29 abr 2026

Chasing Shadows

 

Valya...

Valya...

Valya...

- Valya. Valya oyo su nombre y abrio los ojos. Apenas levanto la cabeza de su almohada. Busco la mirada de alguna de sus amigas. Basto solo una mirada para comprender que todas seguian profundamente dormidas. Carolina, enroscada y casi oculta en su enorme saco de dormir naranja brillante, roncaba como un gusano del desierto. Sussy dormia siempre boca abajo, lo cual disimulaba si roncaba. Valya aguzo el oido para ver si podia descubrir cual de las tres la habia llamado por la respiracion de cada una. Molestar y hacerse la dormida era habitual entre ellas. Su inspeccion auditiva le corroboro lo que los ojos le habian dicho primero. Dormian todas, incluso Rita, la hiperactiva que siempre se acostaba ultima y se levantaba primero. Rita era unos meses mas chica que el resto, y habia entrado al grupo de la acampada por los pelos.  Rita la Loba, asi le decian en la seisena. Y no era solo porque tenia de hecho, con su pelo amarillento siempre pegado a la cara, y sus mejillas hundidas de tan flaca y bajita que era, un aspecto siempre desconfiado, muy propio de un lobo o un zorro, sino porque la tradicion marcaba que las chicas de 5 a 7 años eran Castores y las chicas de 7 a 11 años eran Lobeznas. Las lobeznas podian hacer actividades grupales, cantar y participar en competencias deportivas, pero no podian salir de campamento. Para salir de campamento habia que ser propiamente una Scout, y para ser una Scout habia que pasar una prueba cuyo principal requisito era tener de 11 a 14 años. Valya y Carolina tenian 12, Sussy 13 y Rita habia cumplido los 11 hacia apenas dos semanas, por lo cual era apenas una Scout, mas todavia una Lobezna, una loba, Rita la loba o mas bien Rita la boba, o mas bien como irrita la boba, Valya se divertia un poco a costa de las manias de nena que todavia tenia Rita, y ya estaba pensando que era buena idea hacerle alguna novatada, como tirarle agua en el saco de dormir para que pareciera que se habia hecho encima, o bien salir a buscar algun sapo para meterle en la lunchera. Pensaba estas cosas mientras se iba quedando dormida de vuelta, y entonces si que lo oyo claramente.

Valya

Esta vez no solo abrio los ojos sino que se incorporo hasta sentarse. El movimiento fue rapido y sin esfuerzo, como un latigo o el tallo de un junco. Habia esuchado su nombre. Y no habia sido ninguna de las chicas. Adentro de la carpa todo estaba perfectamente inmovil. Lo unico que se oia eran los ronquidos apagados de Sussy. ¿Lo habia escuchado realmente? Valya descubrio que no podia identificar la voz que la habia nombrado. Sin dudas no era una la voz de una chica. Pero tampoco era la de un chico, ni a la de alguno de los guias. De hecho, ¿es que era una voz? Tenia la absurda sensacion de que habia oido su nombre pero no como si alguien lo hubiera dicho en voz alta. Mas bien habia sido una voz sin voz, un surruro sin ninguna tonalidad. Como si le hablaran intima y directamente a ella. Cuando penso esto tuvo un escalofrio y se desperto del todo. Fue como si un despertador interno, que tampoco hacia ruido pero gritaba una alarma, hubiera empezado a sonar. Y entonces volvio a oirlo, claro y distante a un tiempo. Su nombre, o mas bien su apodo que era mas nombre que su nombre, porque ¿que es un nombre sino aquel sonido particular y unico que nos identifica? Valeria le decian sus abuelos, sus tios y sus profesores de la escuela que no la conocian. Para el resto era y siempre habia sido Valya. Y si quien la llamaba la llamaba Valya era porque la conocia. ¿debia salir? Quizas alguien la necesitaba afuera. De todas maneras, estaba amaneciendo y tenia que orinar. Solo la detenia la perceptible diferencia termica que ya sentia en la cabeza y los brazos, fuera del saco de dormir, con el resto de cuerpo que estaba todavia dentro. Sabia por experiencia (ya era su cuarto o quinto campamento) que el frio que haria de madrugada fuera de la carpa era el doble del que sentia fuera del saco. 

Valya... Valya... Valya...

No habia duda de que la llamaban. Lamento tener que salir del saco. Cuidadosamente esquivo la geografia de sus amigas durmiendo dentro de la carpa, saliendo en puntas de pie para no molestar a ninguna. Rita era mas sensible que un caniche y estaba segura que se despertaria cuando bajara el cierre de la carpa para salir, pero sorprendentemente no lo hizo.

Se paro fuera de la carpa arqueando todo el cuerpo. Olfateo el aire y estiro la espalda y los brazos y sintio como se disipaba la tension de la noche, dejandole una agradable pereza en el cuerpo. Sentia la humedad atravesandole las medias, pasando a travez de algodon para aguijonearle las plantas de los pies. Seguro se resfriaba si no se calzaba, asi que se calzo. Regla numero quien sabe de las exploradoras: siempre dejar las zapatillas adentro de una bolsa a la salida de la carpa. La bolsa era para protegerlas del rocio. Valya paso la mano por la superficie externa de a la carpa y comprobo que ese rocio habia caido durante la noche. Si no hubiera dejado sus zapatillas en la bolsa impermeable ahora estarian empapadas. Las reglas estaban para seguirse. Y sin embargo la noche anterior se habian saltado una

En la primera fogata, que se hacia la primera noche del campamento, alguno de los guias siempre contaba alguna historia motivadora. Historias relacionadas con los valores de las exploradoras: responsabilidad, caridad, modestia, sentido del deber, Tradicion. Casi siempre eran historias antiguas de tiempos pasados, cosas de los griegos o los romanos, cuentos de la selva o con animales parlantes que hacian esto o aquello. La noche anterior habia sido una historia de tradicion. El guia contaba como desde las yurtas de los mongoles - Valya no tenia idea de como eran estos Mongoles, mas alla de que al parecer eran buenos jinetes - a las caravanas de los viajeros, cuando un grupo tenia que pasar la noche, las caravanas - en este caso las carpas, que eran algo asi como el heredero natural de las caravanas - se armaban siempre, en lo posible, en un circulo en donde las puertas de las carpas miraban hacia adentro. En el centro mismo se armaba a fogata, creando una estructura que el guia les habia contado que era magica y protegia contra lo de afuera, contra lo que acechaba en la noche, mas alla de la luz de la fogata. Valya por lo general no escuchaba estas historias. Le parecian tontas y se aburria rapido. Pero esta la habia atrapado, e incluso se habia imaginado el campamento visto desde arriba, con la fogata como el eje de una rueda, una antigua rueda de carreta, y las diez carpas del grupo como las extensiones de los radios, todas protegidas por el sol de la fogata, un pequeño sistema solar orbitando su estrella y mas alla de ello el espacio glacial, el bosque, la oscuridad sin fin. Quizas por eso, por esa imagen tan linda, fue que le molesto cuando Rita la boba propuso, ya entrada la noche, que movieran la carpa. Para empezar le molesto porque era una estupidez. Salir de noche, las cuatro, a dar vuelta la carpa, para que mire hacia afuera, y encima moverla algunos metros, para romper el circulo, era una tonteria. No solo corrian el riesgo de ser descubiertas y consecuentemente castigadas, y de quedarse sin desayunar o, peor aun, sin poder remar o nadar en el lago, sino que tambien corrian el riesgo, en plena oscuridad, de torcerse un tobillo o de no poder armar a carpa. Amanecer con la carpa a medio armar iba a ser una verguenza. Se molesto mas cuando Sussy y Carolina aceptaron entre risas la sugerencia de Rita. Por alguna razon les parecia hilarante la idea. Sussy estaba muy confiada en sus habilidades de Exploradora, y Carolina propuso que al otro dia podian sencillamente hacerse las tontas y decir que ellas no habian cambiado nada, que habian armado la carpa como todas, que todos habian visto que su carpa tambien miraba hacia la fogata, pero que al dia siguiente amanecio asi, dada vuelta. Iba a ser una nueva leyenda del grupo, una genial historia de campamento que ellas y los demas podrian contar para siempre: la carpa que giro con 4 chicas adentro. ¿Acaso no se contaban tambien, ya adentro de las carpas, historias de terror?
Le sorprendio a Valya su pasividad para no oponerse. No queria que pensaran que era una cobarde o una aburrida. El grupo habia decidido girar la carpa y Valya comprendia que cuando el grupo decidia algo con tanto entusiasmo, era inutil oponerse. Si decia que no se dedicarian a convencerla o lo harian sin ella para despues burlarse el resto de la acampada. Asi que salieron y con una efectividad tremenda levantaron las estacas, una en cada costado de la carpa, y sin desarmar absolutamente nada la movieron varios metros hacia afuera, y luego, tomando a Rita como referencia, giraron hasta que Rita paso de estar de espaldas al bosque, arriba a la izquierda, a estar de frente al bosque, abajo a a derecha, un giro de ciento Ochenta grados para luego volver a colocar las estacas que tenian entre los dientes y reacomodar las zapatillas. Se entraron a la carpa tratando de reirse lo menos posible y luego en algun momento se habian dormido. Y la carpa habia quedado mirando al bosque.

