Valya...
DE OMNIBUS DUBITANDUM
"La duda nace del no estar conforme. El ser que duda es el disconforme, y las dudas que valen la pena son las dudas surgidas de un pensar profundo, conciente e inconciente. Lo que quiere estar donde esta y esta conforme con ello, ese, ese no duda... ¡Ese no se permite dudar! ¡Ese más bien quiere creer! Así pues, los filósofos tienen que ser por fuerza personas disconformes y criticas. Esa incomodidad es lo que Exhorta al movimiento." (D.O.D, Prologo)
29 abr 2026
Chasing Shadows
7 abr 2026
Relato encontrado en una mesa de luz
27 ene 2026
Trece
Apoyo la cabeza en la almohada y penso que al minuto siguiente estaria durmiendo. Pero el minuto paso y el pensamiento le vino a la mente como una cuchillada, como un trozo de hielo frio detras de la oreja. No habia cerrado la puerta. ¿No la habia cerrado? Creia que si, estaba casi seguro. Pero casi no es seguro del todo. Existia la posibilidad de que no, de que se hubiera olvidado. Tenia el recuerdo de tomar la llave del clavo del que colgaba, de haber bajado los dos escalones y de haber metido la llave. Recordaba el peso de la misma en su mano, la dureza, minima pero inconfundible, que sentia cada vez que giraba la muñeca hacia la derecha y sentia llegar todas las vibraciones del mecanismo de la cerradura. Track, primero, y luego track de vuelta. Track track. Recordaba tambien, acto seguido, haber corrido el pasador.
Entonces si, habia cerrado la puerta. Esto se dijo a si mismo al finalizar ese minuto tras el cual debia dormirse, o mejor dicho tras el cual habia pensado, un minuto antes, que le bastaria para caer a la inconciencia. No deslizarse, no entrar, no pasar a. Caer. Caer como cae una piedra, una maceta desde el balcon, o una persona que salta al pasillo desde la calle. Cae y paf, de un plumazo esta adentro. Si nadie la vio entrar desde la calle - y nadie la veria porque el barrio era oscuro y triste y desierto - mucho menos lo verian ya dentro del pasillo. Y una vez dentro, esa persona - que en su representacion era mas bien una sombra - solo tenia que avanzar bien pegado a la pared, o sencillamente caminar y subir los escalones hasta la puerta de entrada. ¿cuantos escalones habia? Trece. Le parecio extraño no saberlo. ¿cuantas veces habia, en todos los años en que vivia en ese primer piso, subido y bajado los escalones para entrar y salir? Cientos, miles de veces, quizas una decena de mil. Y nunca se le habia ocurrido contarlos. La sombra tampoco perderia el tiempo en eso, los subiria de uno en uno muy pausadamente pero sin detenerse, y se encontraria justo frente a la puerta de madera blanca, que irremediablemente estaba abierta. Y entonces seria su fin.
De un manotazo se quito de encima la sabana - por alguna razon solo podia dormir tapado - y se sento en la cama. Silencio. Aguzo el oido. Nada. Solo el ruido del ventilador y muy detras de el, como si viniese de alguna dimension parasitaria, el ruido de una fina llovizna. Se paro y atraveso el cuarto, despues el living, luego el comedor y bajo los dos escalones hasta la puerta. Se quedo parado mirando el cristal oscuro que daba supuestamente hacia el pasillo pero que tambien daba hacia la noche inmensa, hacia todo lo que no era el y su casa, hacia el mundo. Casi le parecio ver una sombra, una figura humana parada del otro lado. Ahora la puerta se va a abrir de golpe y no vas a tener tiempo de nada. De un salto estiro la mano hasta el pasador y comprobo que estaba puesto. Era un pasador viejo, que no aguantaria una patada bien puesta. Coloco la llave en la cerradura e intento cerrar. Sintio una resistencia diferente. Ferrea, dura, la resistencia de la cerradura cerrada, del mecanismo trabado. Puta madre, penso, entonces si habia cerrado la puerta. Nunca esta de mas asegurarse. Volve a la cama y acostate.
