7 dic 2015

Post Festum

Abri los ojos y espere ver, como siempre, el cortinado color crema. La luz entraba siempre tornasolada, como si fuera la galeria de una catedral. Siempre me perdia mirando las particulas de polvo que danzaban en los hazes. Eso, la alfombra y las plantas. Esperaba verlas y por un segundo me parecio verlas. 
Resulta que soñaba. Aun soñaba pero ya cierta parte mia se hallaba despierta o intentando despertarse, como si la inteligencia fuese algun trozo de cristal que quiere arrancarse a si misma de una materia humeda y viscosa, de un engrudo primigenio o mierda antediluviana, si tal cosa es posible. Soñaba con la pieza, pero eso solo duro un segundo. En cuanto me percate de estar soñando la pieza se disolvio involuntariamente y tras un instante de negrura abri los ojos.
Senti algo en la cara, sobre los ojos, y maquinalmente lo aparte con la mano, suave pero rapido, como si se tratara de un bicho fragil pero mortalmente peligroso. Una araña, fue lo primero que pense.
Junto con el hombro de Lorena volvieron a mi toda una serie de hechos debilmente encadenados, mas o menos sueltos. Era un hombro realmente hermoso, emergiendo como emergia de un cuello un poco corto. Toda Lorena era menuda y olivacea, casi cetrina. El pelo le caia muy negro sobre la nuca y seguramente tambien sobre mi cara, como arañas. 
Sin miedo, puesto que roncaba tranquilamente, le pase un dedo por el hombro. Siempre me maravillo de la regularidad termica del contacto humano. Los cuerpos son verdaderos radiadores, muy parejos, siempre y cuando no halla hematomas, cortes, quemaduras o infecciones. En fin, que no resisti la tentacion de extender mi caricia por toda la espalda y tambien mas halla. Entonces escuche ruidos de lo que, sin dudas, deberia ser la cocina de donde fuese que estuviese.
Me levante en silencio, cuidando de no despertar a mi compañera, y poniendome el pantalon (oportunamente colgado de una butaca) inspeccione el cuarto. Era sin dudas el cuarto de una mujer. Una preocupacion menos. Estaba alegremente desordenado y le faltaba limpieza de dos semanas, signos todos muy positivos. Yo siempre juzgo las piezas ajenas por comparacion con mi propia pieza. A mayor contraste, mas positivo es el veredicto. Esta pieza era exelente: No habia ni alfombra ni plantas, y muchisimo menos hubiera soñado con ver alguna cortina o siquiera una mesita de luz propiamente dicha. ¿Era acaso la pieza de Lorena? ¿O Acaso estabamos en lo de quien sea que estuviese trajinando con tazas y pavas (porque eso que silbaba definitivamente una pava) en la cocina? No habia modo de saberlo. Lorena dormida era francamente hermosa y no tenia las minimas ganas de despertarla. De hecho, mi idea era salir de ahi lo mas rapido posible, antes que hirviese el agua. 
En la cocina estaba Sonia, practicamente desnuda, o mas bien desnuda pero con una bata raida, sacada sin dudas del placard de la dueña de casa. 
- Como les gusta dormir- Dijo Sonia mientras ponia unos cachos de pan sobre una tostadora.
- A mi, bastante- le dije. - ¿que queda?
- Vodka, dos botellas - dijo, y me las señalo. Estaban en un rincon, cerca de la puerta. - Te las pusimos ahi ayer apenas entramos- me dijo como explicandome, y luego agrego sonriente 
- Teniamos miedo de que les dieras mas prioridad a ellas que a nosotras. 
Cambie una sonrisa por otra y sin decir nada mas me fui derecho hacia la puerta y agarre una botella.
- Me llevo una y te dejo otra, una para todos
- y todas para uno - interrumpio. - ¿te vas?
- Si, se me hace tarde para unas cosas- menti. Y agregue - ademas tengo que justificar con Dolly lo de anoche, de alguna manera.
- Te perdes los huevos revueltos, tonto.
- Son casi imposibles de rechazar, ¿no?
- Famosos en mas de ocho estados, lo sabes muy bien.
- Ya me los haras probar alguna otra vez - le dije agarrando el picaporte.
- Tambien te perdes otras cosas - dijo Sonia. Sonaba indiferente. Falsamente indifente, sonaba. Intencionadamente falsamente indiferente, sonaba. Los rulos castaños le tapaban el perfil, pero instintivamente supe que sonreia. Me gustaba ese jueguito estupido. El jueguito estupido me habia hecho quedarme anoche mas de la cuenta, me habia sacado de la fiesta con ella y me habia metido, varias botellas despues, en ese departamento. No tenia la menor idea concreta de que asi fuese, pero era la explicacion mas logica. El mismo jueguito estupido me instaba ahora a quedarme, ¿pero quedarme para que? Abri la puerta y sali. 
La calle estaba desierta. El barrio parecia Agronomia, Urquiza, Coglhan o alguno de esos barrios de viejos. Lorena vivia en Montes y, ergo, la casa era de Sonia. Asi de facil. Un misterio menos. Y ahi estaba, estacionado, el fiat Palio. La fiesta habia sido en... ¿Donde? En algun lugar del Bajo, era seguro. San Telmo, la Boca, no mucho mas alla. Todo cerraba redondo. Me puse a andar entonces, un poco sin rumbo. Aun tenia en la mano la botella.
Habia pasado, pense. La linea trangredida y el transgresor el dia despues. ¿Donde estaba, entonces, aquel sentimiento de haber transgredido, aquella marca supuestamente inborrable que deja el crimen en el cuerpo o en el alma? ¿Habia realmente pasado? ¿Que prueba tenia de ello? ¿Los comentarios burlones de Sonia? ¿La tranquilidad de Lorena durmiendo como quien dice aqui no ha pasado nada? Al final de cuentas, la unica evidencia de que la noche anterior yo habia estado en el departamento de Sonia y no en la fiesta o en una comisaria o en cualquier otro lugar de Buenos Aires con exepcion de mi propio cuarto matrimonial en donde seguramente Dolly Te y Perez Galdos o Balzac hasta las dos de la mañana era esa botella de Vodka.
Al fin de cuentas la transgresion no habia valido para nada, absolutamente para nada.

