9 ene 2014

Discurso contra el absurdo consumismo individualista‏

¿Por qué tenemos que tener tantas cosas? Atenta contra el sentido y contra el bien común. Que en una famiia halla cinco celulares y dos o tres autos es casi ridículo. ¿Para que necesita una persona tener un teléfono encima todo el tiempo? Tener seis o siete pares de zapatillas es una ostentación de mal gusto. En mis momentos de reflexión, que son cada dia mas prolongados, añoro la época en que el hombre calzaba y vestia lo puesto, empuñaba solo lo necesario para la supervivencia y el cultivo de las artes, y dedicaba su tiempo de ocio a ocupaciones nobles como el sexo, la magia, la poesía, la guerra, la matematica o la filosofía.Actividades todas que junto a otras, como la cazeria o la astrología (¡y la alquimia tambien!) tenían una relación intima y directa con el mundo y sus problemas, con la vida y la muerte, con lo infinito y lo desconocido. ¿Cómo comparar ese purissimo genero humano con la broma de mal gusto del hombre de hoy?
Ya no nos asentamos de ningúna manera sobre nuestros pies: Hemos perdido la relación vital con la existencia. Estamos separados, como el prisionero platónico, varios grados de la realidad. Hemos descendido a cavernas aun mas profundas, a imágenes de imágenes. Nos asentamos en la maquina, nos asentamos en la burocracia, nos asentamos en las falsas ilusiones del amor y del consumo. Nuestros escritores no son mas Goethe o Ciceron, sino Kafka y Leopardi.
La necesidad de posesión individual es el mal de la época; Esa codicia pequeñoburguesa, esa ambicion tan rastrera como insignificante, que encauza la natural voluntad de poder del ser humano, aquella con la que en el pasado fundaba ciudades, exploraba los confines de la tierra , levantaba catedrales o pirámides, en ambiciones tan nimias como comprar el ultimo teléfono o cambiar el auto. Es deprimente lo pequeño que se ha vuelto el ser humano en el ultimo siglo. Los versos del Zaratustra  parecen profeticos:

Pues quería enterarse de lo que entretanto había ocurrido con el hombre: si se había vuelto más grande o más pequeño. Y en una ocasión vio una fila de casas nuevas; entonces se maravilló y dijo:
¿Qué significan esas casas? ¡En verdad, ningún alma grande las ha colocado ahí como símbolo de sí misma!
¿Las sacó acaso un niño idiota de su caja de juguetes? ¡Ojalá otro niño vuelva a meterlas en su caja!
Y esas habitaciones y cuartos: ¿pueden salir y entrar ahí varones? Parécenme hechas para muñecas de seda; o para gatos golosos, que también permiten sin duda que se los golosinee a ellos.
Y Zaratustra se detuvo y reflexionó. Finalmente dijo turbado: «¡Todo se ha vuelto más pequeño!

La condición humana se ha vuelto un capricho infantil, una neurosis. Giramos y giramos en círculos inmensamente pequeños: Estamos en un punto, sin atrevernos a saltar. Ya no somos fundadores, exploradores, inventores, seres libres, constructores: Somos simplemente usuarios, simplemente funciones, simplemente clientes, vendedores, consumidores, proveedores, ciudadanos, contribuyentes: Meras cifras despersonalizadas. La vida personal, único factor por el que debe medirse la riqueza o pobreza de una vida, arroja en los hombres de hoy dia unas rutinas y unos paisajes tan pobres, tan pequeños, con ambiciones y pasiones tan de hormiga, tan mediocres que es casi motivo de risa las terribles disputas que generan y los medios tan despiadados como rastreros que se usan para satisfacerlas, esos hombres – hormiga.
Nuestro problema ni siquiera es el del sentido o el del origen. Mucho menos el del destino o la meta. La humanidad ha dejado de preguntarse por si misma: Sus grandes problemas, sus congresos, son acerca de precios y ajustes, de transacciones y PBI, nuestro problema es el de la conveniencia y el confort. No podemos aspirar a nada mas: Somos demasiado pequeños para algo mas. Tenemos demasiado miedo, estamos demasiado cansados y descreídos para algo mas.

Camino a través de este pueblo y mantengo abiertos los ojos: se han vuelto más pequeños y se vuelven cada vez más pequeños: - y esto se debe a su doctrina acerca de la felicidad y la virtud.
En efecto, también en la virtud son modestos - pues quieren comodidad. Pero con la comodidad no se aviene más que la virtud modesta. Sin duda ellos aprenden también, a su manera, a caminar y a marchar hacia adelante: a esto lo llamo yo su renquear -. Con ello se convierten en obstáculos para todo el que tiene prisa.

¿A que viene entonces tanta preocupación? Es una preocupación neurótica, una neurosis de piojos. Filas y filas de estos hombres pequeños (es necesario que sean pequeños, pues cada vez se amontonan mas y el espacio es cada vez mas escaso. Ya no hay aire) se apretujan en cubículos y calles persiguiendo sus objetivos demasiado pequeños e insignificantes, demasiado aburridos, demasiado prefabricados, demasiado reciclados, demasiado en serie. ¿no seria, para un griego o un romano, e incluso para un hombre del paleolítico si pudiese entenderlo, una comedia la tragedia moderna de la lucha por el confort y el “bienestar”? El ser humano actual es un adicto a sus propios prejuicios. Ha olvidado toda gloria de la especie y toda responsabilidad para con la historia. Vive en un difuso presente, demasiado ignorante para olfatear un rumbo, para mirar al pasado o al futuro en un intento por autodeterminarse. Ya no hay conciencia de época, ya no hay sentimiento de pertenencia a la humanidad. Las luchas y rencillas, verdaderas peleas de gallo, por obtener miserables beneficios no es otra cosa que un mendigar y un rebajarse continuamente.

Ay, también en sus hipocresías se extravió volando la curiosidad de mis ojos; y bien adiviné yo toda su felicidad de moscas y su zumbar en torno a soleados cristales de ventanas.
Cuanta bondad veo, esa misma debilidad veo. Cuanta justicia y compasión veo, esa
misma debilidad veo. Redondos, justos y bondadosos son unos con otros, así como son redondos, justos y
bondadosos los granitos de arena con los granitos de arena.
Abrazar modestamente una pequeña felicidad - ¡a esto lo llaman ellos «resignación»!

