12 ene 2017

Siempre fui de escribir mal, hay que confesarlo. Si, mejor confesarlo ahora, antes de que sea demasiado tarde. De escribir mucho y muy mal, como un atolondrado. Un mal aprendido, para ser precisos: se escribe desde muy joven y siempre por impulso, como presionado desde los cuatro costados por manos o por muros, siempre invisibles, como un gato buscando la sombra o una mariposa buscando la llama. Esto mismo que escribo no es otra cosa. Un insomnio y el fastidio de tanto calor y de tantos años, un poco de cada cual.
Nunca puedo releer nada sin sentir que una garra se cierra en algun punto indefinido de mi ser, un punto entre la garganta y el vientre, dependiendo de que es lo que este releyendo y de cual sea mi estado estomacal. Odio absolutamente casi todas mis producciones literarias, salvo contadas excepciones, y esas excepciones son las que, al leerlas, parecen escritas por otro.
Nunca puedo releer nada que haya escrito sin sentir una desesperante necesidad de apartar la vista, de dar vuelta la pagina. Arcada metafísica. Leo mis propios textos como quien va saltando escalones sucios o esquivando charcos: casi con asco. Me recuerdo a quien sostiene una conversación incomoda o a quien se encuentra con un completo extraño que, no obstante, dice conocernos.
Esa ultima definición fue muy buena: un extraño que dice conocernos, que seguramente nos conoce; Mejor dicho: que nos conoció hace un tiempo, mas o menos lejano, lo suficientemente lejano como para que podamos evadirnos pero lo suficientemente cercano como para ponernos en jaque. Un extraño que viene a ponernos en jaque, eso es un texto. Habria que escribir con agua en vez de con tinta, para evitarse las verguenzas. Que sabio eras, Socrates.
Pero, ¿quien es ese extraño del pasado sino uno mismo? Obsesiones cristalizadas... mal cristalizadas, o al menos cristalizadas con una pesima puntuacion y con un estilo mediocre que siempre se parece demasiado o a Cortazar o a Turgeniev o a Bukowski o a Chandler o, lo que es mucho peor, a mi mismo; Porque en ultima instancia es eso: El terror del reconocimiento; O del desconocimiento, quien sabe...
Supongo que lo imperfecto de mis garabateos se deben tanto a lo eclectico de mi formacion como a la procacidad de mi vocacion literaria. Uno escribe de muy joven, como puede o como le sale, y va leyendo lo que le viene en gana, y salen todo tipo de gaznaches y de pipiripeos que, depende, estan o para el premio principe de las Asturias o para el suicidio con monoxido de carbono.
Mas que nada lo de la precocidad, lo del reconocimiento. Creo que uno llega a escribir tan mal cuando tiene mucho para decir y tan pocos recursos para hacerlo. Y entonces los gritos salen siempre como retorcidos, las anecdotas como manoseadas, y los cuentos son como una escultura hecha por un diestro pero con la mano izquierda.
En todos mis cuentos hay muchisimas mentiras, muchisimas desviaciones, "trucos literarios", "recursos"... Pero tambien hay muchas verdades, verdades mas o menos torpemente veladas, y muchas intenciones. Y la lectura de cualquiera de ellos me arroja a los ojos toda esa relojeria ridiculamente construida, y veo todas las piezas encajadas con pasion pero como a la fuerza, con mayor o menor suerte, y es siempre para reirse o para llorar.