Pero no volvio a acostarse. Conocia aquella voz lo suficientemente bien para saber lo perversa que era. Sabia muy bien que no bastaba con comprobar la puerta de entrada. Habia que ver tambien que las ventanas esten bien trabadas. Porque no tienen rejas y cualquiera que trepe un poco se puede meter entero como si fuese un oso o hasta un perro muy grande. Le hubiera encantado que las ventanas tengan rejas, pero no tenian. Se fijo y si, estaban bien trabadas. De lo que te sirve, un vidrio se rompe de un buen golpe. Si, eso era cierto, cualquiera bien equipado podia romper un vidrio pero eso ya era un riesgo extra, alguien podia escuchar y llamar a la policia. Nadie va a escuchar no tenes vecinos estan todos muertos porque entraron a sus casas y los mataron pero no no no habia que respirar un poco y ser racionales, tranquilizarse sencillamente era eso pensaba mientras verificaba que tambien estuviera cerrada la puerta tambien de vidrio tambien se rompe que daba a la terraza. La voz sabia que habia que hacer esto una vez por noche y hasta dos o tres porque las puertas cerradas pueden luego aparecer misteriosamente abiertas. De aquel primer minuto ya no quedaba nada y habian pasado otros veinti o treintitantos. No queria mirar la hora. Era peor. Porque si miras la hora ves que te queda muy poco tiempo para dormir, y pensar que te queda poco tiempo siempre te quita el sueño. Es una espiral descendente. Pero no era nada, no pasaba nada claro claro todo el mundo pensaba que no pasaba nada y casi siempre es asi hasta que pasa, hasta que pasa, pasa y en el epitafio de cada degollado mientras duerme, de cada asfixiado con un par de cordones de cada fiambre enterrado porque le apagaron de un plumazo las ideas con un tubo de plomo podriamos poner de epitafio "pense que no pasaba nada". Toca toca alguna vez toca la suerte es loca, ¿no?
Volvio a sentarse en la cama para aguzar el oido. Nada. Negrura. El zumbido de las aspas metalicas. el repiqueteo de la lluvia sobre las chapas de la vacia casa vecina. Era cierto que no pasaba nada, mal que le pese a la otra. Era cierto, si. Aunque, claro, esa afirmacion solo era valida para ese mismo momento en el que lo decia. Ahora, mientras escucho con cuidado, no noto nada, no percibo que alguien este trepando por mi ventana, que alguien este intentando forzar la cerradura de la puerta de la terraza, que alguien abre de una patada la puerta blanca de entrada. No oigo el ruido sordo de los pasos en el pasillo, no escucho voces susurrar cosas vagas, no veo venir un filo negro en la oscuridad. Ahora todo eso no, ¿pero como asegurarse que la sombra no venia caminando, que en ese momento no estaba doblando la esquina, que habia esperado precisamente hasta esa hora para encontrarte dormido, mientras mas tarde mejor, mientras mas profundo duermas mas indefenso vas a estar. Hay que levantarse a escuchar, a mirar de nuevo, a revisar puertas y ventanas, a tomar un vaso de agua, a quedarse un rato vigilando el pasillo desde la ventana. Vigilando el movimiento de cada sombra, cada sonido, por leve o quejumbroso que sea, intentar capturar cada eco en la distancia, cualquier friccion en la vereda que delate un zapato, prestarle mucha atencion a los ladridos de perros, porque los perros siempre se dan cuenta antes. No te duermas, no hay manera de escuchar o de detectar todo esto si dormis. Dormir es como estar muerto. Es estar muerto por un rato. Es una muerta de la que se entra y se sale, o de la que has salido siempre, si, pero eso ha sido pura suerte, pura estadistica, basta leer los diarios o recordar los que has leido para ver los degollamientos y las violaciones, las ejecuciones a quemarropa que dejan sobre la almohada un vertedero de sesos y pedacitos de hueso. No tenes asegurada la salida de esa muerte que llamamos sueño solo por una cuestion inductiva, de conveniencias.