Esa codicia neurótica ha devenido en un sentimiento de codicia estrictamente individualista. Se nos ha hecho creer que el ser humano es naturalmente individual. Las asociaciones son, si es que aun existen, meros acuerdos que apuntan a maximizar el beneficio personal de cada cual. Esto no solo es despreciable desde un punto de vista moral y espiritual, sino un absurdo y una completa falacia que, si se la analiza, se revela como lo que es: un cuento chino o un caza bobos, una trampa del mejor estilo de timo o estafa, idéntico a las mentiras que se utilizan para atraer incautos a los juegos de feria y a las loterías.
La desvirtuada y psicótica carrera (¿hacia adonde, además?) en pos de la adquisición de bienes, que operan todos como verdaderos privilegios sobre la valoración y la autovaloración del sujeto, le han quitado al ser humano un campo importantísimo de acción, reduciendolo a ser un mero acumulador de porquerías y conocimientos sin ningún orden, forma o belleza. Sin la forma dadora de sentido, la materia es mera gula de la materia. Esta reducción del ser humano radica y tiene como producto al hombre - usuario

En el fondo lo que más quieren es simplemente una cosa: que nadie les haga daño. Así
son deferentes con todo el mundo y le hacen bien.
¡Vosotros os volvéis cada vez más pequeños, gentes pequeñas! ¡Vosotros os hacéis migajas,
oh cómodos! ¡Vosotros vais a la ruina -
- a causa de vuestras muchas pequeñas virtudes, a causa de vuestras muchas pequeñas
omisiones, a causa de vuestras muchas pequeñas resignaciones!
«Se da» - ésta es también una doctrina de la resignación. Pero yo os digo a vosotros los
cómodos: ¡se toma, y se tomará cada vez más de vosotros!

El progreso cultural y material es solo posible con un pensamiento comunitario, dentro de una sociedad que traza sus propios limites, que delimita en conjunto sus objetivos y que lucha por ellos con plena conciencia de pertenencia a un pueblo. Sin pueblo, sin polis, no hay cultura posible, sino solo un consumo de bienes que son meros utiles o, mejor dicho, meros objetos inutiles mas alla de su hedonismo pasajero, puesto que no hay util posible si no se sabe para que pueden llegar a ser utiles. El fin determina los medios, nos lleva hacia ellos, los construye plenos de sentido. Si la utilidad de un objeto se reduce al hedonismo o a una utilidad meramente pratico – tecnica, entonces la mejor politica es la propiedad comun o compartida. Pretender lograr alcanzar la propiedad privada y exclusiva para objetos que cubren necesidades superfluas o, mejor dicho, vicios y caprichos, es no solo ridiculo, sino perjudicial para la sociedad, para la naturaleza y para el espiritu humano.
Con esta moral y estos fines tan burgueses, tan caprichosamente cortos de miras, el ser humano pierde jurisdiccion sobre el gran mundo y sobre la gran vida, sobre la verdadera vida, sobre el ancho mar, las islas lejanas, la lucha directa contra la muerte, el sentimiento de la finitud, el respeto a lo desconocido, y con ello pierde la oportunidad de acceder a los verdaderos sentimientos propios de la humanidad: El gran amor, el gran odio, el gran asombro, el gran entusiasmo, la terrible colera o el verdadero espiritu solidario, el tan nombrado como poco practicado humanitarismo, que no significa otra cosa que una estima por la mera condicion humana. Hoy en dia el hombre es demasiado pequeño , demasiado vil, demasiado rastrero y demasiado neurotico para ser humanitario; Tambien para ser pirata, guerrero o amante.
Hace aproximadamente dos siglos, Kant nos advertia en “¿Qué es la ilustracion?” acerca de los peligros de la minoridad. Hoy, despues de tanto tiempo,  e incluso luego de enormes guerras y revoluciones que sacudieron el globo en todos los aspectos, podemos decir que la advertencia de Kant esta mas vigente que nunca.
Nosotros los pigmeos y raquiticos de las grandes ciudades o de los barbaros campos, obreros o campesinos, amos o esclavos, tendemos hacia los mismos objetivos ruines y aburridos. Solo queremos sentirnos bien, estar seguros, ser moderadamente felices. Nuestra moderacion, nuestra cobardia, es de mal gusto. El heroismo nos repugna. Solo podemos tolerar a heroes como los de Celine, Kennedy Toole o Salinger. Nuestro amar, nuestro odiar, nuestro obrar y todo nuestro vivir se realiza moderadamente, de un modo medido, en voz baja, mediocre. Ya no nos atrevemos a las grandes empresas. Mas aun: Ya no tenemos idea de lo que pueda ser una gran empresa, no podemos ni siquiera pensarla o imaginarla. Nuestra entera cosmovision se reduce a nuestras estupideces y porquerias diarias sobre sueldos, chismes, television y alimento. Nos creemos superiores a las bestias, pero ya Leopardi nos demostro que, si aceptamos esos terminos eudaimonologicos, estamos entonces muy por debajo de ellos. Deberiamos abandonar esas ideas o bien volvernos cinicos.
¿Quién puede llamarse hoy dia un hombre, sin sentir que la condicion humana es algo demasiado mundano, demasiado castrado, casero y domesticado? ¿Quién puede sentir orgullo de su humanidad? Pero, ¡que digo! ¡Si somos ya demasiado pequeños para el orgullo! Este no hallaria, en nosotros, una puerta suficientemente alta para entrar.
Hubo un tiempo en que el hombre era tan alto y fornido, tan severo y terrible, tan profundo y osado, que construia Catedrales de enormes puertas y altisimas bovedas celestiales. ¿Tenemos aun algo que ver nosotros con aquellos constructores de piramides y creadores de dioses?

