Valya...
Valya...
Valya...
- Valya. Valya oyo su nombre y abrio los ojos. Apenas levanto la cabeza de su almohada. Busco la mirada de alguna de sus amigas. Basto solo una mirada para comprender que todas seguian profundamente dormidas. Carolina, enroscada y casi oculta en su enorme saco de dormir naranja brillante, roncaba como un gusano del desierto. Sussy dormia siempre boca abajo, lo cual disimulaba si roncaba. Valya aguzo el oido para ver si podia descubrir cual de las tres la habia llamado por la respiracion de cada una. Molestar y hacerse la dormida era habitual entre ellas. Su inspeccion auditiva le corroboro lo que los ojos le habian dicho primero. Dormian todas, incluso Rita, la hiperactiva que siempre se acostaba ultima y se levantaba primero. Rita era unos meses mas chica que el resto, y habia entrado al grupo de la acampada por los pelos. Rita la Loba, asi le decian en la seisena. Y no era solo porque tenia de hecho, con su pelo amarillento siempre pegado a la cara, y sus mejillas hundidas de tan flaca y bajita que era, un aspecto siempre desconfiado, muy propio de un lobo o un zorro, sino porque la tradicion marcaba que las chicas de 5 a 7 años eran Castores y las chicas de 7 a 11 años eran Lobeznas. Las lobeznas podian hacer actividades grupales, cantar y participar en competencias deportivas, pero no podian salir de campamento. Para salir de campamento habia que ser propiamente una Scout, y para ser una Scout habia que pasar una prueba cuyo principal requisito era tener de 11 a 14 años. Valya y Carolina tenian 12, Sussy 13 y Rita habia cumplido los 11 hacia apenas dos semanas, por lo cual era apenas una Scout, mas todavia una Lobezna, una loba, Rita la loba o mas bien Rita la boba, o mas bien como irrita la boba, Valya se divertia un poco a costa de las manias de nena que todavia tenia Rita, y ya estaba pensando que era buena idea hacerle alguna novatada, como tirarle agua en el saco de dormir para que pareciera que se habia hecho encima, o bien salir a buscar algun sapo para meterle en la lunchera. Pensaba estas cosas mientras se iba quedando dormida de vuelta, y entonces si que lo oyo claramente.
- Valya
Esta vez no solo abrio los ojos sino que se incorporo hasta sentarse. El movimiento fue rapido y sin esfuerzo, como un latigo o el tallo de un junco. Habia esuchado su nombre. Y no habia sido ninguna de las chicas. Adentro de la carpa todo estaba perfectamente inmovil. Lo unico que se oia eran los ronquidos apagados de Sussy. ¿Lo habia escuchado realmente? Valya descubrio que no podia identificar la voz que la habia nombrado. Sin dudas no era una la voz de una chica. Pero tampoco era la de un chico, ni a la de alguno de los guias. De hecho, ¿es que era una voz? Tenia la absurda sensacion de que habia oido su nombre pero no como si alguien lo hubiera dicho en voz alta. Mas bien habia sido una voz sin voz, un surruro sin ninguna tonalidad. Como si le hablaran intima y directamente a ella. Cuando penso esto tuvo un escalofrio y se desperto del todo. Fue como si un despertador interno, que tampoco hacia ruido pero gritaba una alarma, hubiera empezado a sonar. Y entonces volvio a oirlo, claro y distante a un tiempo. Su nombre, o mas bien su apodo que era mas nombre que su nombre, porque ¿que es un nombre sino aquel sonido particular y unico que nos identifica? Valeria le decian sus abuelos, sus tios y sus profesores de la escuela que no la conocian. Para el resto era y siempre habia sido Valya. Y si quien la llamaba la llamaba Valya era porque la conocia. ¿debia salir? Quizas alguien la necesitaba afuera. De todas maneras, estaba amaneciendo y tenia que orinar. Solo la detenia la perceptible diferencia termica que ya sentia en la cabeza y los brazos, fuera del saco de dormir, con el resto de cuerpo que estaba todavia dentro. Sabia por experiencia (ya era su cuarto o quinto campamento) que el frio que haria de madrugada fuera de la carpa era el doble del que sentia fuera del saco.
Valya... Valya... Valya...
