22 oct 2014

Consideraciones acerca del genero y la especie

A todas luces, los empleados no pueden negar que, por mucho que amen o crean amar a las Sirenas, estas son una variedad de monstruo. Es obvio tambien que las sirenas saben acerca de este prejuicio, cuasimedieval, entorno suyo, pero hacen como si no estuviesen enteradas, lo cual hace sospechar que tal vez no esten realmente enteradas, y entonces es mentira que sepan.
A todas luces, las sirenas no pueden negar que, por mucho que las aburran o crean aburrirlas los empleados, estos son una variedad rara de la especie de los orinales, o tal vez sea que los orinales, esto tambien innegablemente, sean una variedad de empleado.

Oralidad

Las Sirenas nunca repiten la misma palabra mas de una vez. Su vida entera consiste, en terminos de comunicacion oral, en una constante y asombrosa invencion de silbidos, gruñidos, miradas, gemidos, gorgorismos, fruncidas, chirridos, chasquidos y tambien de todo tipo de expresiones aleatorias pero jamas repetidas, de modo que si una Sirena le dice a otra algo como "sein to wi pru pirnguialá", uno puede estar seguro de que esa misma Sirena, y probablemente ninguna otra sobre la tierra, jamas ha dicho ninguna de esas palabras, y tambien de que ninguna otra Sirena volvera a pronunciarlas.
Ningun lenguaje es tan extenso y variado como el de las Sirenas. Sus expresiones son, en teoria, infinitas, como tambien es infinita la capacidad de conexion y asociacion entre sus terminos, infinitos sus conectores e infinitos sus sentidos, ademas de ser estos imposible de identificar. Es notorio que el tiempo y el lugar en que cada palabra es dicha tiene mucho que ver en el significado de cada signo, y no es nada descabellado pensar que cada signo irrepetible en su enunciacion enuncia, precisamente, algo o todo o parte de ese instante irrepetible en que la Sirena esta hablando.
Cada expresion de una Sirena va acompañada de sus correspondientes miradas, iracundas, bondadosas o cargadas de risa, y tambien de todo tipo de pellizcos y pequeños empujones.
Algunos Delfines con orientacion linguistica han defendido en el ultimo congreso internacional que el lenguaje de las Sirenas imita a la vida misma, pero esto son ya teorias y pataleos de los Delfines, esos eternos pomposos y sabelotoodos.

21 oct 2014

Escritura

Solo los Delfines pueden escribir. Los empleados, abocados como estan a la ejecucion de tareas repetitivas, muchas de las cuales son precisamente el conteo y la supervision del conteo y la supervision del conteo y la supervision de actividades aburridas y repetitivas, o bien el conteo y la supervision del conteo y la supervision de actividades aburridas y repetitivas, o bien el conteo y la supervision directa de actividades aburridas o repetitivas que no son conteo o supervision de nada, sino simplemente actividades repetitivas y rutinarias hasta el hartazgo, no poseen talento alguno para la narrativa o la poesia lirica, para la epopeya o el cuento corto, y mucho menos para el puzzle o para la escritura automatica de los surrealistas, si bien poseen cierto talento mecanico para otro tipo de escritura mecanica, que mas bien se llama "tipear" o mandar mails.
Esta enorme falta de expresion escrita por parte de los empleados suele equilibrarse con sus bien conocidas habilidades aritmeticas, matematicas, contables y, en fin, con todo lo que tenga que ver con numeros, valores, haberes, sumas y restas.
Las Sirenas, por su parte, son completamente inutiles para casi cualquier actividad que requiera del uso de simbolos complejos y sistemas conceptuales, quedando casi incapacitadas para realizar las divisiones y multiplicaciones mas simples, y completamente incapacitadas para escribir una novela o siquiera un cuento corto. Escriben a veces pequeños poemas y mensajes en los arboles o en la tierra, utilizando un sistema de runas que tienen un trazo que recuerda al fenicio o a la escritura Micenica.
Luego de años de intentar descifrar la escritura de las Sirenas, los delfines llegaron a la conclusion de que su sistema es indescifrable, pues no tienen sistema alguno, ya que las Sirenas inventan los simbolos y signos al momento mismo de escribirlos, con la particularidad que nunca repiten el mismo caracter. En todos los escritos de Sirenas y Tritones que se han hallado, sea en la tierra o en las cortezas de arbol, no hay un solo signo que se repita, por lo que, mas alla de la pura especulacion, es imposible saber que dice cualquier cosa que una Sirena escriba o haya escrito, y hasta es dudoso si este procedimiento puede llamarse realmente lenguaje y no dibujo o pintura abstracta.
Aunque los Delfines pueden escribir, solo lo hacen utilizando siempre el mismo sistema de signos, lo cual limita seriamente su creatividad, de donde se da que, aunque los cuarenta y siete signos permiten, como algun Delfin noto una vez,  casi infinitas posibilidades de novelas, cuentos, manifiestos, relatos, enciclopedias y poemas, la literatura de los Delfines se remite casi siempre a los mismos temas: Los empleados, Las Sirenas y el Existencialismo.