Supo entonces que pasaria la noche chequeando puertas y ventanas, escuchando el vacio, hasta probablemente ver la salida del sol. Mientras su casa estuviera conectada por escalones, puertas y pasillos con ese abismo de incertidumbre llamado mundo, con sus miles de caminos por los que podia llegarle la sombra, no tendria descanso. Le hubiera gustado vivir en una madriguera, en un espacio secreto imposible de acceder, en una habitacion que fuese el universo entero, donde no hubiera un afuera del cual algo pudiese entrar. Eliminar la posibilidad era eliminar el miedo. Pensando esto, volvio a acostarse tras un largo rato. Seguramente dormirse le tomaria solo un minuto...
24 jul 2025
La Bolsa o la Bolsa
0 Usted camina por la calle. No lleva bolsas de residuo. De hecho, no
lleva bolsas en absoluto. No lleva otra cosa que su cartera. Casi se diría que
usted no lleva nada. Usted es pura posibilidad. Que usted no lleve nada no
significa, necesariamente, que le falte algo. Usted no se ha olvidado de
comprar bolsas, solo de momento no las necesita. Ha salido a caminar, quizás a
comer algo, quizás solo a ver el sol. No tiene intención de andar cargando
cosas. Y sin embargo, el hecho ocurre.
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1
1 - Un hombre se le acerca.
Lleva puesta una campera verde y sobre ella un chaleco refractante. O bien nota
usted la presencia del hombre o no lo nota.
2 - Si lo nota, entonces ese
hombre le cortará el camino. Hará contacto visual con él, deberá escucharlo. El
hombre se presentará como un basurero, y le ofrecerá bolsas de basura negras de
50x70.
3 - Si no lo nota, entonces
usted seguirá caminando con el hombre persiguiéndolo.
4 - Supongamos que usted
no lo nota. Es algo bastante común; usted va pensando en sus cosas, quizás
hablando con alguien más, quizás escuchando música.
5 - Como no lo nota, entonces
usted seguirá caminando con el vendedor persiguiéndolo.
2
1 - Un hombre se le acerca nuevamente.
Lleva puesta una campera verde y sobre ella un chaleco refractante. O bien nota
usted la presencia del hombre o no lo nota.
2 - Si usted lo nota, entonces
ese hombre le cortará el camino. Hará contacto visual con él, deberá
escucharlo. El hombre se presentará como un basurero, y le ofrecerá bolsas de
basura negras de 50x70.
3 - Si no lo nota, entonces
usted seguirá caminando con el hijoeputa detras.
4 - Supongamos que usted, dado
que no es un completo imbecil y que tiene 5 sentidos, puede distinguir a un
cuerpo humano de su ausencia, lo nota.
5 - Como usted se da cuenta de
que el otro lo interpela, se detiene y hace contacto visual con él, como
corresponde. Si lo ha detenido, debe ser por algo. No se lo detiene a uno
porque sí. Él habla y usted escucha. El hombre se presenta como un basurero, y
le ofrecerá bolsas de basura negras de 50x70.
6 - Si el basurero le ofrece
bolsas, usted o bien se las acepta o bien no se las acepta.
7 - Si usted no las acepta, el
basurero insistirá de manera tal que lo incomode a usted mucho toda la escena.
8 - Si usted las acepta,
preguntará el precio.
9 - Supongamos, porque algo hay
que decir, que usted es congruente con el párrafo inicial
y no acepta las bolsas.
10 - El basurero, devenido
sorpresivamente en vendedor, adoptará un tono dramático fuertemente tendencioso
y patetista. Lo hará sentir a usted un ser despiadado. Lo presionará desde lo
emocional de manera tal que lo que debería ser una amistosa conversación sobre
un posible intercambio comercial se vuelve una tragedia en donde de algún modo
usted, al no querer sus cochinas bolsas, lo condena a muerte.
11 - Ahora bien, usted soporta
este melodrama indefinidamente o no lo soporta.
12 - Si lo soporta, entonces la
conversación se alargará indefinidamente, por lo menos hasta la caída del sol.