No habia duda de que la llamaban. Lamento tener que salir del saco. Cuidadosamente esquivo la geografia de sus amigas durmiendo dentro de la carpa, saliendo en puntas de pie para no molestar a ninguna. Rita era mas sensible que un caniche y estaba segura que se despertaria cuando bajara el cierre de la carpa para salir, pero sorprendentemente no lo hizo.
Se paro fuera de la carpa arqueando todo el cuerpo. Olfateo el aire y estiro la espalda y los brazos y sintio como se disipaba la tension de la noche, dejandole una agradable pereza en el cuerpo. Sentia la humedad atravesandole las medias, pasando a travez de algodon para aguijonearle las plantas de los pies. Seguro se resfriaba si no se calzaba, asi que se calzo. Regla numero quien sabe de las exploradoras: siempre dejar las zapatillas adentro de una bolsa a la salida de la carpa. La bolsa era para protegerlas del rocio. Valya paso la mano por la superficie externa de a la carpa y comprobo que ese rocio habia caido durante la noche. Si no hubiera dejado sus zapatillas en la bolsa impermeable ahora estarian empapadas. Las reglas estaban para seguirse. Y sin embargo la noche anterior se habian saltado una.
En la primera fogata, que se hacia la primera noche del campamento, alguno de los guias siempre contaba alguna historia motivadora. Historias relacionadas con los valores de las exploradoras: responsabilidad, caridad, modestia, sentido del deber, Tradicion. Casi siempre eran historias antiguas de tiempos pasados, cosas de los griegos o los romanos, cuentos de la selva o con animales parlantes que hacian esto o aquello. La noche anterior habia sido una historia de tradicion. El guia contaba como desde las yurtas de los mongoles - Valya no tenia idea de como eran estos Mongoles, mas alla de que al parecer eran buenos jinetes - a las caravanas de los viajeros, cuando un grupo tenia que pasar la noche, las caravanas - en este caso las carpas, que eran algo asi como el heredero natural de las caravanas - se armaban siempre, en lo posible, en un circulo en donde las puertas de las carpas miraban hacia adentro. En el centro mismo se armaba a fogata, creando una estructura que el guia les habia contado que era magica y protegia contra lo de afuera, contra lo que acechaba en la noche, mas alla de la luz de la fogata. Valya por lo general no escuchaba estas historias. Le parecian tontas y se aburria rapido. Pero esta la habia atrapado, e incluso se habia imaginado el campamento visto desde arriba, con la fogata como el eje de una rueda, una antigua rueda de carreta, y las diez carpas del grupo como las extensiones de los radios, todas protegidas por el sol de la fogata, un pequeño sistema solar orbitando su estrella y mas alla de ello el espacio glacial, el bosque, la oscuridad sin fin. Quizas por eso, por esa imagen tan linda, fue que le molesto cuando Rita la boba propuso, ya entrada la noche, que movieran la carpa. Para empezar le molesto porque era una estupidez. Salir de noche, las cuatro, a dar vuelta la carpa, para que mire hacia afuera, y encima moverla algunos metros, para romper el circulo, era una tonteria. No solo corrian el riesgo de ser descubiertas y consecuentemente castigadas, y de quedarse sin desayunar o, peor aun, sin poder remar o nadar en el lago, sino que tambien corrian el riesgo, en plena oscuridad, de torcerse un tobillo o de no poder armar a carpa. Amanecer con la carpa a medio armar iba a ser una verguenza. Se molesto mas cuando Sussy y Carolina aceptaron entre risas la sugerencia de Rita. Por alguna razon les parecia hilarante la idea. Sussy estaba muy confiada en sus habilidades de Exploradora, y Carolina propuso que al otro dia podian sencillamente hacerse las tontas y decir que ellas no habian cambiado nada, que habian armado la carpa como todas, que todos habian visto que su carpa tambien miraba hacia la fogata, pero que al dia siguiente amanecio asi, dada vuelta. Iba a ser una nueva leyenda del grupo, una genial historia de campamento que ellas y los demas podrian contar para siempre: la carpa que giro con 4 chicas adentro. ¿Acaso no se contaban tambien, ya adentro de las carpas, historias de terror?