7 ene 2014

"Descripcion de una lucha" - Notas sobre la literatura de Franz Kafka

"Descripcion de una lucha" - Una mirada sobre la literatura de Franz Kafka

*Hay que tener en cuenta, para el analisis de toda obra, el hecho de que este o no finalizada. El adjetivo "inconclusa" , que puede ser aplicada no solo a las principales novelas de Kafka, sino tambien a su obra en conjunto, nos dice que en primera instancia no vamos a econtrarnos con una unidad cerrada, con comienzo y final medidados por un desarrollo escalonado y claro. La claridad conceptual no es de ningun modo una caracteristica de la literatura de Franz Kafka, siendo lo indefinido una de las cualidades de lo que se ha llamado "lo Kafkiano".
*Quizas sea demasiado pretencioso hablar de arquetipos dentro de la obra de Kafka. Siguiendo a Ernesto Sabato, creo que lo que un autor tiene son obsesiones. Esas obsesiones son las forjas favoritas en las que trabaja y con las que lucha el escritor, a las que odia pero tambien con las que se siente mas a gusto y en su elemento. Son estas obsesiones las que se manifiestan a lo largo de una obra, sea en caracteres, situaciones o escenarios recurrentes.
Acaso un buen escritor no sea otra cosa que un hombre que coloca en prosa o verso sus luchas; luchas que son precisamente contra estos enemigos intimos y personalisimos. Un gran escritor no es ni el gran estilista, ni el gran formalista, ni el gran alegorista, sino que es aquel que tiene algo real para decir.
¿Que se quiere decir aqui con algo-real? significa reconocerse (hallar identidad) como parte de cierta problematica. Tambien puede significar, espejadamente, un obstinado no querer reconocerse en cierta problematica. Es una toma de conciencia, una tma de posicion frente a uno mismo y ante el mundo.
Encontrar ese algo-real es identico a encontrar esa obesesion personal y unica. Es hallar dentro del propio alma la materia prima con la cual y a la cual trabajar, sea en forma de situaciones, personajes o acciones recurrentes. Nemesis, problema, obsesion, materia y estilo nacen y se desarrollan integralmente desde el espiritu del escritor, desde un mismo punto y al modo de una espiral multiple, van constituyendo la forma y la personalidad del escritor.
Un buen escritor es ante todo un gran instrospectivo, un buceador, un topo como el de "la madriguera", alguien que permanentemente instroyecta y busca dentro de si mismo la piedra de toque con la cual luego mirara y transformara el mundo. Ese mirar y ese transformar culminan siempre en las obras del escritor. Estas obras, publicadas en vida o postumamente (como es el caso de nuestro autor), los libros, cartas y borradores son, por decirlo de algun modo, la obra exoterica, un producto que es siempre el final de una cadena de pensamientos que puede ser tortuosa o espontanea. Este producto supone siempre un proceso anterior, proceso que es siempre hermetico y que ocurre en las profundidades del alma humana, que es siempre heracliteamente dinamico, constantemente en pugna, y del cual no llegamos nunca a conocer mas que la punta del iceberg, mas que los meros efectos en forma de cuentos, novelas o poemas, entidades siempre cristalizadas y como fotografias de estados de ese devenir espiritual del escritor, el cual siempre muta, cambia y se re - crea a si mismo.
El desarrollo del escritor es tambien su propia autodestruccion. El buen escritor es el artista dionisiaco de Nietzsche: Se destruye y se recrea a si mismo en sus ficciones y en sus juegos. Reconstruye sus lazos y su vida segun su creacion literaria. Se refunda a si mismo y, de este modo, refunda el mundo que lo rodea. En este sentido es creador. El movimiento es primero centripeto, luego centrifugo. El escritor, via sus obsesiones, se trabaja a si mismo, toma aire para zambullirse en su conciencia, conoce y reconoce universos enteros solo para rescatarlos, para traerlos a la luz de la palabra pensada primero, a la palabra dicha y escrita luego. Podemos ya admirar la valentia de Kafka, que nos narra, como bien dijo Borges, terribles pesadillas con un lenguaje lucido.
* La escritura no es en Kafka un fin, sino un medio por el cual llevar adelante la construccion de un sentido propio de la existencia. Este intento, esta lucha, este llevar adelante, este construir, es un proceso mas ontologico que literario: la operacion es existencial, creadora de sentido.
* encontramos entonces varios nucleos y obsesiones en las obras de Kafka:
  1) movimiento de ingreso: la novela o relato es una lucha por ingresar o re - ingresar en el absoluto o en el sentido existencial. Aqui este orden absoluto ejerce un movimiento repelente o evasivo. Es una torre inexpulgable. El Castillo, "ante la ley".
  2) movimiento de permanencia. En el proceso o el medico rural, por ejemplo. Aqui se intenta permanecer en un orden que se vuelve, por alguna razon, hostil o persecutor. El proceso es el mejor ejemplo. Los momentos 1 y 2 estan relacionados. Tambien la condena, como contraparte del proceso.
  3) Escape de un orden hostil. La metamorfosis, Josefina e informe para una academia. Generalmente Kafka recurre aqui a transformaciones animales.
4) Construccion y defensa de un orden propio: Un viejo manuscrito, america, una mujercita, la madriguera. Los puntos 3 y 4 estan relacionados. Entre 1-2 y 3-4 podemos ver una evolucion de Kafka, ya que son textos tardios en los que el protagonista es mas bien un costructor que un usuario del sistema en el que se mueve.
A) en los puntos 1) y 2), se trata de acceder o permanecer en el absoluto (al amparo de la ley, de la verdad, del padre). Lo que deviene en estas novelas es una búsqueda del protagonista por colocarse dentro de los parámetros y leyes del orden en que quiere entrar. Hay un camino que es parecido a la mistica. El sentido común esta ridiculizado
B) en los puntos 3) y 4) se trata no ya de la permanencia o regreso a un absoluto paternal o divino, sino una lucha por la construcción de un orden propio, de un sentido existencial que no es EL sentido en si, el sentido absoluto, sino un sentido propio que por eso quiebra el sentido común.

*accesorios

5) El laberinto. Los escenarios Kafkianos son siempre rizomas. Son imagenes del clarobsruro, de lo indefinido, de la impersonalidad. El ritmo Kafkiano, claro, esteril, parco, tortuoso. similar a la arquitectura de sus obras. Contribuye al laberinto.

6) Las mujeres. Releer el papel del Anima en Jung. Falsos mesias, falsos puentes. Vanos intentos por hallar en una mujer el sentido de la existencia o el puente hacia ese sentido. Leni en "el proceso", Frida en "El castillo". Nuevamente reconocemos aqui el valor de Kafka, que de ningun modo es un romantico. No hay salvacion en o por el amor o el sexo, sino mas bien perdicion, autoengaño, complacencia. En los cuentos de regresion animal, este componente es inexistente.

7) El padre. Tambien todos sus desdoblamientos: El portero, el juez, el capitan, el general, el patron, el jefe, y sobretodo "El tio". Arquetipos dominantes, representantes o defensores de la ley. "El guardian".


*Un escritor es un transformador. En primera instancia de si mismo, inmediatamente despues del mundo exterior. No es solo un introspectivo (aunque primeramente es esto mismo) sino tambien alguien que se compromete con su epoca y con el mundo que lo rodea. Como todo artista dionisico, no le basta con transformarse a si mismo: Quiere transformar el mundo. ¿no son acaso sus obras algo asi como proyectos, leyes y tentavias de una refundacion del mundo en tal o cual aspecto? La Republica de Platon fue solo un primer intento.

*Las obsesiones de un autor marcan su ritmo y, de un modo similar, es el mismo ritmo de su vida interna, de su fluir confluir de energias, como si de un mar tumultuoso se tratara, el que necesita de un acantilado firme sobre el cual trabajar, sobre el cual descargar furiosamente sus olas durante todos los dias de su vida de escritor. Encontrar ese yunque sobre el cual poder ser lo que ya se esta siendo de algun modo es identico a encontrar nuestros propios problemas capitales, nuestras obsesiones y enemigos internos. Interesantes parabolas para quien quiera tratar la escritura como terapia, como catarsis y, ¿por que no? como autodescubrimiento y recreacion de uno mismo. A veces hasta reinvencion.
*Si lo dicho tiene algun sentido, entonces no sera del todo superfluo el intentar ingresar dentro de la obra de Kafka preguntandose por las obsesiones que se reiteran en sus obras.
Estas mismas obras son, tal vez como en ningun otro autor, pantallazos o fotogramas de una lucha. Toda obra literaria, desde su desarrollo puramente intelectual(lo esoterico de toda obra), pasando por el arduo trabajo de escribirla, revisarla y publicarla, hasta incluso el acto mismo de leerla y releerla(lo exoterico y relacional de una obra), puede ser considerado como una lucha. Toda accion es una protesta contra el estado actual de la cosas. Actuar es escencialmente revolucionario. Toda accion es, aun en la perpetuacion del estado actual, un cambio. Profunda paradoja. Dicho esto, podemos afirmar que no hay, fuera de la obra de Kafka, una obra que pueda ser catalogada como la miniciosa y detallada descripcion de una lucha.  Esta lucha es, como veremos a continuacion, una lucha para avanzar en la creacion de un sentido existencial. Desde la necesidad de acceso y permanencia a un absoluto ya dado (ley, sentido comun, patria, padre, buenas constumbres, ser un buen ciudadano) al abandono de estos falsos lugares comunes (fracaso que se registra en el proceso, como el pecado mortal de la falta de una construccion propia) a la construcción y defensa de ese sentido propio, el cual llega a construirse, a través de relatos parciales (el de la torre de babel, la construcción de la murall china), solamente en “la construcción” (la madriguera). No obstante, la duda y la paranoia acerca de la seguridad del sentido no cesa ni siquiera en este relato, lamentablemente inconcluso.

