Te vi pasar.
Todavia no debia, no podia, no queria
Pero te cruzaste como un tren sobre el suicida
como un rayo sobre la noche
como un puñal sobre el pecho del durmiente
como la muerte sobre la tenue llama del incauto
Como la desgracia, te cruzaste.
Me cruzaste.
Y entonces imposible no verte y saber y no saber
y mirarte y no pensar, y pensar y no mirarte
y dudar entre ser yo o seguir siendo espejo
¿que sabia yo entonces de pajaros?
Si mi ser era todo jaula
todo palabra
todo sombra de la sombra
y vos lo destestable lo inflamable el mismo fuego
o simplemente una presencia un mero segundo
un contrapunto que viene y se va
el vuelo de una falda
de unos ojos
de una boca
de una sombra
que ya se iba, que ya se fue
que se fue antes de darme cuenta que pasaba
De pajaros, yo, ¿que sabia?
"La duda nace del no estar conforme. El ser que duda es el disconforme, y las dudas que valen la pena son las dudas surgidas de un pensar profundo, conciente e inconciente. Lo que quiere estar donde esta y esta conforme con ello, ese, ese no duda... ¡Ese no se permite dudar! ¡Ese más bien quiere creer! Así pues, los filósofos tienen que ser por fuerza personas disconformes y criticas. Esa incomodidad es lo que Exhorta al movimiento." (D.O.D, Prologo)
18 ene 2017
Cine y Cena
Odio cocinar. Ademas que no tengo ni idea. Nunca podria cocinar algo que valga la pena. Por eso hice lo que siempre hago cuando Celeste no esta en casa para suplir, entre tantas otras falencias mias, mi descarada discapacidad culinaria.
Entonces fui al lugar al que siempre voy cuando no esta Celeste, y me sente en la mesa en la que siempre me siento cuando voy al lugar de siempre y, como se imaginaran, pedi el plato que siempre pido.
Es un plato bastante grande, con bastante carne. Tenia hambre porque habia hecho algo que no hago muy seguido: andar en bicicleta. Tenia hambre y el plato era siempre demasiado grande: combinacion ganadora. Tambien pedi una cerveza, porque los platos demasiado grandes no se tragan solos.
Escuche un murmullo idiota y demasiado bajo para descifrar: el murmullo de una television; ¡oh monstruosa pantalla plana, infestando las cuatro paredes de hasta los mas reconditos antros gastronomicos!
Soy conocido entre mis pocos amigos por ser un irredimible cara de culo con las peliculas. De ese reducido grupo, creo que puedo contar a lo sumo dos que comparten mi linea en cuestiones de cine. Como en muchas otras cuestiones culturales, voy siempre a contracorriente. Lo hago un poco por asco, un poco por verdadero interes y un poco por el simple pero nunca caduco placer de llevar la contra. Como todo cara de ojete categorico, detesto todo tipo de peliculas. Detesto tambien actores y directores, y hasta me puedo enorgullecer de detestar decadas y generos enteros. Terrible y maravillosa mi capacidad para detestar lo detestable en cuestiones del septimo arte. Como contraparte, siento fascinacion por muchisimas peliculas detestables, enigmaticas, problematicas, simbolicas o directamente mal hechas o muy bien hechas con un presupuesto irrisorio.
Se imaginaran entonces la tragicomica ira que senti cuando vi que ese murmullo no era otra cosa que una pelicula belica.
¡Una pelicula belica! ¡pocas cosas! ¡pocas cosas insultan tanto mi pobre inteligencia como una pelicula belica! Odio con pasion el genero entero. Pocas cosas hay en el mundo tan denostables y ridiculas como una buena pelicula belica. Y es que esta era una buena, es decir, una clasica... o al menos el refrito de una clasica: Rambo IV, con Sylvester Stallone ya mas cuadrado, sin sacarse la remera.
¿Que por que odio el genero belico? ¡Vamos! Mas bien la pregunta deberia ser: ¿por que no odiarlo? Politicamente incorrecto, o mas bien ridiculo, vende la muerte como espectaculo, distorsiona los hechos, muestra los asesinos como heroes, no documenta la cruenta realidad de una guerra y, last but not least, en su gran mayoria muestra a soldados yanquis disparando y acribillando malvados nativos, siempre muy lejos de casa.
Que se me llame "antiamericanista", pero detesto el imperialismo de carton tan promocionado por Hollywood. Me dan nauseas todos esos heroismos de Neon; Desde Rambo hasta el Capitan America: los odio a todos y a cada uno de ellos. Es una declaracion de principios.
Americanos... no. Yanquis. Eso si. Gringos, aun mejor. Gringos de mierda, jamas peleando una guerra en suelo propio. ¡oh peliculas belicas, oh enormes anuncios publicitarios del imperialismo, anuncios en tecnicolor y de hora y media de duracion! ¡Impudicos, pornograficos anuncios publicitarios!
¡ay de esos heroes vacios, de esos psicopatas! Tipos duros a la vez que cool, old school, de la vieja guarda, viejos lobos asesinos de la segunda guerra o de Corea o de Vietnam, como el genial John Rambo, heroe y protector y pater patiae y pater nostro defiendenos del terrible nazismo comunismo terrorismo islamismo antiamericanismo o lo que sea, pero protege a nuestra gran nacion de la libertad y de las bombas y del petroleo y del napalm; ¡Napalm napalm napalm! Napalm y balas para todos, y tambien una cocacola.
En fin. la tele estaba ahi, mi plato demasiado grande y picante tambien, y tambien las mesas vacias y el viento de la calle, y yo. Yo. Yo y la tele: resumen del postmodernismo. Unico romance posible en estos tiempos de fibra optica: Yo y la tele. Yo y la pantalla. Yo y, basicamente, yo. Uno que contempla y el otro que se refleja, que se refleja en un sinfin de historias, muchas de las cuales son una completa y total porqueria, y desgraciadamente para mi esta que miraba, Rambo IV, era una de ellas.
La pelicula casi no tenia volumen. No importaba. Podia anticiparme e imaginar (creo yo que con un grado genial de precision) cada dialogo, cada estupido dialogo estereotipado y cliche, tan microondas y tan fastfood. Alguien dijo alguna vez que un pueblo son todos los pueblos. Bien: una pelicula belica son todas las peliculas belicas.
Escena 1: Rambo oculta su identidad de un grupo de soldados mas jovenes y mejor filmados. Segun la mentalidad arcaica de los soldados, es un "novato" (un novato medio vejete, pero bueh, para que cuestionar algo que ya de entrada...) y por lo tanto lo dejan en el bote.
Escena 2: Soldados yanquis descubren soldados asiaticos que se aprestan a fusilar prisioneros. Abusos por parte de los soldados asiaticos-comunistas hacia los prisioneros. Caras de sufrimiento de los soldados yanquis que sufren por la humanidad a miles de kilometros de casa. Oh que malvados e inhumanos son los otros, oh que justos y bellos y buenos y derechos y humanos que somos nosotros, los yanquis, los argentinos, quien sea pero siempre nosotros, nosotros tan distintos de ellos, ahora y siempre distintos, desde Pericles hasta Hitler.