25 nov 2015

Noblesse Oblige

Las dos copas aguantaban sobre la mesa, llenas de un dudoso liquido amarillento. Hesperidina habia dicho, pero lo mismo podia ser Gin Tonic o Wishky con hielo. Lo importante era que aguantaban, poco mas o menos como nosotros. Tal vez mejor que nosotros. O tal vez no. Quien sabe.
Pero estaban ahi, como tensores de un puente, como los dos polos de un flujo, como los clavos de alguna cruz o como las señales de algun camino. Estaba eso de los rizomas: Laberintos que no son los de la informatica o los de Orfeo y la bella Ariadna (¿por que me tiras las orejas, divino Dionisos?), la circularidad; No eso sino el caos, la reestructuracion, el absurdo frente al paso del tiempo...
Pero todo esto son excusas, dejar pasar la obligacion de darle un orden a la vida, el conformismo, conformarse, con - formarse. Formarse en la forma que ya es. Conformarse, complacerse, condecirse, concordia. Los temas y las raices. Las raices. Las raices y los frutos. Los frutos y los troncos, los troncos y las flores (A rose is a rose is a rose, ¿no, Oliveira? Pero mas Bien aquella judia Alemana...), las flores y las copas. Las copas que persisten sobre la mesa. Los hombres que persisten sobre la tierra.
Esta bien eso: sobre la tierra. Sobre la tierra o, mas bien, sobre las baldosas. Las baldosas no son la tierra: Eso tambien es algo. No vale la pena negarlo. Tierra y libertad. ¿Tierra? ¿Libertad? Ay ay ay, siglo XXI. Baldosas y tiempo libre. Ya no es lo mismo. Es mas bien lo otro, esto otro, esto.
Esto, odiosamente esto, tristemente esto, rabiosamente esto. Y sin embargo aqui estamos. Aqui es esto.
Habria que levantar las baldosas, sacarlas de cuajo, ir hasta la tierra. Destruir el ocio hasta hallar la libertad. Animarse a dar el paso atras, un poco mas atras. Dando el paso atras uno se libra de un universo entero de cosas. Sobre todo de la gente.
Solamente la gente es un obstaculo para la libertad. Robinson Crusoe.
Y sin embargo, de cierta forma, todo se trata de la gente. "solo nos salvaremos por nuestros vinculos", decia Sabato. Pero Sabato lo decia hace cincuenta años, antes de muchas cosas, antes de Focault y de Chomsky. Habia cierta ingenuidad en Sabato. Cierta juvenilidad, cierto cuculeismo, un idealismo que ya nos queda a estas horas de la noche demasiado chico.
La tierra, las raices. Eso que permite al arbol crecer orgulloso hasta la cima. De cierta forma la necesidad inconciente de que, de algun modo, incluso ingenuamente, incluso artisticamente, haya algo que persista. La necesidad de lo ritual, de la mentira, del arte. Tal vez sea eso.
Las copas, la noche, el texto. Como ir tirando sogas desde la orilla de un rio, cada uno de un lado. Mensajes cifrados, palomas mensajeras, bengalas de emergencia, de aqui y de alla, el intento de formar una red, explosiones aisladas, intentos aislados, desatinos controlados, mas controlados de lo que querriamos.
Son solo meras burlas al paso del tiempo. Simplemente sacar la lengua, tirarse un pedo, mostrar el dedo, cerrar los ojos, escupir al piso, patear la puerta, saltar mas alto, vaciar la copa. El argentinismo de cagarse en todo. Hay tambien un poco de eso, no se va a decir que no.
Las dos copas aguantaban sobre la mesa, medio llenas de un liquido amarillento. El tiempo habia corrido y en realidad no habiamos dicho nada. No habiamos hecho nada. No habia ocurrido gran cosa. Uno incluso podria pensar que sencillamente perdiamos el tiempo, como si ni hubiese realmente nada que hacer... A lo mejor de mi parte es eso: atisbar el hueco que siempre esta. Apartar las sabanas, los cuadros, las distracciones-calendario y las distracciones-deseo, y simplemente ver el hueco.
El texto aspiradora, el texto machetazo, el texto epifania. El vacio esta ahi, a medio palmo de mi cara.
La amenaza del mañana, del dentro de un rato, que burrada. Que burrrada, que burrada. El ser humano es una bestia. Es una bestia con mañana. Una bestia con futuro, una bestia estupida. Pobrecita.
Si el mañana se mete en algo, ese algo ya esta hechado a perder. Pudre las cosas, el mañana. Todo vence con el devenir, con el panta rei kai ouden chorei del mierda de Heraclito. Es una forma de estrangular toda pretension, de dejar vivo lo que no sea algo mas que vanidad.
En fin...