9 nov 2016

Ahora es un agujero, un hueco en el cielo, una masa de vacio flotando entre las determinaciones, entre las lineas, entre aristas. Es como el espacio que hay entre la sombra de las cosas, ese pasaje que se abre fugazmente, momento de lucidez entre el silencio y el comienzo del sonido, entre la palabra y la inteleccion de la palabra, la sensacion de que detras de esa puerta no se haya lo que esta detras de esa puerta, sino otra cosa, otra cosa que no esta al otro lado de la puerta, que cuando abro la puerta desaparece para dejarle lugar a un pasillo de baldosas o a un jardin o a una cama, pero nunca a eso que esta siempre detras de la puerta cerrada, o tal vez no precisamente detras sino como mas alla de ella, meramente significado por ella, pero que tambien esta en cualquier llave, y mucho mas en una llave de la que se desconoce origen y procedencia, de una llave que podria abrir cualquier cosa.
¿donde mas, donde mas esta? En las visiones fugaces, por ejemplo. En los reflejos del sol vespertino en las hojas de una planta muy verde, o en los parpadeos que anidan en el rabillo del ojo, o en la vision de una persona que aparece y desaparece, de una vez y para siempre, de nuestro campo visual cuando estamos mirando por la ventanilla de un tren.
Ahora se refugia asi, en esas cosas, en ciertos sueños, en ciertas noches calurosas pero de viento, es cierta sensacion de esfericidad celeste, en los rumores del viento terroso de una carretera, en los ojos o en la boca de alguna desconocida, en lo terrorifico de la bocina ultratumba de los trenes a gasoil.
Agujeros, portales, aberturas que emanan como signos de interrogacion.
Antes en cambio era como un rio, como un devenir temporal, como un sutilisimo fuego o eter que se expandia por el aire; Y la materia, el tiempo, la memoria, el cuadrado y el calculo eran lo otro, eran como un punto localizado en un lugar muy lejano, indefinible, increible, practicamente inexistente.
Entonces era lo mas facil entrar y salir de un cuento a otro, o mas bien no salir nunca del gran cuento que era la vida, pero si pasar de capitulo a capitulo, de tomo a tomo, de la biblioteca de Babel al Finis Africae.
¿Que era la pared, que era el mar? Cosas que uno atravesaba como en un tunel de vacio.
¿que era la calle, que era la noche, que era la soledad, que era el silencio, que era la lluvia?
¿que era yo, que eras vos, que era de todos esos seres que ahora son simplemente gente, numeros en una agenda, profesiones determinadas hacia una coordenada de la diana, en marcha cartesiana hacia metas todas muy respetables y muy definidas?
Ahora esta en extincion, o acaso sea que yo he pasado por el punto para el otro lado, y ahora lo que era punto es el agujero.
Todo esto puede parecer puro desvario, pero nadie puede salir impune si se dedica, con honestidad y objetividad, a medir el peso ontologico de una tarde de domingo antes y ahora.

24 oct 2016

Caminando por la calle, veo que todos estan muertos. Aun no lo saben. Es la analogia mas vieja del mundo, salvo porque no es ninguna analogia sino la realidad misma y, ademas, no por ser la analogia mas vieja del mundo deja de ser pasmosamente cierta.
Caminando por la calle, veo que estoy muerto. Lo se a ciencia cierta. Es la certidumbre mas vieja del mundo, la intuicion mas trillada. Toneladas y toneladas de tinta y marmol dedicadas a la muerte, cementerios sobre cementerios sobre cementerios: muertos hasta en la sopa. Pero no por ser la certidumbre mas vieja del mundo pierde algo de su terrible inexorabilidad, de su aplastante peso estadistico.
¿que nos diferencia, a mi y a ellos? No lo se, ya no lo se. En una epoca creia saberlo. Mierda, en una epoca lo sabia con lujo de detalles, lo sabia de la A a la Z; Academicamente lo sabia. Y dado que lo sabia, caminaba por la calle como quien camina en un sueño, sabiendose el unico ser vivo entre una marejada de sombras y fantasmas, meros productos de mi imaginacion o de la de algun genio mas kitsch que maligno.
Pero, ¡vamos!, ¿acaso van a creer que en realidad sabia yo algo? Soy un imbecil y nunca supe nada, muchisimo menos iba a saber que estaba vivo. Pero lo sentia. Eso si, mierda que lo sentia.
De hecho, si tengo que ser preciso, deberia decirles que es exactamente al reves: ahora lo se, antes no sabia nada. Ahora se que estaba vivo, antes estaba vivo y no lo sabia. La ciencia de las cosas llega, como siempre, demasiado tarde. La experiencia, ese pata de palo inutil, esa know how de la existencia que viene a reemplazar a la existencia misma. Porque la existencia no es otra cosa que el deseo de la existencia. El ser es el deseo del ser, y bla bla bla.
Y antes, como decia, vivia sin saber que viva. Yo, puer aeternus (pero aeternus no, porque ahora mas bien Sileno y su terrible sabiduria), mito de la edad de oro, paraiso perdido, y bla bla bla. La metafora, la forma, la alegoria, son como la flor seca entre las paginas de un libro, es el recuerdo en el vasto palacio de la memoria, la tecnica sin el ejercicio.
Caminando por la calle caminaba sin saber nada de nada, pero mi caminar era realmente caminar y el sol era realmente el sol, la tarde era realmente la tarde y la calle era no solo la calle, sino un laberinto en perpetuo crecimiento, un rizoma de transformacion heraclitea. Todas las letras eran el Aleph y detras de cada puerta me esperaba la muerte, el amor, el cuchillo o la fiesta.
¿que nos diferencia, a mi de ellos, a ellos de mi? ¿es este saber, o acaso era ese sentir? Yo diria que ambas cosas, antes fue el sentir, y hoy solo este succedaneo insuficiente, este logarismo que es una maceta seca, sin tallos, sin hojas, sin flores.
Pero es una diferencia, una diferencia insalvable, que nadie se confunda. Ellos estuvieron siempre muertos, muertos desde el sentir y desde el saber. No sienten su muerte ahora como antes no sintieron la vida.

