28 may 2026

Monologo de unos segundos de un viaje en un colectivo con zapatos demasiado apretados

 - Ay, es que a veces succede que el colectivo va demasiado lleno - le dije. 

Va demasiado lleno y pienso que no podre pararme. Tiene que ver con varias cosas. Para empezar con mis piernas, que ya no son lo que eran y que por momentos se comportan como dos largos fideos bastante pasados en la olla. Luego que, ademas, estan demasiado enfundadas en el pantalon de vestir. Y despues los zapatos, demasiado angostos, demasiado apretados, me hacen sentir como si no tuviera pies; Como si estuviera sentado y me hubieran cortado los pies de los tobillos para abajo. Muñones, tengo que ponerme sobre muñones y los giros que pega el 106 son cada vez mas violentos, mas impredecibles. Vuela la carcaza de acero por la oscuridad porteña y pienso que ya no podre ponerme de pie. Llegara el dia en que sin dudas se me torcera el tobillo o se me partira uno de los tantos huesos que van desde la cadera hasta el dedo pulgar. En esa caida hay un miedo infinito que en ultima instancia es miedo al fin del miedo.

- Pasa siempre lo mismo, estas sentado y pensas que no te podes parar hasta que, zas, te paras despues de todo-. Me respondio. Tenia una pierna en el suelo y la otra cruzada sobre la rodilla. El codo del brazo apoyado en la rodilla de la pierza cruzada y la cara apoyada en la mano. No me respondia directamente a mi, sino que, mirando hacia afuera, me respondia desde el reflejo empañado de la ventanilla. Daba la impresion de hablar con una mascara. 

- El pasamanos es de gran ayuda - conteste. 

Hago que camino pero en realidad soy mas como un mono que va entre las lianas. Cuando mis manos estan (cada vez mas) ocupadas por bolsas o mochilas o atadas de diversas maneras ocurre que realmente me siento como si caminara por la pasarela de un pirata. A veces me pregunto si pese a que calzo 44 mis pies no seran demasiado pequeños para todo lo que tienen que cargar. Que por supuesto no es solo osamenta, grasa, carne y musculo (no precisamrnte en ese orden) sino que tambien son diversos pesos de orden cultural, simbolico, psicologico, espiritual, sociocultural y a fin de cuentas inter-subjetivo, como si las cadenas que me atan las manos no solo atan las mias sino que atan tambien las de todos los que viajan conmigo y de ahi al resto. No me gustaba definirme precisamente como un mono enfundado en prendas demasiado apretadas pero ya estaba en ese estado mental en el que me gusta llamar comunicativo pero en realidad es uno en el que hablo por hablar y me arrepiento casi al instante de cada cosa que pronuncio. La cara le sonreia a su propio fantasma, a su gemela que la copiaba desde la neblina exterior. El colectivo era una nave espacial surcando la nada infinita. 

- Si me caigo yo nos caemos todos ¿es asi?-. Me solto de repente. Note que su tono era burlon, como si hubiera seguido mi monologo y acompañado cada palabra con una mueca de desprecio. Un desprecio como por detras de la mueca. Lo entiendo bien. Es lo que haria, es lo que hago yo siempre. Me gusto ese gesto, no se si por mio, por suyo (es decir por duplicado) o porque me gusta el desprecio en general. 

- En mi experiencia cuando me caigo yo, suelo caerme yo solo. - le respondi adoptando el mismo tono. 

- Y levantarte solo tambien, ¿no?-. Interrumpio.

- No hace falta...

- No hace falta el melodrama ¿eso ibas a decir? -. dijo interrumpiendome por segunda vez.

- Iba a decir que no hace falta que me sigas el hilo de esa manera. 

Despues de todo es cierto, caerse y levantarse es una metafora un poco melodramatica. No por eso deja de ser significante. El problema no es caerse o levantarse sino mas bien sentirse con la capacidad de hacer ambas cosas. Y muchas veces ocurre que todo esta demasiado lleno, la gente sigue subiendo y es increible como el chofer no se da cuenta que no entra mas gente pero en realidad si entra porque la veo seguir entrando como ganado y me pregunto si no ocurrira como en ciertas peliculas paradojicas o en ciertos libros donde claramente el adentro es mas grande que el afuera pero si es asi entonces ya el ancho del 106 deberia ocupar toda la avenida Santa Fe o Cordoba o Callao o quizas varias de ellas a la vez y asi y todo la gente continua subiendo y colandose por las ventanas que ya se estan dando cuenta los pasajeros que es mejor cerrarlas para para un poco esta hola migratoria en la cual cuando llegue mi parada debere bucear entre manos piernas y otras partes menos nobles para llegar hasta el timbre si es que no me caigo antes con estos pies tan pequeños y estas piernas que no sirven para nada y va a ser apretar y apretar y apretar mecanica compulsiva desesperadamente el mundo con la esperanza de que todo esto se detenga y yo pueda salir y caminar un poco, perderme entre tranquilo esta o aquella calle y al fin de cuentas para que.

29 abr 2026

Chasing Shadows

 

Valya...

Valya...

Valya...