¿era por eso? - Valya... - ¿era por eso que ahora escuchaba ese susurro que venia del bosque? El negro se habia transformado en gris y se veia, apenas a unos veinte metros de donde estaba, las siluetas de los arboles dibujados contra un contraste mas claro. Valya paseo la mirada por el resto del circulo... del semi circulo de carpas, un poco mas cerradas, un poco mas cerca de la fogata que la suya propia. Todas dormian con los cierres bajos, incluso la de los guias. Si los guias no habian salido a patrullar - teoricamente siempre debia haber alguno despierto pero la noche anterior Valya habia visto algunas cervezas y un vino en la entrada de su carpa - significaba que tenia que ser todavia entrada a noche y, sin embargo, innegablemente clareaba. Volvieron a llamara y ahora si oyo una voz.

VALYA

Esta vez habia sido una voz clara como el sol que ya salia. Una voz que parecia salida de una radio, electrica, cansada, sin emocion alguna pero, esto Valya no lo entendia, apremiante, urgente. Eso que la llamaba la necesitaba, requeria su presencia. Valya miro hacia la direccion de donde creyo oir la voz, hacia un punto indeterminado de la hilera de arboles y solo por un instante creyo percibir a una persona parada entre los arboles. Fue tan rapido que no tuvo tiempo ni de asustarse, ni de gritar, ni de sentir como se le erizaba el pelo. Un segundo y ya no estaba. ¿habian mandado a buscarla desde la entrada del campamento? Se sorprendio a si misma dando un paso y luego otro, y otro mas, hacia la hilera de arboles. Caminaba. Sintio de vuelta el llamado, urgente, casi agonico, desde un poco mas adentro, de unos metros mas entre los arboles. Miro hacia atras y vio que solo se habia alejado un poco. El circulo (roto) de proteccion de carpas estaba a un tiro de piedra. Podia ir solo hasta la entrada del bosque, mirar a ver si veia a alguien, alguna linterna, lo que sea, y volver. Sintio como si una fina cuerda la uniera a ese circulo, una cuerda que estaba bien atada en el resto pero que en ella podia salirse del eslabon por la apertura que Rita y las otras habian creado la noche anterior. ¿podia ser que? No tenia sentido y solo habian sido unas horas y solo eran historias tontas que contaban los guias. Historias tontas que los guias decian que otros guias antes de ellos, y luego otros, por generaciones, le habian contado a los chicos y chicas para protegerse.

Valya llego al borde del bosque y apoyando una mano en un arbol se hizo visera con la mano y escudriño el terreno. Estaba al pie de una pequeña loma y el terreno subia y bajaba completamente repleto de arboles. Pinos, Abedules enanos, Eucaliptos, Coihues. Y mas al fondo Lengas, alguna araucaria, un Arrayan mas claro que el resto que tomaria como referencia en caso de tener que internarse, cosa que no haria, no. Perderse en el bosque era mas facil de lo que podia parecer a primera vista. No daria un paso mas ni aunque la volvieran a llamar. Ni aunque la llamaran como la estaban llamando, asi, solo repitiendo su nombre como si fuera una cancion, valyavalyavalya, Valya..., valyavalyavalya, como si fuera un pajaro o un insecto que cantaba, asi la llamaban desde todo el bosque. Valya se debatia entre dar un paso a frente o mirar hacia atras. Apreto fuerte la rama del arbol de la cual se agarraba, de la que se aferraba como resistiendo a ese canto que era como un viento que la invitaba a seguir, un viento que sabia su nombre y seguramente tambien muchas otras cosas, un canto que venia de la noche, de la parte mas cerrada del bosque en donde todavia no amanecia. Valya

Decidio que valia la pena arriesgarse y dio un paso mas. Luego otro. El tercero ya fue mas facil, sintio que habia cruzado una frontera. Siempre podia volver ademas. Ahora era cuestion de localizar al dueño del llamado. Comenzo a avanzar en zigzag intentando ver si el llamado aumentaba o disminuia segun lo oia. Le parecio que del lado izquierdo era mas claro y comenzo a avanzar en aquella direccion, justo hacia una loma que la obligo a servirse de las manos para impulsarse hacia arriba. Ahora sentia claramente que el que la llamaba - ya habia decidido que no podia ser una mujer y por lo tanto era un hombre - estaba de hecho al pie de esa colina, al punto que mientras se esforzaba por subir, por primera vez, creyo poder oir viajando en el aire las silabas de su nombre ¡venia de apenas unos metros hacia adelante, al final de la subida! Emocionada Valya cubrio casi a los saltos, como un lemur, los metros que la separaban del fin de la escalada y se encontro, decepcionada, con su propia respiracion agitada pero, cuando levanto la cabeza, nuevamente, solo por unos instantes, creyo ver una silueta que varios metros mas adelante, al final del descenso, se internaba entre los arboles. Si alguna parte de Valya se dio cuenta de que jugaban con ella, no podemos saberlo. Quizas sintio que la pescaban como ella habia aprendido a pescar en las excursiones anteriores. Con paciencia, tirando bien largo la caña y dejando que la carnada, con el anzuelo filoso y letal, se hundiera lentamente, simulando carroña, simulando una presa, en el agua, hundiendose... hundiendose cada vez mas, tal como ella ahora se hundia sin saberlo en el bosque, quizas sospechandolo pero nunca sabiendolo del todo, mientras algo, algo que tenia paciencia y que tal vez la habia divisado por la pequeña abertura de su carpa, recogia lentamente el sedal desde lo profundo de la arboleda, desde el fondo de un pozo, desde el final de una oscura caverna, o quizas desde una tumba... o un lugar mucho mucho mucho peor.

Rita fue esa mañana, como siempre, la primera (la segunda en realidad) en despertarse. Le extraño ver vacia la bolsa de dormir de Valya. No la vio afuera de la carpa, ni la vio cuando fue a buscarla al baño, ni supo nada de ella cuando le pregunto a Carolina y a Sussy, ni supieron las tres nada cuando fueron a buscarla entre las carpas, con los coordinadores, con las autoridades del campamento. Tampoco supo nadie nada cuando la policia aparecio y empezo a interrogar a todo el mundo. Fue mucho mas tarde, ya cuando los padres de cada una de ellas habian aparecido para llevarseas a casa (los de Valya tambien fueron pero no pudieron llevarse nada), cuando dias despues tuvieron que ir a declarar, que volvieron a acordarse de la broma de girar la carpa. La policia habia tomado nota de esto como un hecho entre curioso y significativo: la carpa de la desaparecida estaba unos metros mas alejada que el resto de las carpas. Esto, pensaban, podia haber decidido al secuestrador a ir por Valeria en vez de por cualquiera de las otras chicas. 



