24 nov. 2017

Se llamaba Maira y estaba en la cama. Pero pudo llamarse tambien Lucia, y estar languidamente tendida sobre una Chaise Longe. O Guinnevere, y estar a la orilla de un rio, o perdida bajo un sauce en la campiña.
La escena, me imagino, se retrotrae de dia en dia y de epoca en epoca, como las estaciones del año.
Eva debe de haber sido la primera, si le creemos a la mitologia hebrea.
El momento justo, exacto, preciso, en que las facciones de la bella se vuelven bellas por adquirir la perfida conciencia de si. La inocencia no alcanza para la felicidad ni para la belleza.
La belleza solo puede existir con el espejo y con la mirada que nos mira desde el espejo, sonriente.
El cervatillo deberia mirarse al espejo para poder ser hermoso.
Eva es la cervatilla que se mira en ese espejo que es el arbol del conocimiento. En la manzana que arranca esta la primera sonrisa de vanidad, esa que es una y la misma en la historia del hombre.
¿que es la serpiente, si no es justamente esa voz susurrante, esa conciencia reptante, insidiosa, murmurante, que le susurra a la niña y al niño verdades que se aceptan antes de comprenderlas?

23 oct. 2017

Tenebroso relato Alegorico

Te imaginas ser un Aleman culto y tranquilo, alla por 1932, estas leyendo a Goethe y escuchando a Brahms y de repente te enteras que, por una increible combinacion de eventos o por un costosisimo y pernicioso lapsus de locura en la mente del Creador, Hindenburg murio y un tal Adolfo Hitler se hizo con la Presidencia... ¿Hitler? - pensas vos - ¿ese idiota ridiculo que anda agitando gansadas y que nadie en su sano juicio puede tomar en serio?, y entonces el pibe que te aviso te dice que si, que ese. Y ambos, vos y el, se miran y se rien como si fuese una comedia divertidisima, como pensando "¿hasta donde puede llegar este pais?".
Pero en el medio de la risa, sentis que hay algo como un escalofrio, como una sombra o como la insinuacion de una sombra, como un parpadeo, un leve silbido, un silbido tenue, casi inaudible, pero perfido. Y entonces te das cuenta que son las bombas, las bombas que aun no se fabricaron pero que ya estan cayendo, que ya caen sobre Berlin, desde la estratosfera, desde el implacable universo de la causalidad.
Ni vos ni el pibe saben que esas elecciones van a ser las ultimas en 15 años, no saben todo lo que se viene, no se lo imaginan mas que por esa sombra, por ese escalofrio, por ese parpadeo.
Esa sombra, ese escalofrio, ese parpadeo: yo lo siento ahora mismo.
¿y vos?

12 oct. 2017

una receta (de tantas)

La receta para la felicidad es complicada.
No hablo de la receta absoluta para la felicidad total, no. Eso, amigos mios, es solo un mito. No hay estados absolutos, no hay formulas definitivas. Nada puede detener el cambio, nada la oscilacion. Uno se afana y se afana por lograr la felicidad. ¡Absurdo! Bien sabido es que solo queda el retorno, elastico, hacia un estado diferente, como si fuese una hamaca o una resortera cosmica que solo cesa con ese otro movimiento eterno mal llamado muerte.
Asi que no, no es a esa receta, tan definitiva como inexistente, a la que me refiero.
La receta para el momento feliz, para el instante de que uno no se arrepiente ni se arrepentira nunca, es complicado.
Hace falta lo siguiente:
* la irrecuperable soledad de un ocaso
* el casi inaudible gemido del viento
* el tenue brillo de un rio lejano
* el seductor murmullo de este rio escondido pero insinuado
* un camino de montaña, por el que se sube o se baja
* la sensual quemazon en las pantorrillas y los gemelos
* el tintineo o glup-glup del agua meciendose en la cantimplora
* el olvido absoluto del tiempo tal como se lo desconoce en las ciudades
* el martilleo de los dedos del pie crujiendo contra los apretados guijarros
* un baston de madera
* la sensacion de la primera vez y de la ultima, la certeza de saberse existiendo en el filo de un cuchillo
* la arenosa percepcion de la tierra en la boca, en las manos y en el pelo
* La certeza racional de saberse a mitad de camino


cuadro

La belleza es lo harto del sol
impreso contra lo sensual verde
en las alturas de un olmo
la brillante verde hermosa
recortandose contra la negra
nube de tormenta

30 sep. 2017

Ineluctable

A J. Joyce
Algo se agita, se agita.
Irreferible con colores, con palabras.
Ir - referible. ¿adonde ir?
Niidea
¿como escapar a la repeticion?
Del dia, de la noche, de las horas.
Ni idea.
O si, una sola. Terrible.
Y es que, ay, el borde es tan estrecho
tan filosa la saliente
que maravilla
que maravillosos equilibristas somos
sin saberlo

¿y por que esta mania,
 esta locura,
 de pasar las horas
 acumulando cosas
 (bañeras, roperos,
  telefonos, medias)
 al costado del camino?
¿que no ven que es vana
 esa mania, ese amor
 por el orden, por la pila?