Le sorprendio a Valya su pasividad para no oponerse. No queria que pensaran que era una cobarde o una aburrida. El grupo habia decidido girar la carpa y Valya comprendia que cuando el grupo decidia algo con tanto entusiasmo, era inutil oponerse. Si decia que no se dedicarian a convencerla o lo harian sin ella para despues burlarse el resto de la acampada. Asi que salieron y con una efectividad tremenda levantaron las estacas, una en cada costado de la carpa, y sin desarmar absolutamente nada la movieron varios metros hacia afuera, y luego, tomando a Rita como referencia, giraron hasta que Rita paso de estar de espaldas al bosque, arriba a la izquierda, a estar de frente al bosque, abajo a a derecha, un giro de ciento Ochenta grados para luego volver a colocar las estacas que tenian entre los dientes y reacomodar las zapatillas. Se entraron a la carpa tratando de reirse lo menos posible y luego en algun momento se habian dormido. Y la carpa habia quedado mirando al bosque.
¿era por eso? - Valya... - ¿era por eso que ahora escuchaba ese susurro que venia del bosque? El negro se habia transformado en gris y se veia, apenas a unos veinte metros de donde estaba, las siluetas de los arboles dibujados contra un contraste mas claro. Valya paseo la mirada por el resto del circulo... del semi circulo de carpas, un poco mas cerradas, un poco mas cerca de la fogata que la suya propia. Todas dormian con los cierres bajos, incluso la de los guias. Si los guias no habian salido a patrullar - teoricamente siempre debia haber alguno despierto pero la noche anterior Valya habia visto algunas cervezas y un vino en la entrada de su carpa - significaba que tenia que ser todavia entrada a noche y, sin embargo, innegablemente clareaba. Volvieron a llamara y ahora si oyo una voz.
VALYA
Esta vez habia sido una voz clara como el sol que ya salia. Una voz que parecia salida de una radio, electrica, cansada, sin emocion alguna pero, esto Valya no lo entendia, apremiante, urgente. Eso que la llamaba la necesitaba, requeria su presencia. Valya miro hacia la direccion de donde creyo oir la voz, hacia un punto indeterminado de la hilera de arboles y solo por un instante creyo percibir a una persona parada entre los arboles. Fue tan rapido que no tuvo tiempo ni de asustarse, ni de gritar, ni de sentir como se le erizaba el pelo. Un segundo y ya no estaba. ¿habian mandado a buscarla desde la entrada del campamento? Se sorprendio a si misma dando un paso y luego otro, y otro mas, hacia la hilera de arboles. Caminaba. Sintio de vuelta el llamado, urgente, casi agonico, desde un poco mas adentro, de unos metros mas entre los arboles. Miro hacia atras y vio que solo se habia alejado un poco. El circulo (roto) de proteccion de carpas estaba a un tiro de piedra. Podia ir solo hasta la entrada del bosque, mirar a ver si veia a alguien, alguna linterna, lo que sea, y volver. Sintio como si una fina cuerda la uniera a ese circulo, una cuerda que estaba bien atada en el resto pero que en ella podia salirse del eslabon por la apertura que Rita y las otras habian creado la noche anterior. ¿podia ser que? No tenia sentido y solo habian sido unas horas y solo eran historias tontas que contaban los guias. Historias tontas que los guias decian que otros guias antes de ellos, y luego otros, por generaciones, le habian contado a los chicos y chicas para protegerse.
Valya llego al borde del bosque y apoyando una mano en un arbol se hizo visera con la mano y escudriño el terreno. Estaba al pie de una pequeña loma y el terreno subia y bajaba completamente repleto de arboles. Pinos, Abedules enanos, Eucaliptos, Coihues. Y mas al fondo Lengas, alguna araucaria, un Arrayan mas claro que el resto que tomaria como referencia en caso de tener que internarse, cosa que no haria, no. Perderse en el bosque era mas facil de lo que podia parecer a primera vista. No daria un paso mas ni aunque la volvieran a llamar. Ni aunque la llamaran como la estaban llamando, asi, solo repitiendo su nombre como si fuera una cancion, valyavalyavalya, Valya..., valyavalyavalya, como si fuera un pajaro o un insecto que cantaba, asi la llamaban desde todo el bosque. Valya se debatia entre dar un paso a frente o mirar hacia atras. Apreto fuerte la rama del arbol de la cual se agarraba, de la que se aferraba como resistiendo a ese canto que era como un viento que la invitaba a seguir, un viento que sabia su nombre y seguramente tambien muchas otras cosas, un canto que venia de la noche, de la parte mas cerrada del bosque en donde todavia no amanecia. Valya.
