16 oct 2019

Irreversible

Devastadora, la torre se movio al centro. El publico se dio cuenta quizas antes que el jugador, hecho que se pudo confirmar por el suspiro unanime que exhalaron varios cientos de personas al unisono. Le habian colgado la dama.

- Hasta aqui llego nuestro heroe - dijo el relator.
- La partida, que habia empezado bien, se volco ahora definitivamente a favor del retador - concordo el comentador.

La primera opcion, como siempre, fue mover la dama, amenazada por la torre desde el fondo del tablero. Incluso llego a mover la mano hacia la pequeña figura con diadema, distinta del rey tanto por su delgada silueta como por la falta de la clasica cruz sobre su cabeza. Pero se detuvo apenas pericibio la linea invisible que unia a su reina, a la torre rival y a su propio rey como si de un eclipse se tratara.

Colgada, penso el jugador. La regla, inexorable, lo imposibilitaba de realizar cualquier movimiento con la reina mientras la linea de francotirador de la torre se alineara con el rey a sus espaldas. Iba a morir. Su reina estaba condenada.

Penso en lo que le habia costado llegar hasta ahi, penso en los cientos de rivales derrotados, penso en su racha, aparentemente interminable, de partidas invictas. Habia dado vuelta juegos verdaderamente catastroficos, habia realizado sacrificios legendarios, habia logrado victorias pirricas.

- Gutierrez arranco bien - decia el relator - su apertura fue brillante como siempre, pero en algun momento no vio las intenciones del rival, y ahora...
- Gutierrez venia de una serie de victorias brillantes, quizas demasiado brillantes; Desarrollos limpios con cierres perfectos, pero ahora... - decia el comentador
- Los peligros de la confianza excesiva... - apostrofaba el relator.
- Sorprende este resultado despues de las victorias contra fulano y mengano - se relamia el cinico comentador.

Lo venian elogiando, casi venerandolo, hacia muchisimas partidas; Tal vez demasiadas. Habian comprendido que el destino final de los dioses es morir en una cruz. Es decir, querian que perdiera. Venian queriendo verlo morder el polvo desde hacia rato. El juego necesitaba renovarse, la epoca exigia un pasaje de la antorcha.

- Sin duda la mala suerte - proseguia el relator, mientras Gutierrez, concentrado en los sesenta y cuatro casilleros, dejaba correr peligrosamente su reloj.
- Quizas producto del mal sueño, de la mala alimentacion - se burlaba el comentador ya casi con descaro - Pero no olvide, amigo mio, que esto es ajedrez y aqui nada es aleatorio; Aqui no hay sitio para la suerte.
- Estoy de acuerdo con usted - se corrigió el relator - en que este juego se inscribe, total y completamente, dentro del reino de la causalidad.
- Cada pieza esta donde esta producto de una decision previa
- Todo obedece, sin dudas, a una estrategia finamente elaborada
- Cada movimiento...
- Cada intercambio...
- Un universo absolutamente determinado por la voluntad de dos jugadores
- De dos estrategas...
- De dos dioses...
- Y aqui cabe la metafora de, por supuesto... - decia el relator
- Usted sugiere a los dioses detras de los dioses que mueven las piezas - se le adelanto el comentador.
- Una clara referencia que... - continuaba el relator
- Que sin dudas nos recuerda a... - seguia el comentador

Habia llegado demasiado lejos. ¿que podia hacer? perder la dama, en ese punto, era identico a perder el juego; Perder el juego, en ese punto, era equivalente a perderlo todo. El titulo, el prestigio, el invicto, el honor de la maxima posición. Pero ademas de esto, Gonzales vivia absolutamente de sus resultados. Absoluta y para nada metaforicamente de sus resultados pues, cual personaje tragicomico de novela rusa, al campeon le encantaba apostarlo absolutamente todo en cada uno de sus encuentros. Era tal la confianza que se tenia, la confianza ciega que tenia en su monolitica ciencia para llegar siempre a la victoria que, en cada partida, lo apostaba todo: su casa, sus vehiculos, hasta el ultimo peso de los ahorros. Perder era perderlo todo. No podia permitirselo pero...

- Pero la realidad, es decir, la exacta combinacion de la disposicion de las piezas que quedan - comentaba el relator
- la cantidad de escaques ocupados, la cantidad de libres... - relataba el comentador.
- Diagonales, paralelas, blancas, negras - recitaba el relator.
- La unica verdad, queridos televidentes, es la realidad del tablero - sentenciaba el comentador, seguro de si mismo.

Mientras se miraba el puño de la camisa - una camisa negra y gris, tan cuadriculada como el tablero mismo - Gonzales hacia un esfuerzo descomunal para volver a la realidad. Una pregunta se lo impedia, y era esta: ¿como habia llegado hasta alli? Penso en el inicio de la partida, en la apertura clasica de peon cuatro rey, en el rival (que era blancas) sacando el caballo rey, en su respuesta con la defensa Phildor; Gonzales, que era un jugador prolijo y elegante, siempre preferia Phildor. Buscaba siempre la simetria ya la limpieza del tablero y, ¿acaso su rival no habria, seguramente, estudiado su juego? Un intercambio de peones y caballos habia concentrado la partida sobre D3 y... ¡habia movido la dama a E2 sin tener la cobertura del peon del rey! ¡Era un error catastrofico, un pifie digno de salita de tres! Repasando la partida mentalmente hasta ese punto, Gonzales tuvo ganas de darse un puñetazo a si mismo en el medio de la cara. El rival ya habia enrocado y, por supuesto, aprovecho el error en la jugada inmediatamente posterior: Torre E1. Torre E1 y la reina, crucificada. Torre E1 y la partida irremisiblemente perdida.