Mitologia

Contrariamente a lo que se cree, los empleados no consideran a las Sirenas como criaturas mitologicas con cola de pescado y cuerpo de mujer. Sosteniendo como sostienen, uniforme y unidireccionalmente, un pensamiento positivista, los empleados consideran todo lo que consideran, es decir el campo entero de lo considerable, como completamente real y tangible, definido. Lo mitologico, por decirlo de algun modo, no tiene punto de contacto con lo practico e inmediatamente utilizable, disponible y contabilizable. Como lo mitologico no esta nunca a disposicion del empleado, este se venga de aquello negandole la existencia, aunque esta negacion del ser no le impida al empleado promedio enamorarse o creer enamorarse de estos seres muy reales y existentes que son, para ellos, las Sirenas. El hecho, muy considerable para los delfines pero al parecer nimio o accidental para los empleados, de no encontrar nunca o casi nunca una Sirena dentro de los canales y rutas que constituyen la realidad efectiva e inmediatamente disponible, la "realidad - stock" del empleado, no parece hacer tambalear para nada la concepcion hiperrealista que tienen de las Sirenas. 
Las Sirenas, por otro lado, no solo consideran seres mitologicos a los empleados y a sus portafolios, sino que consideran como mitologico a absolutamente todo. Las sirenas viven, por decirlo con palabras de delfin, aun en una Weltanschaung magica, y "piensan", por mal usada que este esta palabra para expresar eso que las Sirenas hacen en sus cabezas, con el tan estudiado "pensamiento magico". Ni que decir que las Sirenas se consideran tambien a si mismas como criaturas mitologicas. Lo curioso es que las Sirenas no creen ser seres con cola de pescado y cuerpo de hermosa mujer joven, es decir, no se conciben a si mismas y entre ellas con la imagen que comunmente llena el imaginario pupular de "Sirena",  y que ilustra las tapas de "La Sirenita", sino que ellas se conciben mas bien al modo griego, con cuerpo de pajaro y cabeza humana.
Algunos Delfines, dedicados a la parapsicologia y a la lectura de auras, creen que es precisamente esta diferencia de cosmovisiones, magica una y pragmatica la otra, la que obra constantemente para sostener el eterno desencuentro entre empleados y Sirenas, los cuales pese a habitar un mismo plano fisico se encuentran y cruzan tan poco, incluso en las grandes ciudades, que seriamente considerado se impone la necesidad de una terrible organizacion secreta, de una mano divina o del mas increible de los azares.
Toda Sirena en su sano juicio sabe que un empleado es una criatura mitica con cuerpo de hombre y cabeza de pescado.