23 nov 2015

Premio Consuelo

El viento frio y seco arremolinaba las hojas de la vereda. A traves del vidrio, podia ver la danza sin sonido de la hojarasca, como una pelicula muda. Por mas que aguzara el oido no podia oir mas que el ajetreo de copas y zapatos, del lleva y trae de cubiertos, sanguches y cafes con leche, propio de todos los bares de Buenos Aires y tal vez del mundo. No oia a las hojas, pero me imaginaba su sonido. Era un sonido ululante y frenetico, un silbido agresivo que se mantenia en un tono agudo, con vaivenes, como el maullido de un gato encrispado.
Todos los vidrios estaban maravillosamente limpios, y a traves de ellos uno podia ver a la ciudad bajo la llovizna intermitente. La ciudad entera relucia como la luz de la luna en un charco. Refulgia. Grises y pardos eran espejos de los charcos, y los charcos espejos del cielo. El otoño fue siempre para mi una estacion poetica.
Por fin vino el mozo y pedi una cerveza escocesa y un triolet. No tenia hambre ni sed, ni tampoco ganas de estar ahi, en ese bar, con ese dia, completamente solo. Saque mi cuaderno y comence a escribir. Tenia algo como un cuento o al menos como un relato corto, algo que habia venido apareciendo hacia unos dias y, como toda enfermedad, habia manifestado sus patologias poco a poco. Luego pediria otras cervezas y tambien un Wishky.
Escribi durante un buen rato, hasta que tuve frio. El sol comenzaba a ocultarse y yo me habia dejado la gabardina en la casa de Diana. Tal vez las cervezas o las ganas de ir al baño tenian algo que ver con el frio. Me levante y fui a orinar, no sin antes pedir un cogñac, santo remedio contra el mal clima.
Mientras meaba se me aclararon algunas terminaciones para lo que escribia, ahora definitivamente un cuento que empezaba en un sueño y terminaba en otro. El Wishky estaba en el pico de su efecto, y volvi a mi mesa ya sin frio pero si con algo de sueño, molesto por tener que salir algun dia de ese bar tan elegante y calido.
Iba a empezar a escribir nuevamente cuando senti una rafaga de viento. Senti el aire gelido en la cara un segundo antes de oir el silbido ululante. Dos o tres hojas se colaron por la puerta abierta, que al instante volvio a cerrarse.
La mujer que habia entrado era una chica joven. No tendria mas de veinte años. Entro y se sento directamente en una de las mesas que daban a la calle, con vistas a Avenida Rivadavia. Era muy linda, realmente hermosa: Alta, menuda y muy morena. Tenia ojos oscuros y enormes, y llevaba el pelo recogido en una trenza hecha al descuido. Enfundada en un vestido de saten amarillo, parecia una Maharani india o un cuadro cubista. Varios mechones de pelo humedo se desprendian del arreglado flequillo, cruzandole la cara en varias direcciones.
Intente en vano concentrarme nuevamente en el cuento. Por mas que intentara sumergirme en los personajes y en las calles de ese otro lado, mi atencion salia a la superficie a tomar aire en esos ojos y en ese vestido amarillo. ¿A quien esperaba? Porque esperaba a alguien, eso era seguro. La mirada aburrida que iba de su licuado a la calle lo demostraba casi matematicamente.
Entonces me di cuenta que queria tenerla, conservarla de algun modo. En el relato o en la cama, o en un retrato. Mis pocas habilidades para el dibujo y para entablar dialogos espontaneos me dejaban la aburrida opcion del relato, de este relato.

7 nov 2015

sueño

Soñe que tenia 16 años. Lo soñe hace mucho, no recuerdo cuanto. Me parece que lo soñe cuando tenia 16 años. En esa epoca lo soñaba a menudo, o no soñaba nunca. Cuando se tiene 16 años no es necesario soñar, sino vivir, porque la vida es sueño. Tambien lo soñe la noche pasada. O quizas fue que la noche pasada tuve 16 años.
Soñe que tenia 16 años y que estaba enamorado. Tautologia. Siempre se esta enamorado a los 16, forzosamente. En mi sueño habia una chica alta y de rulos negros, muy blanca, que se llamaba Maria, y era de ella que yo estaba enamorado. La queria sin miramientos, sin ningun motivo, sin limites.
La queria tanto que la hubiese seguido a cuaquier lado; A otro pais, abajo de un puente, al fondo del rio, al mismisimo Gehena.