- Valya. Valya oyo su nombre y abrio los ojos. Apenas levanto la cabeza de su almohada. Busco la mirada de alguna de sus amigas. Basto solo una mirada para comprender que todas seguian profundamente dormidas. Carolina, enroscada y casi oculta en su enorme saco de dormir naranja brillante, roncaba como un gusano del desierto. Sussy dormia siempre boca abajo, lo cual disimulaba si roncaba. Valya aguzo el oido para ver si podia descubrir cual de las tres la habia llamado por la respiracion de cada una. Molestar y hacerse la dormida era habitual entre ellas. Su inspeccion auditiva le corroboro lo que los ojos le habian dicho primero. Dormian todas, incluso Rita, la hiperactiva que siempre se acostaba ultima y se levantaba primero. Rita era unos meses mas chica que el resto, y habia entrado al grupo de la acampada por los pelos.  Rita la Loba, asi le decian en la seisena. Y no era solo porque tenia de hecho, con su pelo amarillento siempre pegado a la cara, y sus mejillas hundidas de tan flaca y bajita que era, un aspecto siempre desconfiado, muy propio de un lobo o un zorro, sino porque la tradicion marcaba que las chicas de 5 a 7 años eran Castores y las chicas de 7 a 11 años eran Lobeznas. Las lobeznas podian hacer actividades grupales, cantar y participar en competencias deportivas, pero no podian salir de campamento. Para salir de campamento habia que ser propiamente una Scout, y para ser una Scout habia que pasar una prueba cuyo principal requisito era tener de 11 a 14 años. Valya y Carolina tenian 12, Sussy 13 y Rita habia cumplido los 11 hacia apenas dos semanas, por lo cual era apenas una Scout, mas todavia una Lobezna, una loba, Rita la loba o mas bien Rita la boba, o mas bien como irrita la boba, Valya se divertia un poco a costa de las manias de nena que todavia tenia Rita, y ya estaba pensando que era buena idea hacerle alguna novatada, como tirarle agua en el saco de dormir para que pareciera que se habia hecho encima, o bien salir a buscar algun sapo para meterle en la lunchera. Pensaba estas cosas mientras se iba quedando dormida de vuelta, y entonces si que lo oyo claramente.

Valya

Esta vez no solo abrio los ojos sino que se incorporo hasta sentarse. El movimiento fue rapido y sin esfuerzo, como un latigo o el tallo de un junco. Habia esuchado su nombre. Y no habia sido ninguna de las chicas. Adentro de la carpa todo estaba perfectamente inmovil. Lo unico que se oia eran los ronquidos apagados de Sussy. ¿Lo habia escuchado realmente? Valya descubrio que no podia identificar la voz que la habia nombrado. Sin dudas no era una la voz de una chica. Pero tampoco era la de un chico, ni a la de alguno de los guias. De hecho, ¿es que era una voz? Tenia la absurda sensacion de que habia oido su nombre pero no como si alguien lo hubiera dicho en voz alta. Mas bien habia sido una voz sin voz, un surruro sin ninguna tonalidad. Como si le hablaran intima y directamente a ella. Cuando penso esto tuvo un escalofrio y se desperto del todo. Fue como si un despertador interno, que tampoco hacia ruido pero gritaba una alarma, hubiera empezado a sonar. Y entonces volvio a oirlo, claro y distante a un tiempo. Su nombre, o mas bien su apodo que era mas nombre que su nombre, porque ¿que es un nombre sino aquel sonido particular y unico que nos identifica? Valeria le decian sus abuelos, sus tios y sus profesores de la escuela que no la conocian. Para el resto era y siempre habia sido Valya. Y si quien la llamaba la llamaba Valya era porque la conocia. ¿debia salir? Quizas alguien la necesitaba afuera. De todas maneras, estaba amaneciendo y tenia que orinar. Solo la detenia la perceptible diferencia termica que ya sentia en la cabeza y los brazos, fuera del saco de dormir, con el resto de cuerpo que estaba todavia dentro. Sabia por experiencia (ya era su cuarto o quinto campamento) que el frio que haria de madrugada fuera de la carpa era el doble del que sentia fuera del saco. 

Valya... Valya... Valya...

No habia duda de que la llamaban. Lamento tener que salir del saco. Cuidadosamente esquivo la geografia de sus amigas durmiendo dentro de la carpa, saliendo en puntas de pie para no molestar a ninguna. Rita era mas sensible que un caniche y estaba segura que se despertaria cuando bajara el cierre de la carpa para salir, pero sorprendentemente no lo hizo.

Se paro fuera de la carpa arqueando todo el cuerpo. Olfateo el aire y estiro la espalda y los brazos y sintio como se disipaba la tension de la noche, dejandole una agradable pereza en el cuerpo. Sentia la humedad atravesandole las medias, pasando a travez de algodon para aguijonearle las plantas de los pies. Seguro se resfriaba si no se calzaba, asi que se calzo. Regla numero quien sabe de las exploradoras: siempre dejar las zapatillas adentro de una bolsa a la salida de la carpa. La bolsa era para protegerlas del rocio. Valya paso la mano por la superficie externa de a la carpa y comprobo que ese rocio habia caido durante la noche. Si no hubiera dejado sus zapatillas en la bolsa impermeable ahora estarian empapadas. Las reglas estaban para seguirse. Y sin embargo la noche anterior se habian saltado una