casas en decadencia
pastillas para el dolor de espalda
para el dolor de muela
para el sueño o la falta de sueño
para una buena ereccion
para toda la paleta emotiva

pero ninguna para lo que no
se refiere con colores o palabras
y se agita, se agita, se agita
late y late siempre ahi
vos sabes donde, tutum tutum

tutum tutum y crecen
como horribles negros babosos
tentaculos hojas gigantes zumbidos
de pulpo de alcachofa de grasosos tabanos

la tierra un laberinto de puertas
de virgenes en sus grutas
de calles con sus putas
y paciencia siempre paciencia
vana para atesorar
granos de arena en la orilla del mar

y el tiempo terminara
por disipar todas las pilas


26 sep. 2017

Ardilla

Esa mañana abri los ojos pero, de algun modo, seguian cerrados. De otra manera no puede explicarse que en vez de ver la pared blanca con el colchon de dos plazas, con el sol entrando por el ventanal (oh maldito sol) haya visto, si bien es cierto que solo por un segundo, mi vieja pieza de soltero.
De soltero o de niño, lo cual es lo mismo, dado que yo siempre fui un niño bastante solitario. Solus. Arriba el astro rey, abajo Asterion. Pero abajo estaba, estoy yo. Ergo Asterion no existe.
Fue ver esa pieza por un segundo. Verla con su configuracion original, completa: paredes celestes, piso de oscura loza, techo blanco, con la bombita colgando; Cortinas de Boca Juniors, la bateria de mi hermano en un rincon, tres camas distribuidas de forma irregular. Podria haber sido cualquier mañana de mi vida. Pero solo un parpadeo puede tragarse diez años de vida. Viaje temporal, viaje Astral o lo que sea.
Si, la pieza se esfumo. Pero eso no significa que se haya esfumado la puerta. O algo como una puerta, como un tunel o como un puente, o como cualquier otra imagen que nos sirva para simbolizar un paso de una epoca a otra, de un estado a otro. Aunque, si tengo que ser preciso, lo que habia quedado no era tanto una puerta como una hamaca o un subibaja. Un pendulo, una incomoda sensacion de estar a horcajadas entre dos realidades, con un pie en el agua y el otro afuera, con calor y frio a un tiempo.
Cada tanto me pasan cosas asi. Recordar, en esta aberrante era de asfalto, una misteriosa calle de tierra que quedaba en algun lugar cerca del rio (pues este se veia de fondo en el recuerdo, y no tanto el rio en si como la conocida decoloracion del horizonte que se destiñe), calle en donde yo habia visto (¿pero cuando y con quien?) una horrenda y totemica cabeza de chancho, de enorme tamaño y ojos furiosos en la fijeza de la muerte. O, solo para citar otro ejemplo, recordar haber asistido, en algun momento, a una enorme feria de tintes circenses, con castillos inflables y exposiciones... ¿de arqueria? ¿de fuegos artificiales? ¿de proezas realizadas por avionetas? Imposible recordarlo.
Muchas veces, esos recuerdos venian justamente de la hamaca. Un recuerdo vago que se debate entre la memoria de un hecho realmente acaecido y la simple imaginacion. Una imagen que desde algun recondito lugar de mi cerebro pide carta de ciudadania. Darselo es peligroso, porque requiere toda una averiguacion de antecedentes del recuerdo. Conocer su parentesco, por decirlo de algun modo. Esto significa: ubicarlo dentro del orden cronologico general de mis recuerdos, saber con precision que paso antes y despues, poder asociarlo con otros hechos y personas de mi confianza, y en fin, de toda una serie de procedimientos de legitimacion. El problema con esto es que muchos de estos asaltantes no pueden ponerse en claro con el orden de mi memoria y, lo que es mas grave, algunos se empeñan en contradecirla totalmente, alegando por ejemplo, que cuando yo tenia doce años no viva en Buenos Aires sino en Madrid o en Sebastopol o que, si bien si vivia en Buenos Aires despues de todo, era un invalido en silla de ruedas o tenia una prima que era una promesa nacional de salto en garrocha; hechos todos que, segun lo que normalmente recuerdo por "mi pasado" son totalmente falsos. Este tipo de recuerdos "ilegales", por asi decirles, son extremadamente peligrosos para mi salud mental. Primero que nada, irrumpen con una fuerza enorme. Con una fuerza que podriamos calificar de magnetica o de centripeta, pero en todo caso absorbente y obsesionante. Son como ese cliente particularmente molesto que intenta saltarse la fila, llamar la atencion y reiterar su reclamo tantas veces como le sea posible y que no queda contento hasta haber hablado con todos los empleados del desafortunado local. Con todo esto quiero decir que me es imposible dejar estar a esos recuerdos, dejarlos girar en mi cavidad craneal hasta que su fuerza se desvanezca. No no, imposible. Mas bien, me siento fuertemente inclinado a pasarlos por el tamiz de la mas exigente critica. Intento ubicarlos con exactitud en tal año o fecha, detras de tal o cual cumpleaños, antes o despues de tal partido de futbol. Segun este procedimiento, pueden pasar tres cosas. La primera, que efectivamente el recuerdo se inserte, con mas o menos facilidad, en la cadena causal de eventos que yo recuerdo como verdaderos y que llamo "mi vida", y entonces el recuerdo pasa a ser un Recuerdo con mayusculas. Se le entregan documentos de ciudadania y pertenencia, y se va a su casa con la obligacion de presentarse cuando se lo requiera. Segundo, puede ocurrir que el recuerdo no solo no pueda ser insertado, sino que su examen no revele o sugiera otros recuerdos. Tales recuerdos son como burbujas, como visiones o como hechos misteriosamente aislados de todo ayer y de todo mañana, y muchas veces aislados de cualquier conexion espacial o relacional. Personas que recuerdo conocer pero que no puedo ubicar en ningun lugar, tiempo o en compania de otras personas que recuerdo. Lugares que recuerdo pero que no puedo asociar con un tiempo en particular o con otras personas. Lapsos de tiempo que no puedo recordar en absoluto, etc. Dichos recuerdos son ferreamente rechazados y catalogados de "invenciones" o de "sueños".
La tercera posibilidad es justamente la peligrosa. En este caso, los recuerdos, al ser interrogados, dan como credenciales y relaciones de parentesco, otros recuerdos que a su vez necesitan ser identificados. Estos segundos recuerdos, a su vez, evocan otros recuerdos que no recuerdo o no puedo precisar, y ahi es cuando, como una canilla que se rompe o un dique que se quiebra, entran a encadenarse toda una serie de hechos y personas que para mi no existian hasta hace cinco minutos y que, mas grave aun, nunca habian existido. Paso a darles un rapido ejemplo de estas macabras succesiones. Por ejemplo, caminando por Avenida Rivadavia veo cierto arbol que, en conjuncion con una fachada antigua y una plaza enfrente, me recuerdan a un cuadro parecido que vi en otro lugar y en otro tiempo.
- ¿en que lugar? - pregunta memoria, la jueza.
- En el campo - dice recuerdo desde el banquillo de los acusados.
- ¿en el campo donde? - le interpela memoria.
- En San Antonio de Areco -responde el acusado, dubitativo.
La vieja jueza se arremanga entonces y abriendo una de sus gruesas carpetas de cuero negro, revisa el correspondiente legajo. Mira San Antonio de Areco: 4 visitas en 30 años. Una a los nueve, otra a los trece, una a los diecinueve y la ultima a los venticuatro o venticinco. La primera con los boy scouts. Aqui hay un indice a una pulperia, otro indice a largas caminatas con uniformes caquis, un tercer indice a todo un repertorio de canciones estupidas y un cuarto y ultimo expediente dedidado a Florencia Bianchi, la seisenera de la seisena gris. Rubia, alta y de anteojos. Le gustaban los libros de Sherlock Holmes. La segunda visita, con los padres. Nada en especial. La tercera, solo. La cuarta, con una novia. Memoria cierra el libro de un plumazo.
- ¿en cual de sus visitas fue que usted fue visto? - pregunta la jueza. Aqui el acusado duda.
Silencio.
- ¿no recuerda con quien estaba el cuando vio el cuadro? - vuelve a inquirir la madre de las musas.
- No puedo precisarlo - dice el acusado, pero aqui abre los ojos y, llevandose una mano a la frente, dice como quien hace un esfuerzo - pero estoy seguro de que habiamos ido en moto esa vez.
- ¿en moto? - pregunta la Mnemosine. -¿esta seguro?
- Definitivamente habia una moto. Y estaba nublado - dice con seguridad el recuerdo.