7 abr 2026

Relato encontrado en una mesa de luz

Durante muchos años quise escribir un cuento. No sabia como empezarlo o, mas bien, como terminarlo. A decir verdad, solo tenia el principio. A medida que la historia se iba tejiendo dentro mio, cada tanto se me daba por intentar escribirlo de vuelta. Sin exito, claro. Sentia que le faltaba algo. Que me faltaba algo. Ahora entiendo que no era un cuento, es decir, algo que nace y muere del lado de las palabras, mas alla de la frontera de lo real, en lo que llamamos imaginacion, en el puro terreno de la fantasia. Quizas ese fue mi error: el enfoque. Pensar que estaba imaginando algo, cuando en realidad lo estaba viviendo. Lo que ocurria no estaba de aquel lado de la linea, sino de este lado. El mismo donde ahora respiro y garabateo estas lineas. De aca, lo que me paso era de aca, y ahora que ya tengo cerca el final... ahora que ya siento cerca el final... ahora ya no quiero contarlo.
No quiero, pero tengo que. No puedo hacer otra cosa sino contarlo. Despues de todo, quizas esta sea la ultima noche. Quizas cuando apoye la cabeza en la almohada y cruce hacia ese otro lado, que tambien es este, sea la ultima vez. Me da lastima, despues de tantos años intentando contar esta historia, tener que narrarla ahora asi, toda de un tiron, sin correcciones, sin revisiones, sin ediciones posteriores. Esa sera una tarea que le dejo a mi editor, es decir, a mi futuro editor, si alguna vez alguien encuentra esto y se decide a publicarlo. Solamente le pido que no altere demasiado el estilo, el ritmo de lo que escribo, si tal cosa es posible. Tambien le deseo suerte, espero no dejar demasiado de mi en esto que escribo. Sobre todo espero no dejar una cosa, ese algo. Pero bueno, es hora de ponerme a escribir, dado que cada vez tengo mas sueño. Tomese todo lo anterior como un prologo.

No recuerdo la epoca, pero el sol caia con furia sobre el asfalto. Yo estaba con J. en una terracita que oficiaba de bar. A unas pocas cuadras habia una playa, en la que habiamos estado toda la mañana y tambien una buena de la tarde. Mientras la escuchaba tenia la vista clavada en mi vaso de cerveza, y veia el mundo como un universo sumergido y amarillento. A travez de aquel prisma veia pasar a los peatones que sin prisa iban y venian por aquella calle perpendicular a la avenida. Parejas, familias con chicos. Algunos paseaban perros. Cada tanto pasaba algun auto. J. me contaba algo de su niñez y yo me arremolonaba en la la silla, cada vez mas lejano a todo. En cierto momento me percate de una silueta que habia permanecido frente a nosotros en la vereda de enfrente. Estaba perfectamente inmovil, y de alguna manera, aunque no podia verle la cara, sentia que nos observaba. Esa fue la primera vez. 

Claro, en ese momento no sabia donde quedaba la terraza de ese bar, no sabia donde quedaba esa playa donde el sol brillaba con ese color anaranjado tan intenso, y ni siquiera quien era J. Todo eso lo sabria muchisimo mas tarde. Decadas. 

La siguiente vez fue en la quinta abandonada que quedaba al lado de la casa en la que viviamos de chicos. Una medianera de metro y medio separaba nuestra casa de aquella quinta propiedad de un anciano simpatico que nos regalaba paltas y naranjas a mi hermano y a mi. El anciano habia desaparecido en algun momento y la quinta se habia vuelto un pequeño pedazo de monte en el barrio de Florida. Con una medianera tan baja la pelota se iba constantemente al baldio, y con mi hermano M. nos turnabamos para saltar a buscarla, cuando no nos cruzabamos los dos para ver si volviamos con una mandarina o una rata muerta. Pero esta vez era de noche y estaba solo. No habia pelota pero recuerdo que de todos modos salte. No hice ruido al tocar el piso con los pies, y cuando levante la cabeza me di cuenta que algo estaba mal. No habia ruido en absoluto. De alguna manera supe que habia entrado en un mundo completamente muerto. Mi atencion se vio atraida hacia el viejo galpon que, como una cueva, se escondia en el extremo opuesto de la quinta, casi oculto en la penumbra. Y dentro de esa casucha llena de arañas y ratas volvi a sentir esa presencia fija que me observaba. Toda la realidad comenzo a verse atraida por el vortice de la cabaña, y yo sentia, sin poder moverme, que era lentamente arrastrado hacia ese punto inmovil, muerto, completamente gris. Me tomo varios años poder distinguir que aquello fue un sueño. 

Hubo un punto en donde comprendi que aquella figura fija se me aparecia en sueños. Tenia siempre diferntes formas, pero solia ser sobre todo una mujer vieja de la que variaba la raza, apariencia y vestimenta. Otras veces era un perro, tambien viejo. O un pajaro. Pero casi siempre era una mujer vieja que parecia acechar desde los puntos mas inesperados. 

Luego, mucho mas tarde, mientras caminaba por una calle de tierra que parecia acercarse a una iglesia pero en realidad no se acercaba nunca, para luego ir a parar a un cementerio de pueblo donde las lapidas blanqueadas por los años no tenian nombre alguno y se espaciaban para perderse entre helechos y arbustos viejos. El cementerio estaba rodeado por una muralla de apenas medio metro, que estaba derruida en muchisimos puntos. La tarde estaba muriendo y el silencio era tambien total. Y fue por una de esas aberturas que entro una figura. Instantaneamente supe que era ella. La delato su cara borroneada, como oculta tras una mancha. se movia muy lentamente, como una proyeccion. No caminaba, no movia ninguna extremidad. Era una proyeccion que se deslizaba silenciosamente entre los escombros. Giro tras un viejo sauce que se erguia en una de las esquinas del cementerio y por unos momentos pude recuperar el aliento. Pero volvio a aparecer, sin ningun sentido, por el camino que dejaba el cementerio. Vestia unos harapos de campesina de cuento de hadas, y llecava atada la espalda, en un pañuelo enorme, lo que parecia se una criatura recien nacida. Por unos instantes la niebla que le cubria la cara se disipo y entonces pude comprobar que me miraba con una mueca cinica. Dejo caer lo que parecia un niño pero solo era un viejo fardo de madera. Entonces desperte.

Este tipo de sueños, con la anciana que aparecia en lugares desiertos (un baño abandonado, un viejo estacionamiento subterraneo, un campo de pastos quemados atravesado por una tenebrosa via del tren) se volvieron mas frecuentes y aterradores en mi adolescencia, y alcanzaron el punto de volverse intolerables cuando empece a percibir algo que hasta ese momento fatidico se me habia pasado por alto: En cada sueño ella parecia acercarse mas. Si bien nunca avanzaba directamente, si bien siempre daba rodeos, si bien no mostraba siempre esa mueca horrible llena de cinismo, lo cierto es que poco a poco comenzaba a cerrar la distancia que habia entre nosotros. Comprendi que con cada sueño nos ibamos volviendo mas y mas cercanos. Y que, si continuaba esa inexorable logica de pesadilla, llegaria el dia - o mas bien la noche - en que estaria frente a frente con aquel fantasma, con aquel espectro, con aquello que, fuera lo que fuese, me atormentaba cada vez con mayor frecuencia. Por ese entonces tenia veinticinco o veintiseis años y trabajaba diseñando carteles publicitarios en una conocida agencia. De alguna manera, pese a los imnomnios, las consultas primero psicologicas, luego psiquiatricas, y finalmente con dudosos profesionales de lo oculto, me las habia arreglado para tener lo que se podia llamar una vida comun. Tenia amigos, rutinas, el año anterior habiamos comenzado a salir con J. Fue a partir del sueño del camino rural en donde mi vida comenzo a volverse la espiral de evasiones tras evasiones que me llevaron al triste pero quizas merecido final desde el que escribo esto.