13 - Si no lo soporta, entonces
usted buscará un pretexto para excusarse y seguir su camino.
14 - Pongamos que, como es usted
humano, quizás demasiado, usted soporta el melodrama de forma
indefinida. En ese caso usted y el vendedor continuaran en ese teatro
existencial ininterrumpidamente hasta el día del juicio final o hasta que uno
de los dos muera de inanición.
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3
1 Un hombre se le acerca. el mismo de antes, vestido
asi y asa, como los basureros.
Lo nota (muy probable porque la
tercera es la vencida) o no lo nota (usted es muy distraido)
2
Si lo nota, entonces el hombre
le jodera el paseo. Le plantara cara y comenzara con su chachara. El hombre se
declara un mercanchifle callejero que ofrece bolsas de basura negras que usted
jamas habria pensado en comprar y que pocas veces se acuerda que existen. Para
tirar la basura usted utiliza cualquier bolsa que tenga a mano, o ninguna
bolsa.
3
Si no lo nota, entonces usted
seguirá su camino, feliz por seguir, pero ignorante de la persecución de la que
usted es ratón y el vendedor gato.
4
Pero usted lo nota (ergo su
felicidad ha terminado)
5
usted se frena y el se frena y
sus miradas se encuentran y en la mirada de el hay intención y en la suya
propia curiosidad o tal vez miedo porque se imagina, ahora que un extraño lo ha
frenado en plena calle, las peores consecuencias posibles. Cuando descubre que
le quieren vender algo una parte de usted suspira aliviado pero otra parte,
quizas mas inteligente, continua alerta. Bosas de 50x70, excelentes para el
tacho de basura de la cocina pero muy chicas para un cadaver, salvo que sea el
cadaver de un pajaro o un gato domestico.
6
o bien usted necesita bosas para
la cocina o para su gato recien muerto y entonces se las acepta o bien no se
las acepta, sea porque no las necesita o porque tiene un perro demasiado grande
o quizas un gato pero piensa darle cristiana sepultura en su jardin.
7
Tiramos la moneda al aire y cae
la cara que indica que usted debe no quiere las bolsas mierdosas
8
El basurero, devenido
sorpresivamente en vendedor, adoptará un tono dramático fuertemente tendencioso
y patetista. Lo hará sentir a usted un ser despiadado. Lo presionará desde lo
emocional de manera tal que lo que debería ser una amistosa conversación sobre
un posible intercambio comercial se vuelve una tragedia en donde de algún modo
usted, al no querer sus cochinas bolsas, lo condena a muerte.
11 - Ahora bien, usted soporta
este melodrama indefinidamente o no lo soporta.
12 - Si lo soporta, entonces la
conversación se alargará indefinidamente, por lo menos hasta la caída del sol.
13 - Si no lo soporta, entonces
usted buscará un pretexto para excusarse y seguir su camino.
14 – Dado que los infinitos
reales son una imposibilidad metafísica, entonces su paciencia o mas bien el tamaño
de sus huevos son finitos, y por lo tanto usted no soporta el
melodrama de forma indefinida. En este caso usted fingira haber visto a su
vieja amiga Martina en la esquina próxima, y fingira que, teniendo tanto para
contarle, no puede perder un segundo mas con el tema de las bolsas, por lo cual
se despide del vendedor y continua hacia adelante. El vendedor por supuesto no
creera tal teatro y continuara detrás suyo esperando abordarlo nuevamente.
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4
1 – Nuevamente alguien lo aborda.
Viste abrigo verde y amarillo refractante típico de empleado de manejo de
desechos. Usted, ya sabe…
2 - Si ya sabe, entonces eso, y si
no sabe, entonces lo otro.
3 – Pero usted ya sabe que sabe.
4 – Y lo que sabe es que quieren
venderle bolsas de basura de 50x70. Y si no lo sabia lo sabe ahora.
5- Y ya que sabe lo que sabe, usted o bien quiere
o no quiere.
7 - Si usted no quiere, entonces
tendrá que soportar una representación digna de una obra de Esquilo, que como quizás
sepa era el mas trágico de los trágicos griegos.
