun nuestras sospechas, el enigma fuese de otro modo. En efecto, siempre hay varias fuentes del mismo mito, diferentes pero similares, y en una de estas variaciones el acertijo cambia. El acertijo preguntaria por el ser que camina primero en dos patas, luego en cuatro y finalmente en tres. Al cambiar el orden de las patas, cambia tambien la respuesta. La respuesta ya no es "el hombre", sino Edipo, si bien un hombre sobresaliente, siempre hombre entre los hombres. Tal vez el acertijo, como seria propio para la inteligencia de la Esfinge, tenia un sentido evidente y uno oculto. Quizas la trampa radicaba en la victoria del sentido corriente, falsa victoria entonces, que enmascaraba entonces la tragedia imparable del destino, verdadero acertijo que Edipo debio o no debio saber ver en el espejo que tenia ante el.
La respuesta a este enigma era Edipo mismo, primero hombre entre los hombres, luego, como resultado de su hybris, bestia entre los hombres, y finalmente un debil ciego que se apoyaba en su baston.
La resolucion del enigma era la perdicion. El enigma era el futuro mismo de Edipo.

1 - Nota. Son numerosas las fuentes que han contado, a su modo y con sus intenciones, la historia de Edipo. No puedo recordar todos, pero si la disparidad de estos escritores: De Seneca a Passolini, de Stravinsky a Gide, de Esquilo a Voltaire.

15 ago 2014

Fuera de hora

Matias paso apurado frente a la pared marron, tan apurado como puede estarlo quien tiene todo el tiempo por delante, o como quien no tiene nada por delante del tiempo, que entonces es de una llanura interminable. En la cocina y se preparo unos cereales con leche y un jugo de naranja de asquerosidad sintetica. Comio de pie y apoyado en la mesada, y al terminar tiro todo en la pileta, incluso el cartoncito de jugo vacio,  contribuyendo nuevamente a la variopinta pila de trastos sucios. Estuvo aun un rato mas de pie, apoyado en la mesada, viendo cosas en el aire y sintiendo el frio de las baldosas que hacian un hermoso contraste de clarobsuros con el sol que entraba por la ventana que daba al patio. Cuando se canso volvio al comedor y se hecho en el sillon.
Fue cuando se estiro para alcanzar una silla en la cual poner los pies, que se dio cuenta: El reloj  despertador estaba fuera de hora. "Desactualizado" fue la palabra que se le vino a la mente. El objeto en cuestion era un artefacto negro o grisaceo, atemporal, uno de los primeros descendientes de la era electronica, marcaba siempre en un verde brillante y futurista la hora exacta con sus minutos, y con una letra verde palida, mucho mas pequeña y en la parte superior, el dia, el mes y el año, en ese orden. Fuera de eso, no hacia otra cosa salvo sonar todos los dias a las ocho de la mañana. No vamos a perder ahora justamente el tiempo contando como es que el despertador estaba en el comedor, debajo del telefono y sobre una pila de papeles, y no en la pieza, supuesta locacion de origen exigida por el Feng Shui y por el sentido comun de estirar el brazo. Imaginen si quieren (aunque la verdad nunca es simple, siquiera la de las pequeñas traslaciones) que Matias dormia muy a menudo en el comedor.
 Matias recordo entonces que esa mañana no habia sonado. Le extraño entonces no haberlo notado antes, pero penso que era natural el no notarlo, ya que ese dia (y desde hacia muchos dias) se levantaba siempre a las ocho, sin ninguna razon, con la misma regularidad irracional con la que el despertador emitia pitidos y daba la hora. Solia olvidar, tal vez como todos, las razones o los oscuros mecanismos que hay detras de las cosas que hacemos a diario. Las cosas se comienzan a hacer como por imitacion (y la palabra "mito" escondida nos dice cuan mitologica nos es toda accion en sus inicios) y luego se nos explica, si tenemos suerte, la causa de eso que venimos haciendo de una manera cuasi-religiosa. Pero tal explicacion es inutil, pues la olvidamos muy pronto, y tal vez es por esto se nos dan tan pocas explicaciones. Al olvidarlas, volvemos al ritual casi voluntariamente, con alivio y tranquilidad, a la rutina y la costumbre, pero ahora con la oscura conciencia de que hay una razon para hacer esto o aquello.