Fracaso anticipado

Las virtudes cardinales del oficinista son dos: Llegar temprano y agachar la cabeza.
No tengo ninguna de las dos, y por eso nunca lograre subir los peldaños necesarios, trepar los escalafones suficientes.
Claro esta que en decir "necesarios" y "suficientes", escondo algo. O demuestro algo: una postura. Y es que no es tanto que no tengo los medios como que no tengo, tampoco, los fines. Entonces, los escalafones que nunca podre subir no me son ni necesarios ni suficientes. Suerte para mi, ta te ti.
De estas dos virtudes, una es natural, la otra adquirida. Llegar temprano, la puntualidad, es una disposicion natural al acomodo. Hay que tener cierta tirania sobre el cuerpo, cierta fria capacidad  de calculo y maquinacion, cierta obsesion paranoica o un noseque de intachabilidad moral para no sufrir  como un condenado. Como dije, yo no lo tengo. Me gusta  dormir o me gusta desviarme o me gusta  simplemente ver la cara del supervisor cuando llego tarde, no lo se. Alguna de esas o un poco mucho todas a la vez. Me encanta no ser puntual. Puntalidad me ha sonado siempre a todas la eidades: coseidad, mismidad, caballidad  unidad. La puntualidad como la esencia de los puntos. Es decir, de las existencias que son siempre en un eje cartesiano, acotadisimas en sus dimensiones  X e Y. Todo punto esta en un lugar milimetricamente designado. Todo punto esta completamente determinado. Los puntos sobre las ies, los puntos y aparte, los puntos de control o los de sutura o los de la tarjeta de credito. Incluso las estrellas, en cuanto puntos, estan aburridamente siempre ahi, no diciendo nada.
Agachar la cabeza, por el contrario. es una virtud oblicua y, como todas las oblicuas, adquirida. Se adquiere por habito o por educacion. La gran mayoria de los seres humanos nace libre y contestataria. Se vuelven piltrafas hipocritas con un gran esfuerzo, no se engañen. Es a fuerza de desengaños y reprimendas y penitencias en el rincon, de apercibimientos y vomitivo utilitarismo servil que un ser humano de a pie se vuelve esa mezcla de tapete con lustrabotas.
La piltrafa proactiva, la piltrafa faldera, la piltrafa eficiente, la piltrafa horas extra. Todo un ejercito de piltrafas.