*Cabe destacar esto: Los personajes de Kafka actuan. El estilo kafkiano es parco y seco. Sus paginas no rebosan de alegorias y pomposas figuras literarias, asi como tampoco de enormes odiseas descriptivas. Ni siquiera hallamos profundos monologos o enmascarados ensayos existencialistas, politicos o filosoficos. Incluso los dialogos son en su mayoria simples y reiterativos. Sus personajes suelen hablar y pensar lo menos posible cuando esas palabras y pensamientos no estan directamente orientadas a la accion. Toda la especulacion y el dialogo estan orientadas a las ventajas o desventajas de tal o cual accion. Los personajes de Kafka nunca estan en las nubes. Son estrictamente terrenales: Abogados, comerciantes, estudiantes, dependientes, medicos. Demos un paso mas y encontraremos a todos los seres antropomorficos o animales de su literatura. Vemos que estos no son, salvo exepciones como el Odradek (que no obstante esta compuesto de elementos muy comunes y cotidianos) seres fantasticos. En efecto, perros, lobos, chacales, ratones, gusanos, topos.
¿que hallamos entonces en las centenas de paginas que componen, por ejemplo, sus principales novelas y relatos, como "La metamorfosis", "El Castillo", "America" o "El proceso".
* ¿no son, en cierto modo, comedias las novelas de kafka? Los objetivos que sus personajes tienen son a menudo muy sencillos: Ser agrimensor de un castillo, llevar un insignificante proceso judicial, conseguir o conservar empleo, construir una vivienda, atender un paciente. Estos objetivos simples se magnifican hasta el infinito, se hacen imposibles. Los obstaculos surgen y se multiplican constantemente. Crecen, mutan, son inciertos, a veces puras sospechas y elucubraciones mas bien paranoicas. Los personajes del mundo kafka viven siempre dentro de un Rizoma, sea fisico o mental. Es por esto que el laberinto es uno de las obsesiones de nuestro autor. Sus personajes viven dentro de un ambito que nunca es claro. Viven, si bien no en la sombra, en el clarobscuro.
* Kafka comienza sus narraciones con el final o con el hecho definitivo (la madriguera, america, informe para una academia, metamorfosis) Esto prueba que sus relatos no son una progresion narrativa normal, sino mas bien la descripcion estricta y seca de una lucha. Lucha que como ya vimos, es un combate existencial , pues se lucha en la existencia como un artista lucha con una materia informe. En efecto, la realidad kafkiana es ante todo desordenada, cambiante, irregular, llena de aristas, de callejones sin salida, de desniveles y recovecos ridículos: Puertas tapiadas, largos pasillos, habitaciones vacias o atibosrradas de mobiliario y los mas diversos artículos hasta el techo, sobrepoblación que linda con el desierto.
*¿que logica siguen las historias de kafka? Es una no logica, una logica irracional, absurda. La logica de una pesadilla o de un sueño. Es esta falta de logica, lo desmesurado de las resistencias y obstaculos, y lo aparentemente cotidiano de los objetivos lo que le dan a las obras de Kafka un cariz tragicomico. No puede negarse que hay un componente tragico, helenicamente tragico. Los acontecimientos parecen ocurrir al modo de las tragedias de Sofocles: el heroe yerra donde no debe fallar, insiste cuando debe aguardar, aguarda cuando debe insistir. Se halla dentro de un rizoma burocratico, en escenarios incomodos, imposibles, absurdos y desesperantes. Sus obstáculos no son difíciles de superar: Son imposibles de superar, precisamente por su simplicidad. Una maleta que se pierde en la habitación contigua no vuelve a aparecer jamás, queda completamente fuera del alcanze: Cometida la falta, transgrecion, hybris o torpeza, el universo entero conspira (parece conspirar, pues no hay noticia clara tampoco de esta conspiración mas que por especulaciones del afectado) para alejar cada vez mas al protagonista de la solución, aparentemente muy simple.
¿Por qué sucede esto? Hay cierta malignidad en Kafka por desorientarnos. La lógica y el sentido común son abolidos a cada paso. El laberinto no es ni circular ni cuadriculado: Es un rizoma. Se modifica continuamente, cambia con el mero hecho de recorrerlo. No es un laberinto cerrado, sino una interconexión de infinitos laberintos. ¿no es acaso esta la estructura de las tres grandes novelas de Kafka? El desarrollo mismo de las novelas es un mero transcurrir de laberinto en laberinto, sumado con periodos de indolencia o paralisis, producto de la especulación paranoica o el decaimiento vital del personaje.
La lógica de la experiencia o sentido común se destruye a si mismo en su exageración burocratica o judicial. La burocracia parece ser la gran broma de Kafka: Una gran risotada al deber y a la legalidad, al imperativo categorico. Kafka es el enemigo mortal de Kant. Las maquinas kafkianas, (sea el tribunal en “el proceso”, sea la organización de los señores de “El castillo”, sea la organización del Barco en “America” o la organización penal de la colonia penitenciaria) son absurdas exageraciones y magnificaciones de los aparatos legales, eclesiásticos y burocraticos.

Anexo: Notas sobre "el proceso"
¿Qué es el proceso? A un nivel judicial, una serie de acciones investigativas, una búsqueda de justicia. Justicia, lo justo. Pero esto es una metáfora del proceso ontológico, el cual se desarrolla a través de una realidad azarosa, grotesca, opresiva y desordenada, sin un orden aparente, representada en los tribunales y sus dependencias. ¿no es acaso la angustia psicológica producida por un asedio judicial análogo al a angustia existencial que sentimos cuando la existencia se nos aparece como un problema, como un oscuro signo de interrogación?
El proceso es una realidad completa que ya ocurre totalmente desde el comienzo. Por eso el tribunal es inflexible, por eso no hay absoluciones ni inocencias. La unica inocencia posible es la ignorancia total acerca de la causa del proceso, lo cual constituye la falta misma y la razon para que el proceso como tal se origine.

Anexo 2: Notas sobre "America"

America – Notas y Resumen.