La Jueza esta segura de que nunca hubo tal ida en moto o de que al menos esa moto no esta en los archivos. Solo por protocolo, vuelve a revisar el expediente. Asi, al inquirir de quien era la moto, el recuerdo puede decir que un tal pedro, y ante la exigencia de que se precise apellido, cara, profesion y edad de el tal pedro, me puedo encontrar conque pedro era el hermano de camila la hija del basurero, con la cual yo andaba tonteando en esa epoca, y que fue justo antes del viaje a Niza, y justo despues de que me decidiera a estudiar espeleologia. Claro que no ocurrio ni esto ni aquello y mucho menos lo otro, pero para entonces ya hay una linea paralela que corre con vida propia, toda una vida alterna que o no es mas que demencia, o bien es demencia todo lo otro, "mi vida" y esto mismo que escribo ahora.
Y esta mañana, tan pronto como vi mi pieza o, mas precisamente, justo cuando deje de verla para ver esta otra que ahora mismo, hoy, es mi pieza, mia y de Celeste, fue que tuve uno de esos recuerdos. Y el recuerdo fue este: el recuerdo de ya haber visto antes una ilusion parecida, es decir, de que alguna otra vez ya vi mi pieza de chico por un segundo, para luego ver la verdadera pieza. ¿mas, cuando? Recuerdo que fue en la casa de ardilla, alla por Florida Este o mas bien por Olivos... ¿o Munro? Era una hermosa casa blanca, con terraza y pileta en verano, y el cuarto de Ardilla quedaba en la planta alta. Y habia muchas plantas. Fin del cuadro. Olivos o Munro, Plantas, Ardilla. Stop. Reconsideremos. ¿donde queda precisamente esa casa? ¿cuando fue que la pise por ultima vez y cuando fue la primera vez que la pise? ¿iba a pie o en colectivo? ¿quien carajos era Ardilla, si es que alguien puede apellidarse Ardilla?
Un telefono. Me vino a la cabeza un telefono. 4 - 708 - ... No. 4 - 709 - 08...
Imposible, imposible recordar el resto. Imposible asociarlo a nada que no sea un ridiculo y brillante potus o esas plantas de finas y largas hojas siempre llenas de hermosos caracoles. Y todo eso esta indisolublemente unido a las columnas blancas y a las paredes color pizarra de la casa de Ardilla.
¿Quien me dijo ese numero? ¿como fue que lo consegui? ¿estaba escrito en una agenda? ¡Si, No! Perdonen mis efusiones sin sentido. Es que recorde algo: Si, si lo tenia escrito. Y no, no en una agenda. En un libro. El telefono estaba escrito en la primera pagina de un libro. ¿que libro? "Platero y Yo". Pobre Platero, muriendo en su triste cama de paja. Pero eso al final, siempre al final. Una y solo una vez lei el final. Nunca mas quise leerlo. Relei el libro muchas veces, pero Platero solo murio la primera vez que lo lei. Luego no, nunca mas. Y al principio, ese telefono anotado. Y ahora me es obvio: Ese telefono no era de Ardilla, era mio, mi propio telefono, es decir, el telefono de mi casa, de mi vieja casa: 4 - 709 - 0392.
- Me das el telefono de tu casa - me habia dicho Ardilla una vez y yo le habia dicho que si era tarada y que ya se lo habia dado y ella entonces parecio recordar a Platero, porque Platero era de ella y de ella eran todos los libros de Juan Ramon Jimenez que leia en esa epoca. Iban y venian desde mi mesita de luz a mi mochila y de mi mochila al pupitre, siempre al fondo, y del pupitre nuevamente a la Biblioteca "Silvia Schujer" porque ahi era donde la encontraba siempre a Ardilla; Natural, naturalisimo. ¿donde mas la iba a encontrar si Ardilla era la hija de la bibliotecaria?
Y cuando me habia pedido el telefono la primera vez, yo se lo habia anotado (en lapiz) en la primera pagina del Platero, Platero entregado sano y salvo pero sobre todo salvo, vivito y coleando con su hermosa barriguilla de algodon.
Y Ardilla me miro un segundo y algo le hizo clic. Se llevo la mano a la boca y sofoco una risa. Risa muda, meros espasmos que la hacian sacudirse levemente, y siempre cerraba la boca y los ojos cuando se reia, como si la risa fuese el elemento agua y se le fuese a meter por la nariz y los oidos.
- ¿de que te reis? - le pregunte.
- Volvi a prestar el libro - me contesto.
Y entonces recorde que Platero estaba de vuelta en mi mesita de luz, esperando una vez mas salvarse de la muerte. Ardilla tenia esas cosas: Necesitar un numero de telefono, que esta en un libro, y el libro lo tiene la persona de la que necesita el numero. Esas cosas la hacian, la construian todo el tiempo. Como cuando la interesantisima novela de detectives. Maravillosa novela que no puedo recordar, de la que no recuerdo ni el titulo ni el autor y muchisimo menos el argumentos. Novela de la que no recuerdo otra cosa si no es que era interesantisima, gruesa como un ladrillo y con una cubierta azul de felpa. Ardilla amaba esa novela. La descubrimos una tarde en uno de los estantes de la Schujer. La Bibliotecaria, que tambien se llamaba Silvia, la habia dejado por descuido entre la serie de cuentos de los libros del quirquincho. El Quirquincho, ese pajarito idiota, "sirvase un cuento", que tarado. Pero no. Ahora me acuerdo mejor: no eran del quirquincho, los cuentos. Eran Colihue. Colihue, coleccion "el pajarito remendado". Y ahora si: Pajarito tarado.
Y entre ese cotillon de libros finitos y coloridos, al fondo del estante, la novela de detectives que encontre yo pero que Ardilla se metio en la mochila y se llevo a su casa. Y desde entonces fue todos los dias la novela. La novela esto y la novela aquello, y
- No sabes Sebastian lo divertida que esta la novela, y Renard hizo esto y aquello, y yo creo que Marion es tan linda como sospechosa - y asi.
Ardilla era una lectora tan mala como apasionada, y por lo general empezaba los libros por el medio o por el final. Leia todos los libros como si fuesen Rayula o un crucigrama o un recetario de cocina: Iba y venia, saltaba capitulos, suprimia o agregaba escenas, recortaba paginas para colocarlas mas atras y mas adelante y, en fin, era el terror de su señora madre. Por esto mismo, que sufrimiento para Ardilla lo larga que era la novela. ¡que tentacion ese final, siempre al alcance de la mano! ¡que fuerte el deseo de viajar al futuro de Renard con un furioso pasar de hojas? Era cuestion de tiempo para que Ardilla cediera a esos impulsos. Y entonces se nos ocurrio. Partimos el libro en dos. Una mitad contenia la gran parte del libro, y la otra, las ultimas cincuenta paginas, el final. Yo escribi mi nombre en la primera parte y Ardilla, con esa cursiva un poco de estupida, escribio el suyo en la segunda; Y entonces Ardilla escondio su parte, la del final, en algun lugar secreto. Pero para cuando termino de leer la primera parte, varias semanas despues, ya no recordaba donde habia escondido la otra. En vano fue buscar por toda la biblioteca, dar vuelta la porteria y buscar aula a aula en los recreos y despues de la campana. En vano los pataleos de Ardilla que, a moco tendido, se lamentaba de no poder conocer ya nunca el final de las aventuras del valiente Renard.
Durante un tiempo creimos que el final del libro apareceria solo. Que se abriria camino desde su escondite hasta su gemelo que terminaba en la pagina 433. Que el final volviera a crecer, poco a poco y como una planta, era otra posibilidad. Ardilla verificaba diariamente si la mitad tenia 433 paginas. Quizas algun dia pasase a tener 435, y asi esperar la regeneracion del final era eso: Esperar.
Luego, poco a poco, comenzamos a perder la esperanzas. Intentamos entonces escribir el final nosotros mismos, pero Ardilla era demasiado impaciente y a mi es sabido que siempre me han aburrido mucho las novelas policiales, por lo que al poco tiempo nos aburrimos y nos decantamos por el Ajedrez. Ardilla era imposible. Imposible enseñarle los fundamentos de cualquier juego que requiriese el mas minimo sistema de reglas. Era del todo imposible terminar de enseñarle, por ejemplo, a jugar al truco. Olvidaba dos reglas por cada una que aprendia, y manejaba el mas ridiculo orden para los valores de la baraja. En el Ajedrez ocurrian desastres todavia mayores, por lo que terminabamos: Yo, reproduciendo en el tablero partidas de mi querido libro de Julio Bolbochan, y Ardilla, leyendo algun cuento o perdiendo sola al memotest.
Y fue por esos dias que llego "el desafio".
El Desafio. Alan Garrote. Alan, Alto. Talan Talan. Ajedrez. Fue en el segundo recreo de un Martes Inmortal cuando yo, Sebastian, flacucho, con un pelo horrible, anteojos tirando al culo de botella, Quinto grado, me enfrente a Alan, dos cabezas mas alto, peinado con raya, Septimo Grado, Orgullo del Juego Ciencia, Excelente alumno en Matematicas. Fischer Vs Spassky, Carajo. Garrote, el favorito, Blancas. El retador, negras. Ardilla, oculta entre los espectadores, llevaba la notacion de la partida.