- Irremisiblemente perdida - dijo el relator.
- Irremisiblemente perdida - le acepto el comentador
- Irremisiblemente perdida por que, como ustedes saben, queridos teleespectadores...
- Las partidas entre jugadores de tanto nivel no suelen decidirse, siempre lo decimos...
- No suelen decidirse por un grotesco jaque mate sino por...
- Pequeñas variaciones en la correlacion de fuerzas entre los jugadores...
- Ventajas tacticas tan sutiles que son practicamente imperceptibles para el ojo no entrenado pero que...
- Para nosotros se aparecen inmensas...
- Determinantes...
- Implacables...
- Inapelables, porque esa reina...
- Porque perder la reina, la pieza mas poderosa de la partida justamente en una partida asi...
- En una partida asi... es equivalente a...

Ya seguro de su derrota, ya seguro de su pobreza, ya seguro de su estupidez infinita, Gonzales analizaba de vuelta el tablero. No queria, por ningun motivo, mirar la cara de su rival. Se lo imaginaba con una sonrisa compasiva o, peor aun, con una gravedad tan seria como fingida. Sonreia, claro que sonreia. Sonreia aunque no lo hiciera.
Hubiera querido desaparecer. Un rayo, un terremoto, una bala perdida, un ataque al corazon; Cualquier cosa que lo liberase de la responsabilidad de darle un cierre a aquella partida. A rendirse o, peor aun, a continuar la farsa de competencia hasta que...
Y entonces, frente a la realidad de su derrota, Gonzales vio una salida. Tal vez, y solo tal vez... Pero bueno, vamos. ¿que opciones tenia? La logica lo aplastaba. Su unica esperanza era...

- Mueve Gonzales - proclamo el relator.
- ¿El alfil? Alfil... Alfil G4 - declaro el comentador.
- Un manotazo de ahogado - se quejo el relator.
- No hay manera de que... - dijo el comentador.
- Ahora su rival solo tiene que... - dijo el relator
- Efectivamente, le alcanza con eso para... - explicaba el comentador.

El alfil blanco de Gonzales habia subido hasta G4 y amenazaba, a larga distancia, con comerse a la reina rival, posicionada en D8, justo al lado de la torre. La jugada, que le agregaba mas complejidad a la guerra que se desarrollaba por turnos, creaba algo asi como un fuego cruzado. Habiendo perdido la guerra, Gonzales mandaba al ataque absolutamente a todos sus soldados.

Pero el rival, quizas confundido por lo absurdo de la jugada de Gonzales; Despues de todo, la logica dictaba que este ya estaba perdido, que no habia vuelta atras de una reina colgada. El alfil, ademas, le amenazaba la reina de puro guapo, de kamikaze. ¡Ni siquiera estaba protegido! Con un gesto de desprecio, el rival movio su dama directamente ante el irrespetuoso alfil blanco: DamaxG4.

- Naturalmente, una dama jaqueada puede contraatacar - decia el comentador.
- Puede contraatacar a cualquier pieza, la dama, a cualquiera salvo al caballo - decia el comentador.

Gonzales, quien tenia el turno para mover, tambien se habia dado cuenta de que una dama jaqueada podia contraatacar. Y una dama colgada no era otra cosa que una dama jaqueada con un rey atras. Sin perder un instante, Gonzales adelanto su dama hasta derribar la torre de E8, llevandolo en un solo instante, en un solo movimiento, desde la derrota absoluta a una nueva victoria, desde el desprecio absoluto a la lluvia de elogios que ya sentia caer sobre si en forma de aplausos y Ohes y Ahes contenidos, en forma de la desconcertada cara de su rival.

- Una victoria brillante - decia el comentador.
- Una nueva demostracion de que la creatividad de Gonzales para... - decia el relator
- Una muestra de ingenio que sin dudas quedara... - decia el comentador
- Completamente, totalmente, increiblemente - decia el relator.
- Lo cual nos enseña que...
- Los caminos incomprensibles de...
- Las sorpresas interminables que...
- La belleza de este juego reside en...
- Jaque mate.
- Jaque mate en doce jugadas, damas y caballeros.


Lo habia recuperado todo.




2 comentarios:

Jora dijo...

¡Ese ajedrecista sí que vive al límite! Nunca me había emocionado tanto con una partida de ajedrez relatada. Si le hubieses dado algo de entidad al adversario, es claro que esta vez no debía ser, se me habría figurado la batalla de los reyes de la intro del primer Age of Empires 2. Por cierto, no sé como todavía no has escrito algo sobre Age of Empires…

Sebastian P. dijo...

Borges escribio buenas cosas sobre el Ajedrez. Te recomiendo que leas "La Defensa de Luzhin" de Nabokov. Es una novela corta de 120 paginas sobre un ajedrecista genio que es un desastre para todo lo demas. El tipo esta lleno de falencias e inseguridades pero tapa todo con que es el campeon mundial (y la fama y el respeto y el status que le trae.
El estilo de Juego de Luzhin es bien bien ruso: super racional y mayormente defensivo. Pero de repente empieza a sentirse amenazado por el jugador Tartini (Creo que era si) un italiano mas joven (y exitoso con las chicas, con las que Luzhin es directamente un mentecato) que tiene un estilo irracional, creativo e impredecible. Al mismo tiempo que tiene que enfrentar el terremoto que esto le genera (porque el mundo del ajedrez es para Luzhin el unico mundo) succede que una chica se le empieza a acercar emocional y fisicamente, lo cual pone al procesador de Luzhin a trabajar al 1000% para encontrar una defensa invencible. Una defensa que le sirva no solo contra tartini o cualquier otro, sino una defensa mas bien metafisica con la que pueda usar la logica implacable del ajedrez para defenderse de todo lo que lo amenace en la vida. En fin, leela.