8 – Y si usted quiere, la cosa
se pondrá mas bien comercial, de tire y afloje.
9
- ¿pero cuanto mierda valen las putas bolsas?
10 - El basurero, transformado
inesperadamente en un buitre de tamaño humano, levanta vuelo y comienza a
trazar circulos alrededor. Los circulos se iran cerrando y se escuchara el
graznido tipico del ave de rapiña. Se lanzara en picada sobre usted gritando
que son diez lucas.
11-
El precio o bien le parece justo
o el precio bien le parece una cagada.
12
- Supongamos que a usted
el precio le parece una cagada. No porque usted sea un tacaño, sino porque,
digamos todo, querer venderle unas bolsas de mierda a diez lucas le parece que
lo estan tomando de pelotudo.
13
Si a usted le desagrada el
precio, entonces comenzara el melodrama de tipo especulativo económico, es
decir en criollo el regate. No con violencia, sino mas bien con una especie de chicaneria
atrevida, rozando lo compadritezco, le intentara explicar a usted que esos diez
mil eran un valor estimativo, casi simbolico. Que en realidad el costo final depende
mucho del tipo de bolsa, del grosor, de los micrones, del calibre, y de varias
cuestiones técnicas mas; pero también de otros factores que a usted se le
antojan caprichosos, como la temperatura, el valor del Yuan en la bolsa de Tokio,
el momento del día, de la humedad
relativa del ambiente, y la simpatía y o sinergia que pueda haber entre el y
usted. Esta sinergia, afirma el basurero, es excelente, y por lo tanto las bolsas
bien valen veinte o treinta mil pesos.
14
Ahora bien, o bien soporta usted
esta cantaleta indefinidamente y hasta la segunda venida de cristo jesus
nuestro salvador, o bien usted en algún momento se harta.
15 – Supongamos que usted fue educado en la fe católica
o en alguna de las tantas otras ramas del cristianismo y, por lo tanto, se ve
fuertemente arrastrado a cualquier opción que involucre la segunda venida de
Cristo, y por lo tanto, soporta estoica o mas bien cristianamente el intento de
timarlo hasta que el mesias venga a separar los cabritos de los lobos. Si esto
ocurre usted ira donde van las ovejas y el vendedor donde los lobos, con una
cerca infranqueable de por medio.
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5
1 - Un hombre se le
acerca nuevamente. Lleva puesta una campera verde y sobre ella un chaleco
refractante. O bien nota usted la presencia del hombre o no lo nota.
2 - Si usted lo nota, entonces se
le plantara delante como la esfinge con Edipo. El acertijo es claro: bolsas de
basura negras de 50x70.
3 - Si no lo nota tonces to
piola, no pasa nah.
4 – Pero usted lo nota, porque después
de todo usa un chaleco refractante y el sol le da de lleno.
5 – Nos los representantes del
gremio de basureros tenemos la obligación o mas bien el deber de, estando
cercano el día del basurero, ofrecerle a usted estos económicos paquetes de
bosas de residuos que vienen en muchas medidas, colores y sabores.
6 – Ante esta interrogante usted
o bien responde afirmativamente o bien utiliza la negativa.
7 - Si usted dice que no, el
basurero insistirá de manera tal que lo incomode a usted mucho toda la escena.
8 - Si usted dice que si pasaran
a discutir las no menos enojosas condiciones monetarias para que se concrete el
posible intercambio.
9 - Supongamos, porque algo hay
que decir, que usted es imbécil o muy influenciable, y acepta
comprarle las bolsas.
10 - El basurero, devenido
sorpresivamente en su mejor amigo de la infancia, adoptará un tono amistoso y
de barrio. Le demostrara una confianza inaudita y casi escandalosa. Le sonreirá
y quizás hasta le guiñe un ojo. Le pregonará luego la justicia de su causa, y
las grandes virtudes de sus bolsas de residuo. Alabará el buen aspecto de
usted, y quizás hasta elogie su buen gusto para vestirse. Luego le dirá, como
si mencionara un detalle insignificante, que el paquete de bolsas vale digamos
unos diez mil pesos argentinos.