 * ¿Cual es el quid, el problema que trata? ¿supervivencia? El comienzo de la novela es el final o el tema mismo: Karl Rossman es expulsado de su entorno, de su hogar, patria, educación, familia, idioma y religión. Si este  seno constituia el absoluto, entonces el es expulsado de este absoluto. ¿Por qué es expulsado? Por cometer una falta. El protagonista transgrede, “se deja seducir”. El motivo, a primera vista, es exagerado y delirante: Una sirvienta. La mujer ejecuta aquí el papel de Eva. En efecto, la sirvienta es solo una seductora, tal vez con alguna oscura intencion. Busca secretos. No obstante, desde la perspectiva de Kafka, Karl parece no tener culpa alguna de su pecado. Tal vez podria culparselo de indolencia, de falta de carácter ante los acontecimientos que lo atropellan. Este es su principal defecto a lo largo de los capitulos de America.
Karl  transgredí la Ley. ¿Qué ley? La ley de la casa, de las buenas costumbres, del honor. Mas importante aun: la ley del padre. Del mismo modo transgredera luego la ley del tio, que es un espejo de la ley paterna y como una esperanza de retorno al viejo orden o absoluto.
* ¿en que transcurre la novela? ¿Qué deviene? ¿se busca acaso el retorno a ese orden? No. Mas bien se busca el acceso a un orden nuevo. No ya la aceptación en el orden antiguo, sino mas bien la construccion, la edificación de un orden nuevo, propio, lejos de ese primer orden. Es el caso identico al de “la madriguera”.
* Es muy importante el hecho de que esta novela no es tal. No tiene ni el orden ni el sentido unitario de una novela. Nunca hay que olvidarse que
A) Kafka no termino esta obra, y por lo tanto no sabemos que correciones, cambios o eliminaciones hubiera realizado. Tal vez algunos capitulos son pilotos, tal vez la novela misma es un mero piloto, una mera prueba, una escultura aun no finalizada, un proceso.
B) El orden de los capitulos es mas o menos coherente hasta el titulado “la mudanza de Brunilda”. Sospechamos que de aquí en adelante y hasta el teatro de Oklahoma, faltan varios capitulos. El sentido, el hilo, se pierde totalmente. Hay una maduracion de Karl que nos perdemos por completo. No hay que olvidar la mano de Max Brod.
* Por lo anterior, es imposible un analisis de esta novela, y mas bien debemos contentarnos con un analisis de una suma de textos que tienen una aspiracion de unidad, y no una unidad. Aquí lo que tenemos es una unidad pros hen, y no una unidad semántica de genero.
* Rossman queria ser Ingeniero. “Constructor”. No peon, no albañil, no empleado, no esclavo, sino creador de su propia casa, de su propio hogar, de su propio ambito. Es este, si lo hay, el tema central de la novela. Es posible pensar este hogar (“lo propio”) como un absoluto existencial, como la respuesta mistica a la incesante multiplicidad finita de un absurdo mundo de objetos, como la trascendencia en un mundo burocractico, nihilista e industrial. Son todas posibles lecturas de la obra de Kafka. No obstante, es la naturaleza de esta obra sobrevivir a todas estas interpretaciones, y eso es prueba de que es algo mas que ellas, las supera, las sobrevive. Como el Castillo, ignora toda tentativa de acceso.
* ¿Qué es america? Un orden ajeno, nuevo, hostil. Pero tambien la posibilidad de la creación. La posibilidad de la conquista, del tan ansiado lugar propio, del centro. ¿Qué busca Rossman? Volver a sentirse en casa. Un regreso que no es regreso sino progresión. La novela transcurre en escenarios laberinticos, en verdaderos rizomas o escenarios pesadillescos, atibosrrados de cosas, personas y movimientos absurdos.
* Barco – Casa/Fabrica del tio – Casa/Capilla de Pollunder – Hotel occidental – Casa de Brunilda – Teatro de Oklahoma. Son todos ordenes que de algun modo hacen prisionero a Karl. Son siempre laberintos o rizomas que tienen una ley propia, por absurda y grotesca que esta sea. Karl debe siempre subsumirse religiosa y totalmente a la ley del ambito en que quiere ingresar, tal como en el Castillo o en el Proceso, tenemos una tension entre el escape y la libertad. Libertad no como una completa libertad de accion y de movimiento, sino libertad como una subsuncion total a la necesidad de la ley. Libre es quien esta amparado por la ley. Quien no, esta procesado, es decir, ya no es libre. No obstante, la libertad no parece ser lo mas importante, sino el escape, una salida. “Informe para una academia”, “un viejo manuscrito”, “el proceso”, son excelentes ejemplos de ello.
*Se trata de construir un orden propio, lejos del ancestral, paternal, de la patria. El tio es una repreentacion de esos valores, una vuelta a casa. Es por eso que Karl transgrede nuevamente casi inocentemente. Busca un escape. Al modo de Edipo, busca involuntariamente la peripecia. En dicha busqueda, comete hybris. La visita a la finca irrumpe en el orden del tio. Es una ruptura con la ley de este. En Kafka, los pequeños pecados, las inocentadas o pequeños descuidos adquieren proporciones desmesuradas y tienen consecuencias tan grotescamente enormes que nos resultan ridiculas. La Tragedia Kafkiana es tan desproporcionada en cuanto a la relacion causa – efecto o motivo – resultado que no podemos sacudirnos de encima el absurdo. Es Tragicomico.
* ¿acaso Klara Pollunder no es nuevamente una sirena? La mujer representa siempre un fuego fatuo, una ilusion o quimera en el acceso al absoluto. Son seres peligrosos, verdaderas circe.

* Ante el mas minino incumplimiento, como en un sueño, el orden o contexto que nos rodea se vuelve inesperadamente hostil. Karl parece estar siempre en un ambito hostil, a punto de caer en una trampa. La paranoia kafkiana es como un aire pesado, como una lenta serpiente. Cada orden posee un aura alienante que le impide a Karl volverse el ingeniero que desea, es decir, construir su orden, sentirse en casa.

Anexo 3: Notas complementarias.

Sobre America:

*¿supervivencia? El comienzo podria ser la expulsion del absoluto, de lo propio, de la "patria". Tambien  de la ley Paterna. Es todo un universo de reglas ancestrales, familiares e institucionales de las cuales es arrojado por una falta de la que no parece ser culpable. ¿se busca acaso el retorno? Es el sentido analogo al de las otras dos novelas De Kafka? O Acaso aqui hemos dado un paso adelante y ya no se busca el ingreso a un orden ya establecido, paternal, ley o refugio. No se buscaria ya el perdon o el retorno a la sociedad, sino la construccion de un orden propio. ¿que queria ser Karl Rossman? Arquitecto. Queria ser diseñador, constructor de su orden. ¿tiene esto alguna relacion con el texto mas tardio de Kakfa, "la madriguera" o "la construccion"?
* Laberintos: Barco - Casa o fabrica del tio - Casa del señor Pollunder - Hotel el occidental - Casa de Brunilda - Gran Teatro de Oklahoma. En todos se respira una gran atosfera de inseguridad y desorden, de desconcierto, con personajes al parecer no muy poco fiables que, ante la menor transgrecion, incluso ante una que no lo parece en primer termino, pueden volverse terriblemente hostiles. El ambiente es aqui tambien siempre refractario, burocratico, despectivo. La novela misma es una progresion de estos ordenes caoticos y hostiles, que empieza con la expulsion del orden paterno. Se ve arrojado a un mundo nuevo y lejano, del cual no conoce las leyes y las usanzas, tal como en proceso y castillo, pero aqui quiere ser constructor, se denota cierta independencia y sobre todo, cierta superacion de los elementos femeninos, con los que "lucha" (recordar a Klara) en vez de transar.
El tio es, como en el proceso, succedaneo de la figura paterna, siempre ausente. Es un industrial, tal vez el modelo de constructor a imitar, el ejemplo y garante de la posibilidad de ser constructor aun siendo un extranjero. Las figuras paternas ofrecen siempre proteccion y un cierto poder, pero a cambio de la libertad y de una constante sumision (El abogado en el proceso, por ejemplo, el tio caprichoso, igual que este "hombre de principios") No ofrecen una salida propia y por eso tanto K como Karl eligen de un modo u otro salir de bajo su ala.
* Transgrecion significa expulsion idenfinida y vaga, se presume que total. Recordar en relacion a esto las opciones de Titorelli.
las causas de la transgrecion en cada caso:
De Europa, la seduccion de la sirvienta.
De Nueva York y el orden del tio, la invitacion de pollunder, la cual tuvo como factor desisivo a Klara.
Del Hotel, Dejar su puesto.
Ante la minima falla o incumplimiento, el orden que cobija a Karl se vuelve hostil. Cada orden posee uno o varios elementos alienantes que le impiden a Karl convertirse en "constructor" de su propio orden, de su propia ley, "sentirse en casa"