Blancas (Garrote)        Negras (Platero)                 Notas de Ardilla al pie de pagina
e4                                 g6
Cf3                              e6
Cc3                              Ag4
 h3                               Axf3                                     "¡Comienza la Carniceria!"
Qxf3                           Qf6                                      
Qd3                             Cc6
Cd5                             Qd8                                       "Retrocede la señora"
Qb5                             Tb8                                       "atacan las blancas"
c4                                 a6
Qa4                              Cf6
d3                                 Ae7
Ag5                              O-O                                     "peligra la seguridad del rey"
Cxf6                             Axf6
Axf6                            Qxf6                                     "tremendo choque, bajas en ambos bandos"
f3                                 Cd4
O-O-O                         Qf4                                  "¿estara la novela con los juegos de mesa? - Jaque"
Kb1                             Qe3                                  "¡Garrote siente la presion, garrote para Garrote!"
Qd7                             Qf2                                   "Cuidado, cuidado, mucho cuidado"
Tc1                              Tbc8                                 "Garrote descubre la treta"
c5                                tfd8                                   "Platero junta las torres"
Qg4                             dxc5
Txc5                           b6                                      "Acaba de sonar el timbre"
Td5                            Qc2                           "Jaque. Garrote quiere volver atras su jugada anterior"
Ra1                            Qc1                           "Jaque asesino de Platero"