7 oct 2015

Zoologia del Calzado

Normalmente el subte esta lleno de personas. Uno ve simultaneamente decenas, cientos de caras, de codos, de torsos empujandose, de piernas haciendo fuerza, de bocas quejandose, de culos tirandose pedos, de ojos esquivandose o cerrandose, buscando una inmanencia que mucho me temo tambien esta bastante alienada, es decir, bastante llena de otros.
Tambien hay carteles publicitarios, guardias de seguridad, empleados de metrovias, bocinas, puestos de chipa, perros y humanos durmiendo en cada recodo, entre frazadas y colchones destripados.
Pero tambien hay dias, dias en que uno esta demasiado cansado o fatigado para levantar la cabeza, cuando el peso del mundo se torna aplastante o su superficie demasiado atrayente, dias en que el colgante pesa cincuenta kilos o uno anda necesitado de plata y, como es natural, la busca en el suelo, a ver si todavia a alguien se le cae algun billete de cien pesos, o un cheque, o un diamante o un yacimiento de petroleo del bolsillo.
En esos dias, en el subte solo hay zapatos. Creanme, solo zapatos. O al menos es lo que yo veo. Es curiosisimo. Una multitud sincronizada de zapatos y zapatillas, de botas y sandalias, de borcegos y mocacines, izquierdos y derechos, marchando desordenadamente o a paso militar, redoblando, pisandose ferozmente, verdaderos cardumenes de calzado.
Si uno los mira bien, tienen algo de hormigas, algo de cerdos, algo de termitas. Uno mira el suelo casi con lastima. Hay que pensar que el suelo del subte, si bien es mugroso y sin ningun atractivo, soporta estoicamente, cual si fuese durisimo basalto o noble marmol, las pisadas de miles de millones de zapatos, que a cada momento se empujan y se odian, que compiten descarnadamente, ley del mas apto, por cualquier miguita que cae al piso, por cualquier pochoclo que tira algun nene descuidado, y ni hablar si lo que cae es un caramelo o un pedazo de medialuna, porque entonces vemos formarse un estremecedor pogo de calzado, una intensa aglomeracion de pisotones, puntapies, planchas y patadas de toda indole. Los zapatos de charol, duros y hambrientos, tienen siempre la ventaja, pues soportan los mordiscones de las sandalias y los estiletazos de las botas luis XV mucho mejor que cualquier otra especie. Las sandalias en cambio, debiles pero rapidas, tienen la ventaja en las carreras largas, como los pajaritos respecto a las palomas.
Viendo todo esto, uno se asombra ante la falta de atencion por parte de la Biologia o la Antropologia. Es necesario una zoologia, una botanica del calzado. Estudiar sus costumbres y su entorno, su comportamiento en materia de apareamiento, sus migraciones, sus cruzas extrañas (en efecto, vi una vez una bota que termiaba en sandalia). Tengo la esperanza de que tanto el campo de las humanidades como el de las ciencias naturales llegaran un dia a teorizar este mundo maravilloso, antes o despues de estudiar otros campos oscuros como Marte o la fosa de las marianas.
Algo que hago en esos dias es intentar imaginar o mas bien, deducir, la fisionomia del dueño del calzado por el calzado mismo. A primera vista parece dificil, pero con algo de vanagloria puedo decir que soy un experto en ello. Tomo por ejemplo un bar de botas marrones, algo gastadas, con unos flecos de gamuza que nacen de la terminacion a media pantorrilla. Uno mira primero la forma que tienen de moverse, el tempo, el compas, el leve vaiven, la presion que ejercen sobre el suelo, y entonces ya sabe si quien las usa es mujer, travesti o dudoso vaquero. Sabe tambien, si es mujer (como era el caso) cuanto pesa y cuanto mide (la operacion es similar a la de reconstruir a un dinosaurio por su huella), si va a apurada o si tiene tiempo, esta enfadada o aburrida o sola o todo lo contrario, feliz, divertida y acompañada. Luego, si uno quiere un mapa mas detallado, se presta atencion a el relleno de la manga. Por las casi imperceptibles curvaturas de la manga (casi imperceptibles para un profano, claro esta, pero un libro abierto para quien sabe mirar) se puede recrear el molde exacto de la pantorrilla, con