Sobre "el proceso"

P125: "la ley no permitia una defensa, solo la toleraba"
P156 - 160: No se puede disuadir al tribunal de la culpabilidad del a cusado. El tribunal es inconmovible. En cuanto a la ley, a un nivel trascendente, el proceso es del todo inalterable. No se puede influir sobre el proceso, sino en las personas en cuanto individuos humanos. No es posible la absolucion real(solo posible por la gracia o la muerte), sino solo la aparente (auto engaño) o la prorroga indefinida (vivir con ello a pesar de todo)
P161: Las resoluciones del tribunal son secretos. Todo ocurre en un plano fuera de escena
* Los ambitos bajos y ofensivos en Kafka, la "cabeza gacha" de deleuza Guattari.
* K y su trabajo de banquero. El proceso es importante. ¿porque es un gerente de banco? El surmenaje y la distraccion, ¿son consecuencia del proceso o sintomas - causas del mismo? ¿ son acaso lo mismo? El proceso no es acaso el devenir de un nihilismo, de una falta de sentido que antes se tapaba con el trabajo y las amantes? ¿no es algo como la angst?
* El abogado es un retorno al lugar comun, es un retorno al sentido comun, un poner la responsabilidad en manos de otro, un "no defenderse", un no querer preocuparse o ocuparse del proceso, es decir, del problema de plantear, hallar o construir un sentido propio para la existencia. Es delegar la responsabilidad en alguien mas, rendirse a un dogma, a un intercesor, cierto tipo de chaman o sacerdote o estafador supuestamente mas apto que nosotros para interceder a la ley.  Se delega el problema de la legalidad de la verdad, el sentido de la vida devenido proceso exterminador de sentido.

18 dic 2013

Circulo

Un circulo: La muerte es la quietud. La quietud es el aburrimiento. El aburrimiento es la rutina. La rutina es la constancia. La constancia es la estupidez. La estupidez es el temor. El temor es la conformidad. La conformidad es la muerte.

Alegoria del ritmo

Siempre estuve obsesionado con el tema del ritmo. La vida es, fundamentalmente, musica.  Un problema largo y aun latente, que me arroja a todo tipo de contradicciones y estados animicos indeseables es el combate ritmico entre la rutina y la casualidad. Creo que ambos tienen un efecto determinante y estructurador sobre el cerebro humano. Los cerebros piensan al ritmo del cuerpo en el que estan, y por eso basta un dolor de estomago o un dedo hinchado para que el proceso opere a un ritmo diferente, y se formen entonces cadenas de ideas completamente nuevas.
Esto no es nada raro, pues a menos que uno sea un genio (no es mi caso) el cerebro suele estar dominado por un principio de economia, por un ahorro energetico que lo lleva a usar las ideas de una primera experiencia cuando la estamos viviendo por segunda vez. Este principio de economia o de simplicidad es el factor clave en la tendencia mecanizante que adquiere el cerebro humano, y que es correctamente denominado como "rutina". Claro esta que esta rutina no existe de modo alguno en el mundo exterior, en "la naturaleza", por decirlo de algun modo, sino que existe, como una pista de audio o un manuscrito, grabado a fuerza neuronal, a puros surcos nerviosos o  oscuras y adictivas relaciones neuronales, dentro del espiritu humano. Una buena palabra para describirlo seria "inercia". En efecto, al igual que los cuerpos fisicos, nuestro espiritu tiende a resistirse a todo cambio de direccion o ritmo, y de ahi que sea tan dificil y casi imposible no tener un ritmo uniforme y rutinario en nuestra manera de conducirnos. Incluso los psicologos (toda una manga de canallas) pretenden hacernos creer que es de estas rutinas, respuestas y cadenas de pensamiento programadas (precocinadas) es de donde nace toda salud psiquica y unidad de la conciencia, toda nocion de "yo", "persona" o "individuo". Nada mas lejos de la verdad. Es justamente lo inesperado, lo inusual, aquello que provoca la risa. ¿y no es acaso la risa el combustible mismo de la felicidad? ¿como es posible que alguie sea feliz si no se rie, al menos, una vez por hora? Hay que desconfiar siempre de todos esos defensores de la felicidad que no obstante nos ofrecen, como maximo, una timida sonrisita adornada de mil seguridades. El hombre feliz es un paladin de la risa. Y ojo, no de la risa forzada o timida, sino de la risa verdadera, genuina, no forzada. ¿Como es posible que surja esta risa cuando uno vive comodamente adormilado en las dos o tres rutinas que llama su vida? Todo eso de la rutina y la infelicidad es culpa de un ritmo inadecuado para la vida, de un ritmo que termina reduciendo el cerebro a un mecanismo de relojeria carente de toda chispa, de toda originalidad y, finalmente y como no puede ser de otro modo, de toda felicidad.
Imaginense ustedes, hablando de ritmo, una pista de baile. La pista de baile estaria hecha de concreto o de asfalto, y no tendria nada de particular. En esa pista de baile, la cual abarca hasta donde llega la vista, sin paredes o columnnas que la entorpezcan, se baila siempre la misma musica o, mejor dicho, el mismo sonido. Si uno mirara hacia arriba, podria ver, como si fuese una catedral gotica, un techo abovedado en clave, del cual brota uniformemente una luz tenue y palida. Esto es lo unico que logra verse en cualquier direccion. La pista y la boveda son, naturalmente, infinitas. La musica no sale de ningun parlante. No hay al parecer equipo o punto alguno del cual pueda asegurarse que la musica emana. Se la escuche uniformemente en todos lados, del mismo modo en cualquier sitio especifico. Dentro de esa pista hay, como es comun, hombres y mujeres. Los hombres visten todos de saco sport, y las mujeres de traje sastre. Todas llevan el pelo discretamente atado. Tanto los hombres como las mujeres bailan como automatas el ritmo monocorde que suena en la pista de baile infinita. No hay comunicacion entre ellos, pues son perfectos automatas. No hay, salvo por particularidades de cara, peso y estatura, distintivo alguno entre los miles de millones de hombres y mujeres que estan en la pista. Todos realizan al unisono y constantemente, cual agujas de un mismo reloj, el mismo paso de baile, que consta en dar dos saltos adelante y uno atras, para dar luego dos saltos atras y uno adelante. Este paso se repite una y otra vez, de modo que al finalizar cada paso, todo recomienza exactamente (milimetricamente igual). Con el paso del tiempo, el tiempo se aniquila a si mismo en cuanto a ser conciencia del movimiento. La conciencia misma se morderia aqui la cola, y sin conciencia del tiempo no puede haber tiempo ni tampoco movimiento. La rutina se parece muchisimo a la inmovilidad, en cuanto a actividad neuronal se refiere. Un articulo habia demostrado que, en cuanto a actividad neuronal se refiere, y segun precisas mediciones, es lo mismo para el cerebro mirar la television que mirar una pared en blanco. Este resultado es suficiente para que cualquier mente despierta se ponga a reflexionar acerca de la realidad mental en la que nos coloca nuestra rutina. No me extrañaria que no dentro de mucho se descubra que el viaje en auto o colectivo (siempre por la misma ruta, a la misma velocidad, doblando en las mismas esquinas, viendo los mismos negocios) que realizamos para ir y volver del trabajo nos coloque en un estado mental analogo al de chuparnos un dedo o sacarnos un moco de la nariz. Hacer colas, llenar formularios y realizar tramites seria entonces lo mismo que silbar. Aunque esto es quizas demasiado decir, pues actividades supuestamente simples como silbar, soñar o hurgar en los bolsillos de una campera requieren un grado de creatividad tan alto que es casi inconciente, por lo que toda actividad rutinaria seria una actividad casi fisiologica, es decir, que termina realizandose casi sin intervencion del cerebro, mecanicamente.
La diferencia entre un ser humano y un miserable automata es una diferencia de ritmo. El ritmo de un ser humano es inconstante, va a los saltos, se acelera y desacelera, es libre, improvisado, rebelde, progresivo, casi como el jazz. El ritmo de los genios tiene un cariz constructivo y arquitectonico, aspira a las grandes obras y a las sintesis monumentales. Ellos van mas para el lado de la musica clasica, las grandes sinfonias del periodo barroco y las operas wagnerianas. Cosas asi hacen que uno se ponga a pensar sobre absolutamente todo lo que puede influir en el propio ritmo, desde la musica que escucha hasta las cuadras por las que camina, los bares en los que se entra y las personas con las que se comparte esos bares, los colectivos, las charlas, las paredes y la cama.