En la primera fogata, que se hacia la primera noche del campamento, alguno de los guias siempre contaba alguna historia motivadora. Historias relacionadas con los valores de las exploradoras: responsabilidad, caridad, modestia, sentido del deber, Tradicion. Casi siempre eran historias antiguas de tiempos pasados, cosas de los griegos o los romanos, cuentos de la selva o con animales parlantes que hacian esto o aquello. La noche anterior habia sido una historia de tradicion. El guia contaba como desde las yurtas de los mongoles - Valya no tenia idea de como eran estos Mongoles, mas alla de que al parecer eran buenos jinetes - a las caravanas de los viajeros, cuando un grupo tenia que pasar la noche, las caravanas - en este caso las carpas, que eran algo asi como el heredero natural de las caravanas - se armaban siempre, en lo posible, en un circulo en donde las puertas de las carpas miraban hacia adentro. En el centro mismo se armaba a fogata, creando una estructura que el guia les habia contado que era magica y protegia contra lo de afuera, contra lo que acechaba en la noche, mas alla de la luz de la fogata. Valya por lo general no escuchaba estas historias. Le parecian tontas y se aburria rapido. Pero esta la habia atrapado, e incluso se habia imaginado el campamento visto desde arriba, con la fogata como el eje de una rueda, una antigua rueda de carreta, y las diez carpas del grupo como las extensiones de los radios, todas protegidas por el sol de la fogata, un pequeño sistema solar orbitando su estrella y mas alla de ello el espacio glacial, el bosque, la oscuridad sin fin. Quizas por eso, por esa imagen tan linda, fue que le molesto cuando Rita la boba propuso, ya entrada la noche, que movieran la carpa. Para empezar le molesto porque era una estupidez. Salir de noche, las cuatro, a dar vuelta la carpa, para que mire hacia afuera, y encima moverla algunos metros, para romper el circulo, era una tonteria. No solo corrian el riesgo de ser descubiertas y consecuentemente castigadas, y de quedarse sin desayunar o, peor aun, sin poder remar o nadar en el lago, sino que tambien corrian el riesgo, en plena oscuridad, de torcerse un tobillo o de no poder armar a carpa. Amanecer con la carpa a medio armar iba a ser una verguenza. Se molesto mas cuando Sussy y Carolina aceptaron entre risas la sugerencia de Rita. Por alguna razon les parecia hilarante la idea. Sussy estaba muy confiada en sus habilidades de Exploradora, y Carolina propuso que al otro dia podian sencillamente hacerse las tontas y decir que ellas no habian cambiado nada, que habian armado la carpa como todas, que todos habian visto que su carpa tambien miraba hacia la fogata, pero que al dia siguiente amanecio asi, dada vuelta. Iba a ser una nueva leyenda del grupo, una genial historia de campamento que ellas y los demas podrian contar para siempre: la carpa que giro con 4 chicas adentro. ¿Acaso no se contaban tambien, ya adentro de las carpas, historias de terror?
Le sorprendio a Valya su pasividad para no oponerse. No queria que pensaran que era una cobarde o una aburrida. El grupo habia decidido girar la carpa y Valya comprendia que cuando el grupo decidia algo con tanto entusiasmo, era inutil oponerse. Si decia que no se dedicarian a convencerla o lo harian sin ella para despues burlarse el resto de la acampada. Asi que salieron y con una efectividad tremenda levantaron las estacas, una en cada costado de la carpa, y sin desarmar absolutamente nada la movieron varios metros hacia afuera, y luego, tomando a Rita como referencia, giraron hasta que Rita paso de estar de espaldas al bosque, arriba a la izquierda, a estar de frente al bosque, abajo a a derecha, un giro de ciento Ochenta grados para luego volver a colocar las estacas que tenian entre los dientes y reacomodar las zapatillas. Se entraron a la carpa tratando de reirse lo menos posible y luego en algun momento se habian dormido. Y la carpa habia quedado mirando al bosque.

¿era por eso? - Valya... - ¿era por eso que ahora escuchaba ese susurro que venia del bosque? El negro se habia transformado en gris y se veia, apenas a unos veinte metros de donde estaba, las siluetas de los arboles dibujados contra un contraste mas claro. Valya paseo la mirada por el resto del circulo... del semi circulo de carpas, un poco mas cerradas, un poco mas cerca de la fogata que la suya propia. Todas dormian con los cierres bajos, incluso la de los guias. Si los guias no habian salido a patrullar - teoricamente siempre debia haber alguno despierto pero la noche anterior Valya habia visto algunas cervezas y un vino en la entrada de su carpa - significaba que tenia que ser todavia entrada a noche y, sin embargo, innegablemente clareaba. Volvieron a llamara y ahora si oyo una voz.

VALYA

Esta vez habia sido una voz clara como el sol que ya salia. Una voz que parecia salida de una radio, electrica, cansada, sin emocion alguna pero, esto Valya no lo entendia, apremiante, urgente. Eso que la llamaba la necesitaba, requeria su presencia. Valya miro hacia la direccion de donde creyo oir la voz, hacia un punto indeterminado de la hilera de arboles y solo por un instante creyo percibir a una persona parada entre los arboles. Fue tan rapido que no tuvo tiempo ni de asustarse, ni de gritar, ni de sentir como se le erizaba el pelo. Un segundo y ya no estaba. ¿habian mandado a buscarla desde la entrada del campamento? Se sorprendio a si misma dando un paso y luego otro, y otro mas, hacia la hilera de arboles. Caminaba. Sintio de vuelta el llamado, urgente, casi agonico, desde un poco mas adentro, de unos metros mas entre los arboles. Miro hacia atras y vio que solo se habia alejado un poco. El circulo (roto) de proteccion de carpas estaba a un tiro de piedra. Podia ir solo hasta la entrada del bosque, mirar a ver si veia a alguien, alguna linterna, lo que sea, y volver. Sintio como si una fina cuerda la uniera a ese circulo, una cuerda que estaba bien atada en el resto pero que en ella podia salirse del eslabon por la apertura que Rita y las otras habian creado la noche anterior. ¿podia ser que? No tenia sentido y solo habian sido unas horas y solo eran historias tontas que contaban los guias. Historias tontas que los guias decian que otros guias antes de ellos, y luego otros, por generaciones, le habian contado a los chicos y chicas para protegerse.