medias y todo, o sin ellas si no las lleva. Teniendo las pantorrillas, el resto es facil. La imaginacion es maravillosamente deductiva, deductivamente cartesiana. Denle una parte, un par de axiomas-pantorrilas, y llega hasta las conclusiones -coronilla. Porque tal o cual tipo de pantorrillas se cierran siempre, matematicamente, en tales o cuales pero muy precisas rodillas, que segun el clima llevan pantalones o polleras, minifaldas o nada de nada. Y si se sabe la formula, formula que se parece a las de la fisica, se puede calcular muy bien la forma de los muslos, su curvatura y su forma, si estan bien rellenos o si son huesudos. Al culo llegamos aun mas facilmente, casi por intuicion intelectual. Es maravilloso poder hacer esto sin levantar la vista del suelo. La imagen mental del par de piernas caminando produce, poco a poco, la cintura. Ahora el proceso opera solo, como un sueño o como los arrebatos matematicos o los estados avanzados de ebriedad. Es cosa de concentrarse en la imagen y no perder el hilo, y entonces alguna parte del cerebro no conciente o automatica va produciendo al resto de la mujer sin esfuerzo alguno. El torax se sigue de la cadera como uniendo puntos, como dibujando constelaciones. Al torso le nacen entonces, segun su forma, brazos, tetas, clavicula y cuello. Y aqui se detiene el proceso. La figura, el cuerpo, camina ahora sensual o pesado, con paso estudiado o con total desparpajo, pero siempre sin cabeza. Deducir la cabeza es solo para unos pocos elegidos entre los que, por fortuna, yo me encuentro. Explicar el proceso es imposible para mi. Solo puedo asegurarles que llegarse, se llega. En el caso que les cuento, la cabeza era larga y bien formada, con el pelo un poco corto para mi gusto y de un castaño del color de la miel estacionada. La tez era de un rosado palido, con leves inclinaciones hacia un marron propio del cafe con demasiada leche. Llenaba a mi gusto las condiciones de una cara bella. Pero esto es muy subjetivo, subjetivisimo. A mi me gustan las mujeres de boca chiquita pero filosa, de sonrisa cinica, de pomulos mongolicos, y esta los tenia. De todos modos son detalles secundarios. Lo verdaderamente importante son siempre los ojos. Toda mujer bella tiene tiene que tener los ojos desproporcionadamente grandes, tiene que tener ojos que le adelgacen la cara, que le adelgacen el cuerpo, que adelgacen la sustancia que la rodea y, ¿por que no? el mundo entero tambien.
Estas botas contenian un ejemplar exepcional, de unos ojos que oscurecian al vagon entero en la penumbra. Cuando uno ve unos ojos asi montados en una cara, el cuerpo entero cobra una expresion de fragilidad asombrosa, se vuelve quebradizo, fantasmal. Uno se pregunta: ¿como puede una cara tenue, un cuerpo tan flaco sostener tamaños ojos? Porque cuando los ojos son asi, inmensos y afiebrados, tan largos que parecen extenderse mas alla de las mejillas, por fuera de la cara misma, y con unas pupilas tan grandes que parecen mas bien de marmol o esmeralda (en este caso parecian de corteza de arbol petrificado), y no de esa sustancia acuosa de la que se conforman los ojos comunes, entonces uno tiene la sensacion de que aquella pobre chica lleva sobre la nariz una mochila enorme, algo pesadisimo: un translatlantico, una montaña, Jupiter.
Siempre es asi con cada calzado. Es mas dificil deducir una figura de un solo zapato o de una sola bota, y mas facil si uno localiza, entre toda la manada, al par correspondiente. Entonces es mas facil. Lo dificil, claro esta, es localizar al par.
Curioso es, a todas luces, lo que vi ayer. Estaba yo como siempre observando la confusa marejada de zapatos, botas, mocasines, botitas, chatitas, ojotas, sandalias, borcegos y zapatillas de las mas diversas marcas y formas cuando, entre todo ese cuero, cuerina, gamuza, plastico, tela y cordones vi algo insolito: un par de pies descalzos. Fue tal la sopresa que no pude evitar levantar la vista, buscando al dueño o a la dueña de esos pies. Por desgracia fui demasiado lento, y ya era tarde. Los pies y su dueño se habian perdido entre la multitud.