El despertador estaba fuera de hora. La narracion simplifica en una sola observacion lo que no fue  de ningun modo una observacion inmediata, sino que conllevo dos constataciones que Matias tuvo que realizar antes de emitir el juicio acerca de la desarmonizacion del reloj del despertador respecto a el resto de los relojes de la franja horaria del sur de America. Primero mirar el reloj de la cocina, el cual marcaba las 10:32, y luego mirar su reloj de pulsera, que marcaba, expresando una minima diferencia atribuible a un pequeño defecto de la pila, las 10:33. Fue cuando volvio a mirar, como pasando la vista por cada uno de los objetos del comedor, como solia hacer en esas tardes infinitas que componian su vida, que se percato de que el despertador estaba atrasado o tal vez congelado en las 9:00. Colocolar lo ultimo como lo primero, o el principio al final, lo inmediato como deducido, lo deducido como intuicion. Todos vicios literarios.
Pero el reloj despertador... ¿estaba congelado o seguia midiendo el tiempo? Luego de observarlo indetenidamente cerca de un minuto, Matias vio con alivio que pasaba a marcar las 9:01, y se le ocurrio entonces que tenia dos tiempos distintos dentro del mismo espacio. Le gustaban las diversidades, incluso en las cuestiones espacio-temporales, y decidio entonces no sincronizar el despertador y asi respetar (y por que no apoyar, favorecer) su pequeña rebeldia respecto al tiempo oficial, siempre aburrido y despotico en su sincronica homogeneidad. Ya se imaginaba la revolucion del despertador en contra del totalitarismo del "tiempo oficial", y los encontronazos (primero simbolicos, luego armados) que esto ocasionaria entre el ejercito libertador del despertador ("el ejercito despertador", "el ejercito del despertar", el General Jose de San Martin, Despertador de America) contra las uniformes tropas del reloj de pared, marchando al unisono cual escuadron de las Wehrmacht. La marcha misma era el tiempo, las botas acompasadas marcaban segundos, y entonces la cruenta guerra de los relojes (¡Libertad de tiempo! , clamaban los despertadores) se le aparecia como una Blitzkrieg musical, como una lucha por el derecho a la armonia.
Luego su vista continuo vagando al igual que lo hacia el resto de su cuerpo, de un objeto a otro, del cuadro con motivos de paisaje de campiña a la vieja biblioteca, y de ahi al baño, y de nuevo a la cocina, y a la ventana que daba a la vereda y al cielo, y luego... Un proceso ligero que finalizaba cuando la tarde caia del todo, y entonces Matias salia caminar por la ciudad con el mismo desvario y falta de intencion que tenia cuando deambulaba por su casa. Al volver, unas horas mas tarde, miro de pasada el despertador: Marcaba nuevamente las 9:00. Matias siguio de largo, con el envion motriz de la calle, y se tiro en la cama vestido como estaba. Se durmio casi al instante, pero antes de abandonar felizmente la conciencia tuvo alguna comprension vaga y fugaz: ¿acaso habia alucinado ese "9:01"? ¿Acaso el despertador habia retrocedido ese minuto, ese intento de rebelion? Bien era posible que las tropas hubieran perdido la batalla, y que el tiempo oficial reacomodase poco a poco las ideas y los numeros.
Para cuando Matias se levanto era ya la media tarde. Segun el reloj de pared, las tres de la tarde.  El  despertador seguia obstinadamente dando las nueve. Nuevamente las nueve. La diferencia se mantenia. Como no tenia animos de almorzar nada, se sento en una silla y  comenzo a husmear en un libro de gramatica que tenia sobre la mesa del comedor. Lo abrio en una pagina al azar y comenzo a leer por encima y como pasando los ojos sobre caracteres ininteligibles, saltando las palabras para aprehender oraciones y a veces hasta parrafos, algo similar a las horrorosas tecnicas de lectura rapida que se enseñan en ciertos institutos que harian temblar a Santo Tomas. Pero Matias no aprehendia mas que una palabra,  algo concerniente a la concordancia. Eran como pedazos de cosas, como vehiculos semanticos que pasaban a gran velocidad por el espejo de su mente (En Enigma y a travez del espejo). Si, algo relativo a la concordancia de los adjetivos segun las terminaciones de los verbos. Aburridisimo.