Claro esta que Garrote siempre le echaria la culpa al timbre y a que tuvo que salir apurado de ese peon tomando C5, pero lo claro es que nadie lo habia obligado, pensandolo desde ahora, a sacar esa torre tan lejos de casa. Asi fue que me corone victorioso en el desafio y se corrio el rumor de que el nuevo mejor jugador de la primaria turno tarde era un chico de quinto grado, flacucho y siempre despeinado. Ahora recuerdo que el revuelo del desafio me impidio seguir viendo a Ardilla en la biblioteca, pues cada vez que sonaba el timbre del recreo me asediaban molestos contrincantes de septimo grado, Alan Garrote el primero de todos ellos, ex monarca destronado que queria rehacerse con el titulo de campeon. No recuerdo si se canso de intentarlo o si finalmente lo deje ganar a condicion de que me dejaran en paz.
Releyendo las notaciones de la partida, el final de la novela no estaba tampoco entre los juegos de mesa. Claro, claro, la novela. Perdonemese la disgresion, la desviacion hacia el match del siglo... son caprichos que tiene la memoria y, a fin de cuentas, quizas ni siquiera haya ocurrido tal partida. Es decir... ¡vamos, lector! ¿quien demonios en este mundo se apellida Garrote? Pero prosigamos.
En esa epoca, decia, mientras buscabamos el libro, yo me sentia un poco como Renard, y Ardilla era un poco Marion, es decir, tan sospechosa como linda. Luego vino el fin de curso de algun año indeterminado de mi primaria. O tal vez no. Pero de un modo u otro el verano vino a interrumpir aquella retahila de bibliotecas como un rayo interrumpe la oscuridad de la noche,  y Ardilla, que entonces ya era Ardilla y no Maria, como (perdonen el desorden) habia sido hasta entonces, es decir, hasta cometer la adorable torpeza de la novela de detectives, torpeza que la hizo merecedora tanto del mote como de mi amor, paso de vivir en la biblioteca a vivir en Olivos o Munro.
Primero fueron los paseos al rio, en bicicleta. Ardilla en su playera color turquesa, yo en mi playera color plata. Y luego lo que fueron, pero no pueden ser, mis primeras excursiones al centro. Pero digo que no pueden ser porque tambien recuerdo que las cosas ocurrieron de otro modo. Despues de todo, no recuerdo haber jugado nunca al ajedrez, y de chico yo hacia cualquier cosa menos entrar a una biblioteca y, por ultimo... pero en fin, para que entrar en detalles.
Ardilla es una fantasia. Una fantasia sus bucles de pero rubio entre los escaparates de Lavalle, fantasia su expresion de niña perdida, que cada quince minutos provocaba la pregunta de alguna preocupada señora sobre si estaba buscando a la madre o esperando al padre, lo cual me daba tanta pero tanta gracia porque aunque yo tenia la misma edad y era palmo a palmo mas desgarbado que ella, no sucitaba nunca el interes de ningun señor o señora de esos que andaban dia y noche por las peatonales. Y gracia, gracia porque Ardilla ni estaba perdida ni buscaba otra cosa que no fuese la dichosa novelita de detectivas, que se llamaba de un modo que no recuerdo y que no estaba en ninguna libreria. Y recorrimos tanto y preguntamos tanto que al final empezamos a pensar con Ardilla que de la novela habia solamente un ejemplar; Cosa totalmente plausible si le agrego que desde esa epoca hasta ahora, con mis años y años de recorrer escaparates microcentricos, nunca he vuelto a ver la susodicha novelita. Claro que esto tambien se explica con lo siguiente: la novela, al igual que Ardilla y que "el desafio", no existen, son producto del delirio, de un principio de esquizofrenia o de una imaginacion demasiado activa.
Quien sabe. Las probabilidades de una cosa o la otra son, a estas alturas, equilateras. Si encontrase la parte final de la novela, podria estar seguro de Ardilla. Si encontrara a Ardilla, estaria seguro de la Novela. 