Decidio que valia la pena arriesgarse y dio un paso mas. Luego otro. El tercero ya fue mas facil, sintio que habia cruzado una frontera. Siempre podia volver ademas. Ahora era cuestion de localizar al dueño del llamado. Comenzo a avanzar en zigzag intentando ver si el llamado aumentaba o disminuia segun lo oia. Le parecio que del lado izquierdo era mas claro y comenzo a avanzar en aquella direccion, justo hacia una loma que la obligo a servirse de las manos para impulsarse hacia arriba. Ahora sentia claramente que el que la llamaba - ya habia decidido que no podia ser una mujer y por lo tanto era un hombre - estaba de hecho al pie de esa colina, al punto que mientras se esforzaba por subir, por primera vez, creyo poder oir viajando en el aire las silabas de su nombre ¡venia de apenas unos metros hacia adelante, al final de la subida! Emocionada Valya cubrio casi a los saltos, como un lemur, los metros que la separaban del fin de la escalada y se encontro, decepcionada, con su propia respiracion agitada pero, cuando levanto la cabeza, nuevamente, solo por unos instantes, creyo ver una silueta que varios metros mas adelante, al final del descenso, se internaba entre los arboles. Si alguna parte de Valya se dio cuenta de que jugaban con ella, no podemos saberlo. Quizas sintio que la pescaban como ella habia aprendido a pescar en las excursiones anteriores. Con paciencia, tirando bien largo la caña y dejando que la carnada, con el anzuelo filoso y letal, se hundiera lentamente, simulando carroña, simulando una presa, en el agua, hundiendose... hundiendose cada vez mas, tal como ella ahora se hundia sin saberlo en el bosque, quizas sospechandolo pero nunca sabiendolo del todo, mientras algo, algo que tenia paciencia y que tal vez la habia divisado por la pequeña abertura de su carpa, recogia lentamente el sedal desde lo profundo de la arboleda, desde el fondo de un pozo, desde el final de una oscura caverna, o quizas desde una tumba... o un lugar mucho mucho mucho peor.
Rita fue esa mañana, como siempre, la primera (la segunda en realidad) en despertarse. Le extraño ver vacia la bolsa de dormir de Valya. No la vio afuera de la carpa, ni la vio cuando fue a buscarla al baño, ni supo nada de ella cuando le pregunto a Carolina y a Sussy, ni supieron las tres nada cuando fueron a buscarla entre las carpas, con los coordinadores, con las autoridades del campamento. Tampoco supo nadie nada cuando la policia aparecio y empezo a interrogar a todo el mundo. Fue mucho mas tarde, ya cuando los padres de cada una de ellas habian aparecido para llevarseas a casa (los de Valya tambien fueron pero no pudieron llevarse nada), cuando dias despues tuvieron que ir a declarar, que volvieron a acordarse de la broma de girar la carpa. La policia habia tomado nota de esto como un hecho entre curioso y significativo: la carpa de la desaparecida estaba unos metros mas alejada que el resto de las carpas. Esto, pensaban, podia haber decidido al secuestrador a ir por Valeria en vez de por cualquiera de las otras chicas.
1 comentario:
Me gusta la construcción de la trama entorno a la superstición, y pensamiento mágico. Un poco como cuando uno de niño se tapaba con la sábana como si ésta pudiese protegerlo de vaya a saber qué entidad malévola. Pero también como cuando algún campesino ponía determinadas flores en la puerta de la casa para que no entren fantasmas o cosas así.
La idea de la carpa rompiendo el "circulo mágico" también me hace pensar en la exposición, en como un torpe rompe el circulo de sal en una invocación. Y también en la teoría del Bosque Oscuro, pero eso ya es otro tema...
Desconozco si el ordenamiento de las carpas tenía una finalidad práctica más allá de lo social. No creo que militar ya que creo no es muy segura una pared de cuero o lo que fuese (pensando en los mongoles)
También se me vino un poco a la cabeza la película The Witch, que es muy buena en construir la superstición en relación al bosque.
Sobre el último párrafo, yo creo que no molesta, aunque tampoco es del todo necesario. A lo mejor para algún lector despistado que le habrá quedado la duda de si Valya realmente había desaparecido. Aunque, sí destacaría algo del último párrafo, que la policía la nombró por su nombre legal, Valeria. Esto refuerza que aquello que llamó a Valya la conocía o más probablemente, podía ver su interior.
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