Miro un largo tiempo por la ventana, y noto que el sol estaba ya casi a punto de esfumarse. Las sombras grisaceas que daban los arboles vecinos sobre la calle Billingurst se arrastraban, enormes y traslucidas, sobre es asfalto de la calle como arañas mitologicas. Eran una prueba cosmologica irrefutable de que debian ser las siete u las ocho de la noche. Por unos instantes, Matias se sumio en la confusion. Habia leido no mas de diez paginas, con un intervalo regular de ir a la cocina a abrir un paquete de papas fritas, y por mas que hubiese olvidado algo, todo el proceso no podia llevarle mas de media hora. Volvio a mirar el reloj de Pared, y este marcaba las tres de la tarde con cuarenta y dos minutos. Sin embargo, el ladrido intranquilo de los perros y el creciente desierto de las calles se condecian con la oscuridad que anunciaba la noche. Una de ambas partes, el reloj de pared o la vision de la calle anocheciendo, debia de estar equivocada. Y el despertador no contaba, pues marcaba las nueve y dos minutos. Se le ocurrio entonces mirar su reloj pulsera, y vio entonces con incredulidad que este marcaba recien pasadas las ocho de la noche. Al parecer, el reloj de pared  habia perdido la batalla. Los anarquistas habian triunfado: Ahora habia tres tiempos. ¿ o era que el reloj de pared habia comprendido, y habia entonces iniciado gustoso su propia desincronizacion, por propias y oscuras conveniencias o realmente convencido de los ideales revolucionarios del reloj despertador. Esa noche Matias no salio a caminar.
Tuvo un extraño sueño en donde habia un enorme y terrible gigante barbudo en una enorme acantilado rocoso y yermo. Penso en el  gigante polifemo, pero este gigante tenia ambos ojos, fieros y abiertos, y en su mirada habia algo de sabio y algo de animal salvaje. El gigante en cuestion, semidesnudo, bramia y gruñia como la sordida tierra cuando cruje, pues era atacado por varias mujeres tambien desnudas y fieras, pero al contrario de la horripilante decrepitud del oscuro gigante, ellas eran jovenes y hermosas, definitivamente solares. Algunas tenian pequeñas alas al modo de los serafines semitas, y atacaban con lanzas y hondas. Presa del terror y del odio, el viejo gigante se defendia con una terrible hoz de acero oxidado, con manchas de sangre y semen seco. Cada golpe recibido por el gigante era sentido por Matias como una vaga sensacion en la boca del estomago. Algo en el queria tomar parte por las hermosas y resplandecientes jovenes, pero otra parte, que sentia como la mas propia, no podia evitar sentir lastima y miedo por el enorme gigante, que no obstante le inspiraba tambien una profunda repugnancia. La batalla era ardua, la tierra se deshacia y el cielo tronaba, gozoso y enfurecido de ver sangre. Matias se sentia paralizado en un paroxismo de horror y deleite, algo que era un remolino o una fiebre.
En un determinado momento, Matias percibio que la batalla se habia desequilibrado, favoreciendo al bando de las muchachas. Estas eran en efecto mas jovenes y por lo tanto rapidas, y mientras que el gigante se defendia testarudamente, las jovenes atacaban constantemente, como hormigas y abejas, cambiando constantemente de formacion, cual si fuesen bailarinas o nadadoras sincronizadas. En cada nuevo asalto, Matias percibia como el cansancio y la frustracion iban aumentando en el gigante, mientras que la creatividad y la agilidad de las muchachas se mantenia impreterrita. Noto tambien que en cada lanzamiento o estocada, la jovenes gritaban una (o varias) palabras en un dialecto fiero pero melodioso. Aunque se esforzo por entender, le fue imposible oir el sentido de las expresiones, aunque estaba seguro que tenian un elevado sentido moral. Paz, Orden, Justicia. Finalmente, el gigante cayo dando un sordo gruñido, y todo se precipito en la nada.
Se desperto bien temprano, presa de la inaudita regularidad de su propio reloj biologico (regularidad que recien ahora parecia despertarse de un sueño de varios años de dependencia de falsos despertadores electricos). Noto con cierto fastidio que era jueves, y estuvo ocupado casi hasta el mediodia realizando un aburrido tramite municipal. De regreso a su casa, compro pilas para el reloj de pared. Mientras las cambiaba, volvio a ponerlo en hora consultando el Reloj pulsera, que marcaba las dos de la tarde con veinticinco minutos. Por las dudas encendio la television, la cual hacia un buen tiempo no encendia, como predefinida en el anticuario canal veinticuatro, que gentilmente mostraba la hora en su panel. Noto entonces que su reloj pulsera tenia un pequeño retraso de 7 minutos con el de la television. Solo entonces se acordo del sueño, y el sentido del mismo le vino instantaneamente a la conciencia, producto quizas de sus lecturas de Pindaro y Hesiodo: El viejo gigante de la hoz era Cronos, el viejo padre tiempo, y las hermosas y fieras muchachas eran las Horai, diosas apolineas de las estaciones y del orden universal, compañeras de las Moiras, las Musas y las Gracias.