Escena 3: Soldados yanquis no pueden ayudar prisioneros. Inferioridad numerica, priorizar el sigilo y el exito de la mision por sobre la vida de unos civiles que, hay que decirlo, son inocentes pero a fin de cuenta asiaticos, no americanos. Rambo el historico asesino de vietnamitas irrumpe y con su arco legendario salva a los prisioneros asiaticos. Claro que para hacerlo acribilla a los otros asiaticos. Moraleja Asiatico si comunista no o aqui los unicos que disparamos somos nosotros.
Intermezzo: Pero no todo es tan facil. La realidad en algun momento se revela. Tal vez fue un lapso de silencio en el restaurante, tal vez alguien subio el volumen por un instante, pero ahora habla el lider de los villanos, de los villanos asiaticos de quien sabe donde pero asiaticos al fin y asiaticos contra yanquis significa siempre Nam y malditos comunistas. Y el Asiatico habla, le habla a su propio peloton, que casi por milagro se apresta para fusilar a nuestros heroes (pero fallaran, fallaran porque Rambo no esta entre los a-fusilar), el asiatico habla y les dice a los yanquis, les dice fuerte y claro: "Y ahora moriran. Moriran por meterse en mi guerra. ¡nadie los llamo!"
¿la verdad abriendose paso desde muy atras, desde la grotesca ficcion propagandistica y pochoclera? ¿la muerte reclamando sus derechos autoctonos? ¿una sagaz critica de un director atrapado en una voraz maquinaria de idiotez? El director es el mismismo Stallone, es decir, el mismisimo Rambo, por lo cual descarto esta opcion. ¿y entonces? ¿una linea sin sentido, una frase mas de las frases huecamente en serie, de las grandes frases producidas en masa por grandes galanes en masa producidos? ¿fenomenos producido por el choque entre lo objetivo-malapelicula y lo subjetivo-comensalreflexionante?
Escena 4: Rambo, mas humano y reivindicando la moral de los soldados "old school" no woman no childs toma el mando del peloton. Anterior comandante queda relegado. Tipica glorificacion yanqui de la estupidez y el sentimentalismo mas de novela a lo terin collado.
Escena 5: Peloton de la libertad descubre cuartel enemigo. Soldados asiaticos usan rehenes como prostitutas. Soldados yanquis no quieren intervenir. Rambo mata todo y rescata prostitutas, entre las prostitutas esta una americana que, ahora nos enteramos, era el objetivo de la mision. Moraleja: en toda asiatica prostituta hay una americana, siempre que se rescate. Y Viceversa: en cada americana hay una prostituta comunista siempre que caiga en manos enemigas.
Escena final: Rambo dios del gore mata y mata todo lo que no habla ingles. Bombardeos del fin del mundo. ¿acaso no suena Wagner? deberia. Joseph Goebbels toma nota o alguien tomo notas de Gebbels. Todo el mundo muere menos rambo. Rambo camina nostalgico en un amanecer repleto de cadaveres corren titulos pido cuenta y envolver sobras de plato demasiado grande que seguramente comere mañana.
Entonces fui al lugar al que siempre voy cuando no esta Celeste, y me sente en la mesa en la que siempre me siento cuando voy al lugar de siempre y, como se imaginaran, pedi el plato que siempre pido.
Es un plato bastante grande, con bastante carne. Tenia hambre porque habia hecho algo que no hago muy seguido: andar en bicicleta. Tenia hambre y el plato era siempre demasiado grande: combinacion ganadora. Tambien pedi una cerveza, porque los platos demasiado grandes no se tragan solos.
Escuche un murmullo idiota y demasiado bajo para descifrar: el murmullo de una television; ¡oh monstruosa pantalla plana, infestando las cuatro paredes de hasta los mas reconditos antros gastronomicos!
Soy conocido entre mis pocos amigos por ser un irredimible cara de culo con las peliculas. De ese reducido grupo, creo que puedo contar a lo sumo dos que comparten mi linea en cuestiones de cine. Como en muchas otras cuestiones culturales, voy siempre a contracorriente. Lo hago un poco por asco, un poco por verdadero interes y un poco por el simple pero nunca caduco placer de llevar la contra. Como todo cara de ojete categorico, detesto todo tipo de peliculas. Detesto tambien actores y directores, y hasta me puedo enorgullecer de detestar decadas y generos enteros. Terrible y maravillosa mi capacidad para detestar lo detestable en cuestiones del septimo arte. Como contraparte, siento fascinacion por muchisimas peliculas detestables, enigmaticas, problematicas, simbolicas o directamente mal hechas o muy bien hechas con un presupuesto irrisorio.
Se imaginaran entonces la tragicomica ira que senti cuando vi que ese murmullo no era otra cosa que una pelicula belica.
¡Una pelicula belica! ¡pocas cosas! ¡pocas cosas insultan tanto mi pobre inteligencia como una pelicula belica! Odio con pasion el genero entero. Pocas cosas hay en el mundo tan denostables y ridiculas como una buena pelicula belica. Y es que esta era una buena, es decir, una clasica... o al menos el refrito de una clasica: Rambo IV, con Sylvester Stallone ya mas cuadrado, sin sacarse la remera.
¿Que por que odio el genero belico? ¡Vamos! Mas bien la pregunta deberia ser: ¿por que no odiarlo? Politicamente incorrecto, o mas bien ridiculo, vende la muerte como espectaculo, distorsiona los hechos, muestra los asesinos como heroes, no documenta la cruenta realidad de una guerra y, last but not least, en su gran mayoria muestra a soldados yanquis disparando y acribillando malvados nativos, siempre muy lejos de casa.
Que se me llame "antiamericanista", pero detesto el imperialismo de carton tan promocionado por Hollywood. Me dan nauseas todos esos heroismos de Neon; Desde Rambo hasta el Capitan America: los odio a todos y a cada uno de ellos. Es una declaracion de principios.
Americanos... no. Yanquis. Eso si. Gringos, aun mejor. Gringos de mierda, jamas peleando una guerra en suelo propio. ¡oh peliculas belicas, oh enormes anuncios publicitarios del imperialismo, anuncios en tecnicolor y de hora y media de duracion! ¡Impudicos, pornograficos anuncios publicitarios!
¡ay de esos heroes vacios, de esos psicopatas! Tipos duros a la vez que cool, old school, de la vieja guarda, viejos lobos asesinos de la segunda guerra o de Corea o de Vietnam, como el genial John Rambo, heroe y protector y pater patiae y pater nostro defiendenos del terrible nazismo comunismo terrorismo islamismo antiamericanismo o lo que sea, pero protege a nuestra gran nacion de la libertad y de las bombas y del petroleo y del napalm; ¡Napalm napalm napalm! Napalm y balas para todos, y tambien una cocacola.
En fin. la tele estaba ahi, mi plato demasiado grande y picante tambien, y tambien las mesas vacias y el viento de la calle, y yo. Yo. Yo y la tele: resumen del postmodernismo. Unico romance posible en estos tiempos de fibra optica: Yo y la tele. Yo y la pantalla. Yo y, basicamente, yo. Uno que contempla y el otro que se refleja, que se refleja en un sinfin de historias, muchas de las cuales son una completa y total porqueria, y desgraciadamente para mi esta que miraba, Rambo IV, era una de ellas.
La pelicula casi no tenia volumen. No importaba. Podia anticiparme e imaginar (creo yo que con un grado genial de precision) cada dialogo, cada estupido dialogo estereotipado y cliche, tan microondas y tan fastfood. Alguien dijo alguna vez que un pueblo son todos los pueblos. Bien: una pelicula belica son todas las peliculas belicas.