17 sep. 2017

Colectivo

Cuando el astro rey empieza timidamente a asomar entre las gruas del puerto y los bodegones de la Darsena Sur, el primer coche de la vieja linea 712 comienza su recorrido.
La terminal, antiguo baldo sobre la calle Pinzon, no era mas que una playa de estacionamiento saturada de manchas de aceite. A esa hora, 3 o 4 colectivos dormitaban entre mates y nubes de gasoil, y los estoicos choferes podrian recordarle a algun historiador a esos gauchos emponchados que, frente a una misera fogata, resistian el frio de la mañana. En algun momento alguno de ellos, por azar o por un misterioso e inexplicable sistema de loteria, abandonaba la ronda y con paso cansino subia a su coche, giraba la manivela que mostraba, en el frente del colectivo, el recorrido del Ramal A, Isla Maciel - El Palomar. Luego el chofer encendia el motor, no sin algunos problemas, porque se sabe que sobre todo en invierno los viejos motores a gasoil tienen sus buenas recaidas. Si el motor encendia, nuestro heroe lo dejaba ronronear un ratito, en el cual bajaba a tomarse el ultimo mate o a descargar una gloriosa meada contra la pared del fondo. Y despues arrancaba.
El primer tramo del recorrido, sus primeras 10 cuadras, por decirlo de algun modo, las hacia el colectivo por Aristobulo del Valle, calle bastante baqueteada como pocas, sensible a las inundaciones y a las camisetas de River. Este trayecto, salvo los dias de tormenta, era el mas facil de todos. En las primeras paradas, como si fuese a proposito, casi no subia nadie. Era comprensible. A esas horas, el alguna vez industrial barrio de la Boca no alberga mas que borrachos y rezagados, seres tales que prefieren la tradicional traccion a sangre a cualquiera de los innobles medios modernos de locomocion. Una nostalgica vista de la Bombonera, fria y silenciosa a esas horas, coronaba el feliz tramo.
Con la primera curva comienzan los problemas. Cuando el coche abandona Aristobulo del Valle es para enfilar por Avenida de los Patricios, mitica calle de combates antiguos y modernos, por la cual se mantiene durante largas y duras cuadras, hasta llegar a Juan de Garay. Tres o cuatro personas estan a esta altura ya sentadas, ocupando los majestuosos asientos individuales del lado izquierdo del colectivo. Asientos para lectores y dormilones, para madrugadores. Asientos que brindan la tan codiciada privacidad, el soberano derecho de comer una naranja o de tirarse un pedo, y el siempre salvador consuelo metafisico de la ventanilla, condicion necesaria del ansiado viaje astral o proyeccion, que es a lo maximo que puede aspirar un pasajero que no tenga sueño. 
Si uno quiere conseguir uno de estas maravillosas butacas individuales, entonces tiene que subir, como mucho, en la primera parada de Avenida de los Patricios. Si uno sube en la tercera, o siquiera en la segunda, lo mas probable es que vaya a parar a los asientos dobles del lado derecho, donde puede que consiga una ventanilla, o puede que no.  
Uno podria pensar que si estos asientos son un bien escaso y si la demanda es elevada, entonces la primera parada de Avenida de los Patricios deberia estar poblada por una inmensa bola humana de individuos, individuos que librarian un feroz combate apenas se abriera la puerta del coche. Pero, querido lector, esto solo probaria que usted no ha viajado lo suficiente en transporte publico. Ojo, tampoco es que las batallas no ocurren. Que ocurren, ocurren. Pero no siempre, y no siempre de la misma manera. En el estado de naturaleza, las virtudes cardinales son dos: La fuerza y la Astucia; Y el pasajero porteño emplea cada dia, para llegar o volver de su trabajo, tanto la una como la otra y, las mas de las veces, ambas. Entonces ocurre que hay quien viendo que la parada rebosa ya de pasajeros, se corre a la parada siguiente, para luchar una batalla mas facil por un asiento de menos categoria que, al fin y al cabo, es un asiento de todos modos. Cualquier desacuerdo en las filas para subir es resuelta con duelos al estilo ingles, generalmente pistolas o espadas. 
Lo importante de recalcar es que en el tramo de Avenida de los Patricios los pasajeros aun se ciñen, si bien es cierto que de mala gana, a las reglas de la caballerosidad y civilidad propias de nuestro tiempo y espacio.
Pero cuando el colectivo dobla en Juan de Garay, con direccion a cruzar la 9 de Julio lo anterior deja progresiva y agresivamente de ser cierto.  Los asientos desaparecen en un abrir y cerrar de puertas, y el maximo galardon a conseguir es un espacio de pie junto a algun asiento. Los pasajeros de pie suelen recurrir, para conseguir un asiento, a todos los estratagemas de la sensibleria y a todos los chantajes de la moralidad habidos y por haber. Asi es que mientras la gente sube y sigue subiendo, no hay quien no finja un desmayo o una nausea repentina, y desfilan diariamente falsas embarazadas y dudosos ciegos y cojos. Por su parte, los pasajeros que vienen sentados desde los primeros tramos no escatiman en pantomimas y recursos para mantener sus posiciones. Pueden fingir la mas perfecta inconciencia o el mas violento de los calambres. Pueden inflingirse traumatismos o irradiar el mas cinico y descarado de los disimulos, todo sea con tal de no ceder un asiento. La batalla por la horizontalidad es una implacable guerra psicologica, una despiadada seleccion natural en donde los honestos, los sensibleros y los empaticos terminan necesariamente de pie y apretujandose entre si, mientras que los cinicos y psicopatas, los amorales y los canallas van durmiendo en sus comodas butacas. 
Cuando el colectivo cruza la 9 de Julio, abandona el pintoresco y aun seguro territorio de San Telmo para inciar su oscuro trayecto por los pantanos de la zona de Constitucion, y aqui, con el coche ya completamente lleno y el chofer sometido a las torturas psicofisicas del pesado transito porteño, las cosas se complican aun mas. Y asi como los que no tienen auriculares comienzan a sufrir el bombardeo de las frenandas, los bocinazos y, digamoslo, las sendas puteadas de los cientos de conductores matinales, los que no tienen barbijos y mascaras adecuadas comienzan a sufrir las torturas del hedor humano y del combinado de flatulencias y diversos snacks que para ese momento llenan el interior del coche como un vapor soporifero. Esto, que dificilmente se tolera en invierno, se vuelve en verano una batalla por cada centimetro cubico de aire. Es aqui cuando los propietarios de las ventanillas, ahora convertidos en burgueses, comienzan a explotar las rentas cobrando elevadas sumas por unos segundos de aire fresco.