Valya llego al borde del bosque y apoyando una mano en un arbol se hizo visera con la mano y escudriño el terreno. Estaba al pie de una pequeña loma y el terreno subia y bajaba completamente repleto de arboles. Pinos, Abedules enanos, Eucaliptos, Coihues. Y mas al fondo Lengas, alguna araucaria, un Arrayan mas claro que el resto que tomaria como referencia en caso de tener que internarse, cosa que no haria, no. Perderse en el bosque era mas facil de lo que podia parecer a primera vista. No daria un paso mas ni aunque la volvieran a llamar. Ni aunque la llamaran como la estaban llamando, asi, solo repitiendo su nombre como si fuera una cancion, valyavalyavalya, Valya..., valyavalyavalya, como si fuera un pajaro o un insecto que cantaba, asi la llamaban desde todo el bosque. Valya se debatia entre dar un paso a frente o mirar hacia atras. Apreto fuerte la rama del arbol de la cual se agarraba, de la que se aferraba como resistiendo a ese canto que era como un viento que la invitaba a seguir, un viento que sabia su nombre y seguramente tambien muchas otras cosas, un canto que venia de la noche, de la parte mas cerrada del bosque en donde todavia no amanecia. Valya

Decidio que valia la pena arriesgarse y dio un paso mas. Luego otro. El tercero ya fue mas facil, sintio que habia cruzado una frontera. Siempre podia volver ademas. Ahora era cuestion de localizar al dueño del llamado. Comenzo a avanzar en zigzag intentando ver si el llamado aumentaba o disminuia segun lo oia. Le parecio que del lado izquierdo era mas claro y comenzo a avanzar en aquella direccion, justo hacia una loma que la obligo a servirse de las manos para impulsarse hacia arriba. Ahora sentia claramente que el que la llamaba - ya habia decidido que no podia ser una mujer y por lo tanto era un hombre - estaba de hecho al pie de esa colina, al punto que mientras se esforzaba por subir, por primera vez, creyo poder oir viajando en el aire las silabas de su nombre ¡venia de apenas unos metros hacia adelante, al final de la subida! Emocionada Valya cubrio casi a los saltos, como un lemur, los metros que la separaban del fin de la escalada y se encontro, decepcionada, con su propia respiracion agitada pero, cuando levanto la cabeza, nuevamente, solo por unos instantes, creyo ver una silueta que varios metros mas adelante, al final del descenso, se internaba entre los arboles. Si alguna parte de Valya se dio cuenta de que jugaban con ella, no podemos saberlo. Quizas sintio que la pescaban como ella habia aprendido a pescar en las excursiones anteriores. Con paciencia, tirando bien largo la caña y dejando que la carnada, con el anzuelo filoso y letal, se hundiera lentamente, simulando carroña, simulando una presa, en el agua, hundiendose... hundiendose cada vez mas, tal como ella ahora se hundia sin saberlo en el bosque, quizas sospechandolo pero nunca sabiendolo del todo, mientras algo, algo que tenia paciencia y que tal vez la habia divisado por la pequeña abertura de su carpa, recogia lentamente el sedal desde lo profundo de la arboleda, desde el fondo de un pozo, desde el final de una oscura caverna, o quizas desde una tumba... o un lugar mucho mucho mucho peor.

Rita fue esa mañana, como siempre, la primera (la segunda en realidad) en despertarse. Le extraño ver vacia la bolsa de dormir de Valya. No la vio afuera de la carpa, ni la vio cuando fue a buscarla al baño, ni supo nada de ella cuando le pregunto a Carolina y a Sussy, ni supieron las tres nada cuando fueron a buscarla entre las carpas, con los coordinadores, con las autoridades del campamento. Tampoco supo nadie nada cuando la policia aparecio y empezo a interrogar a todo el mundo. Fue mucho mas tarde, ya cuando los padres de cada una de ellas habian aparecido para llevarseas a casa (los de Valya tambien fueron pero no pudieron llevarse nada), cuando dias despues tuvieron que ir a declarar, que volvieron a acordarse de la broma de girar la carpa. La policia habia tomado nota de esto como un hecho entre curioso y significativo: la carpa de la desaparecida estaba unos metros mas alejada que el resto de las carpas. Esto, pensaban, podia haber decidido al secuestrador a ir por Valeria en vez de por cualquiera de las otras chicas. 



7 abr 2026

Relato encontrado en una mesa de luz

Durante muchos años quise escribir un cuento. No sabia como empezarlo o, mas bien, como terminarlo. A decir verdad, solo tenia el principio. A medida que la historia se iba tejiendo dentro mio, cada tanto se me daba por intentar escribirlo de vuelta. Sin exito, claro. Sentia que le faltaba algo. Que me faltaba algo. Ahora entiendo que no era un cuento, es decir, algo que nace y muere del lado de las palabras, mas alla de la frontera de lo real, en lo que llamamos imaginacion, en el puro terreno de la fantasia. Quizas ese fue mi error: el enfoque. Pensar que estaba imaginando algo, cuando en realidad lo estaba viviendo. Lo que ocurria no estaba de aquel lado de la linea, sino de este lado. El mismo donde ahora respiro y garabateo estas lineas. De aca, lo que me paso era de aca, y ahora que ya tengo cerca el final... ahora que ya siento cerca el final... ahora ya no quiero contarlo.
No quiero, pero tengo que. No puedo hacer otra cosa sino contarlo. Despues de todo, quizas esta sea la ultima noche. Quizas cuando apoye la cabeza en la almohada y cruce hacia ese otro lado, que tambien es este, sea la ultima vez. Me da lastima, despues de tantos años intentando contar esta historia, tener que narrarla ahora asi, toda de un tiron, sin correcciones, sin revisiones, sin ediciones posteriores. Esa sera una tarea que le dejo a mi editor, es decir, a mi futuro editor, si alguna vez alguien encuentra esto y se decide a publicarlo. Solamente le pido que no altere demasiado el estilo, el ritmo de lo que escribo, si tal cosa es posible. Tambien le deseo suerte, espero no dejar demasiado de mi en esto que escribo. Sobre todo espero no dejar una cosa, ese algo. Pero bueno, es hora de ponerme a escribir, dado que cada vez tengo mas sueño. Tomese todo lo anterior como un prologo.