Escena 1: Rambo oculta su identidad de un grupo de soldados mas jovenes y mejor filmados. Segun la mentalidad arcaica de los soldados, es un "novato" (un novato medio vejete, pero bueh, para que cuestionar algo que ya de entrada...) y por lo tanto lo dejan en el bote.
Escena 2: Soldados yanquis descubren soldados asiaticos que se aprestan a fusilar prisioneros. Abusos por parte de los soldados asiaticos-comunistas hacia los prisioneros. Caras de sufrimiento de los soldados yanquis que sufren por la humanidad a miles de kilometros de casa. Oh que malvados e inhumanos son los otros, oh que justos y bellos y buenos y derechos y humanos que somos nosotros, los yanquis, los argentinos, quien sea pero siempre nosotros, nosotros tan distintos de ellos, ahora y siempre distintos, desde Pericles hasta Hitler.
Escena 3: Soldados yanquis no pueden ayudar prisioneros. Inferioridad numerica, priorizar el sigilo y el exito de la mision por sobre la vida de unos civiles que, hay que decirlo, son inocentes pero a fin de cuenta asiaticos, no americanos. Rambo el historico asesino de vietnamitas irrumpe y con su arco legendario salva a los prisioneros asiaticos. Claro que para hacerlo acribilla a los otros asiaticos. Moraleja Asiatico si comunista no o aqui los unicos que disparamos somos nosotros.
Intermezzo: Pero no todo es tan facil. La realidad en algun momento se revela. Tal vez fue un lapso de silencio en el restaurante, tal vez alguien subio el volumen por un instante, pero ahora habla el lider de los villanos, de los villanos asiaticos de quien sabe donde pero asiaticos al fin y asiaticos contra yanquis significa siempre Nam y malditos comunistas. Y el Asiatico habla, le habla a su propio peloton, que casi por milagro se apresta para fusilar a nuestros heroes (pero fallaran, fallaran porque Rambo no esta entre los a-fusilar), el asiatico habla y les dice a los yanquis, les dice fuerte y claro: "Y ahora moriran. Moriran por meterse en mi guerra. ¡nadie los llamo!"
¿la verdad abriendose paso desde muy atras, desde la grotesca ficcion propagandistica y pochoclera? ¿la muerte reclamando sus derechos autoctonos? ¿una sagaz critica de un director atrapado en una voraz maquinaria de idiotez? El director es el mismismo Stallone, es decir, el mismisimo Rambo, por lo cual descarto esta opcion. ¿y entonces? ¿una linea sin sentido, una frase mas de las frases huecamente en serie, de las grandes frases producidas en masa por grandes galanes en masa producidos? ¿fenomenos producido por el choque entre lo objetivo-malapelicula y lo subjetivo-comensalreflexionante?
Escena 4: Rambo, mas humano y reivindicando la moral de los soldados "old school" no woman no childs toma el mando del peloton. Anterior comandante queda relegado. Tipica glorificacion yanqui de la estupidez y el sentimentalismo mas de novela a lo terin collado.
Escena 5: Peloton de la libertad descubre cuartel enemigo. Soldados asiaticos usan rehenes como prostitutas. Soldados yanquis no quieren intervenir. Rambo mata todo y rescata prostitutas, entre las prostitutas esta una americana que, ahora nos enteramos, era el objetivo de la mision. Moraleja: en toda asiatica prostituta hay una americana, siempre que se rescate. Y Viceversa: en cada americana hay una prostituta comunista siempre que caiga en manos enemigas.
Escena final: Rambo dios del gore mata y mata todo lo que no habla ingles. Bombardeos del fin del mundo. ¿acaso no suena Wagner? deberia. Joseph Goebbels toma nota o alguien tomo notas de Gebbels. Todo el mundo muere menos rambo. Rambo camina nostalgico en un amanecer repleto de cadaveres corren titulos pido cuenta y envolver sobras de plato demasiado grande que seguramente comere mañana.
12 ene 2017
Paraiso recobrado y perdido
Lo primero fue completa oscuridad. Despues, casi al instante pero como un rio atravesando el valle, fue la leve sensacion del viento despeinandome. Y tambien el sordo zumbido del aire acondicionado, y el leve aleteo del ventilador sucio y destartalado, que marcaba algo asi como un tiempo de jazz, ocupando el espacio que en cualquier cuarto le corresponde al clocloqueo de un reloj de pared.
Casi al instante, o mas bien como traido por este darme cuenta, fue sentir la frescura de las sabanas contra los muslos y el estomago, y entonces (¿como no notarlo?) tambien cierto cosquilleo entre las piernas; Un extraño proceso de razonamientos casi inconcientes que me llevaron a sentarme en la cama y
- Me dormi en pelotas- dijo S.
a darme cuenta de que me habia acostado directamente despues de salir de bañarme, combinacion ganadora para vencer el calor de Febrero. Entonces me levante y me explotaste en la cabeza. Si: Explotaste. Fijate bien el cambio de persona. Antes narraba para mi mismo y ahora narro para vos. Y cuando digo que me explotaste quiero decir justamente eso: que tu imagen me cayo encima como un dolor de muelas o como un baldazo de agua fria. Si queres, te digo exactamente cuando: fue cuando puse el primer pie afuera de la cama. Primero fue una sombra, una vaga aprension, algo que era como el piolin de una serie de recuerdos caoticamente encadenados. Primero llega siempre el sentimiento, y recien despues, segundos, minutos, horas y hasta años despues, la compresión. Me puse a dar vueltas por la casa, solo entre el sonido de la heladera, el sonido de los grillos y el mudo canto de la luna. Y fuiste apareciendo, poco a poco, en pinceladas: primero tus ojos, que me miraban desde los rincones mas oscuros de la casa, luego tu pelo, primero en una forma, luego en otra, despues en una llamarada de incontables peinados y despeinados, despues de vuelta tus ojos, y detras de ellos varios fragmentos de poesia, "Condenado" de Baudelaire, "Christel" de Goethe, pero sobre todo otro, maravilloso, del cual nunca supe o pude recordar el nombre, pero que cantaba que "todo lo mejor de lo oscuro y lo brillante, se une en tu rostro y en tus ojos", si no mal recuerdo.
Claro que no los recorde todos al instante, sino que fue mediante un scotch y papel y lapiz que poco a poco fui escribiendo los versos sueltos, y mientras tanto te me aparecias ya con mucha mas nitidez: manos, hombros, pies, pantorrillas, cintura, cuello, espalda siempre arqueada como la de un lince, vientre, senos como dos lunas sobre el agua.
Tuve ganas de cambiarme y, aunque no fumo, ganas de fumar. Aunque no tanto ganas de cambiarme y de fumar como ganas de salir, de salir a la noche inmensa, a ese laberinto de calles y bocacalles, de esquinas y de pasos y de ecos de pasos, laberinto con mil minotauros y un solo hilo, uno que atraviesa avenidas y barrios y me lleva, entre mil peligros, hacia vos, Ariadna, la unica salida.
