27 ene 2026

Trece

Apoyo la cabeza en la almohada y penso que al minuto siguiente estaria durmiendo. Pero el minuto paso y el pensamiento le vino a la mente como una cuchillada, como un trozo de hielo frio detras de la oreja. No habia cerrado la puerta. ¿No la habia cerrado? Creia que si, estaba casi seguro. Pero casi no es seguro del todo. Existia la posibilidad de que no, de que se hubiera olvidado. Tenia el recuerdo de tomar la llave del clavo del que colgaba, de haber bajado los dos escalones y de haber metido la llave. Recordaba el peso de la misma en su mano, la dureza, minima pero inconfundible, que sentia cada vez que giraba la muñeca hacia la derecha y sentia llegar todas las vibraciones del mecanismo de la cerradura. Track, primero, y luego track de vuelta. Track track. Recordaba tambien, acto seguido, haber corrido el pasador.

Entonces si, habia cerrado la puerta. Esto se dijo a si mismo al finalizar ese minuto tras el cual debia dormirse, o mejor dicho tras el cual habia pensado, un minuto antes, que le bastaria para caer a la inconciencia. No deslizarse, no entrar, no pasar a. Caer. Caer como cae una piedra, una maceta desde el balcon, o una persona que salta al pasillo desde la calle. Cae y paf, de un plumazo esta adentro. Si nadie la vio entrar desde la calle - y nadie la veria porque el barrio era oscuro y triste y desierto - mucho menos lo verian ya dentro del pasillo. Y una vez dentro, esa persona - que en su representacion era mas bien una sombra - solo tenia que avanzar bien pegado a la pared, o sencillamente caminar y subir los escalones hasta la puerta de entrada. ¿cuantos escalones habia? Trece. Le parecio extraño no saberlo. ¿cuantas veces habia, en todos los años en que vivia en ese primer piso, subido y bajado los escalones para entrar y salir? Cientos, miles de veces, quizas una decena de mil. Y nunca se le habia ocurrido contarlos. La sombra tampoco perderia el tiempo en eso, los subiria de uno en uno muy pausadamente pero sin detenerse, y se encontraria justo frente a la puerta de madera blanca, que irremediablemente estaba abierta. Y entonces seria su fin.

De un manotazo se quito de encima la sabana - por alguna razon solo podia dormir tapado - y se sento en la cama. Silencio. Aguzo el oido. Nada. Solo el ruido del ventilador y muy detras de el, como si viniese de alguna dimension parasitaria, el ruido de una fina llovizna. Se paro y atraveso el cuarto, despues el living, luego el comedor y bajo los dos escalones hasta la puerta. Se quedo parado mirando el cristal oscuro que daba supuestamente hacia el pasillo pero que tambien daba hacia la noche inmensa, hacia todo lo que no era el y su casa, hacia el mundo. Casi le parecio ver una sombra, una figura humana parada del otro lado. Ahora la puerta se va a abrir de golpe y no vas a tener tiempo de nada. De un salto estiro la mano hasta el pasador y comprobo que estaba puesto. Era un pasador viejo, que no aguantaria una patada bien puesta. Coloco la llave en la cerradura e intento cerrar. Sintio una resistencia diferente. Ferrea, dura, la resistencia de la cerradura cerrada, del mecanismo trabado. Puta madre, penso, entonces si habia cerrado la puerta. Nunca esta de mas asegurarse. Volve a la cama y acostate.