11 - Ahora bien, a usted aprueba
la relación costo beneficio o bien la desaprueba.
12 - Si la desaprueba, entonces
el vendedor intentará hacerlo a usted cambiar de opinion.
13 - Si la aprueba, entonces le
pedirá un paquete de bolsas, sintiendo que no siempre el motivo para tener
bolsas debe ser anterior a las bolsas mismas, y que bien puede comprar bolsas
sin ningún motivo en absoluto para luego encontrarles un uso.
14 – Pero usted la desaprueba.
15
- Entonces el basurero, desengañado de la profunda amistad que creía los
unia, parece sufrir una crisis de identidad, un verdadero hecatombe
existencial. Lo hará sentir a usted un ser insensible. Le contará una historia
que involucra a su madre enferma, a sus hermanas, a su hija que colecciona
etiquetas adhesivas, a un alquiler que le subieron el mes pasado y al municipio
que no le da apoyo. Puede o no involucrar adherencias o repugnancias políticas,
según lo juzgue el conveniente. Finalmente lo acusara de ser injusto y de
aprovecharse de su posición privilegiada, dado que mientras usted puede elegir
no comprarlas, el esta obligado a venderlas. Si esto tampoco lo conmueve, el
basurero entrara en un estado de desesperación teatral. Con voz quebrada,
lamentara profundamente que usted lo haya ilusionado tanto solo para dejarlo a
último momento sin el pan y sin la torta. Ahora la transacción fallida no es
para él solo un revés comercial, sino una tragedia personal. Lo había apostado
todo en su persona, y ahora usted lo defrauda así…
16 - Ahora bien, usted soporta
este melodrama indefinidamente o no lo soporta.
17 - Si lo soporta, entonces la
conversación se alargará indefinidamente, hasta que no de los dos se desmaye
por falta de alimento o sueño.
18 - Si no lo soporta, entonces
usted buscará un pretexto para excusarse y seguir su camino.
19 - Pongamos que, fundándonos en
el principio de los empiristas britanicos, la empatía sea algo existente pero
solo en grado moderado. Esto lleva a que en cierto punto usted deje de empatizar
y se harte del melodrama.
20 - Usted entonces se inventará
un pretexto, como que va muy apurado, o bien que está en contra de las bolsas
de plástico por ser sin duda ecológicamente perniciosas para el planeta, o bien
dirá que está acudiendo a una importante cita médica aunque la verdad sea que
usted solo está perdiendo el tiempo un domingo por la tarde. Entonces
usted seguirá caminando con el hombre persiguiéndolo.
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6
1 – El tipo vuelve a joderle a
usted. Tanto va el cantaro a la fuente que…
2 - ¿Qué carajo quiere usted?
¿Pero no ve que si salgo un domingo no es para comprar bolsas?
3 – Bueno, aunque pensándolo un
poco, que mal me hacen unas bolsas de residuo. Luego a uno se le acaban y tiene
que usar esas bolsas de coto, que se rompen y si por ejemplo tiene que tirar un
huevo o arroz viejo termina chorreando todo, un asco.
4 - ¿Cuánto esta el paquete?
(pregunta usted sin compromiso de compra)
5 - ¿diez lucas? Bueno, un poco
caras tengo que decir, pero en fin, supongo que por eso de comprar nacional…
mah seh, deme un paquete por favor.
6 - ¿creyo usted que esto seria
todo? El vendedor, al ver confirmada su disposición a comprar,
deslizará con aparente inocencia un detalle adicional: el precio de diez mil
pesos, le explica, correspondía en realidad a la oferta por la compra de dos
paquetes; al llevar usted solo uno, el precio sube, digamos, a quince
mil pesos.
7 - Ahora bien, usted soporta esta
avivada o no la aguanta.
8 - Si la aguanta, entonces el
vendedor, animado por su docilidad (por no decir imbecilidad) intentará todavía
otra argucia para elevar aún más el precio.