Aprovecho la energia de esta feliz revelacion para poner el reloj pulsera tambien en hora, y conforme vio que ahora el reloj de pared, el de pulsera y el de la television marcaban armonicamente, en un verdadero cosmos, las dos de la tarde con treinta y siete minutos. En lo que respecta al reloj despertador, habia al parecer avanzado intermitentemente en su ausencia, pues ahora marcaba casi las 11 de la mañana.
Esa misma noche, mientras caminaba cabizbajo por la calle Parana, buscando un bar o un prostibulo, no podia dejar de rumiar el oscuro enigma que suponia el tomar partido por Cronos. De algun modo, habia comprendido y hasta simpatizado con la rebelion de sus relojes, exquisitamente simbolizados por las Horai en su sueño. ¿Por que entonces ese miedo, esa preocupacion por la caida del gigante? ¿Por que habia puesto todos los relojes en hora? ¿Acaso habia tomado partido por el orden? Pero no, penso mientras recordaba la fachada roja y Dantesca del Dada Cafe, en realidad no era tan raro. No era tan raro, habia que girar sobre los talones y seguir hasta Santa Fe o Alvear y enfilar para el bajo, y no era tan raro que el tomase partido por el orden. ¿Hacia cuanto se mantenia en el orden, en su propio orden? Habia sacrificado todo por ese orden tan parecido al desorden pero orden al fin. Que los dias se succediesen asi hace tanto tiempo no tenia tanto que ver con el azar como con una regla monastica. La postura de la impostura, la moral de la bohemia, eran de todos modos postura y moral. Si. No era tan raro que tomase partido por el viejo Cronos, que no obstante habia sido derrotado, derrotado al igual que el reloj de pared y el reloj pulsera. Era absurdo mirarlo ahora, porque si levantaba el brazo como ahora lo hacia y confirmaba el reloj veria (estaba viendo) que eran las 11 AM, que con ese frio y en plena noche eran para el reloj pulsera las 11 AM. De nada valia imponer un orden, porque sabia que el despertador y el reloj pared estarian ahora mismo marcando horas dispares, y que seguramente la television tambien habia sido derrotada. Era inutil la hoz.
Esa noche Matias no volvio a su casa. Era la primera noche en muchos años que no pasaba entre esas paredes tan conocidas, atestadas de relojes y libros, entre sillas y cajas de contenido olvidado hace tiempo. Esa noche habia seguido hasta dar por fin con en Dada Cafe, teatro ilusorio de el y de muchos otros que mas que lobos de la estepa eran perros callejeros.
Le gustaba ese sitio cerca del rincon. Quedaba fuera de todos los espejos, de los vidrios de la calle, de las miradas de los que entran y del aire. Pregunto por Colette y le Sen le dijo que no estaba, pero volvo al rato para decirle que si, que estaba pero que iba a tener que esperar un rato. Matias asintio y pidio otra ginebra. Las once de la mañan era demasiado temprano para ginebra. El reloj en falsa madera incrustado en la barra marcaba las 3 AM. Era dificil saber si obedecia a Cronos o a las horas, si formaba parte de la revolucion o seguia el viejo orden, cada vez mas debil.
Colette se demoraba en su siempre silenciosa aparicion, y Matias se sentia bastante inquieto, inquieto de un modo inusual. Nunca se habia sentido inquieto dentro del Dada. Tampoco nunca se habia sentido inquieto dentro de su casa, y sin embargo esa inquietud que lo habia llevado hasta alli, tan solapada e inexplicable que parecia un chiste o un producto histerico, lo llevaba ahora a tamborillear la mesa con la mano y el piso con los pies, a no querer volcar su vista sobre el reloj de la barra, a decirse que de ningun modo podian ser las once de la mañana, ni las nueve ni las ocho, porque afuera habia plena oscuridad y hasta luna cuarto creciente.