Bajaba por lo que no puedo describir como otra cosa que un camino forestal, con aserraderos abandonados, como si anteriormente toda la zona perteneciera a una gran explotacion maderera. Lo que otrotra debio de haber sido un bosque ahora era un desolado monton de barro y ramas secas, con algunos tocones podridos aqui y alla. Sobre el fondo cada tanto aparecian masas ocres que de alguna manera sabia eran viejos y desmantelados tractores amarillos, palas mecanicas que comos viejos fosiles mordian el polvo de los años; restos de antiguas maquinarias inclasificables aparecian aqui y alla, mientras el camino de barro descendia trazando profundos zigzags. Tras una curva se volvio una larga recta que iba hasta lo que parecia ser un pueblo a uno o dos kilometros de distancia. A ambos lados del camino se abrian espacios de infinito cesped quemado por la sequia. Mientras caminaba hacia el pueblo solo podia pensar en que sin dudas habia sido la actividad humana lo que habia convertido ese bosquecillo en algo muy parecido a un desierto. La vi cuando me hallaba justo a la mitad del camino. Al principio dude que fuera ella, porque primero parecia ser una nena, y aquello nunca tomaba formas jovenes o que estuvieran extentas de decrepitud. Pero a medida que se iba acercando, me di cuenta de que era algo completamente distinto. Era una mujer, si, que parecia - no se podia decir con certeza - joven, pero no era para nada una nena. Lo que pasaba es que tenia la espalda partida... contorsionada, deformada a la manera de los enfermos de meningitis, la escoliosis era tal que la columna de aquello era practicamente una S; Tenia la cabeza practicamente a la altura de la cintura... y al estar el camino en bajada, daba la impresion de ser mas baja de lo que era. Al continuar acercandome - no podia hacer otra cosa, mi cuerpo se movia solo - note que venia completamente desnuda, solo cubierta por una sabana amarillenta que tenia un agujero por el que habia metido la cabeza. La rigidez de los miembros y el color de la piel de aquella mujer me hicieron pensar inmediatamente en un cadaver, en algo muerto. Era una cosa muerta que caminaba lentamente a mi encuentro, arrastrando los pies, contorsionando las pantorrillas en espasmos, aplastando las piedras como si no las sintiera, porque sin duda no las sentia. Y tenia en la cara nuevamente aquella mueca deforme e insoportable. A esas alturas ya sabia que era un sueño, pero tambien supe que si no hacia algo para despertarme iba a ser el ultimo. Algo adentro mio lo gritaba con un terror mundo mientras acortabamos la distancia. Solo nos separaban 200 metros, 180 metros, 150 metros, yo intentaba despertarme por todos los medios, pero no podia cerrar los ojos, gritar no servia de nada (mi voz se perdia ronca en esa soledad de pueblo), y no podia dejar de caminar. Era parecido al sueño de la cabaña que tuve en mi infancia. Toda mi existencia era atraida contra mi voluntad contra un vertice que se ubicaba justamente detras de la mujer deforme. Era como si el mundo mismo fuera llevado hacia ella por una despiadada fuerza mecanica. Ya casi uno enfrente del otro, alargo un brazo deforme y retorcido para tocar mi cara. Y entonces desperte. 
Lo terrible de esa vez no fue solo la cercania fetida de aquella cosa, sino que esa mañana, mientras gritaba y me revolvia entre las sabanas transpiradas, no sentia en absoluto el haberme despertado. Sentia que en cualquier momento esa mano podia alcanzarme. Necesitaba cerciorarme, necesitaba asegurarme de que no estuviera en la casa. Esa mañana J. no se habia quedado a dormir ¿que pasaria si la encontraba a ella en vez de a mi? La sensacion de que una baba pegajosa me habia seguido desde el sueño, desde ese mas alla que sentia cada vez mas cerca, esa mañana fue cuando comence a sentir la cercania real, la ruptura de los planos, o mas bien la union de los mismos. Ella - o tal vez yo -habia cruzado una linea y ahora sueño y realidad de algun modo se habian fusionado. Se habia tendido un puente en algun sitio inasible, lo sentia con una certeza fisica que rayaba en la repugnancia, en el asco. Recuerdo haber ido al baño a vomitar, pero quizas ese recuerdo se transponga de alguna otra mañana - y hubo tantas otras luego de esa - en donde despertaba con la sensacion de una mano en el pelo, de un aliento en la nuca o con los musculos contraidos en una reaccion defensiva inexplicable para todos menos para mi. Paulatinamente comence a alejarme de todos. Primero de J. Luego de mis amigos. Finalmente hasta de mis conocidos. La cercania de aquella monstruosidad no me dejaba espacio para nada mas. No podia tolerar tener a nadie mas cerca mientras sentia esa lenta asfixia, esa sorda desesperacion de estar siendo pacientemente cortado por una cierra, desgarrado desde adentro con clavos. 
Fruto de mi aislamiento comence a tener problemas en el trabajo. No era posible hacer publicidad sin tener buenas relaciones, o al menos malas relaciones, con los otros empleados y con los clientes. Al cabo de un tiempo (¿meses, años?) me echaron del trabajo y con lo que cobre me fui de Buenos Aires. En esa epoca todavia albergaba la esperanza de que de alguna forma aquel sucubo estuviera relacionado con algo especifico de mi vida, y lo unico que me quedaba de mi vida era el lugar donde vivia, asi que cambie eso sin que sirviera para nada. Uno lleva sus sueños adonde quiera que vaya, no importa si son ensueños o pesadillas. Sentia el puente cada vez mas solido. Por supuesto que cada vez empece a dormir menos y peor. Tomaba pastillas o alchol, y luego pastillas y alcohol, casi hasta desmayarme. Empece una carrera contra mis sueños utilizando todas las drogas que me podia permitir. Pasaba dias entero inconciente para pasar luego dias enteros sin dormir. Llego un punto en que crei que habia perdido por fin la capacidad de soñar, o al menos de recordar los sueños. Pero la sensacion de terror constante no desaparecio. Entendi que no recordar no era igual a no succeder, y una mañana desperte sin poder controlar mis gritos, que eran verdaderos aullidos. Estaba enloquecido y si hubiera tenido una ventana me habria lanzado por ella sin pensarlo. Por supuesto tenia otros medios, como los cuchillos en la cocina o la lavandina debajo de la mesada. Elegi este ultimo y aunque no consegui matarme si consegui quemaduras quimicas en el estomago y varias semanas en el hospital. Fue el primero de mis cuatro intentos de suicidio. Luego del ultimo se me hizo claro que aquello no me permitiria morir sin haber cumplido antes el horrible destino que me tenia reservado quien sabe desde cuando. Quizas desde el momento mismo de mi nacimiento. 

Estos ultimos años fui cayendo presa de una debilidad cada vez mas sostenida, de un decaimiento impostergable. Lamento haber destruido mi capacidad de dormir sin desmayarme a base de barbituricos. Ahora pienso que tal vez podria haber investigado mas, en mis sueños, sobre los motivos del monstruo para perseguirme durante tantos años. Tal vez podria haber descubierto algo, una clave, algun tipo de llave para liberarme del fin que me aguarda. Se que son solo pensamientos inutiles. Ya no se puede cambiar lo hecho. En mi defensa solo puedo decir que en su momento me parecio mejor lo otro. En su momento tuve demasiado miedo. Es la reaccion mas normal, instintiva. Me pregunto si eso lo sabe, si por eso avanza tan segura, tan paciente, pero sobre todo me pregunto cuan cerca esta, y cuanto se acercara la proxima vez. Me pregunto si la proxima por fin, de una vez por todas, sera la ultima. 