20 oct 2014

Los collares de Sirena

Las sirenas usan pulseras y collarcitos hechos por ellas mismas, con cuentas y pedacitos de vidrio, los cuales no tienen ningun valor monetario ni sentimental. De hecho, los collarcitos de las Sirenas son, bien mirados, bastante feos y, si en ellas lucen como majestuosos collares de perlas o como pesadas cordilleras de diamante, se debe al inimitable arte, cultivado milenariamente por las Sirenas, de ser Sirenas.
Las empleadas vanidosas y las señoras empleadas, ya mas gordas y casadas pero no por eso menos codiciosas, se tiran secretamente de los pelos en arranques de envidia, y darian lo que fuese por obtener uno de los magicos collares de Sirena, de los cuales se dice (entre los empleados, claro esta) que hacen hermosa e irresistible a cualquier mujer. Gracias a esta leyenda, hay todo un mercado paralelo de "collares de Sirena" donde tambien hay pulseras de Sirena, Diademas de Sirena, Anillos y abanicos de Sirena, sombrillas de Sirena (contra toda logica, pues a la sirenas no les molesta mojarse o solearse) y hasta anteojos de carey de Sirena. La falsedad de estos productos es evidente para todos, desde los descarados comerciantes que las venden, pasando por los ya resignados maridos que las compran, y llegando a las destinatarias finales (y sobre todo es evidente para ellas), mujeres e hijas de los empleados. A pesar de la archisabida falsedad de estos productos, comparables en su ineficacia a las cremas antiage y los productos light, o tal vez por eso mismo, la industria de los productos Sirenicos crece constantemente, habiendo señoras (irreparablemente horrendas) que poseen collares de sirena por montañas y anillos por millones, creyendo que alcanzaran la belleza divina tarde o temprano, por acumulacion o porcentaje.
Las Sirenas, como era previsto, se rien hasta la muerte cuando ven pasar, en un caluroso dia de febrero, a estas señoras embutidas como chorizos y adornadas como arboles navideños, enfundadas como una mano demasiado gruesa en un guante de latex, atibosrradas hasta la asfixia y el desequilibrio de cremas anti age, lentes de contacto y "collares de Sirena."
Los verdaderos collares de sirena, que no pasan de ser una seguidilla idiota de mostacillas y cuentitas de vidrio colorido, no se hallan en las cajas de seguridad de las empleadas o en los escaparates de los shoppings, sino tirados en el piso o en los roperos o debajo de las camas de las Sirenas, las cuales se los sacan, a la hora de bañarse o de hacer el amor, siempre de un tiron, revoleandolo por encima del hombro, por lo que el pobre collar va a parar a cualquier lado y no es sino hasta meses despues que las Sirenas los encuentran entre una pila de ropa sucia o debajo de alguna ostra.