¿y por que no, eh? ¿por que no iba a cambiarme? ¿que me detiene? ¿Que son los horarios y las distancias cuando hay realmente un hilo? ¿que son las demoras cuando hay un camino y, aun mas importante, cuando hay alguien que espera? Porque entonces fue que lo supe: me esperabas. Lo supe categoricamente. Así como se saber tantas otras cosas: casi por oraculo. No te creas que es la primera vez. Así como esta, también supe tener otras predicciones, otras revelaciones. Pero nunca antes supe aprovecharlas; Lo que pasa es que la razón es demasiado estúpida y comprende siempre demasiado tarde. Muchas veces comprende cuando ya paso el tiempo de comprender. Ese retraso a veces son años. Cuesta mucho entenderse a uno mismo. Para cuando se lo logra, yo ya es otro.
No me importa. Me cambiare de todos modos. Saldré por esa puerta, recorreré el laberinto como oveja entre los lobos, pero mas bien como lobo entre las ovejas, como lobo entre los lobos, ¿para que vamos a mentirnos? Somos todos lobos y el que no que se joda.
Buen presagio esta luna llena. Buen presagio estas calles desiertas e iluminadas. Buen presagio el eco de mis propios pasos, mi sombra agigantada sobre el asfalto, ese perro solitario en el centro de la plaza, buen presagio.
Falta una cuadra para la salida, Ariadna. Falta una cuadra y me detengo. Me detengo y contemplo la noche. La contemplo y me asaltan otros fantasmas, otras dudas, otras cavilaciones. Pero no tengo tiempo, no tengo tiempo de esperarme, de esperar a que todos mis prejuicios encuentren argumentos para convencerme de lo que ya se. Nunca hay tiempo para nada, el alba amenazante quiere decapitar la noche, y yo no tengo tiempo. Me desprendo de una parte de mi mismo y sigo adelante. Siempre puedo, con toda mi bibliografia, recuperarme y justificarme mas tarde. Citas sobran.
Llego al pie de donde estas, de donde creo que estas, de donde quiero que estes. Es Viernes y uno nunca sabe, uno nunca sabe, uno nunca sabe pero yo si. Yo si, porque si no estoy loco creo ver un hilo de luz que sale de tu persiana, y tambien un haz de luz que se desliza por abajo de la puerta. Entonces voy y golpeo. Un golpe, dos golpes, tres golpes. Silencio, la noche, los pajaros que ya cantan.
Silencio.
El murmullo imperceptible de un televisor casi sin volumen.
De vuelta: un golpe, dos golpes.
Silencio.
- ¿quien es?- tu voz se escucha como en un susurro, como a travez de una lija. Tu tono, siempre tan extraño.
- Yo
Silencio.
- ¿Estas sola? Abri.
Silencio. Siento que dudas. Pero no. Lo lamento mucho, creeme que lo siento. Lo siento pero ya no es tiempo de dudas. Ya me lo reprocharas despues, mas tarde, mañana, nunca si tenemos suerte. Ahora tenes que abrir o no abrir, y se decide todo. Pienso todo esto pero no te lo digo, no llego a decirtelo porque la puerta se abre.
Paso directamente a un cuarto oscuro, tan oscuro y solitario como el mio. Pero el mio es mio, y este es un cuarto que no es el tuyo. La puerta se cierra y la luz de la luna se esfuma. Por un segundo tuve a la vista la geografia de tu pieza: Libros apilados en una mesa, en el suelo, contra la pared, sobre la cama. El colchon echado en el piso, la ropa desbordando el ropero.
No hubo sonido, ninguno. Te acercaste o me acerque, poco importa, y antes de arrinconarte vi en tus ojos o en tu boca algo como un reproche. ¿reproche por vos o por mi? ¿por ambos? ¿o por los otros? ¿no tanto por nosotros sino que por los otros? ¿o precisamente reproche porque no hay nosotros? ¿porque nosotros es cualquier cosa menos vos y yo, porque nosotros es siempre un negativo?
Mientras cedias un poco a ese reproche, cedia tambien yo a mis interrogaciones idiotas, y tu boca y tu espalda empezaban a llenar gozosamente esos vacios esteriles que siempre lleno de preguntas, y mientras mas intentaba atormentarme con nuestro futuro o nuestra falta de futuro, mas el presente me aplastaba con su irreductible certeza, con esa aplastante realidad que eras toda vos, no un cumulo de ideas y palabras sino algo con olor y gusto, con volumen y textura. Ese fuego despiadado que se llama naturaleza, zorra astuta y vieja como el tiempo mismo, ese fuego junto con tu cuerpo quemo y ahogo toda preocupacion, todo escrupulo, y entonces, como siempre un poco torpe, nos caimos entre risas al colchon. Yo cai y vos caiste encima, por segunda vez en la noche de golpe y encima.
Silencio.
Para cuando sali de la tormenta, ya era de dia. Se habia encapotado el cielo y un furioso aguacero caia sobre la gran puta que es Buenos Aires.
- Roncas- me dijiste.
- Conseguite un colchon de dos plazas, en esto no se puede dormir - dije yo.
- Llueve - susurraste estupidamente.
Silencio. El sonido de la lluvia castigando las chapas. Un auto que pasa salpicando la vereda. El viento. Truenos de fondo, a lo lejos. Todo esta lejos, a lo lejos queda el mundo entero, ayer y mañana, tan lejos.
Me preguntaste si me iba a ir, y yo no respondi. Mi unica respuesta era apretarme contra vos como un animal contra el fuego. No queria dormirme, pero tampoco despertarme del todo. Despertarse era seguir, salir de ese equilibrio, de esa realizacion, era irse de ese pais que tanto nos costaba conquistar, que con tanta dificultad y suerte lograbamos erigir cada tanto, entre tanto desencuentro. Era un estado levisimo, tan fragil como el espejismo o la ilusion optica. Bastaba un mal pensamiento, un sonido estupido (el timbre, el telefono, el tono de mensaje) o una palabra para expulsarnos del Eden sin piedad, sin piedad y apelacion posibles, al menos hasta la proxima vez.
- ¿y ahora? ¿que vamos a hacer?- preguntaste casi para vos misma.
Silencio.
Ahi estaba, la caida.
Casi al instante, o mas bien como traido por este darme cuenta, fue sentir la frescura de las sabanas contra los muslos y el estomago, y entonces (¿como no notarlo?) tambien cierto cosquilleo entre las piernas; Un extraño proceso de razonamientos casi inconcientes que me llevaron a sentarme en la cama y
- Me dormi en pelotas- dijo S.
a darme cuenta de que me habia acostado directamente despues de salir de bañarme, combinacion ganadora para vencer el calor de Febrero. Entonces me levante y me explotaste en la cabeza. Si: Explotaste. Fijate bien el cambio de persona. Antes narraba para mi mismo y ahora narro para vos. Y cuando digo que me explotaste quiero decir justamente eso: que tu imagen me cayo encima como un dolor de muelas o como un baldazo de agua fria. Si queres, te digo exactamente cuando: fue cuando puse el primer pie afuera de la cama. Primero fue una sombra, una vaga aprension, algo que era como el piolin de una serie de recuerdos caoticamente encadenados. Primero llega siempre el sentimiento, y recien despues, segundos, minutos, horas y hasta años despues, la compresión. Me puse a dar vueltas por la casa, solo entre el sonido de la heladera, el sonido de los grillos y el mudo canto de la luna. Y fuiste apareciendo, poco a poco, en pinceladas: primero tus ojos, que me miraban desde los rincones mas oscuros de la casa, luego tu pelo, primero en una forma, luego en otra, despues en una llamarada de incontables peinados y despeinados, despues de vuelta tus ojos, y detras de ellos varios fragmentos de poesia, "Condenado" de Baudelaire, "Christel" de Goethe, pero sobre todo otro, maravilloso, del cual nunca supe o pude recordar el nombre, pero que cantaba que "todo lo mejor de lo oscuro y lo brillante, se une en tu rostro y en tus ojos", si no mal recuerdo.