27 ene 2026

Trece

Apoyo la cabeza en la almohada y penso que al minuto siguiente estaria durmiendo. Pero el minuto paso y el pensamiento le vino a la mente como una cuchillada, como un trozo de hielo frio detras de la oreja. No habia cerrado la puerta. ¿No la habia cerrado? Creia que si, estaba casi seguro. Pero casi no es seguro del todo. Existia la posibilidad de que no, de que se hubiera olvidado. Tenia el recuerdo de tomar la llave del clavo del que colgaba, de haber bajado los dos escalones y de haber metido la llave. Recordaba el peso de la misma en su mano, la dureza, minima pero inconfundible, que sentia cada vez que giraba la muñeca hacia la derecha y sentia llegar todas las vibraciones del mecanismo de la cerradura. Track, primero, y luego track de vuelta. Track track. Recordaba tambien, acto seguido, haber corrido el pasador.

Entonces si, habia cerrado la puerta. Esto se dijo a si mismo al finalizar ese minuto tras el cual debia dormirse, o mejor dicho tras el cual habia pensado, un minuto antes, que le bastaria para caer a la inconciencia. No deslizarse, no entrar, no pasar a. Caer. Caer como cae una piedra, una maceta desde el balcon, o una persona que salta al pasillo desde la calle. Cae y paf, de un plumazo esta adentro. Si nadie la vio entrar desde la calle - y nadie la veria porque el barrio era oscuro y triste y desierto - mucho menos lo verian ya dentro del pasillo. Y una vez dentro, esa persona - que en su representacion era mas bien una sombra - solo tenia que avanzar bien pegado a la pared, o sencillamente caminar y subir los escalones hasta la puerta de entrada. ¿cuantos escalones habia? Trece. Le parecio extraño no saberlo. ¿cuantas veces habia, en todos los años en que vivia en ese primer piso, subido y bajado los escalones para entrar y salir? Cientos, miles de veces, quizas una decena de mil. Y nunca se le habia ocurrido contarlos. La sombra tampoco perderia el tiempo en eso, los subiria de uno en uno muy pausadamente pero sin detenerse, y se encontraria justo frente a la puerta de madera blanca, que irremediablemente estaba abierta. Y entonces seria su fin.

De un manotazo se quito de encima la sabana - por alguna razon solo podia dormir tapado - y se sento en la cama. Silencio. Aguzo el oido. Nada. Solo el ruido del ventilador y muy detras de el, como si viniese de alguna dimension parasitaria, el ruido de una fina llovizna. Se paro y atraveso el cuarto, despues el living, luego el comedor y bajo los dos escalones hasta la puerta. Se quedo parado mirando el cristal oscuro que daba supuestamente hacia el pasillo pero que tambien daba hacia la noche inmensa, hacia todo lo que no era el y su casa, hacia el mundo. Casi le parecio ver una sombra, una figura humana parada del otro lado. Ahora la puerta se va a abrir de golpe y no vas a tener tiempo de nada. De un salto estiro la mano hasta el pasador y comprobo que estaba puesto. Era un pasador viejo, que no aguantaria una patada bien puesta. Coloco la llave en la cerradura e intento cerrar. Sintio una resistencia diferente. Ferrea, dura, la resistencia de la cerradura cerrada, del mecanismo trabado. Puta madre, penso, entonces si habia cerrado la puerta. Nunca esta de mas asegurarse. Volve a la cama y acostate.

Pero no volvio a acostarse. Conocia aquella voz lo suficientemente bien para saber lo perversa que era. Sabia muy bien que no bastaba con comprobar la puerta de entrada. Habia que ver tambien que las ventanas esten bien trabadas. Porque no tienen rejas y cualquiera que trepe un poco se puede meter entero como si fuese un oso o hasta un perro muy grande. Le hubiera encantado que las ventanas tengan rejas, pero no tenian. Se fijo y si, estaban bien trabadas. De lo que te sirve, un vidrio se rompe de un buen golpe. Si, eso era cierto, cualquiera bien equipado podia romper un vidrio pero eso ya era un riesgo extra, alguien podia escuchar y llamar a la policia. Nadie va a escuchar no tenes vecinos estan todos muertos porque entraron a sus casas y los mataron pero no no no habia que respirar un poco y ser racionales, tranquilizarse sencillamente era eso pensaba mientras verificaba que tambien estuviera cerrada la puerta tambien de vidrio tambien se rompe que daba a la terraza. La voz sabia que habia que hacer esto una vez por noche y hasta dos o tres porque las puertas cerradas pueden luego aparecer misteriosamente abiertas. De aquel primer minuto ya no quedaba nada y habian pasado otros veinti o treintitantos. No queria mirar la hora. Era peor. Porque si miras la hora ves que te queda muy poco tiempo para dormir, y pensar que te queda poco tiempo siempre te quita el sueño. Es una espiral descendente. Pero no era nada, no pasaba nada claro claro todo el mundo pensaba que no pasaba nada y casi siempre es asi hasta que pasa, hasta que pasa, pasa y en el epitafio de cada degollado mientras duerme, de cada asfixiado con un par de cordones de cada fiambre enterrado porque le apagaron de un plumazo las ideas con un tubo de plomo podriamos poner de epitafio "pense que no pasaba nada". Toca toca alguna vez toca la suerte es loca, ¿no?

Volvio a sentarse en la cama para aguzar el oido. Nada. Negrura. El zumbido de las aspas metalicas. el repiqueteo de la lluvia sobre las chapas de la vacia casa vecina. Era cierto que no pasaba nada, mal que le pese a la otra. Era cierto, si. Aunque, claro, esa afirmacion solo era valida para ese mismo momento en el que lo decia. Ahora, mientras escucho con cuidado, no noto nada, no percibo que alguien este trepando por mi ventana, que alguien este intentando forzar la cerradura de la puerta de la terraza, que alguien abre de una patada la puerta blanca de entrada. No oigo el ruido sordo de los pasos en el pasillo, no escucho voces susurrar cosas vagas, no veo venir un filo negro en la oscuridad. Ahora todo eso no, ¿pero como asegurarse que la sombra no venia caminando, que en ese momento no estaba doblando la esquina, que habia esperado precisamente hasta esa hora para encontrarte dormido, mientras mas tarde mejor, mientras mas profundo duermas mas indefenso vas a estar. Hay que levantarse a escuchar, a mirar de nuevo, a revisar puertas y ventanas, a tomar un vaso de agua, a quedarse un rato vigilando el pasillo desde la ventana. Vigilando el movimiento de cada sombra, cada sonido, por leve o quejumbroso que sea, intentar capturar cada eco en la distancia, cualquier friccion en la vereda que delate un zapato, prestarle mucha atencion a los ladridos de perros, porque los perros siempre se dan cuenta antes. No te duermas, no hay manera de escuchar o de detectar todo esto si dormis. Dormir es como estar muerto. Es estar muerto por un rato. Es una muerta de la que se entra y se sale, o de la que has salido siempre, si, pero eso ha sido pura suerte, pura estadistica, basta leer los diarios o recordar los que has leido para ver los degollamientos y las violaciones, las ejecuciones a quemarropa que dejan sobre la almohada un vertedero de sesos y pedacitos de hueso. No tenes asegurada la salida de esa muerte que llamamos sueño solo por una cuestion inductiva, de conveniencias.