13 dic 2013

Conversacion con una Señora

El cajero escupio su pedacito de papel obligatorio, y luego de transformarlo en un hermoso bollito, lo arroje con desprecio en el cesto ya rebasajo de otros papelitos y bollitos similares. Es increible lo sucios que son los cajeros automaticos: son lo mas parecido a un baño publico. Debe ser precisamente por ser publicos que adquieren ese estado caotico, con un piso lleno de tierra y un aura postindustrial de total abandono de vida animal y vegetal.
Siempre trato de que mis incursiones en los cajeros automaticos sean lo mas rapidas posibles. Estar encerrado en esa pecera es realmente insoportable. En verano es un verdadero sauna, y en invierno una gelida tundra. Detesto ademas las largas colas de moribundos economicos que se forman en las siempre incomodas escaleras. ¿Como es que hay gente que se pasa cinco o seis minutos delante de la pantallita? Intolerable, verdaderos maleducados o simples viciosos. No señor. Lo mio son verdaderas incursiones vikingas a base de pasar tarjetas y marcar codigos. Creo fervientemente que los bancos deberian proporcionar una cajita de guantes de latex a la hora de usar las pantallas tactiles. En efecto, ¿quien sabe que tipo de degenerado, sucio o avaro abogado ha estado antes pidiendo resumenes de cuenta?
Lo que les cuento succedio el otro dia. No se que dia era, pero era un hermoso y radiante dia de sol, lo se porque eso me puso de buen humor y decidi entonces, como siempre que me pongo de buen humor, salir a caminar. Las cosas horribles son como las hermosas: siempre succeden asi, en medio de una caminata aleatoria, dentro de algun parque o en la periferia de los cafes viejos y casi deshabitados. Por eso me extraño mucho que a la salida de un cajero, ¡precisamente de un cajero!, hubiese una peculiar señora baldeando (manguereando en realidad) la vereda. Eso es raro por dos motivos. Primeramente, la periferia de los cajeros suele estar caracterizada por la total falta de actividad humana, incluyendo señoras y demas vetustes de la tercera edad. Aunque si uno lo piensa con detenimiento, los viejos son los seres mas decrepitos dentro de la escala humana. Nadie esta, como ellos, tan cerca de la muerte (la gran mayoria  no vale gran cosa, pues estan ya muertos o medio muertos desde hace mucho, y hay que agradecerle a la inercia y a los centros de jubilados y demas horrorosas mutuales por la existencia de la tercera edad) y de cosas peores como el Alzeimer o los pañales para adultos. Creo que solo un anciano toleraria la cercania constante con un cajero automatico. Es sabido ademas que los viejos son, casi sin exepcion, maniaticos de la limpieza. Mi idea sobre esta mania es mas bien freudiana. Tras una vida entera de canalladas, pifies, hijodeputeadas y cobardias, estos infelices (como casi todo el genero humano) sienten, al modo de Dorian Grey, que su alma es algo menos que un tacho de basura. Claro que a esta edad no estan capacitados para comprender esta simple verdad, y tampoco estarian dispuestos a hacerlo (debido a otro incurable mal de la humanidad pero sobre todo de la vejez: la terquedad). Su psique irritada por la television y confundida por la extraña manera de vestir y de actuar de "la juventud" (gran nemesis de la gerontidad) proyecta la porqueria de toda una vida en una insoportable obsesion contra el polvo y los manteles arrugados. Si esta obsesion por la limpieza fuese otra cosa y no eso, es decir, una absurda locura manitatica digna de un asilo, no se comprenderia como es que uno puede ver viejas y viejos barriendo la vereda a casi cualquier hora y en la situaciones mas discimiles e inapropiadas para hacerlo, como en visperas de una tormenta o en una tormenta misma. La segunda razon era el horario. No estoy exactamente seguro sobre este, pero era innegablemente el lapso caotico que se halla entre las doce del mediodia y la una de la tarde. Esa hora es, aun en una zona no comercial (pero si plagada de colegio y emprendimientos pequeños) sin duda de las mas caoticas del dia, en lo que a transito y peatoneidad (o ismo) se refiere. En esa oscura ventana espacio - temporal, hasta el mas agradable de los barrios se transforma en una peligrosa selva plagada de todo tipo de depredadores:  los nenes y nenas que salen o entran de jardines y escelas primarias, seres caoticos y chillones, sucios y alborotadores faunos que se arremolinan, todo guardapolvo y mochila, en verdaderas turbas y pandillas, capaces de tumbar hasta a un luchador profesional. Tambien estan las susodichas "madres" (un epiteto demasiado homerico para aplicar a esas bestias rinoceronticas) de aquellos "nenes", verdaderas arpias, siempre apuradas y de un tragicomico malhumor. Otro elemento inolvidable de esta hora pico son las infames hordas de obreros, mecanicos, ofinicistas, abogados despreciables y todo el ramo de esclavos administrativos y comerciales, seres todos hambrientos y fantasmales, verdaderas pesadillas vivientes salidas de la peor imaginacion fordiana - Taylorista o de alguna secta budista. La ciudad misma se vuelve entonces una inmensa competencia, de caracter darwiniano, por la supervivencia del mas apto. Comida y transito son los dos objetivos mas buscados. Claro esta que tambien se busca la oportunidad para la venganza (contra un particular o sencillamente contra el universo entero), para la superioridad fisica o moral, pero esto es secundario y sospecho que en la mayoria de los casos, inconciente. Es claro entonces que, siendo los viejos casi en su totalidad misantropos y hermitaños, evitan por todos los medios salir a la calle en las horas pico. Sospecho que esto ultimo es una inteligentisima mecanismo de supervivencia, a la vez que una muestra de lo que tal vez se el unico rasgo de buen gusto de los viejos: su exlcusion social. No es necesario dar muchas explicaciones para entender que luego de una vida de intentar kafkianamente ingresar o mantenerse dentro de una sociedad violenta y sin sentido, estos pseudocadaveres obtienen, ademas de una miserable suma (sin duda un ultimo detalle cinico - ironico de la sociedad que ahora odian) una sabiduria silenica que los hace apartarse, muy acertadamente creo yo, de toda preocupacion social. Es mas, es gracias a este instinto basico (si bien tristemente adquirido demasiado tarde) que se vuelven hermitaños y esquivos a los grandes grupos de personas, verdaderos agorafobicos.