Pero no volvio a acostarse. Conocia aquella voz lo suficientemente bien para saber lo perversa que era. Sabia muy bien que no bastaba con comprobar la puerta de entrada. Habia que ver tambien que las ventanas esten bien trabadas. Porque no tienen rejas y cualquiera que trepe un poco se puede meter entero como si fuese un oso o hasta un perro muy grande. Le hubiera encantado que las ventanas tengan rejas, pero no tenian. Se fijo y si, estaban bien trabadas. De lo que te sirve, un vidrio se rompe de un buen golpe. Si, eso era cierto, cualquiera bien equipado podia romper un vidrio pero eso ya era un riesgo extra, alguien podia escuchar y llamar a la policia. Nadie va a escuchar no tenes vecinos estan todos muertos porque entraron a sus casas y los mataron pero no no no habia que respirar un poco y ser racionales, tranquilizarse sencillamente era eso pensaba mientras verificaba que tambien estuviera cerrada la puerta tambien de vidrio tambien se rompe que daba a la terraza. La voz sabia que habia que hacer esto una vez por noche y hasta dos o tres porque las puertas cerradas pueden luego aparecer misteriosamente abiertas. De aquel primer minuto ya no quedaba nada y habian pasado otros veinti o treintitantos. No queria mirar la hora. Era peor. Porque si miras la hora ves que te queda muy poco tiempo para dormir, y pensar que te queda poco tiempo siempre te quita el sueño. Es una espiral descendente. Pero no era nada, no pasaba nada claro claro todo el mundo pensaba que no pasaba nada y casi siempre es asi hasta que pasa, hasta que pasa, pasa y en el epitafio de cada degollado mientras duerme, de cada asfixiado con un par de cordones de cada fiambre enterrado porque le apagaron de un plumazo las ideas con un tubo de plomo podriamos poner de epitafio "pense que no pasaba nada". Toca toca alguna vez toca la suerte es loca, ¿no?

Volvio a sentarse en la cama para aguzar el oido. Nada. Negrura. El zumbido de las aspas metalicas. el repiqueteo de la lluvia sobre las chapas de la vacia casa vecina. Era cierto que no pasaba nada, mal que le pese a la otra. Era cierto, si. Aunque, claro, esa afirmacion solo era valida para ese mismo momento en el que lo decia. Ahora, mientras escucho con cuidado, no noto nada, no percibo que alguien este trepando por mi ventana, que alguien este intentando forzar la cerradura de la puerta de la terraza, que alguien abre de una patada la puerta blanca de entrada. No oigo el ruido sordo de los pasos en el pasillo, no escucho voces susurrar cosas vagas, no veo venir un filo negro en la oscuridad. Ahora todo eso no, ¿pero como asegurarse que la sombra no venia caminando, que en ese momento no estaba doblando la esquina, que habia esperado precisamente hasta esa hora para encontrarte dormido, mientras mas tarde mejor, mientras mas profundo duermas mas indefenso vas a estar. Hay que levantarse a escuchar, a mirar de nuevo, a revisar puertas y ventanas, a tomar un vaso de agua, a quedarse un rato vigilando el pasillo desde la ventana. Vigilando el movimiento de cada sombra, cada sonido, por leve o quejumbroso que sea, intentar capturar cada eco en la distancia, cualquier friccion en la vereda que delate un zapato, prestarle mucha atencion a los ladridos de perros, porque los perros siempre se dan cuenta antes. No te duermas, no hay manera de escuchar o de detectar todo esto si dormis. Dormir es como estar muerto. Es estar muerto por un rato. Es una muerta de la que se entra y se sale, o de la que has salido siempre, si, pero eso ha sido pura suerte, pura estadistica, basta leer los diarios o recordar los que has leido para ver los degollamientos y las violaciones, las ejecuciones a quemarropa que dejan sobre la almohada un vertedero de sesos y pedacitos de hueso. No tenes asegurada la salida de esa muerte que llamamos sueño solo por una cuestion inductiva, de conveniencias.

Supo entonces que pasaria la noche chequeando puertas y ventanas, escuchando el vacio, hasta probablemente ver la salida del sol. Mientras su casa estuviera conectada por escalones, puertas y pasillos con ese abismo de incertidumbre llamado mundo, con sus miles de caminos por los que podia llegarle la sombra, no tendria descanso. Le hubiera gustado vivir en una madriguera, en un espacio secreto imposible de acceder, en una habitacion que fuese el universo entero, donde no hubiera un afuera del cual algo pudiese entrar. Eliminar la posibilidad era eliminar el miedo. Pensando esto, volvio a acostarse tras un largo rato. Seguramente dormirse le tomaria solo un minuto...