Supo entonces que pasaria la noche chequeando puertas y ventanas, escuchando el vacio, hasta probablemente ver la salida del sol. Mientras su casa estuviera conectada por escalones, puertas y pasillos con ese abismo de incertidumbre llamado mundo, con sus miles de caminos por los que podia llegarle la sombra, no tendria descanso. Le hubiera gustado vivir en una madriguera, en un espacio secreto imposible de acceder, en una habitacion que fuese el universo entero, donde no hubiera un afuera del cual algo pudiese entrar. Eliminar la posibilidad era eliminar el miedo. Pensando esto, volvio a acostarse tras un largo rato. Seguramente dormirse le tomaria solo un minuto...


24 jul 2025

La Bolsa o la Bolsa

 0 Usted camina por la calle. No lleva bolsas de residuo. De hecho, no lleva bolsas en absoluto. No lleva otra cosa que su cartera. Casi se diría que usted no lleva nada. Usted es pura posibilidad. Que usted no lleve nada no significa, necesariamente, que le falte algo. Usted no se ha olvidado de comprar bolsas, solo de momento no las necesita. Ha salido a caminar, quizás a comer algo, quizás solo a ver el sol. No tiene intención de andar cargando cosas. Y sin embargo, el hecho ocurre.

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1

1 - Un hombre se le acerca. Lleva puesta una campera verde y sobre ella un chaleco refractante. O bien nota usted la presencia del hombre o no lo nota.

2 - Si lo nota, entonces ese hombre le cortará el camino. Hará contacto visual con él, deberá escucharlo. El hombre se presentará como un basurero, y le ofrecerá bolsas de basura negras de 50x70.

3 - Si no lo nota, entonces usted seguirá caminando con el hombre persiguiéndolo.

4 - Supongamos que usted no lo nota. Es algo bastante común; usted va pensando en sus cosas, quizás hablando con alguien más, quizás escuchando música.

5 - Como no lo nota, entonces usted seguirá caminando con el vendedor persiguiéndolo.

 



2


1 - Un hombre se le acerca nuevamente. Lleva puesta una campera verde y sobre ella un chaleco refractante. O bien nota usted la presencia del hombre o no lo nota.

2 - Si usted lo nota, entonces ese hombre le cortará el camino. Hará contacto visual con él, deberá escucharlo. El hombre se presentará como un basurero, y le ofrecerá bolsas de basura negras de 50x70.

3 - Si no lo nota, entonces usted seguirá caminando con el hijoeputa detras.

4 - Supongamos que usted, dado que no es un completo imbecil y que tiene 5 sentidos, puede distinguir a un cuerpo humano de su ausencia,  lo nota.

5 - Como usted se da cuenta de que el otro lo interpela, se detiene y hace contacto visual con él, como corresponde. Si lo ha detenido, debe ser por algo. No se lo detiene a uno porque sí. Él habla y usted escucha. El hombre se presenta como un basurero, y le ofrecerá bolsas de basura negras de 50x70.

6 - Si el basurero le ofrece bolsas, usted o bien se las acepta o bien no se las acepta.

7 - Si usted no las acepta, el basurero insistirá de manera tal que lo incomode a usted mucho toda la escena.

8 - Si usted las acepta, preguntará el precio.

9 - Supongamos, porque algo hay que decir, que usted es congruente con el párrafo inicial y no acepta las bolsas.

10 - El basurero, devenido sorpresivamente en vendedor, adoptará un tono dramático fuertemente tendencioso y patetista. Lo hará sentir a usted un ser despiadado. Lo presionará desde lo emocional de manera tal que lo que debería ser una amistosa conversación sobre un posible intercambio comercial se vuelve una tragedia en donde de algún modo usted, al no querer sus cochinas bolsas, lo condena a muerte.

11 - Ahora bien, usted soporta este melodrama indefinidamente o no lo soporta.

12 - Si lo soporta, entonces la conversación se alargará indefinidamente, por lo menos hasta la caída del sol.

13 - Si no lo soporta, entonces usted buscará un pretexto para excusarse y seguir su camino.

14 - Pongamos que, como es usted humano, quizás demasiado, usted soporta el melodrama de forma indefinida. En ese caso usted y el vendedor continuaran en ese teatro existencial ininterrumpidamente hasta el día del juicio final o hasta que uno de los dos muera de inanición.

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3

Un hombre se le acerca. el mismo de antes, vestido asi y asa, como los basureros.

Lo nota (muy probable porque la tercera es la vencida) o no lo nota (usted es muy distraido)

 

2

Si lo nota, entonces el hombre le jodera el paseo. Le plantara cara y comenzara con su chachara. El hombre se declara un mercanchifle callejero que ofrece bolsas de basura negras que usted jamas habria pensado en comprar y que pocas veces se acuerda que existen. Para tirar la basura usted utiliza cualquier bolsa que tenga a mano, o ninguna bolsa. 

3

Si no lo nota, entonces usted seguirá su camino, feliz por seguir, pero ignorante de la persecución de la que usted es ratón y el vendedor gato.

4

Pero usted lo nota (ergo su felicidad ha terminado)

5

usted se frena y el se frena y sus miradas se encuentran y en la mirada de el hay intención y en la suya propia curiosidad o tal vez miedo porque se imagina, ahora que un extraño lo ha frenado en plena calle, las peores consecuencias posibles. Cuando descubre que le quieren vender algo una parte de usted suspira aliviado pero otra parte, quizas mas inteligente, continua alerta. Bosas de 50x70, excelentes para el tacho de basura de la cocina pero muy chicas para un cadaver, salvo que sea el cadaver de un pajaro o un gato domestico. 

6

o bien usted necesita bosas para la cocina o para su gato recien muerto y entonces se las acepta o bien no se las acepta, sea porque no las necesita o porque tiene un perro demasiado grande o quizas un gato pero piensa darle cristiana sepultura en su jardin.

7

Tiramos la moneda al aire y cae la cara que indica que usted debe no quiere las bolsas mierdosas

8

El basurero, devenido sorpresivamente en vendedor, adoptará un tono dramático fuertemente tendencioso y patetista. Lo hará sentir a usted un ser despiadado. Lo presionará desde lo emocional de manera tal que lo que debería ser una amistosa conversación sobre un posible intercambio comercial se vuelve una tragedia en donde de algún modo usted, al no querer sus cochinas bolsas, lo condena a muerte.

11 - Ahora bien, usted soporta este melodrama indefinidamente o no lo soporta.

12 - Si lo soporta, entonces la conversación se alargará indefinidamente, por lo menos hasta la caída del sol.

13 - Si no lo soporta, entonces usted buscará un pretexto para excusarse y seguir su camino.

14 – Dado que los infinitos reales son una imposibilidad metafísica, entonces su paciencia o mas bien el tamaño de sus huevos son finitos, y por lo tanto usted no soporta el melodrama de forma indefinida. En este caso usted fingira haber visto a su vieja amiga Martina en la esquina próxima, y fingira que, teniendo tanto para contarle, no puede perder un segundo mas con el tema de las bolsas, por lo cual se despide del vendedor y continua hacia adelante. El vendedor por supuesto no creera tal teatro y continuara detrás suyo esperando abordarlo nuevamente.  

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4

1 – Nuevamente alguien lo aborda. Viste abrigo verde y amarillo refractante típico de empleado de manejo de desechos. Usted, ya sabe…

2 - Si ya sabe, entonces eso, y si no sabe, entonces lo otro.

3 – Pero usted ya sabe que sabe.

4 – Y lo que sabe es que quieren venderle bolsas de basura de 50x70. Y si no lo sabia lo sabe ahora.

5-  Y ya que sabe lo que sabe, usted o bien quiere o no quiere.

7 - Si usted no quiere, entonces tendrá que soportar una representación digna de una obra de Esquilo, que como quizás sepa era el mas trágico de los trágicos griegos.