7 sept 2016

Sordina Hamon.

La sombra de S. paseaba descuidadamente por la casa. Las notas de un disco de Miles llenaban el aire de acero, acariciando cada mueble, casi como una mano que con un dedo trazara una linea en el polvo de la biblioteca, o bien del escritorio, o bien del secreter.
El silencio de la noche se abrazaba con la soledad de la casa. Solamente el ruido de la pavita borbotando en la hornalla rompia el hechizo. El agua para el Te habia hervido hacia ya un rato, pero a S. aquel detalle lo tenia sin cuidado. No esperaba a nadie. Nadie estaba llegando apurado de algun sitio. Nadie estaba pensando en su puerta de entrada, en su escalera, en sus cuadros de Boguereau o de Monet, ni en su mesita enana de madera de cedro, ni mucho menos en su pavita borboteando con agua hirviendo, pequeño geiser, locomotora a escala. Tampoco nadie lo esperaba en ningun sitio.
Y S. se alegraba de que asi fuera. Asi podia dejar hervir a la pavita, dejarla disolver el agua con tiempo y con desgano, casi como un juego, de la misma manera que el dejaba hervir y desvanecerse muchas otras cosas en su vida, muchas otras cosas que no eran el agua de la pavita. El tiempo, por ejemplo. El tiempo se evaporaba en otras capsulas, en otros recipientes mas sutiles y menos cloclocleadores. Y era hermoso dejarlo irse asi, dejarlo disolverse, evaporarse, escurrirse entre las rejas-dia y entre las horas-alcantarilla, y entre todas esas viles jaulas conceptuales que inutilmente inutilmente inutilmente, ectcetera y amen, todas las blablablas posibles.
En esos dias, cuando nadie iba o venia y las notas de la trompeta de Miles llenaban todo como de sepia y de pesado humo negroazulado, el tiempo perdia densidad y se diluia hasta ser una mera nada, hasta ser solo un nombre, solo el objeto directo del verbo desgrana o del verbo deconstruye, un negativo por el cual Plotino apuntaba a su Uno y por el cual S. aludia al vacio que siempre buscaba habitar pero que solo en muy raras ocasiones habitaba realmente, porque uno no entra en la eternidad tanto como sale del tiempo, y S. pensaba mientras apagaba la hornalla que si bien los genios como Plotino entran en la eternidad por la puerta principal, a el le bastaba con salir del tiempo por la puerta de servicio.

31 ago 2016

Precognicion

Dentro de algun tiempo va a arrancar un tren. Saldra de Constitucion y recorrera, errante y nostalgico como un fantasma, rutinario como la vida, cansado como el metal oxidado, el viejo sur de Buenos Aires.
Atras dejara los libros y los bares, los recuerdos y los olvidos, las palomas y las mujeres, las calles y los balcones, y toda una Weltanschaung, toda una manera de vivir el tiempo y los dias.
Atravesara los campos y algunos rios, y tambien ruinas de fabricas. Como un dragon o una serpiente, todo lo echara al olvido.
Y delante habra una sensacion de sol, de luz, o al menos de lucidez. Algo como el dulce susurro de una flauta o la magica vibracion de un rasgueo de guitarra. Estara la sensacion de ser mirado por unos ojos nuevos, y estara tambien el fantasma de la nostalgia, que siempre nos recuerda lo inutil y embellece lo banal.
Un poco adelante habra viento, y despues tal vez nada.