Claro que no los recorde todos al instante, sino que fue mediante un scotch y papel y lapiz que poco a poco fui escribiendo los versos sueltos, y mientras tanto te me aparecias ya con mucha mas nitidez: manos, hombros, pies, pantorrillas, cintura, cuello, espalda siempre arqueada como la de un lince, vientre, senos como dos lunas sobre el agua.
Tuve ganas de cambiarme y, aunque no fumo, ganas de fumar. Aunque no tanto ganas de cambiarme y de fumar como ganas de salir, de salir a la noche inmensa, a ese laberinto de calles y bocacalles, de esquinas y de pasos y de ecos de pasos, laberinto con mil minotauros y un solo hilo, uno que atraviesa avenidas y barrios y me lleva, entre mil peligros, hacia vos, Ariadna, la unica salida.
¿y por que no, eh? ¿por que no iba a cambiarme? ¿que me detiene? ¿Que son los horarios y las distancias cuando hay realmente un hilo? ¿que son las demoras cuando hay un camino y, aun mas importante, cuando hay alguien que espera? Porque entonces fue que lo supe: me esperabas. Lo supe categoricamente. Así como se saber tantas otras cosas: casi por oraculo. No te creas que es la primera vez. Así como esta, también supe tener otras predicciones, otras revelaciones. Pero nunca antes supe aprovecharlas; Lo que pasa es que la razón es demasiado estúpida y comprende siempre demasiado tarde. Muchas veces comprende cuando ya paso el tiempo de comprender. Ese retraso a veces son años. Cuesta mucho entenderse a uno mismo. Para cuando se lo logra, yo ya es otro.
No me importa. Me cambiare de todos modos. Saldré por esa puerta, recorreré el laberinto como oveja entre los lobos, pero mas bien como lobo entre las ovejas, como lobo entre los lobos, ¿para que vamos a mentirnos? Somos todos lobos y el que no que se joda.
Buen presagio esta luna llena. Buen presagio estas calles desiertas e iluminadas. Buen presagio el eco de mis propios pasos, mi sombra agigantada sobre el asfalto, ese perro solitario en el centro de la plaza, buen presagio.
Falta una cuadra para la salida, Ariadna. Falta una cuadra y me detengo. Me detengo y contemplo la noche. La contemplo y me asaltan otros fantasmas, otras dudas, otras cavilaciones. Pero no tengo tiempo, no tengo tiempo de esperarme, de esperar a que todos mis prejuicios encuentren argumentos para convencerme de lo que ya se. Nunca hay tiempo para nada, el alba amenazante quiere decapitar la noche, y yo no tengo tiempo. Me desprendo de una parte de mi mismo y sigo adelante. Siempre puedo, con toda mi bibliografia, recuperarme y justificarme mas tarde. Citas sobran.
Llego al pie de donde estas, de donde creo que estas, de donde quiero que estes. Es Viernes y uno nunca sabe, uno nunca sabe, uno nunca sabe pero yo si. Yo si, porque si no estoy loco creo ver un hilo de luz que sale de tu persiana, y tambien un haz de luz que se desliza por abajo de la puerta. Entonces voy y golpeo. Un golpe, dos golpes, tres golpes. Silencio, la noche, los pajaros que ya cantan.
Silencio.
El murmullo imperceptible de un televisor casi sin volumen.
De vuelta: un golpe, dos golpes.
Silencio.
- ¿quien es?- tu voz se escucha como en un susurro, como a travez de una lija. Tu tono, siempre tan extraño.
- Yo
Silencio.
- ¿Estas sola? Abri.
Silencio. Siento que dudas. Pero no. Lo lamento mucho, creeme que lo siento. Lo siento pero ya no es tiempo de dudas. Ya me lo reprocharas despues, mas tarde, mañana, nunca si tenemos suerte. Ahora tenes que abrir o no abrir, y se decide todo. Pienso todo esto pero no te lo digo, no llego a decirtelo porque la puerta se abre.
Paso directamente a un cuarto oscuro, tan oscuro y solitario como el mio. Pero el mio es mio, y este es un cuarto que no es el tuyo. La puerta se cierra y la luz de la luna se esfuma. Por un segundo tuve a la vista la geografia de tu pieza: Libros apilados en una mesa, en el suelo, contra la pared, sobre la cama. El colchon echado en el piso, la ropa desbordando el ropero.
No hubo sonido, ninguno. Te acercaste o me acerque, poco importa, y antes de arrinconarte vi en tus ojos o en tu boca algo como un reproche. ¿reproche por vos o por mi? ¿por ambos? ¿o por los otros? ¿no tanto por nosotros sino que por los otros? ¿o precisamente reproche porque no hay nosotros? ¿porque nosotros es cualquier cosa menos vos y yo, porque nosotros es siempre un negativo?
Mientras cedias un poco a ese reproche, cedia tambien yo a mis interrogaciones idiotas, y tu boca y tu espalda empezaban a llenar gozosamente esos vacios esteriles que siempre lleno de preguntas, y mientras mas intentaba atormentarme con nuestro futuro o nuestra falta de futuro, mas el presente me aplastaba con su irreductible certeza, con esa aplastante realidad que eras toda vos, no un cumulo de ideas y palabras sino algo con olor y gusto, con volumen y textura. Ese fuego despiadado que se llama naturaleza, zorra astuta y vieja como el tiempo mismo, ese fuego junto con tu cuerpo quemo y ahogo toda preocupacion, todo escrupulo, y entonces, como siempre un poco torpe, nos caimos entre risas al colchon. Yo cai y vos caiste encima, por segunda vez en la noche de golpe y encima.
Silencio.
Para cuando sali de la tormenta, ya era de dia. Se habia encapotado el cielo y un furioso aguacero caia sobre la gran puta que es Buenos Aires.
- Roncas- me dijiste.
- Conseguite un colchon de dos plazas, en esto no se puede dormir - dije yo.
- Llueve - susurraste estupidamente.
Silencio. El sonido de la lluvia castigando las chapas. Un auto que pasa salpicando la vereda. El viento. Truenos de fondo, a lo lejos. Todo esta lejos, a lo lejos queda el mundo entero, ayer y mañana, tan lejos.
Me preguntaste si me iba a ir, y yo no respondi. Mi unica respuesta era apretarme contra vos como un animal contra el fuego. No queria dormirme, pero tampoco despertarme del todo. Despertarse era seguir, salir de ese equilibrio, de esa realizacion, era irse de ese pais que tanto nos costaba conquistar, que con tanta dificultad y suerte lograbamos erigir cada tanto, entre tanto desencuentro. Era un estado levisimo, tan fragil como el espejismo o la ilusion optica. Bastaba un mal pensamiento, un sonido estupido (el timbre, el telefono, el tono de mensaje) o una palabra para expulsarnos del Eden sin piedad, sin piedad y apelacion posibles, al menos hasta la proxima vez.