8 – Y si usted quiere, la cosa se pondrá mas bien comercial, de tire y afloje.

9 - ¿pero cuanto mierda valen las putas bolsas?

 

10 - El basurero, transformado inesperadamente en un buitre de tamaño humano, levanta vuelo y comienza a trazar circulos alrededor. Los circulos se iran cerrando y se escuchara el graznido tipico del ave de rapiña. Se lanzara en picada sobre usted gritando que son diez lucas.

11- El precio o bien le parece justo o el precio bien le parece una cagada.

12 - Supongamos que a usted el precio le parece una cagada. No porque usted sea un tacaño, sino porque, digamos todo, querer venderle unas bolsas de mierda a diez lucas le parece que lo estan tomando de pelotudo.

13 Si a usted le desagrada el precio, entonces comenzara el melodrama de tipo especulativo económico, es decir en criollo el regate. No con violencia, sino mas bien con una especie de chicaneria atrevida, rozando lo compadritezco, le intentara explicar a usted que esos diez mil eran un valor estimativo, casi simbolico. Que en realidad el costo final depende mucho del tipo de bolsa, del grosor, de los micrones, del calibre, y de varias cuestiones técnicas mas; pero también de otros factores que a usted se le antojan caprichosos, como la temperatura, el valor del Yuan en la bolsa de Tokio,  el momento del día, de la humedad relativa del ambiente, y la simpatía y o sinergia que pueda haber entre el y usted. Esta sinergia, afirma el basurero, es excelente, y por lo tanto las bolsas bien valen veinte o treinta mil pesos.

14 Ahora bien, o bien soporta usted esta cantaleta indefinidamente y hasta la segunda venida de cristo jesus nuestro salvador, o bien usted en algún momento se harta.

15 – Supongamos que usted fue educado en la fe católica o en alguna de las tantas otras ramas del cristianismo y, por lo tanto, se ve fuertemente arrastrado a cualquier opción que involucre la segunda venida de Cristo, y por lo tanto, soporta estoica o mas bien cristianamente el intento de timarlo hasta que el mesias venga a separar los cabritos de los lobos. Si esto ocurre usted ira donde van las ovejas y el vendedor donde los lobos, con una cerca infranqueable de por medio.

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5

1 - Un hombre se le acerca nuevamente. Lleva puesta una campera verde y sobre ella un chaleco refractante. O bien nota usted la presencia del hombre o no lo nota.

2 - Si usted lo nota, entonces se le plantara delante como la esfinge con Edipo. El acertijo es claro: bolsas de basura negras de 50x70.

3 - Si no lo nota tonces to piola, no pasa nah.

4 – Pero usted lo nota, porque después de todo usa un chaleco refractante y el sol le da de lleno.

5 – Nos los representantes del gremio de basureros tenemos la obligación o mas bien el deber de, estando cercano el día del basurero, ofrecerle a usted estos económicos paquetes de bosas de residuos que vienen en muchas medidas, colores y sabores.

6 – Ante esta interrogante usted o bien responde afirmativamente o bien utiliza la negativa.

7 - Si usted dice que no, el basurero insistirá de manera tal que lo incomode a usted mucho toda la escena.

8 - Si usted dice que si pasaran a discutir las no menos enojosas condiciones monetarias para que se concrete el posible intercambio.

9 - Supongamos, porque algo hay que decir, que usted es imbécil o muy influenciable, y acepta comprarle las bolsas.

10 - El basurero, devenido sorpresivamente en su mejor amigo de la infancia, adoptará un tono amistoso y de barrio. Le demostrara una confianza inaudita y casi escandalosa. Le sonreirá y quizás hasta le guiñe un ojo. Le pregonará luego la justicia de su causa, y las grandes virtudes de sus bolsas de residuo. Alabará el buen aspecto de usted, y quizás hasta elogie su buen gusto para vestirse. Luego le dirá, como si mencionara un detalle insignificante, que el paquete de bolsas vale digamos unos diez mil pesos argentinos.

11 - Ahora bien, a usted aprueba la relación costo beneficio o bien la desaprueba.

12 - Si la desaprueba, entonces el vendedor intentará hacerlo a usted cambiar de opinion.

13 - Si la aprueba, entonces le pedirá un paquete de bolsas, sintiendo que no siempre el motivo para tener bolsas debe ser anterior a las bolsas mismas, y que bien puede comprar bolsas sin ningún motivo en absoluto para luego encontrarles un uso.

14 – Pero usted la desaprueba.

15 - Entonces el basurero, desengañado de la profunda amistad que creía los unia, parece sufrir una crisis de identidad, un verdadero hecatombe existencial. Lo hará sentir a usted un ser insensible. Le contará una historia que involucra a su madre enferma, a sus hermanas, a su hija que colecciona etiquetas adhesivas, a un alquiler que le subieron el mes pasado y al municipio que no le da apoyo. Puede o no involucrar adherencias o repugnancias políticas, según lo juzgue el conveniente. Finalmente lo acusara de ser injusto y de aprovecharse de su posición privilegiada, dado que mientras usted puede elegir no comprarlas, el esta obligado a venderlas. Si esto tampoco lo conmueve, el basurero entrara en un estado de desesperación teatral. Con voz quebrada, lamentara profundamente que usted lo haya ilusionado tanto solo para dejarlo a último momento sin el pan y sin la torta. Ahora la transacción fallida no es para él solo un revés comercial, sino una tragedia personal. Lo había apostado todo en su persona, y ahora usted lo defrauda así…

16 - Ahora bien, usted soporta este melodrama indefinidamente o no lo soporta.

17 - Si lo soporta, entonces la conversación se alargará indefinidamente, hasta que no de los dos se desmaye por falta de alimento o sueño.

18 - Si no lo soporta, entonces usted buscará un pretexto para excusarse y seguir su camino.

19 - Pongamos que, fundándonos en el principio de los empiristas britanicos, la empatía sea algo existente pero solo en grado moderado. Esto lleva a que en cierto punto usted deje de empatizar y se harte del melodrama.

20 - Usted entonces se inventará un pretexto, como que va muy apurado, o bien que está en contra de las bolsas de plástico por ser sin duda ecológicamente perniciosas para el planeta, o bien dirá que está acudiendo a una importante cita médica aunque la verdad sea que usted solo está perdiendo el tiempo un domingo por la tarde. Entonces usted seguirá caminando con el hombre persiguiéndolo.

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6

1 – El tipo vuelve a joderle a usted. Tanto va el cantaro a la fuente que…

2 - ¿Qué carajo quiere usted? ¿Pero no ve que si salgo un domingo no es para comprar bolsas?

3 – Bueno, aunque pensándolo un poco, que mal me hacen unas bolsas de residuo. Luego a uno se le acaban y tiene que usar esas bolsas de coto, que se rompen y si por ejemplo tiene que tirar un huevo o arroz viejo termina chorreando todo, un asco.

4 - ¿Cuánto esta el paquete? (pregunta usted sin compromiso de compra)

5 - ¿diez lucas? Bueno, un poco caras tengo que decir, pero en fin, supongo que por eso de comprar nacional… mah seh, deme un paquete por favor.

6 - ¿creyo usted que esto seria todo? El vendedor, al ver confirmada su disposición a comprar, deslizará con aparente inocencia un detalle adicional: el precio de diez mil pesos, le explica, correspondía en realidad a la oferta por la compra de dos paquetes; al llevar usted solo uno, el precio sube, digamos, a quince mil pesos.

7 - Ahora bien, usted soporta esta avivada o no la aguanta.

8 - Si la aguanta, entonces el vendedor, animado por su docilidad (por no decir imbecilidad) intentará todavía otra argucia para elevar aún más el precio.

18 - Si no lo acepta, entonces el vendedor se volcará inmediatamente al melodrama, acusándolo de haberse comprometido fuertemente y demasiado a fondo como para echarse atras.