Volvio a su casa la tarde del dia despues. Recordaba solo fragmentos. Habia estado en el Dada, se habia acostado (finalmente) con Colette, luego habia bajado nuevamente al Dada y tomado una ginebra tras otra hasta que (seguramente) habia salido y deambulado nuevamente por las calles. Recordaba haber estado confusa y trabajosamente parado frente a la torre de los ingleses, y haber visto que el reloj (pero esto debia de estar mal o ser un sueño) de la torre marcaba las 11 PM a plena luz del dia. Habia tomado algo mas por la zona y luego tenia la intuicion de haber estado un rato mirando el agua en las darsenas. Habria pensado en Sabato y en sus lugubres pajaros arrancaojos. No tenia nocion alguna de cuanto tiempo habia pasado o de como habia vuelto. Noto que no tenia ya el reloj pulsera, y que el despertador marcaba las 9:00.
Se enderezo en la cama y se vistio. Era un milagro que se hubiese desvestido. Su desnudez le traia el recuerdo de la buhardilla de la noche anterior, del cuerpo de Colette desnudo y moviendose encima como un jinete sobre un andaluz, como un pulpo sobre una anemona. Colette desnuda tenia mucho de gato siames, no habia duda. Ahora se lamentaba por los mareos y el efecto de irse a la cama y casi ebrio, casi como un muñeco idiota y retardado. Seguro le habia facilitado las cosas, y sin embargo aun se sentia incomodo, como con una persistencia de que todo su orden, su antiguo orden, estaba desmoronandose o ya desmoronado.
Lleno la bañera de agua fria y se metio dentro casi mecanicamente. Una Extraña cadena de ideas se empezo a forjar en su espiritu sumergido: Demoronandose, El Orden, La Calle, el aire , Piazzola (¿pero por que Piazzola?),Los Relojes, el orden, la calle, el orden que se desmorona en la calle, en la calle se desmoronan los relojes, el orden del aire que se desmorona, la revolucion de los despertadores, el Dada Cafe, las piernas de colette, desmoronandose, los ultimos años y la calle o la falta de ella, y el aire o la falta de el, y el las pequeñas tetas o la falta de ella,  el orden y El Orden, Cronos y las horas, las horai, mejor dicho. En esto estaba cuando sintio el frio y varios calambres. Salio a rastras de la bañera y se enfundo en una toalla, tiritando. Noto raras las manos y los pies. Al mirarse, vio extrañado que estaban alarmantemente blancas. ¿cuanto tiempo habia estado en el agua? Sentia los pies entumecidos y la respiracion se aceleraba ridiculamente. Al mirar hacia la ventana vio la tenue oscuridad de la madrugada y sintio un escalofrio que culmino en punzada estomacal.
El reloj de pared marcaba las 3 de la tarde, el reloj despertador marcaba las 9 de la mañana. Echado en el piso del living, Matias percibia el mundo a un ritmo extraño e irregular. No podia pararse, chapoteaba en el suelo como un cangrejo. Se convulsionaba en pequeños espasmos pero no podia ser tan grave. Era cosa de agarrar la frazada y cerrar las ventanas. Tal vez prender un poco la estufita, sin darle tiempo al cuerpo de enfriarse aun mas, y luego levantarse, levantarse y restaurar el orden, rehabilitar al viejo Cronos, salir en su defensa y volver al Dada a buscar a Colette, buscarla para mostrarle el despertador, para iniciar ellos tambien una instauracion del orden propio, cosa que iba a ser muy facil en cuanto cesacen los escalofrios y se le desagarrotacen los musculos. Llegar al Dada o al London era muy facil, muy facil, muy facil, habia que tomar por la calle esa de la cervezeria la barra y doblar para algun sitio, sentir que los escalofrios dejan de pasar y guarecerse con la frazada para luego entrar y buscar un ascensor o una mesa que llame o pregunte por Colette para hecharse la frazada encima o meterse debajo del escritorio para ver si asi cesan los escalofrios y las puntadas, no era o habia sido tan dificil caminar o cerrar las manos para Colette o el despertador, para las nueve de la mañana nueve de la mañana nueve de la tarde, las muchachas resplandecientes atacaban con lanzas y jabalinas.

Cuando Despunto el Alba, el reloj despertador marcaba las nueve de la mañana.