3 oct 2015

Taco

Me duele todo. Mi cuerpo es como un mecanismo de relojeria con arena adentro.
Tengo una botella vacia de cerveza de cada lado, como pilares de un templo, como misiles nucleares, como senos erectos con sus erectos pezones de vidrio.
En el medio estoy yo, no tan vacio como las botellas pero no lo suficientemente lleno como para estar durmiendo pesadamente, con el conformismo ontologico que da la Weltanschaung de la clase media.
Escucho a Fito Paez, a Charly Garcia, a Spinetta. Me resisto a dormirme, me resisto a los nudos de mi espalda y al peso de mis parpados, y escribo.
Escribo freneticamente. Acabo de escribir un cuento que creo exelente y un microrrelato que al menos no causa arcadas, y ahora escribo esto, autorreferencial podria decir, pura mierda seguramente.
Me resisto porque creo que mas alla de mi cuerpo y de su cansancio y de las horas y de los compromisos esta el deseo. Eros no tiene forma, edad ni sexo. El deseo esta por detras y por delante de lo deseado.
Lo deseado no son los objetos, los objetos son la muerte.
El deseo es el deseo mismo, deseo de lo deseado, norte de la brujula de los individuos no completamente pacificados.
Es de noche, o eso parece. La noche de la ciudad no es verdadera noche. La luz no se cierra nunca.
Sin oscuridad no hay noche, sin noche no hay estrellas. ¿Que es la noche de la ciudad? Lo mismo que la vida de la ciudad: un succedaneo farmaceutico de la verdadera vida, de la verdadera noche.
Tengo una zapatilla puesta y el otro pie descalzo. Es como estar a caballo entre el frio y el calor, entre el conformismo y la miseria. La miseria es un conformismo con buena fama.
Tengo muchos fragmentos de textos dando vuelta en la cabeza.
Quiero tener suficiente inteligencia como para comenzar a perderla.
Tengo media botella de cerveza negra. Durara lo que dure este texto o viceversa.
Este texto no tiene sentido. El sentido es lo que ocurre cuando el yo mira por la mira telescopica de la inteligencia. Parte del Yo, se proyecta en las cosas o en las acciones. Teleologia basica.
El deseo no parte del yo racional: Lo trasciende.
Este texto se origina en el deseo de este texto, no en su sentido.
El tiempo es una mentira, la continuidad es pura ficcion. Desde el ultimo punto y aparte hasta esta letra que lees han pasados dos horas, me saque ya el otro zapato con su media, fui al baño a cagar y termine lo que quedaba de la cerveza.
Este texto es un taco que hecho en la puerta de la locura, para que no se cierre, precisamente porque amenaza sombriamente con cerrarse.