19 - Especulemos con la posibilidad de que usted acepta este primer aumento de precio, sin mayores objeciones.

20 - El vendedor entonces, convencido de que usted es definitivamente un lelo, y apostando a eso de la falacia del jugador, seguirá agregando cargos extra en el precio final: o bien existe una tasa municipal sobre la venta de bolsas plásticas, o bien hay una propina del 10% que es costumbre abonar, o bien ha habido en los últimos 15 segundos un sacudon en el riesgo país lo cual lo lleva, calculadora en mano, a sincerar un nuevo precio obviamente mas alto.

21 - Ahora bien, este segundo aumento usted o bien lo acepta o bien no lo acepta.

22 - Si no lo acepta, entonces el vendedor se volcará inmediatamente al melodrama, acusándolo de haberse comprometido fuertemente y demasiado a fondo como para echarse atras.

23- Si lo acepta, entonces ¿Qué cree? Habrá mas letra pequeña y esto se repetirá tantas veces como usted acepte.

24 - Supongamos que, por increíble que parezca, usted acepta también este segundo sobreprecio.

25 – Entonces habrá usted entrado en un bucle inflacionario en el precio de las bolsas, en donde la apuesta ira subiendo de forma indefinida.

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7

1 Usted camina por la calle. No lleva bolsas. Ni bolsas ni nada. Lleva una cartera y un leve cosquilleo de estar donde no debería. Y sin embargo, el hecho ocurre.

2 Un hombre se le acerca. Lleva una campera verde y sobre ella un chaleco refractante. O bien lo nota o no lo nota.

3 Supongamos que usted lo nota.

4 Como lo nota, el hombre le corta el paso. Se presenta como un basurero. Le ofrece bolsas negras de 50x70.

5 – Todo ocurre exactamente como en el camino anterior, con la salvedad de que llegado cierto punto, usted se harta del intento del supuesto basurero por encarecerle el precio de unas putisimas bolsas de mierda. En cuanto usted se niega, el vendedor comienza con un dramón de telenovela mexicana.

6 El dramón es infumable y de mal gusto. Dramon a lo marimar, dramón que le daría vergüenza a Polka en sus producciones dosmileras. El basurero le habla de su hija enferma de polio o de Viruela, sin saber de poliomielitis no hay casos hace como 50 años y que las cámaras hiperbáricas son cosa de museo, y sin saber obviamente que la viruela es la única enfermedad en haber sido erradicada por el hombre de su estado natural y que solo existe en laboratorios por su potencial como arma biológica. Tambien puede hablarle de la decadencia argentina desde 1890 – 1970, de la triste caída del poder adquisitivo, de lo feos que son últimamente los superclásicos (puro pelotazo viejo) y hasta de su soledad, de como la proliferación de las relaciones digitales y la sobre exposición en redes deja cada vez menos lugar para vínculos autenticos.

7 Usted o bien no soporta este melodrama indefinidamente, y entonces intentara lo que se dice tomarse el palo aunque tenga que dejarlo con la palabra en la boca, o bien usted es de un temperamento mas bien melancólico y dado a estos berequetengues, y entonces si aguantara gustoso la jarana.

8 – Supongamos que usted es de estos, lo que se dice una Drama Queen. Dado el caso la obra teatral callejera se alargara por días y días como un infierno en el que perpetuamente cantan los pimpinela (queda a su elección si hace el papel talentoso de lucia galan o el papel sin talento del hermano, del cual nadie recuerda el nombre)

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8

1 Usted camina por la calle. No lleva bolsas. Lleva dudas, que de algún modo son como una especie de bolsas, porque anhelan llenarse con algo, que bien podrían ser verdades. Ud camina con dudas y con la vaga sospecha de que algo se repetirá.

2 Un hombre se le acerca…

3 Ud ya sabe lo que va a decirle, es como si lo hubiera vivido antes. Si usted es hinduista o dado a las religiones dharmicas, esto solo reafirmara su fe en la reencarnación o las vidas pasadas.

4 Lo tiene tan claro que lo repite al unisono con el vendedor: bolsas de 50x70. El vendedor se sorprende y hasta se asusta un poco, pero esto se le pasa cuando usted acepta comprarle las bolsas. No es tanto que acepte como que es ya cosa del destino.

5 Ud pregunta un precio y el dice un precio, que usted acepta.

6 Mas, ahora cree comprender, su valencia Karmica no debe ser todo lo buena que en un principio le parecía porque, cada vez que usted acepta un precio, aquel vendedor le dice que en realidad por esto y aquello cuesta mas caro. Es como si se resistiera a venderle las bolsas a un precio definido. Como si mas bien la cosa no fuera vender la bolsa sino intentar venderla. Como si el objetivo fuera alargar el trato y no cerrarlo nunca.

7 Ocurre lo esperable: llegado un punto, mas tarde o mas temprano, usted se niega a aceptar pagar un centavo mas.

8 Entonces empieza el berrincheo. El vendedor se arranca los pelos, se desprende de su ropa y llora y grita semidesnudo como un bebe gigante. No se puede descartar que se haga caca encima, o pis. Usted piensa que entre los cientos de miles de Narakas que existen en las religiones Dharmicas, debe haber alguno especialmente cruel y lleno de sufrimiento al que van a parar los inescrupulosos estafadores callejeros.

9  Usted o bien se entretiene imaginando el sufrimiento eterno del estafador de modo de soportar indefinidamente su berrinche, o bien en algún momento sale de sus ensoñaciones vengativas y recuerda que tiene mejores cosas que hacer, por ejemplo, realizar acciones según las cuatro nobles verdades del budismo.

10 – Dado que ya nos inclinamos por imaginar que usted sigue toda esta zaraza de origen indico, seamos coherentes y pongamos que usted se cansa por fin del berrinche.

11 – En ese caso, usted se inventara una excusa para dejarlo ahí tirado. Por ejemplo, podrá levantar la mano y hacer que saluda a esa chica tan linda que acaba de cruzar la calle. Ella lo mirara extrañado y sin comprender que solo finge conocerla para salir de tan engorrosa situación. Y aunque es cierto que no la conoce, quien sabe, quizás se hayan conocido en alguna vida pasada.

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Analisis Estructural

Resumen de caminos: En total, considerando las variaciones de decisión, las rutas logicamente posibles son 10:

  • Camino 1: Nunca notar al vendedor. 

  • Camino 2: Notar al vendedor → Rechazar compra → Soportar melodrama indefinidamente.

  • Camino 3: Notar al vendedor → Rechazar compra → No soportar melodrama.

  • Camino 4: Notar al vendedor → Aceptar compra → Aceptar precio → (Vendedor no añade condiciones) → Compra finalizada sin problema. (Logicamente posible, es la unica opcion no explorada en este texto. Si se entiende por que la he omitido, se entiende en esencia el texto.)

  • Camino 5: Notar al vendedor → Aceptar compra → Aceptar precio → Vendedor sube precio (entra al bucle) → Cliente acepta todos los aumentos sucesivos indefinidamente. (reduccion al infinito: el protagonista sigue diciendo que sí y el vendedor sigue elevando el precio)

  • Camino 6: Notar al vendedor → Aceptar compra → Aceptar precio → Vendedor sube precio (bucle) → Se rechaza el precio en algun punto → Soportar melodrama final indefinidamente.

  • Camino 7: Notar al vendedor → Aceptar compra → Aceptar precio → Vendedor sube precio (bucle) → Se rechaza el precio en algun punto → No soportar melodrama.

  • Camino 8: Notar al vendedor → Aceptar compra → No aceptar precio inicial → Soportar melodrama indefinidamente.

  • Camino 9: Notar al vendedor → Aceptar compra → No aceptar precio inicial → No soportar melodrama.