Lo anterior mencionado, por terrible que parezca, poca cosa seria comparado con los piratas. Cualquier porteño que se precie de serlo sabe que, al menos desde los tiempos de las primeras invasiones Inglesas, Constitucion es territorio habitado por los descendientes de rubios y apuestos Inglesitos que, gracias al consabido sindrome de Estocolmo y al apuro que los los English Sealers tenian por rajar hacia las Malvinas, terminaron quedandose en Buenos Aires y casandose con señoritas bien o, si eran feos o poco afortunados, con alguna que otra astuta criadita. Esta genetica corsaria sumada a las desastrozas consecuencias del Peronismo y al fenomeno conocido como aglomeracion urbana dio por resultado las feroces bandas de piratas urbanos que desde bicicletas o pequeñas chalupas motorizadas siembran el terror el las calles de Constitucion. En este trayecto, sobre todo en el tramo que va desde Entre Rios a Jujuy, hay que tener cuidado de cerrar bien las ventanas (mas facil en invierno que en verano) y de alejarse de las puertas, pues de lo contrario un robusto par de manos puede arrastrar al descuidado pasajero al navio de los ladrones, donde es irremediablemente saqueado y apaleado. Tambien es normal que los habiles corsarios se cuelguen de las ventanas para manotear lo que puedan y luego tirarse en plena marcha.
Si el colectivo alcanza la Mezquita de Al Hamad (pues hay casos legendarios en donde ilustres piratas han secuestrado colectivos enteros hacia oscuros desarmaderos) uno puede estar seguro de haber sorteado a los piratas. Pero no es motivo alguno para alegrarse, pues es precisamente en la Mezquita donde comienzan las guerras religiosas. Siendo Boedo una mezcolanza de Judios Rusos, Arabes de la mas diversa calaña, Animistas del norte y extrañas sectas de Evangelistas Coreanos, era inevitable el conflicto. Es asi que el buen porteño, que desde la cuna es catolico, apostolico y romano, tiene que sacar a relucir su herencia europea y conformar improvisadas Ordenes del Temple. Se dan entonces dentro del coche acaloradas disputas teologicas y encarnicados debates sobre la naturaleza de Dios y Jesucristo, sobre la Transubstanciacion y las partes del Alma, se proclaman bulas y edictos, se compran y venden  indulgencias y medallitas de la virgen, los poetas recitan la escritura y nunca falta la administracion de algun sacramento: Bautismos, Extremaunciones, Confesiones, etc.
Pero no todo para por la dilucidacion del orden celeste y por el destino del alma. Porque en Boedo comienzan a subir todo tipo de inflintrados y carteristas que, bajo un bien llevado disfraz de madre soltera o con la mascara del oficinista se dedican, verdaderos artistas, al latrocinio y al bolsilleo, al puntaje y la estafa, al palomaje y la extorsion. Los hay de todos los sabores y colores. Operan en grupo o en solitario, cooperando o compitiendo. Utilizan absolutamente todos las tecnicas conocidas, y varias desconocidas tambien. Muchos de ellos nunca han sido atrapados, y hay otros que son tan buenos que ni siquiera se los puede identificar. No es raro entonces que en pleno concilio, mientras tres rabinos y un pai umbanda intentan llegar a un acuerdo sobre el origen del mal, alguno de los conferenciantes proclame indignado que le falta su billetera, proclama que solo sirve para que el resto se lleve compulsivamente las manos al bolsillo seguro, y entonces no faltan nuevos y amargos descubrimientos acerca de la pericia sobrenatural de los rateros porteños. Las acusaciones van de un lado al otro y pese a que en contadas ocasiones logran atrapar al ladron y molerlo a palos, por lo general el gremio de ladrones opera con la efectividad matematica  de un casino, escapando diez por cada uno que capturan.
Mientras la marcha continua, Juan de Garay se vuelve Asamblea, luego Vernet, para en determinado momento cambiar de nombre cada cien o doscientos metros. Para este momento el colectivo es una masa compacta de seres humanos, un verdadero hormiguero de empleados y monotributistas. Para cuando el colectivo llega a las proximidades del Parque Chacabuco, las asperezas entre los pasajeros deberian estar debidamente limadas, y establecidas las jerarquias que permiten el surgimiento de la identidad, del llamado espiritu colectivo.
Si no lo han logrado para esa altura del trayecto, entonces es que el colectivo ha fracasado como sociedad y como ente organico. Significa que sus partes no hay podido superar su egoismo como individuos. Un colectivo que no alcanzo el minimo de trascendencia en Parque Chacabuco esta destinado a sucumbir es violentas guerras civiles o a ser presa segura de las amenazas externas que se avecinan.
Lo primero son las bandas de escolares. Sobre todo al mediodia y al caer de la tarde, verdaderos malones de macacos en guardapolvo acechan a los colectivos que pasan. Los choferes tienen ordenes de no detenerse en las paradas y de ir lo mas rapido posible, pero eso no detiene al salvaje. Armados con escuadras y transportadores, y los mas avanzados con compases y punzones, atacan furiosamente el colectivo. Es sobre todo en los semaforos cuando logran abrir alguna puerta. Si el colectivo no ha establecido el orden interno y la jerarquia necesarias para montar una guardia eficiente, entonces el salvaje penetra y destruye. Su principal objetivo es el secuestro de pasajeros para el trafico de esclavos, asi como tambien para su consumo directo, pues hay respetables estudios de cientificos del CONICET que prueban que los las tribus escolares son en su mayoria canibales.
Luego, una vez que el coche hubo doblado en Carabobo, por donde sigue hasta Gutierrez, son los Ambulantes. Estos "Ambulantes" son milenarios clanes de gitanos. Suelen cambiar dudosos productos por efectivo o especias, y si bien no son tan peligrosos como los escolares, lo cierto es que las mas de las veces terminan por timar y robar a muchisimos de los pasajeros que, medio adormecidos por el frio o o el calor, pero mas que nada por los horrores vividos, se dejan seducir unos por los hermosos ojos de las gitanas con pañuelos colorados, otras por las hermosas camisas de colores que dejan al descubierto varoniles pectorales. Particularmente peligrosos son sus niños, los cuales atacan generalmente a otros niños a bordo, con una rapidez y efectividad tales que para cuando la madre escucha el llanto o la queja, el pequeño gitanillo ya esta a plena risotada bajando por la puerta de atras.