Los empleados y el subte

Por lo general los empleados toman subtes por la mañana, y tambien por la tarde. Toman subtes con frecuencia y con pasion. Generalmente esa pasion es el odio, pero es sabido que las pasiones son mas parecidas entre si de lo que parecen. Suben en Malabia, En Dorrego, En Bulnes o en Plaza Miserere, dependiendo de cuanto tengan ganas de caminar ese dia. Tambien influye mucho en esto las ganas que tienen de pisotear y ser pisoteados o de evitar los colectivos atibosrrados siempre de otros incontables empleados, a veces de algunos delfines y nunca de siquiera una Sirena.
Si suben en Malabia, entonces subir es un eufemismo, pues la palabra correcta seria "entrar", si fuese posible entrar en el vagon atibosrrado de empleados hasta el borde mismo de la puerta y tambien mas alla. Si el empleado dispone de un punzon, de un hacha o de una picana, puede intentar abrirse paso a travez de la muralla humana que se comprime como una pared viva de zapatos y maletines; Si no posee alguno de estos elementos o de otros que ejerzan derechos similares, esta perdido, y debera resignarse al colectivo, al cual tampoco podra subir como no sea trepandose de una ventana o viajando en el techo (opcion poco recomendable en dias de mucho frio o calor, mucho viento y lluvia).
Si logra subir al Dragon, comienza entonces la verdadera odisea: una lucha estrategica y mortal, tanto fisica como psicologica, no digo ya por conseguir un asiento, sino por evitar que una lluvia de codos, hombros, tetas duras y punzantes y portafolios asfixien sistematicamente al pobre empleado en cuestion de segundos. Esto no seria del todo tan terrorifico, si no fuese porque tambien tienen que hacer frente a una terrible fuerza centrifuga, la cual, si el empleado esta cerca de puertas o ventanas, pugna por expulsarlo del vagon, generalmente hacia los caños de los tuneles, con resultados mas o menos mortales o paraplejicos. Tambien es usual que, sobrecargados de peso, los vagones exploten a presion como un inmenso globo de acero y plastico, y entonces todos los empleados vuelen como incredulos perdigones hacia las paredes de cemento, redecorando el paisaje cual pelicula de horror. Si los empleados siguen y siguen subiendo y el vagon no explota o se desarma parcial o totalmente, ocurre que el aire dentro del vagon se acaba por completo, por lo cual no es raro que, llegando el dragon a la estacion terminal, sea plaza de mayo o Catedral, los empleados del Metrovias tengan que llamar a la morgue para trasladar decenas de cadaveres asfixiados. Ha habido Dragones enteros en donde no ha llegado vivo un solo pasajero.
Los Delfines nunca tienen este problema, pues dejan pasar los Dragones llenos hasta que encuentran uno vacio, sin importarles el hecho de que muchas veces deban esperar dias enteros.
Los empleados que quieren llegar con vida a su puesto deben resistir la fuerza de gravedad que parece querer concentrarlos hacia el centro del vagon, en donde yacen los cadaveres de los que no resisten la fuerza centripeta, en forma de una bola de trajes arrugados y cuerpos negros y ya pudriendose. Quedar contra un caño es fatal, tropezarse es fatal, casi todo es fatal, puesto que estacion a estacion mas y mas y mas empleados siguen subiendo, estrolando y comprimiendo cual aserrin a los que, ya arriba del vagon, pugnan por impedirles esa subida, por lo que cada vez que las puertas del Dragon se abren ocurre una verdadera batalla campal, que nos recuerda a los enormes combates medievales de ingleses contra galeses o franceses, de españoles contra moros, de franceces contra borgoñeses, de cristianos contra arabes; Solo que aqui son los empleados en viaje contra los empleados que quieren viajar.
Apenas el Dragon llenisimo de empleados que ya estan luchando entre si por respirar y por conseguir una mejor posicion para el codo, para el torax o para sacarse de encima a las empleadas gordas y malhumoradas que no solo gritan y gimen cual puercos, sino que ademas arañan y muerden, las hordas de empleados que esperan sobre el anden lanzan sus intimidantes gritos de guerra, mientras golpean rabiosamente sus maletines o hacen sonar sus celulares a todo volumen. Los viajantes no se hacen esperar, y responden lanzando gritos rabiosos o cantando con todas sus fuerzas arengas de combate. Cuando las puertas se abren es la locura total, el desmadre: Piñas, mordiscos, patadas y tirones de pelo son los embates iniciales. Luego puede darse que los empleados del anden intenten tironear en proporcion tres a uno a cualquier empleado cercano a la puerta, el cual se resistira con todas sus fuerzas, siendo ayudado por sus compañeros de viaje en una claro ejemplo de moral laboral y mutua ayuda entre los peregrinos. Si el empleado es expulsado del vagon, alguno de los de abajo ocupa rapidamente su lugar, lanzandose de cabeza al espacio libre. Muchas veces es rechazado a trompadas por los furiosos viajantes, pero si logra quedar arriba del subte para cuando las puertas se cierran, automaticamente pasa a formar parte de la tripulacion. Los empleados desalojados se convierten, a su vez, en parte de los furiosos piratas de anden, dispuestos a todo por un lugar.
Estas cruentas guerras por un espacio en el dragon suelen durar los pocos segundos que las puertas permanecen abiertas en cada estacion, lo cual no evita que, debido a las olas y avalanchas humanas que se forman, decenas de empleados caigan a las vias antes o despues de la apertura de las puertas. Si caen antes, generalmente luchan con todas sus fuerzas por salir, sobre todo si caen delante de la locomotora. Si caen despues o durante el cierre de las puertas, casi en su totalidad son arrollados por el Dragon, quedando reducidos a un cardumen de visceras y huesos rotos. Los cuerpos triturados por los dragones crecen minuto a minuto, y no es nada raro que el servicio se vea interrumpido varias veces al dia solo para limpiar las vias desbordantes de cadaveres destrozados.