No recuerdo la epoca, pero el sol caia con furia sobre el asfalto. Yo estaba con J. en una terracita que oficiaba de bar. A unas pocas cuadras habia una playa, en la que habiamos estado toda la mañana y tambien una buena de la tarde. Mientras la escuchaba tenia la vista clavada en mi vaso de cerveza, y veia el mundo como un universo sumergido y amarillento. A travez de aquel prisma veia pasar a los peatones que sin prisa iban y venian por aquella calle perpendicular a la avenida. Parejas, familias con chicos. Algunos paseaban perros. Cada tanto pasaba algun auto. J. me contaba algo de su niñez y yo me arremolonaba en la la silla, cada vez mas lejano a todo. En cierto momento me percate de una silueta que habia permanecido frente a nosotros en la vereda de enfrente. Estaba perfectamente inmovil, y de alguna manera, aunque no podia verle la cara, sentia que nos observaba. Esa fue la primera vez. 

Claro, en ese momento no sabia donde quedaba la terraza de ese bar, no sabia donde quedaba esa playa donde el sol brillaba con ese color anaranjado tan intenso, y ni siquiera quien era J. Todo eso lo sabria muchisimo mas tarde. Decadas. 

La siguiente vez fue en la quinta abandonada que quedaba al lado de la casa en la que viviamos de chicos. Una medianera de metro y medio separaba nuestra casa de aquella quinta propiedad de un anciano simpatico que nos regalaba paltas y naranjas a mi hermano y a mi. El anciano habia desaparecido en algun momento y la quinta se habia vuelto un pequeño pedazo de monte en el barrio de Florida. Con una medianera tan baja la pelota se iba constantemente al baldio, y con mi hermano M. nos turnabamos para saltar a buscarla, cuando no nos cruzabamos los dos para ver si volviamos con una mandarina o una rata muerta. Pero esta vez era de noche y estaba solo. No habia pelota pero recuerdo que de todos modos salte. No hice ruido al tocar el piso con los pies, y cuando levante la cabeza me di cuenta que algo estaba mal. No habia ruido en absoluto. De alguna manera supe que habia entrado en un mundo completamente muerto. Mi atencion se vio atraida hacia el viejo galpon que, como una cueva, se escondia en el extremo opuesto de la quinta, casi oculto en la penumbra. Y dentro de esa casucha llena de arañas y ratas volvi a sentir esa presencia fija que me observaba. Toda la realidad comenzo a verse atraida por el vortice de la cabaña, y yo sentia, sin poder moverme, que era lentamente arrastrado hacia ese punto inmovil, muerto, completamente gris. Me tomo varios años poder distinguir que aquello fue un sueño. 

Hubo un punto en donde comprendi que aquella figura fija se me aparecia en sueños. Tenia siempre diferntes formas, pero solia ser sobre todo una mujer vieja de la que variaba la raza, apariencia y vestimenta. Otras veces era un perro, tambien viejo. O un pajaro. Pero casi siempre era una mujer vieja que parecia acechar desde los puntos mas inesperados. 

Luego, mucho mas tarde, mientras caminaba por una calle de tierra que parecia acercarse a una iglesia pero en realidad no se acercaba nunca, para luego ir a parar a un cementerio de pueblo donde las lapidas blanqueadas por los años no tenian nombre alguno y se espaciaban para perderse entre helechos y arbustos viejos. El cementerio estaba rodeado por una muralla de apenas medio metro, que estaba derruida en muchisimos puntos. La tarde estaba muriendo y el silencio era tambien total. Y fue por una de esas aberturas que entro una figura. Instantaneamente supe que era ella. La delato su cara borroneada, como oculta tras una mancha. se movia muy lentamente, como una proyeccion. No caminaba, no movia ninguna extremidad. Era una proyeccion que se deslizaba silenciosamente entre los escombros. Giro tras un viejo sauce que se erguia en una de las esquinas del cementerio y por unos momentos pude recuperar el aliento. Pero volvio a aparecer, sin ningun sentido, por el camino que dejaba el cementerio. Vestia unos harapos de campesina de cuento de hadas, y llecava atada la espalda, en un pañuelo enorme, lo que parecia se una criatura recien nacida. Por unos instantes la niebla que le cubria la cara se disipo y entonces pude comprobar que me miraba con una mueca cinica. Dejo caer lo que parecia un niño pero solo era un viejo fardo de madera. Entonces desperte.