- ¿y ahora? ¿que vamos a hacer?- preguntaste casi para vos misma.
Silencio.
Ahi estaba, la caida.
Siempre fui de escribir mal, hay que confesarlo. Si, mejor confesarlo ahora, antes de que sea demasiado tarde. De escribir mucho y muy mal, como un atolondrado. Un mal aprendido, para ser precisos: se escribe desde muy joven y siempre por impulso, como presionado desde los cuatro costados por manos o por muros, siempre invisibles, como un gato buscando la sombra o una mariposa buscando la llama. Esto mismo que escribo no es otra cosa. Un insomnio y el fastidio de tanto calor y de tantos años, un poco de cada cual.
Nunca puedo releer nada sin sentir que una garra se cierra en algun punto indefinido de mi ser, un punto entre la garganta y el vientre, dependiendo de que es lo que este releyendo y de cual sea mi estado estomacal. Odio absolutamente casi todas mis producciones literarias, salvo contadas excepciones, y esas excepciones son las que, al leerlas, parecen escritas por otro.
Nunca puedo releer nada que haya escrito sin sentir una desesperante necesidad de apartar la vista, de dar vuelta la pagina. Arcada metafísica. Leo mis propios textos como quien va saltando escalones sucios o esquivando charcos: casi con asco. Me recuerdo a quien sostiene una conversación incomoda o a quien se encuentra con un completo extraño que, no obstante, dice conocernos.
Esa ultima definición fue muy buena: un extraño que dice conocernos, que seguramente nos conoce; Mejor dicho: que nos conoció hace un tiempo, mas o menos lejano, lo suficientemente lejano como para que podamos evadirnos pero lo suficientemente cercano como para ponernos en jaque. Un extraño que viene a ponernos en jaque, eso es un texto. Habria que escribir con agua en vez de con tinta, para evitarse las verguenzas. Que sabio eras, Socrates.
Pero, ¿quien es ese extraño del pasado sino uno mismo? Obsesiones cristalizadas... mal cristalizadas, o al menos cristalizadas con una pesima puntuacion y con un estilo mediocre que siempre se parece demasiado o a Cortazar o a Turgeniev o a Bukowski o a Chandler o, lo que es mucho peor, a mi mismo; Porque en ultima instancia es eso: El terror del reconocimiento; O del desconocimiento, quien sabe...
Supongo que lo imperfecto de mis garabateos se deben tanto a lo eclectico de mi formacion como a la procacidad de mi vocacion literaria. Uno escribe de muy joven, como puede o como le sale, y va leyendo lo que le viene en gana, y salen todo tipo de gaznaches y de pipiripeos que, depende, estan o para el premio principe de las Asturias o para el suicidio con monoxido de carbono.
Mas que nada lo de la precocidad, lo del reconocimiento. Creo que uno llega a escribir tan mal cuando tiene mucho para decir y tan pocos recursos para hacerlo. Y entonces los gritos salen siempre como retorcidos, las anecdotas como manoseadas, y los cuentos son como una escultura hecha por un diestro pero con la mano izquierda.
En todos mis cuentos hay muchisimas mentiras, muchisimas desviaciones, "trucos literarios", "recursos"... Pero tambien hay muchas verdades, verdades mas o menos torpemente veladas, y muchas intenciones. Y la lectura de cualquiera de ellos me arroja a los ojos toda esa relojeria ridiculamente construida, y veo todas las piezas encajadas con pasion pero como a la fuerza, con mayor o menor suerte, y es siempre para reirse o para llorar.
Nunca puedo releer nada sin sentir que una garra se cierra en algun punto indefinido de mi ser, un punto entre la garganta y el vientre, dependiendo de que es lo que este releyendo y de cual sea mi estado estomacal. Odio absolutamente casi todas mis producciones literarias, salvo contadas excepciones, y esas excepciones son las que, al leerlas, parecen escritas por otro.
Nunca puedo releer nada que haya escrito sin sentir una desesperante necesidad de apartar la vista, de dar vuelta la pagina. Arcada metafísica. Leo mis propios textos como quien va saltando escalones sucios o esquivando charcos: casi con asco. Me recuerdo a quien sostiene una conversación incomoda o a quien se encuentra con un completo extraño que, no obstante, dice conocernos.
Esa ultima definición fue muy buena: un extraño que dice conocernos, que seguramente nos conoce; Mejor dicho: que nos conoció hace un tiempo, mas o menos lejano, lo suficientemente lejano como para que podamos evadirnos pero lo suficientemente cercano como para ponernos en jaque. Un extraño que viene a ponernos en jaque, eso es un texto. Habria que escribir con agua en vez de con tinta, para evitarse las verguenzas. Que sabio eras, Socrates.
Pero, ¿quien es ese extraño del pasado sino uno mismo? Obsesiones cristalizadas... mal cristalizadas, o al menos cristalizadas con una pesima puntuacion y con un estilo mediocre que siempre se parece demasiado o a Cortazar o a Turgeniev o a Bukowski o a Chandler o, lo que es mucho peor, a mi mismo; Porque en ultima instancia es eso: El terror del reconocimiento; O del desconocimiento, quien sabe...
Supongo que lo imperfecto de mis garabateos se deben tanto a lo eclectico de mi formacion como a la procacidad de mi vocacion literaria. Uno escribe de muy joven, como puede o como le sale, y va leyendo lo que le viene en gana, y salen todo tipo de gaznaches y de pipiripeos que, depende, estan o para el premio principe de las Asturias o para el suicidio con monoxido de carbono.
Mas que nada lo de la precocidad, lo del reconocimiento. Creo que uno llega a escribir tan mal cuando tiene mucho para decir y tan pocos recursos para hacerlo. Y entonces los gritos salen siempre como retorcidos, las anecdotas como manoseadas, y los cuentos son como una escultura hecha por un diestro pero con la mano izquierda.
En todos mis cuentos hay muchisimas mentiras, muchisimas desviaciones, "trucos literarios", "recursos"... Pero tambien hay muchas verdades, verdades mas o menos torpemente veladas, y muchas intenciones. Y la lectura de cualquiera de ellos me arroja a los ojos toda esa relojeria ridiculamente construida, y veo todas las piezas encajadas con pasion pero como a la fuerza, con mayor o menor suerte, y es siempre para reirse o para llorar.
9 nov 2016
Ahora es un agujero, un hueco en el cielo, una masa de vacio flotando entre las determinaciones, entre las lineas, entre aristas. Es como el espacio que hay entre la sombra de las cosas, ese pasaje que se abre fugazmente, momento de lucidez entre el silencio y el comienzo del sonido, entre la palabra y la inteleccion de la palabra, la sensacion de que detras de esa puerta no se haya lo que esta detras de esa puerta, sino otra cosa, otra cosa que no esta al otro lado de la puerta, que cuando abro la puerta desaparece para dejarle lugar a un pasillo de baldosas o a un jardin o a una cama, pero nunca a eso que esta siempre detras de la puerta cerrada, o tal vez no precisamente detras sino como mas alla de ella, meramente significado por ella, pero que tambien esta en cualquier llave, y mucho mas en una llave de la que se desconoce origen y procedencia, de una llave que podria abrir cualquier cosa.