18 - Si no lo acepta, entonces
el vendedor se volcará inmediatamente al melodrama, acusándolo de haberse
comprometido fuertemente y demasiado a fondo como para echarse atras.
19 - Especulemos con la
posibilidad de que usted acepta este primer aumento de precio,
sin mayores objeciones.
20 - El vendedor entonces, convencido
de que usted es definitivamente un lelo, y apostando a eso de la falacia del jugador,
seguirá agregando cargos extra en el precio final: o bien existe una tasa
municipal sobre la venta de bolsas plásticas, o bien hay una propina del
10% que es costumbre abonar, o bien ha habido en los últimos 15 segundos un
sacudon en el riesgo país lo cual lo lleva, calculadora en mano, a sincerar un
nuevo precio obviamente mas alto.
21 - Ahora bien, este segundo
aumento usted o bien lo acepta o bien no lo
acepta.
22 - Si no lo acepta, entonces
el vendedor se volcará inmediatamente al melodrama, acusándolo de haberse
comprometido fuertemente y demasiado a fondo como para echarse atras.
23- Si lo acepta, entonces ¿Qué cree?
Habrá mas letra pequeña y esto se repetirá tantas veces como usted acepte.
24 - Supongamos que, por increíble
que parezca, usted acepta también este segundo sobreprecio.
25 – Entonces habrá usted entrado
en un bucle inflacionario en el precio de las bolsas, en donde la apuesta ira
subiendo de forma indefinida.
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7
1 Usted camina por la calle. No
lleva bolsas. Ni bolsas ni nada. Lleva una cartera y un leve cosquilleo de
estar donde no debería. Y sin embargo, el hecho ocurre.
2 Un hombre se le acerca. Lleva
una campera verde y sobre ella un chaleco refractante. O bien lo nota o no lo
nota.
3 Supongamos que usted lo nota.
4 Como lo nota, el hombre le
corta el paso. Se presenta como un basurero. Le ofrece bolsas negras de 50x70.
5 – Todo ocurre exactamente como
en el camino anterior, con la salvedad de que llegado cierto punto, usted se
harta del intento del supuesto basurero por encarecerle el precio de unas
putisimas bolsas de mierda. En cuanto usted se niega, el vendedor comienza con
un dramón de telenovela mexicana.
6 El dramón es infumable y de mal
gusto. Dramon a lo marimar, dramón que le daría vergüenza a Polka en sus
producciones dosmileras. El basurero le habla de su hija enferma de polio o de
Viruela, sin saber de poliomielitis no hay casos hace como 50 años y que las cámaras
hiperbáricas son cosa de museo, y sin saber obviamente que la viruela es la única
enfermedad en haber sido erradicada por el hombre de su estado natural y que
solo existe en laboratorios por su potencial como arma biológica. Tambien puede
hablarle de la decadencia argentina desde 1890 – 1970, de la triste caída del
poder adquisitivo, de lo feos que son últimamente los superclásicos (puro pelotazo
viejo) y hasta de su soledad, de como la proliferación de las relaciones
digitales y la sobre exposición en redes deja cada vez menos lugar para vínculos
autenticos.
7 Usted o bien no soporta este
melodrama indefinidamente, y entonces intentara lo que se dice tomarse el palo
aunque tenga que dejarlo con la palabra en la boca, o bien usted es de un
temperamento mas bien melancólico y dado a estos berequetengues, y entonces si
aguantara gustoso la jarana.
8 – Supongamos que usted es de
estos, lo que se dice una Drama Queen. Dado el caso la obra teatral callejera
se alargara por días y días como un infierno en el que perpetuamente cantan los
pimpinela (queda a su elección si hace el papel talentoso de lucia galan o el
papel sin talento del hermano, del cual nadie recuerda el nombre)
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8
1 Usted camina por la calle. No
lleva bolsas. Lleva dudas, que de algún modo son como una especie de bolsas,
porque anhelan llenarse con algo, que bien podrían ser verdades. Ud camina con
dudas y con la vaga sospecha de que algo se repetirá.