Este tipo de sueños, con la anciana que aparecia en lugares desiertos (un baño abandonado, un viejo estacionamiento subterraneo, un campo de pastos quemados atravesado por una tenebrosa via del tren) se volvieron mas frecuentes y aterradores en mi adolescencia, y alcanzaron el punto de volverse intolerables cuando empece a percibir algo que hasta ese momento fatidico se me habia pasado por alto: En cada sueño ella parecia acercarse mas. Si bien nunca avanzaba directamente, si bien siempre daba rodeos, si bien no mostraba siempre esa mueca horrible llena de cinismo, lo cierto es que poco a poco comenzaba a cerrar la distancia que habia entre nosotros. Comprendi que con cada sueño nos ibamos volviendo mas y mas cercanos. Y que, si continuaba esa inexorable logica de pesadilla, llegaria el dia - o mas bien la noche - en que estaria frente a frente con aquel fantasma, con aquel espectro, con aquello que, fuera lo que fuese, me atormentaba cada vez con mayor frecuencia. Por ese entonces tenia veinticinco o veintiseis años y trabajaba diseñando carteles publicitarios en una conocida agencia. De alguna manera, pese a los imnomnios, las consultas primero psicologicas, luego psiquiatricas, y finalmente con dudosos profesionales de lo oculto, me las habia arreglado para tener lo que se podia llamar una vida comun. Tenia amigos, rutinas, el año anterior habiamos comenzado a salir con J. Fue a partir del sueño del camino rural en donde mi vida comenzo a volverse la espiral de evasiones tras evasiones que me llevaron al triste pero quizas merecido final desde el que escribo esto.

Bajaba por lo que no puedo describir como otra cosa que un camino forestal, con aserraderos abandonados, como si anteriormente toda la zona perteneciera a una gran explotacion maderera. Lo que otrotra debio de haber sido un bosque ahora era un desolado monton de barro y ramas secas, con algunos tocones podridos aqui y alla. Sobre el fondo cada tanto aparecian masas ocres que de alguna manera sabia eran viejos y desmantelados tractores amarillos, palas mecanicas que comos viejos fosiles mordian el polvo de los años; restos de antiguas maquinarias inclasificables aparecian aqui y alla, mientras el camino de barro descendia trazando profundos zigzags. Tras una curva se volvio una larga recta que iba hasta lo que parecia ser un pueblo a uno o dos kilometros de distancia. A ambos lados del camino se abrian espacios de infinito cesped quemado por la sequia. Mientras caminaba hacia el pueblo solo podia pensar en que sin dudas habia sido la actividad humana lo que habia convertido ese bosquecillo en algo muy parecido a un desierto. La vi cuando me hallaba justo a la mitad del camino. Al principio dude que fuera ella, porque primero parecia ser una nena, y aquello nunca tomaba formas jovenes o que estuvieran extentas de decrepitud. Pero a medida que se iba acercando, me di cuenta de que era algo completamente distinto. Era una mujer, si, que parecia - no se podia decir con certeza - joven, pero no era para nada una nena. Lo que pasaba es que tenia la espalda partida... contorsionada, deformada a la manera de los enfermos de meningitis, la escoliosis era tal que la columna de aquello era practicamente una S; Tenia la cabeza practicamente a la altura de la cintura... y al estar el camino en bajada, daba la impresion de ser mas baja de lo que era. Al continuar acercandome - no podia hacer otra cosa, mi cuerpo se movia solo - note que venia completamente desnuda, solo cubierta por una sabana amarillenta que tenia un agujero por el que habia metido la cabeza. La rigidez de los miembros y el color de la piel de aquella mujer me hicieron pensar inmediatamente en un cadaver, en algo muerto. Era una cosa muerta que caminaba lentamente a mi encuentro, arrastrando los pies, contorsionando las pantorrillas en espasmos, aplastando las piedras como si no las sintiera, porque sin duda no las sentia. Y tenia en la cara nuevamente aquella mueca deforme e insoportable. A esas alturas ya sabia que era un sueño, pero tambien supe que si no hacia algo para despertarme iba a ser el ultimo. Algo adentro mio lo gritaba con un terror mundo mientras acortabamos la distancia. Solo nos separaban 200 metros, 180 metros, 150 metros, yo intentaba despertarme por todos los medios, pero no podia cerrar los ojos, gritar no servia de nada (mi voz se perdia ronca en esa soledad de pueblo), y no podia dejar de caminar. Era parecido al sueño de la cabaña que tuve en mi infancia. Toda mi existencia era atraida contra mi voluntad contra un vertice que se ubicaba justamente detras de la mujer deforme. Era como si el mundo mismo fuera llevado hacia ella por una despiadada fuerza mecanica. Ya casi uno enfrente del otro, alargo un brazo deforme y retorcido para tocar mi cara. Y entonces desperte. 
Lo terrible de esa vez no fue solo la cercania fetida de aquella cosa, sino que esa mañana, mientras gritaba y me revolvia entre las sabanas transpiradas, no sentia en absoluto el haberme despertado. Sentia que en cualquier momento esa mano podia alcanzarme. Necesitaba cerciorarme, necesitaba asegurarme de que no estuviera en la casa. Esa mañana J. no se habia quedado a dormir ¿que pasaria si la encontraba a ella en vez de a mi? La sensacion de que una baba pegajosa me habia seguido desde el sueño, desde ese mas alla que sentia cada vez mas cerca, esa mañana fue cuando comence a sentir la cercania real, la ruptura de los planos, o mas bien la union de los mismos. Ella - o tal vez yo -habia cruzado una linea y ahora sueño y realidad de algun modo se habian fusionado. Se habia tendido un puente en algun sitio inasible, lo sentia con una certeza fisica que rayaba en la repugnancia, en el asco. Recuerdo haber ido al baño a vomitar, pero quizas ese recuerdo se transponga de alguna otra mañana - y hubo tantas otras luego de esa - en donde despertaba con la sensacion de una mano en el pelo, de un aliento en la nuca o con los musculos contraidos en una reaccion defensiva inexplicable para todos menos para mi. Paulatinamente comence a alejarme de todos. Primero de J. Luego de mis amigos. Finalmente hasta de mis conocidos. La cercania de aquella monstruosidad no me dejaba espacio para nada mas. No podia tolerar tener a nadie mas cerca mientras sentia esa lenta asfixia, esa sorda desesperacion de estar siendo pacientemente cortado por una cierra, desgarrado desde adentro con clavos. 
Fruto de mi aislamiento comence a tener problemas en el trabajo. No era posible hacer publicidad sin tener buenas relaciones, o al menos malas relaciones, con los otros empleados y con los clientes. Al cabo de un tiempo (¿meses, años?) me echaron del trabajo y con lo que cobre me fui de Buenos Aires. En esa epoca todavia albergaba la esperanza de que de alguna forma aquel sucubo estuviera relacionado con algo especifico de mi vida, y lo unico que me quedaba de mi vida era el lugar donde vivia, asi que cambie eso sin que sirviera para nada. Uno lleva sus sueños adonde quiera que vaya, no importa si son ensueños o pesadillas. Sentia el puente cada vez mas solido. Por supuesto que cada vez empece a dormir menos y peor. Tomaba pastillas o alchol, y luego pastillas y alcohol, casi hasta desmayarme. Empece una carrera contra mis sueños utilizando todas las drogas que me podia permitir. Pasaba dias entero inconciente para pasar luego dias enteros sin dormir. Llego un punto en que crei que habia perdido por fin la capacidad de soñar, o al menos de recordar los sueños. Pero la sensacion de terror constante no desaparecio. Entendi que no recordar no era igual a no succeder, y una mañana desperte sin poder controlar mis gritos, que eran verdaderos aullidos. Estaba enloquecido y si hubiera tenido una ventana me habria lanzado por ella sin pensarlo. Por supuesto tenia otros medios, como los cuchillos en la cocina o la lavandina debajo de la mesada. Elegi este ultimo y aunque no consegui matarme si consegui quemaduras quimicas en el estomago y varias semanas en el hospital. Fue el primero de mis cuatro intentos de suicidio. Luego del ultimo se me hizo claro que aquello no me permitiria morir sin haber cumplido antes el horrible destino que me tenia reservado quien sabe desde cuando. Quizas desde el momento mismo de mi nacimiento. 