¿donde mas, donde mas esta? En las visiones fugaces, por ejemplo. En los reflejos del sol vespertino en las hojas de una planta muy verde, o en los parpadeos que anidan en el rabillo del ojo, o en la vision de una persona que aparece y desaparece, de una vez y para siempre, de nuestro campo visual cuando estamos mirando por la ventanilla de un tren.
Ahora se refugia asi, en esas cosas, en ciertos sueños, en ciertas noches calurosas pero de viento, es cierta sensacion de esfericidad celeste, en los rumores del viento terroso de una carretera, en los ojos o en la boca de alguna desconocida, en lo terrorifico de la bocina ultratumba de los trenes a gasoil.
Agujeros, portales, aberturas que emanan como signos de interrogacion.
Antes en cambio era como un rio, como un devenir temporal, como un sutilisimo fuego o eter que se expandia por el aire; Y la materia, el tiempo, la memoria, el cuadrado y el calculo eran lo otro, eran como un punto localizado en un lugar muy lejano, indefinible, increible, practicamente inexistente.
Entonces era lo mas facil entrar y salir de un cuento a otro, o mas bien no salir nunca del gran cuento que era la vida, pero si pasar de capitulo a capitulo, de tomo a tomo, de la biblioteca de Babel al Finis Africae.
¿Que era la pared, que era el mar? Cosas que uno atravesaba como en un tunel de vacio.
¿que era la calle, que era la noche, que era la soledad, que era el silencio, que era la lluvia?
¿que era yo, que eras vos, que era de todos esos seres que ahora son simplemente gente, numeros en una agenda, profesiones determinadas hacia una coordenada de la diana, en marcha cartesiana hacia metas todas muy respetables y muy definidas?
Ahora esta en extincion, o acaso sea que yo he pasado por el punto para el otro lado, y ahora lo que era punto es el agujero.
Todo esto puede parecer puro desvario, pero nadie puede salir impune si se dedica, con honestidad y objetividad, a medir el peso ontologico de una tarde de domingo antes y ahora.
¿donde mas, donde mas esta? En las visiones fugaces, por ejemplo. En los reflejos del sol vespertino en las hojas de una planta muy verde, o en los parpadeos que anidan en el rabillo del ojo, o en la vision de una persona que aparece y desaparece, de una vez y para siempre, de nuestro campo visual cuando estamos mirando por la ventanilla de un tren.
Ahora se refugia asi, en esas cosas, en ciertos sueños, en ciertas noches calurosas pero de viento, es cierta sensacion de esfericidad celeste, en los rumores del viento terroso de una carretera, en los ojos o en la boca de alguna desconocida, en lo terrorifico de la bocina ultratumba de los trenes a gasoil.
Agujeros, portales, aberturas que emanan como signos de interrogacion.
Antes en cambio era como un rio, como un devenir temporal, como un sutilisimo fuego o eter que se expandia por el aire; Y la materia, el tiempo, la memoria, el cuadrado y el calculo eran lo otro, eran como un punto localizado en un lugar muy lejano, indefinible, increible, practicamente inexistente.
Entonces era lo mas facil entrar y salir de un cuento a otro, o mas bien no salir nunca del gran cuento que era la vida, pero si pasar de capitulo a capitulo, de tomo a tomo, de la biblioteca de Babel al Finis Africae.
¿Que era la pared, que era el mar? Cosas que uno atravesaba como en un tunel de vacio.
¿que era la calle, que era la noche, que era la soledad, que era el silencio, que era la lluvia?
¿que era yo, que eras vos, que era de todos esos seres que ahora son simplemente gente, numeros en una agenda, profesiones determinadas hacia una coordenada de la diana, en marcha cartesiana hacia metas todas muy respetables y muy definidas?
Ahora esta en extincion, o acaso sea que yo he pasado por el punto para el otro lado, y ahora lo que era punto es el agujero.
Todo esto puede parecer puro desvario, pero nadie puede salir impune si se dedica, con honestidad y objetividad, a medir el peso ontologico de una tarde de domingo antes y ahora.
24 oct 2016
Caminando por la calle, veo que todos estan muertos. Aun no lo saben. Es la analogia mas vieja del mundo, salvo porque no es ninguna analogia sino la realidad misma y, ademas, no por ser la analogia mas vieja del mundo deja de ser pasmosamente cierta.
Caminando por la calle, veo que estoy muerto. Lo se a ciencia cierta. Es la certidumbre mas vieja del mundo, la intuicion mas trillada. Toneladas y toneladas de tinta y marmol dedicadas a la muerte, cementerios sobre cementerios sobre cementerios: muertos hasta en la sopa. Pero no por ser la certidumbre mas vieja del mundo pierde algo de su terrible inexorabilidad, de su aplastante peso estadistico.
¿que nos diferencia, a mi y a ellos? No lo se, ya no lo se. En una epoca creia saberlo. Mierda, en una epoca lo sabia con lujo de detalles, lo sabia de la A a la Z; Academicamente lo sabia. Y dado que lo sabia, caminaba por la calle como quien camina en un sueño, sabiendose el unico ser vivo entre una marejada de sombras y fantasmas, meros productos de mi imaginacion o de la de algun genio mas kitsch que maligno.
Pero, ¡vamos!, ¿acaso van a creer que en realidad sabia yo algo? Soy un imbecil y nunca supe nada, muchisimo menos iba a saber que estaba vivo. Pero lo sentia. Eso si, mierda que lo sentia.
De hecho, si tengo que ser preciso, deberia decirles que es exactamente al reves: ahora lo se, antes no sabia nada. Ahora se que estaba vivo, antes estaba vivo y no lo sabia. La ciencia de las cosas llega, como siempre, demasiado tarde. La experiencia, ese pata de palo inutil, esa know how de la existencia que viene a reemplazar a la existencia misma. Porque la existencia no es otra cosa que el deseo de la existencia. El ser es el deseo del ser, y bla bla bla.
Y antes, como decia, vivia sin saber que viva. Yo, puer aeternus (pero aeternus no, porque ahora mas bien Sileno y su terrible sabiduria), mito de la edad de oro, paraiso perdido, y bla bla bla. La metafora, la forma, la alegoria, son como la flor seca entre las paginas de un libro, es el recuerdo en el vasto palacio de la memoria, la tecnica sin el ejercicio.
Caminando por la calle caminaba sin saber nada de nada, pero mi caminar era realmente caminar y el sol era realmente el sol, la tarde era realmente la tarde y la calle era no solo la calle, sino un laberinto en perpetuo crecimiento, un rizoma de transformacion heraclitea. Todas las letras eran el Aleph y detras de cada puerta me esperaba la muerte, el amor, el cuchillo o la fiesta.
¿que nos diferencia, a mi de ellos, a ellos de mi? ¿es este saber, o acaso era ese sentir? Yo diria que ambas cosas, antes fue el sentir, y hoy solo este succedaneo insuficiente, este logarismo que es una maceta seca, sin tallos, sin hojas, sin flores.
Pero es una diferencia, una diferencia insalvable, que nadie se confunda. Ellos estuvieron siempre muertos, muertos desde el sentir y desde el saber. No sienten su muerte ahora como antes no sintieron la vida.