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Anexo opcional: Ficha Tecnica de Colette

A Colette la habia conocido en un bar de la Calle Cordoba. Ya la habia visto antes en la plaza que se enfrenta a la facultad de Ingenieria, teñida de colorado y con un tapado negro y fragante, resistiendo el viento y como esperando algo. Pero habia sido en ese bar de la Calle Cordoba que ella se habia acercado a su mesa (como se habia acercado a antes a otras dos) a dar a entender con palabras poco comprometedoras que era muy facil y muy caro verla desnuda, tenerla encima, sentir su lomo arquearse como el de un delfin. Nunca habia sucumbido a aquella tentacion que imaginaba de cuanto en cuanto, hasta la noche del Dada Cafe.
Colette era muy rubia y de baja estatura. Tenia el pelo largo y liso, la frente un poco amplia. Su silueta daba la impresion de lo bidimensional, su mirada era perfida y algo fria, con esa estupidez o indiferencia que caracterizan a las razas pachorrientas del frio norte. Matias se habia alegrado de no encontrar ningun rastro de la rojiza tozudes de lo peor de la raza Inglesa o Alemana, que da esas mujeronas fuertes e iracundas de grandes senos y manos hechas para la lluvia. Por el contrario, Colette se le antojaba del norte de Italia o Francia, pese a ser indudablemente local.
Matias no sabia su nombre verdadero o pretendia no saberlo. Colette decia llamarse, y asi se llamaba. La veia siempre en el Filo o en el Dada, o en los varios locales de la zona del Bajo, Retiro o San Telmo, siempre a la busqueda de acompañantes dispuestos a desembolsar un buen fajo por una revolcada. La habia encontrado varias veces y de vez en cuando ella se sentaba a su mesa. Se habian contado varias cosas, el todas verdades y ella seguramente todas mentiras o circunstanciales, pero de ese sostenido anonimato habia surgido cierta familiaridad entre los dos, familiaridad que Matias no dudaba era para Colette la familaridad del conocido o del cliente habitue, y que para el era una sana distraccion de buen culo y ojos verdes. En una de estas charlas (creia) le habia preguntado la razon del seudonimo, a lo que ella le habia respondido que Colette habia sido una puta francesa miembro de la Legion de Honor, y que ella tambien era de la vida pero muy honorable. Y era cierto, pues pocas veces habia visto a Colette acompañada de algun tipo que no valiese realmente la pena, tanto fisica como socialmente.
Ademas de ser Rubia y de baja estatura, Colette no tenia rasgos sobresalientes. Tal vez en esto radicaba su belleza: Era simetrica. Todo su cuerpo expresaba una perfeccion de caracter pequeñoburgues. No tenia virtudes y entonces tampoco defectos. Sus ojos verdes y algo chicos le daban un aire opaco de perfil, pero oscuro y atractivo de frente. Tal vez producto de la rutina dialectica que era parte ineludible de su trabajo, no hablaba mucho. Parecia siempre a la espera de algo. Matias creia saber que era.
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14 ago 2014

Estoy hecho a la medida perfecta de mi propia miseria. No podria tolerar niguna otra, ni metafisica ni real. Soy por esto muy mal consejero. La mierda es siempre incomoda, salvo que sea la mierda propia. Es sabido que Heraclito se enterro en mierda casi hasta la coronilla. Cortazar vio ahi un enigma y una apuesta, tal vez la mas importante del pensador Jonico.
Taparse de la propia mierda hasta los hombros sea tal vez la maxima tension...
Lo importante es que estoy hecho a mi propia medida, y por eso, por ese mal llamado egoismo (porque que culpa tengo yo de estar hecho asi o asa, mi egoismo es inocencia) la miseria ajena me es mas extraña que insoportable. La miro como desde afuera de mi mismo. Solo me molesta cuando es fruto de una injusticia. La injusticia molesta como un codo en las costillas, como algo que no se puede recordar, como la certeza de la muerte. ¿como cerrar los ojos ante la injusticia? Por esto mismo todos los que buscan la salvacion personal me parecen despreciables.
Ivan Karamazov coloco a la justicia por encima de la salvacion, y yo me cuento entre sus filas. La salvacion es imposible para quien tiene autentica compasion por las victimas de la injusticia.
Y es que su miseria no me llega, no puedo tener una verdadera simpatia. De hecho, verme asediado por la miseria de los que me rodean me incomoda indeciblemente. Me incomoda por extraña, pues no hay espacio real para ella en mi modo de ver las cosas, y esto no por insensibilidad, ese milagro del ser humano promedio, que tan bien funciona con la hipocresia y la autoafirmacion, sino por una suprasensibilidad. En efecto, ¿como oler la mierda ajena cuando se esta tan tapado y calentito en la propia?