Estos ultimos años fui cayendo presa de una debilidad cada vez mas sostenida, de un decaimiento impostergable. Lamento haber destruido mi capacidad de dormir sin desmayarme a base de barbituricos. Ahora pienso que tal vez podria haber investigado mas, en mis sueños, sobre los motivos del monstruo para perseguirme durante tantos años. Tal vez podria haber descubierto algo, una clave, algun tipo de llave para liberarme del fin que me aguarda. Se que son solo pensamientos inutiles. Ya no se puede cambiar lo hecho. En mi defensa solo puedo decir que en su momento me parecio mejor lo otro. En su momento tuve demasiado miedo. Es la reaccion mas normal, instintiva. Me pregunto si eso lo sabe, si por eso avanza tan segura, tan paciente, pero sobre todo me pregunto cuan cerca esta, y cuanto se acercara la proxima vez. Me pregunto si la proxima por fin, de una vez por todas, sera la ultima. 




27 ene 2026

Trece

Apoyo la cabeza en la almohada y penso que al minuto siguiente estaria durmiendo. Pero el minuto paso y el pensamiento le vino a la mente como una cuchillada, como un trozo de hielo frio detras de la oreja. No habia cerrado la puerta. ¿No la habia cerrado? Creia que si, estaba casi seguro. Pero casi no es seguro del todo. Existia la posibilidad de que no, de que se hubiera olvidado. Tenia el recuerdo de tomar la llave del clavo del que colgaba, de haber bajado los dos escalones y de haber metido la llave. Recordaba el peso de la misma en su mano, la dureza, minima pero inconfundible, que sentia cada vez que giraba la muñeca hacia la derecha y sentia llegar todas las vibraciones del mecanismo de la cerradura. Track, primero, y luego track de vuelta. Track track. Recordaba tambien, acto seguido, haber corrido el pasador.

Entonces si, habia cerrado la puerta. Esto se dijo a si mismo al finalizar ese minuto tras el cual debia dormirse, o mejor dicho tras el cual habia pensado, un minuto antes, que le bastaria para caer a la inconciencia. No deslizarse, no entrar, no pasar a. Caer. Caer como cae una piedra, una maceta desde el balcon, o una persona que salta al pasillo desde la calle. Cae y paf, de un plumazo esta adentro. Si nadie la vio entrar desde la calle - y nadie la veria porque el barrio era oscuro y triste y desierto - mucho menos lo verian ya dentro del pasillo. Y una vez dentro, esa persona - que en su representacion era mas bien una sombra - solo tenia que avanzar bien pegado a la pared, o sencillamente caminar y subir los escalones hasta la puerta de entrada. ¿cuantos escalones habia? Trece. Le parecio extraño no saberlo. ¿cuantas veces habia, en todos los años en que vivia en ese primer piso, subido y bajado los escalones para entrar y salir? Cientos, miles de veces, quizas una decena de mil. Y nunca se le habia ocurrido contarlos. La sombra tampoco perderia el tiempo en eso, los subiria de uno en uno muy pausadamente pero sin detenerse, y se encontraria justo frente a la puerta de madera blanca, que irremediablemente estaba abierta. Y entonces seria su fin.