2 Un hombre se le acerca…
3 Ud ya sabe lo que va a
decirle, es como si lo hubiera vivido antes. Si usted es hinduista o dado a las
religiones dharmicas, esto solo reafirmara su fe en la reencarnación o las
vidas pasadas.
4 Lo tiene tan claro que lo
repite al unisono con el vendedor: bolsas de 50x70. El vendedor se sorprende y
hasta se asusta un poco, pero esto se le pasa cuando usted acepta comprarle las
bolsas. No es tanto que acepte como que es ya cosa del destino.
5 Ud pregunta un precio y el
dice un precio, que usted acepta.
6 Mas, ahora cree comprender, su
valencia Karmica no debe ser todo lo buena que en un principio le parecía porque,
cada vez que usted acepta un precio, aquel vendedor le dice que en realidad por
esto y aquello cuesta mas caro. Es como si se resistiera a venderle las bolsas
a un precio definido. Como si mas bien la cosa no fuera vender la bolsa sino
intentar venderla. Como si el objetivo fuera alargar el trato y no cerrarlo nunca.
7 Ocurre lo esperable: llegado
un punto, mas tarde o mas temprano, usted se niega a aceptar pagar un centavo
mas.
8 Entonces empieza el berrincheo.
El vendedor se arranca los pelos, se desprende de su ropa y llora y grita semidesnudo
como un bebe gigante. No se puede descartar que se haga caca encima, o pis.
Usted piensa que entre los cientos de miles de Narakas que existen en las
religiones Dharmicas, debe haber alguno especialmente cruel y lleno de sufrimiento
al que van a parar los inescrupulosos estafadores callejeros.
9 Usted o bien se entretiene imaginando el
sufrimiento eterno del estafador de modo de soportar indefinidamente su
berrinche, o bien en algún momento sale de sus ensoñaciones vengativas y
recuerda que tiene mejores cosas que hacer, por ejemplo, realizar acciones según
las cuatro nobles verdades del budismo.
10 – Dado que ya nos inclinamos por
imaginar que usted sigue toda esta zaraza de origen indico, seamos coherentes y
pongamos que usted se cansa por fin del berrinche.
11
– En ese caso, usted se inventara una excusa para dejarlo ahí tirado. Por
ejemplo, podrá levantar la mano y hacer que saluda a esa chica tan linda que
acaba de cruzar la calle. Ella lo mirara extrañado y sin comprender que solo finge
conocerla para salir de tan engorrosa situación. Y aunque es cierto que no la
conoce, quien sabe, quizás se hayan conocido en alguna vida pasada.
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Analisis Estructural
Resumen de caminos: En total, considerando las variaciones de decisión, las rutas logicamente posibles son 10:
-
Camino 1: Nunca notar al vendedor.
-
Camino 2: Notar al vendedor → Rechazar compra → Soportar melodrama indefinidamente.
-
Camino 3: Notar al vendedor → Rechazar compra → No soportar melodrama.
-
Camino 4: Notar al vendedor → Aceptar compra → Aceptar precio → (Vendedor no añade condiciones) → Compra finalizada sin problema. (Logicamente posible, es la unica opcion no explorada en este texto. Si se entiende por que la he omitido, se entiende en esencia el texto.)
-
Camino 5: Notar al vendedor → Aceptar compra → Aceptar precio → Vendedor sube precio (entra al bucle) → Cliente acepta todos los aumentos sucesivos indefinidamente. (reduccion al infinito: el protagonista sigue diciendo que sí y el vendedor sigue elevando el precio)
-
Camino 6: Notar al vendedor → Aceptar compra → Aceptar precio → Vendedor sube precio (bucle) → Se rechaza el precio en algun punto → Soportar melodrama final indefinidamente.
-
Camino 7: Notar al vendedor → Aceptar compra → Aceptar precio → Vendedor sube precio (bucle) → Se rechaza el precio en algun punto → No soportar melodrama.
-
Camino 8: Notar al vendedor → Aceptar compra → No aceptar precio inicial → Soportar melodrama indefinidamente.
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Camino 9: Notar al vendedor → Aceptar compra → No aceptar precio inicial → No soportar melodrama.