Caminando por la calle, veo que estoy muerto. Lo se a ciencia cierta. Es la certidumbre mas vieja del mundo, la intuicion mas trillada. Toneladas y toneladas de tinta y marmol dedicadas a la muerte, cementerios sobre cementerios sobre cementerios: muertos hasta en la sopa. Pero no por ser la certidumbre mas vieja del mundo pierde algo de su terrible inexorabilidad, de su aplastante peso estadistico.
¿que nos diferencia, a mi y a ellos? No lo se, ya no lo se. En una epoca creia saberlo. Mierda, en una epoca lo sabia con lujo de detalles, lo sabia de la A a la Z; Academicamente lo sabia. Y dado que lo sabia, caminaba por la calle como quien camina en un sueño, sabiendose el unico ser vivo entre una marejada de sombras y fantasmas, meros productos de mi imaginacion o de la de algun genio mas kitsch que maligno.
Pero, ¡vamos!, ¿acaso van a creer que en realidad sabia yo algo? Soy un imbecil y nunca supe nada, muchisimo menos iba a saber que estaba vivo. Pero lo sentia. Eso si, mierda que lo sentia.
De hecho, si tengo que ser preciso, deberia decirles que es exactamente al reves: ahora lo se, antes no sabia nada. Ahora se que estaba vivo, antes estaba vivo y no lo sabia. La ciencia de las cosas llega, como siempre, demasiado tarde. La experiencia, ese pata de palo inutil, esa know how de la existencia que viene a reemplazar a la existencia misma. Porque la existencia no es otra cosa que el deseo de la existencia. El ser es el deseo del ser, y bla bla bla.
Y antes, como decia, vivia sin saber que viva. Yo, puer aeternus (pero aeternus no, porque ahora mas bien Sileno y su terrible sabiduria), mito de la edad de oro, paraiso perdido, y bla bla bla. La metafora, la forma, la alegoria, son como la flor seca entre las paginas de un libro, es el recuerdo en el vasto palacio de la memoria, la tecnica sin el ejercicio.
Caminando por la calle caminaba sin saber nada de nada, pero mi caminar era realmente caminar y el sol era realmente el sol, la tarde era realmente la tarde y la calle era no solo la calle, sino un laberinto en perpetuo crecimiento, un rizoma de transformacion heraclitea. Todas las letras eran el Aleph y detras de cada puerta me esperaba la muerte, el amor, el cuchillo o la fiesta.
¿que nos diferencia, a mi de ellos, a ellos de mi? ¿es este saber, o acaso era ese sentir? Yo diria que ambas cosas, antes fue el sentir, y hoy solo este succedaneo insuficiente, este logarismo que es una maceta seca, sin tallos, sin hojas, sin flores.
Pero es una diferencia, una diferencia insalvable, que nadie se confunda. Ellos estuvieron siempre muertos, muertos desde el sentir y desde el saber. No sienten su muerte ahora como antes no sintieron la vida.
7 sept 2016
Sordina Hamon.
La sombra de S. paseaba descuidadamente por la casa. Las notas de un disco de Miles llenaban el aire de acero, acariciando cada mueble, casi como una mano que con un dedo trazara una linea en el polvo de la biblioteca, o bien del escritorio, o bien del secreter.
El silencio de la noche se abrazaba con la soledad de la casa. Solamente el ruido de la pavita borbotando en la hornalla rompia el hechizo. El agua para el Te habia hervido hacia ya un rato, pero a S. aquel detalle lo tenia sin cuidado. No esperaba a nadie. Nadie estaba llegando apurado de algun sitio. Nadie estaba pensando en su puerta de entrada, en su escalera, en sus cuadros de Boguereau o de Monet, ni en su mesita enana de madera de cedro, ni mucho menos en su pavita borboteando con agua hirviendo, pequeño geiser, locomotora a escala. Tampoco nadie lo esperaba en ningun sitio.
Y S. se alegraba de que asi fuera. Asi podia dejar hervir a la pavita, dejarla disolver el agua con tiempo y con desgano, casi como un juego, de la misma manera que el dejaba hervir y desvanecerse muchas otras cosas en su vida, muchas otras cosas que no eran el agua de la pavita. El tiempo, por ejemplo. El tiempo se evaporaba en otras capsulas, en otros recipientes mas sutiles y menos cloclocleadores. Y era hermoso dejarlo irse asi, dejarlo disolverse, evaporarse, escurrirse entre las rejas-dia y entre las horas-alcantarilla, y entre todas esas viles jaulas conceptuales que inutilmente inutilmente inutilmente, ectcetera y amen, todas las blablablas posibles.
En esos dias, cuando nadie iba o venia y las notas de la trompeta de Miles llenaban todo como de sepia y de pesado humo negroazulado, el tiempo perdia densidad y se diluia hasta ser una mera nada, hasta ser solo un nombre, solo el objeto directo del verbo desgrana o del verbo deconstruye, un negativo por el cual Plotino apuntaba a su Uno y por el cual S. aludia al vacio que siempre buscaba habitar pero que solo en muy raras ocasiones habitaba realmente, porque uno no entra en la eternidad tanto como sale del tiempo, y S. pensaba mientras apagaba la hornalla que si bien los genios como Plotino entran en la eternidad por la puerta principal, a el le bastaba con salir del tiempo por la puerta de servicio.
El silencio de la noche se abrazaba con la soledad de la casa. Solamente el ruido de la pavita borbotando en la hornalla rompia el hechizo. El agua para el Te habia hervido hacia ya un rato, pero a S. aquel detalle lo tenia sin cuidado. No esperaba a nadie. Nadie estaba llegando apurado de algun sitio. Nadie estaba pensando en su puerta de entrada, en su escalera, en sus cuadros de Boguereau o de Monet, ni en su mesita enana de madera de cedro, ni mucho menos en su pavita borboteando con agua hirviendo, pequeño geiser, locomotora a escala. Tampoco nadie lo esperaba en ningun sitio.
Y S. se alegraba de que asi fuera. Asi podia dejar hervir a la pavita, dejarla disolver el agua con tiempo y con desgano, casi como un juego, de la misma manera que el dejaba hervir y desvanecerse muchas otras cosas en su vida, muchas otras cosas que no eran el agua de la pavita. El tiempo, por ejemplo. El tiempo se evaporaba en otras capsulas, en otros recipientes mas sutiles y menos cloclocleadores. Y era hermoso dejarlo irse asi, dejarlo disolverse, evaporarse, escurrirse entre las rejas-dia y entre las horas-alcantarilla, y entre todas esas viles jaulas conceptuales que inutilmente inutilmente inutilmente, ectcetera y amen, todas las blablablas posibles.
En esos dias, cuando nadie iba o venia y las notas de la trompeta de Miles llenaban todo como de sepia y de pesado humo negroazulado, el tiempo perdia densidad y se diluia hasta ser una mera nada, hasta ser solo un nombre, solo el objeto directo del verbo desgrana o del verbo deconstruye, un negativo por el cual Plotino apuntaba a su Uno y por el cual S. aludia al vacio que siempre buscaba habitar pero que solo en muy raras ocasiones habitaba realmente, porque uno no entra en la eternidad tanto como sale del tiempo, y S. pensaba mientras apagaba la hornalla que si bien los genios como Plotino entran en la eternidad por la puerta principal, a el le bastaba con salir del tiempo por la puerta de servicio.
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