De un manotazo se quito de encima la sabana - por alguna razon solo podia dormir tapado - y se sento en la cama. Silencio. Aguzo el oido. Nada. Solo el ruido del ventilador y muy detras de el, como si viniese de alguna dimension parasitaria, el ruido de una fina llovizna. Se paro y atraveso el cuarto, despues el living, luego el comedor y bajo los dos escalones hasta la puerta. Se quedo parado mirando el cristal oscuro que daba supuestamente hacia el pasillo pero que tambien daba hacia la noche inmensa, hacia todo lo que no era el y su casa, hacia el mundo. Casi le parecio ver una sombra, una figura humana parada del otro lado. Ahora la puerta se va a abrir de golpe y no vas a tener tiempo de nada. De un salto estiro la mano hasta el pasador y comprobo que estaba puesto. Era un pasador viejo, que no aguantaria una patada bien puesta. Coloco la llave en la cerradura e intento cerrar. Sintio una resistencia diferente. Ferrea, dura, la resistencia de la cerradura cerrada, del mecanismo trabado. Puta madre, penso, entonces si habia cerrado la puerta. Nunca esta de mas asegurarse. Volve a la cama y acostate.

Pero no volvio a acostarse. Conocia aquella voz lo suficientemente bien para saber lo perversa que era. Sabia muy bien que no bastaba con comprobar la puerta de entrada. Habia que ver tambien que las ventanas esten bien trabadas. Porque no tienen rejas y cualquiera que trepe un poco se puede meter entero como si fuese un oso o hasta un perro muy grande. Le hubiera encantado que las ventanas tengan rejas, pero no tenian. Se fijo y si, estaban bien trabadas. De lo que te sirve, un vidrio se rompe de un buen golpe. Si, eso era cierto, cualquiera bien equipado podia romper un vidrio pero eso ya era un riesgo extra, alguien podia escuchar y llamar a la policia. Nadie va a escuchar no tenes vecinos estan todos muertos porque entraron a sus casas y los mataron pero no no no habia que respirar un poco y ser racionales, tranquilizarse sencillamente era eso pensaba mientras verificaba que tambien estuviera cerrada la puerta tambien de vidrio tambien se rompe que daba a la terraza. La voz sabia que habia que hacer esto una vez por noche y hasta dos o tres porque las puertas cerradas pueden luego aparecer misteriosamente abiertas. De aquel primer minuto ya no quedaba nada y habian pasado otros veinti o treintitantos. No queria mirar la hora. Era peor. Porque si miras la hora ves que te queda muy poco tiempo para dormir, y pensar que te queda poco tiempo siempre te quita el sueño. Es una espiral descendente. Pero no era nada, no pasaba nada claro claro todo el mundo pensaba que no pasaba nada y casi siempre es asi hasta que pasa, hasta que pasa, pasa y en el epitafio de cada degollado mientras duerme, de cada asfixiado con un par de cordones de cada fiambre enterrado porque le apagaron de un plumazo las ideas con un tubo de plomo podriamos poner de epitafio "pense que no pasaba nada". Toca toca alguna vez toca la suerte es loca, ¿no?

Volvio a sentarse en la cama para aguzar el oido. Nada. Negrura. El zumbido de las aspas metalicas. el repiqueteo de la lluvia sobre las chapas de la vacia casa vecina. Era cierto que no pasaba nada, mal que le pese a la otra. Era cierto, si. Aunque, claro, esa afirmacion solo era valida para ese mismo momento en el que lo decia. Ahora, mientras escucho con cuidado, no noto nada, no percibo que alguien este trepando por mi ventana, que alguien este intentando forzar la cerradura de la puerta de la terraza, que alguien abre de una patada la puerta blanca de entrada. No oigo el ruido sordo de los pasos en el pasillo, no escucho voces susurrar cosas vagas, no veo venir un filo negro en la oscuridad. Ahora todo eso no, ¿pero como asegurarse que la sombra no venia caminando, que en ese momento no estaba doblando la esquina, que habia esperado precisamente hasta esa hora para encontrarte dormido, mientras mas tarde mejor, mientras mas profundo duermas mas indefenso vas a estar. Hay que levantarse a escuchar, a mirar de nuevo, a revisar puertas y ventanas, a tomar un vaso de agua, a quedarse un rato vigilando el pasillo desde la ventana. Vigilando el movimiento de cada sombra, cada sonido, por leve o quejumbroso que sea, intentar capturar cada eco en la distancia, cualquier friccion en la vereda que delate un zapato, prestarle mucha atencion a los ladridos de perros, porque los perros siempre se dan cuenta antes. No te duermas, no hay manera de escuchar o de detectar todo esto si dormis. Dormir es como estar muerto. Es estar muerto por un rato. Es una muerta de la que se entra y se sale, o de la que has salido siempre, si, pero eso ha sido pura suerte, pura estadistica, basta leer los diarios o recordar los que has leido para ver los degollamientos y las violaciones, las ejecuciones a quemarropa que dejan sobre la almohada un vertedero de sesos y pedacitos de hueso. No tenes asegurada la salida de esa muerte que llamamos sueño solo por una cuestion inductiva, de conveniencias.

Supo entonces que pasaria la noche chequeando puertas y ventanas, escuchando el vacio, hasta probablemente ver la salida del sol. Mientras su casa estuviera conectada por escalones, puertas y pasillos con ese abismo de incertidumbre llamado mundo, con sus miles de caminos por los que podia llegarle la sombra, no tendria descanso. Le hubiera gustado vivir en una madriguera, en un espacio secreto imposible de acceder, en una habitacion que fuese el universo entero, donde no hubiera un afuera del cual algo pudiese entrar. Eliminar la posibilidad era eliminar el miedo. Pensando esto, volvio a acostarse tras un largo rato. Seguramente dormirse le tomaria solo un minuto...