Malthus

Sentado en una silla pretendidamente vieja, leo a Malthus. El mundo iba a la mierda, era sabido. Siempre habia estando yendose a la mierda y siempre se estaria yendo. Nada nuevo. En algun lado estaria sonando un telefono, dos telefonos, cientos de miles de telefonos estarian sonando en cientos de miles de lugares (pero por suerte no aca, donde la musica esta tan alta y el Wishky tan dorado y donde a fin de cuentas se esta tan bien) al unisono, como una lluvia de flechas traspasando la coraza electrica de la tierra.
Y mientras pienso en la th de Malthus, y en como ese apellido no puede sino ser una contraccion de MaltHouse, creo que un telefono suena mas cerca mio de lo que me gustaria creer. No importa, no pienso hacerle caso. Las conexiones con posibles origenes cerveceros de la familia de un autor son mucho mas comunicativas que lo que sea que me espere al otro lado de la linea.
Voy rodeandome de signos: un fonografo, un vaso de vidrio, dos maquinas de escribir, esta silla de cuerina negra en la que escribo, un disco de King Crimson, esa espada colgada de la pared señalando la muerte de los ultimos barbaros libres: Cosas, signos. Todas estas cosas construyen un muro, un muro que busca separarme de los telefonos y de la sobrepoblacion, tanto como busca preservar esas otras cosas de las cuales el muro es solo un simbolo muerto, una flecha que apunta hacia las culturas y los valores desaparecidos. Necrologias del clasicismo.
Hay un mañana que nunca llega y que yace siempre a la sombra de las horas muertas. Los signos buscan ser un anti espejo de esas horas, un art-deco de otras formas de vidas. Pero no todos estos signos estan tan muertos como parecen. Algunos solo simulan estarlo. Uno puede acercarse y tocarlos con el dedo, darle golpecitos con el indice e incluso apoyar la oreja sobre sus polvorientas cubiertas de cuerto o de carton, y juzgar por los resultados que no se trata mas que de materia inerte. Grave error, porque ante el menor descuido las cadenas de palabras vuelven a la vida, se encargan en poderosos voceros, dialogan a muerte entre si o con sus autores, desprenden todo tipo de ectoplasmas, hermosos u horribles, utiles o surrealistas, convovedores o ridiculos.
Ahora mismo uno de ellos esta, aunque no lo crean, de pie a mis espaldas. Lleva sobre los hombros el gran peso de media vida mal vivida, y en sus ojos la ligereza de la eternidad; Y todo el tiempo esta diciendo algo: "No existe responsabilidad mas que con uno mismo"

25 ago 2016

sueño en 5 parrafos

I

Veo como una sombra tenue, extrañas flores en el aire: Son el fondo de tus ojos negros como carbones o como teas incendiadas, que en sordida rabia de su nada, no me miran a traves del sueño adentro de un sueño.

II

Y no se que hago aqui, con esta idea abstracta que es como un mal gusto en la boca, algo todo yeso y todo marmol, inserto en el inerte vaiven de las luces de la autopista, en una absurda linea recta o una absurda curva que no llegan a caminos; Con una idea descompuesta de todas tus no-facultades que no llegan siquiera a prefigurar tu ausencia.

III

Aqui, no se que no hago alla, pensando y pensando tu nombre (por otro lado, indecible) como una figura de fuego marcada en el cielo, una corona en llamas, un rio subterraneo o una melodia que me llega.

IV

Y no se si vos alla, en Bicicleta o en una escollera o en el recodo escondido de una playa desierta, miraras atras como si sintieras de algun modo el eco de todo esto, el eco de este eco, o si tal vez pasaras de largo una vez mas, hermosa ahora como in illo tempore, perfecta como la sortija, errante como la madrugada sobre los templos, equívoca como la nube del llano.

V

Todo esto paso, esta pasando, pasara y no paso nunca.
Son solo cuasicuentos rondando mi cabeza, polipos o bichos voladores que uno espanta con la mano pero que inmediatamente vuelven, simple estado de poesia de emergencia, revolucionaria de algun modo, mal o bien llamada amor, pero que tambien es un no-puente, una cuerda que te arrojo y que cae ridiculamente en un abismo.