Una vez que el colectivo llega a Gutierrez, el pasajero sabe que ha sobrevivido a una buena parte del trayecto; Que esta, por decirlo de algun modo, en la alta mar del recorrido. El transito, ya lento anteriormente, se vuelve en Gutierrez de una lentitud abrumadora, ridicula, increible. Hacer las 37 cuadras que van desde Villa Devoto hasta el cruce con Santos Lugares puede llegar a demorar cinco o seis horas, y eso en un dia de sol con viento a favor. Como el colectivo no puede acelerar en las paradas, los irritados pasajeros que esperan subir en este tramo se organizan en terribles guerrillas urbanas que intentan tomar el colectivo de una vez y para siempre; Asi succede que en cada semaforo el conjunto entero de los pasajeros debe formar filas y pelear una batalla por la soberania del coche. Es una de las pruebas mas duras que tiene que afrontar el colectivo. En este tramo, la unidad nacional debe prevalecer ante todo. Es aqui que los colectivos, con motivo de transformar a cada pasajero en un hoplita, se vuelcan a ideologicas autoritarias como el fascismo o el bolchevismo. No es de extrañar que entonces lleguen a Santos Lugares muchos colectivos de ferrea disciplina, en plena revolucion industrial y completamente militarizados. 
Estas guerras civiles por Gutierrez son largas y sangrientas, y suelen trastornar y transformar de tal modo a los pasajeros que la Linea 712 recibe constantemente quejas de afligidas esposas y de desconsoladas madres, quienes exigen que les devuelvan a sus hijos y esposos y no a esos dogmaticos automatas. No obstante, la cifra de colectivos que logra salir airosa a estas guerras es estremecedoramente pequeña. Muchos son los que suben, pero poquísimos los escogidos que llegan a ver el glorioso puente de la General Paz, que separa la Capital Federal de la Provincia de Buenos Aires.
Allende dicho puente y Plus Ultra, nadie sabe que ocurre. Hay quien dice que la famosa inscripcion latina "O Vos, qui intratis, omni spe auferte" no se encuentra sobre la puerta del infierno, sino escrita con aerosol en el cruce de la diagonal 41 de General Paz. Otros eruditos sostienen que aunque la inscripcion si esta en la puerta del Infierno, su autor la habria copiado de la diagonal. Un tercer grupo dice que la discusion es esteril, puesto que "Infierno" y "Avenida General Paz" son dos voces que hacen referencia a la misma dimension espiritual. De cualquier modo, como el Porteño es tanto supersticioso como un cerdo nacional-elitista, la verdad es que el grueso de los pasajeros prefiere bajarse en este limite y, si por alguna razon de fuerza mayor tienen que cruzar a la provincia, hacerlo por el salvoconducto espiritual y fisico de un remis.
Como personalmente no hay registros ni bitacoras de algun pasajero que haya realizado el trayecto restante entre Santos Lugares y El Palomar, la narracion restante no puede atribuirse ya la veracidad del experimento cientifico, y ni siquiera el de la hipotesis, sino el de la mera especulacion. El colectivo continua vacio, y nosotros podemos seguirlo Ad Speculun at Aenigma, mediante la alegoria y el paralelismo mitico.
¿Que ocurre en este trayecto? Hay varias lineas mitologicas. Una de ellas asocia, por simples triangulaciones topografica, al recorrido restante como dominado por la conocida y a la vez desconocida secta de los ciegos, de la cual tanto Juan Pablo Castell como el valiente Fernando Vidal Olmos nos dieron testimonio, incluso a costa de sus vidas. Esta linea, apoyada por numerosos textos Gnosticos y por algunos inoportunos comentarios de Maestres Masones, que la linea 712 (¡7+1+2=10!) no es otra cosa que una representacion terrestre de la Tetraktys Pitagorica, y que el viaje tendria como objetivo la seleccion de adeptos o futuros hierofantes o, quien sabe, quizas hasta victimas sacrificiales en desconocidos rituales de la Secta. Claro que la teoria de la Tetraktys tiene en sus opositores el justo reclamo del faltante del numero 3. Sus defensores, no obstante, aducen esta falta a las sutilezas propias de la secta, y sostienen que de todos modos el 3 esta presente como numero correspondiente a la cantidad de digitos de la cifra.
Una segunda linea, de corte innegablemente escatologico, aduce que la solucion se encuentra en el destino final de la linea, en su ultimo destino, "El Palomar", tambien conocido como "Ciudad Jardin". Es evidente que poco o nada se sabe de estas tierras, y que su misma existencia entraña para los estudiosos un misterio comparable a la Atlantida o el Dorado. Los defensores de esta linea llaman nuestra atencion en que tanto "Palomar" como "Ciudad Jardin" son dos sutiles alusiones al Paraiso o Jerusalen Celeste; Efectivamente, "Palomar" nos recuerda a Casa de Palomas, y la paloma es el simbolo por excelencia del espiritu santo, de donde concluimos que Palomar vendria a significar, asombrosamente, "Casa del Espiritu Santo". Por su lado, "Ciudad Jardin" nos hace pensar en el Jardin del Eden o en la Ciudad Prometida. Que Antiguamente la localidad del Palomar fuese conocida como Palomar Este parece acentuar aun mas esta interpretacion, ya que el paraiso quedaba, como es sabido, al oriente del Eden. La linea 712 seria entonces nada mas ni nada menos que el tan ansiado camino hacia la salvacion, que arranca en el riachuelo (¿alegoria del Jordan?) y termina en Moron. Que Moron sea conocida como "Capital del Oeste" parece ser un oscuro juego de palabras en contraposicion a la ciudad del este. No olvidar que el escudo de Moron posee como icono a la virgen de la concepcion.
Por ultimo, hay una tercera linea que, si bien esta bastante desprestigiada, no podemos dejar afuera si queremos darle voz a todas las opiniones. Esta corriente, conformada en su mayoria por filosofos del positivismo logico y el circulo de Viena dicen que el colectivo viajaria vacio porque desde Santos Lugares hasta el Palomar "No hay un carajo".