Contra toda las contras entonces, esta anciana se hallaba baldeando la vereda en una vereda que quedaba al lado de un cajero automatico y sobre una avenida. Al pasar junto a ella, levanto la vista. Ella me vio y yo la vi, pero creo que ella ademas supo (o tal vez imagino, asi de paranoica esta la gente hoy) que yo la venia observando (maravillado) desde antes.
- Buenos dias, señora - Le dije alegremente.La señora llevaba un vestido blanco, floreado con ceibos. Era, naturalmente, de baja estatura, y un poco pachoncha (es decir, petacona). La señora tal vez no me oyo, o quizas, en su tarea de mojar tozuda y maquinalmente una baldoza completamente limpia, prefirio ignorar mi saludo. Segui caminando algo de un metro. ¿Porque me habia ignorado la señora? Las razones podian ser muchas y compuestas: Sordera, desinteres, desprecio por la juventud o genero humano en general, desprecio por los hombres, desprecio por la gente que entra a los bancos (este lo comparto), mutismo, mala educacion, falta de atencion o pobre tiempo de respuesta, meditacion metafisica, misantropia, respeto a la ley o a las buenas costumbres o a Dios. Me detuve y sopese mi estado general: Hermoso dia de sol, tiempo por delante, innegable buen estado de animo, fruto de una exelente noche y de un fresco desayuno compuesto de seriales con leche. Era la oportunidad perfecta para iniciar un dialogo con quien de todos modos era ya un ejemplar interesante. Me di vuelta y me acerque nuevamente a la vieja.
- Señora - Exclamente con un poco mas de tono - ¡buenos dias! . - La anciana esta vez levanto la vista y me miro, entre hosca y extrañada.
- Buen dia... - dijo parcamente.
- ¿como le va? Acabo de pasar recien y ya la habia saludado. ¿no me oyo? - Mi tono sonaba, para mi deleite, sospechosamente amigable.
- ¿Que quiere? - Pregunto la señora, seguramente recelosa por la simpatia (sospecho no muy frecuente) de un desconocido.
- Nada. Simplemente me dieron ganas de saludarla. Hace un lindo dia de sol, ¿no le parece?
- Hum - dijo la señora - Si, bastante calor.- dicho esto, volvio a bajar la mirada y continuo mojando indiscriminadamente las baldosas. Era un desperdicio de agua imperdonable. Las naciones unidas y demas organizaciones inutiles deberian, ya que dilapidan dia a dia cuantiosas fortunas donadas por los ineptos y cobradas a los paises en forma de impuestos encubiertos, tener un protocolo de accion contra las señoras, los lavadores de coches y perros, y todo aquel que desperdiciase el agua de formas poco creativas. Observando con detenimiento a la señora, no parecia en definitiva tan interesante como me imagine en un principio. Estaba bastante encorvada, y con la manera de mirar para abajo y de costado, parecia una mezcla de topo chicato y cafetera destartalada. Pero tal vez no debia dejarme engañar por las apariencias, tal vez fuese una Socrates urbana. Tal vez, con esa indiferencia estoica, me estaba probando.
- ¿Siempre se le da por baldear la vereda a esta hora? - pregunte como al descuido, mientras fingia admirar un Rosal en el jardin aledaño. La anciana, que sin dudas esperaba que me marchase de un momento a otro, aparto la manguera a un lado, y me miro entonces despacio, larga y desconfiadamente, como quien esta resolviendo un acertijo.
- ¿Usted quien es? - su voz dejaba translucir un resentimiento de animal acorralado. Yo me divertia enormemente. - ¿Quien es, eh? Nunca lo vi por el barrio.
- Mi nombre es Federico, Federico Splaglitti - Menti - Vivo varias cuadras mas arriba. - Los ojitos de la vieja, dos miserables pasas de uva, brillaban con desconfianza.
- Mentira - dijo. - yo nunca lo habia visto antes por aqui. ¿Que le importa a usted cuando riego o cuando estoy aqui?
- No es que me interese especialmente - respondi - fue solo una pregunta casual, si bien con cierto interes por sus habitos.
- Que le importa, metase en sus cosas. - el tono era nuevamente hosco. La vieja estaba en esa casa sola, era obvio. La avaricia o la inseguridad cosmica en la que se hallan tantas personas en la ciudad hace que la gente sea ridiculamente paranoica.
- Bueno, pues sepa que no le voy a decir nada. Ahora mandese a mudar.- dijo la señora, al tiempo que comenzaba a rociar furiosamente el cordon de la vereda, peligrosamente cerca de donde yo estaba. Si mi objetivo era mantenerme seco, seguir incomodando a la señora era de un riesgo enorme. No obstante, el dia era (creo que ya lo dije) hermosamente soleado, y me parecio que la situacion bien valia el riesgo. La señora no solo era extraña: era una maravilla neurotica de la beligerancia y la paranoia. Seres asi - pense - solo deben hallarse en uno de cada cien en el mundo real, exeptuando los loqueros, claro esta, puesto que los loqueros y casas "de rehabilitacion" son sin duda los oasis y tesoros de nuestra ciudad, lugares que acumulan, tal vez en un espacio de 20 metros cuadrados, a toda una tropilla de los seres mas inusuales y creativos que puede hallarse. Si bien es una crueldad encerrar a estos seres misticos e incomprendidos, puesto que, salvo a los enfermeros (brutos cavernicolas sin un apice de sprit) y psiquiatras (pervesos y oscuros degenerados con licencia para administrar todo tipo de psicofarmacos) se priva al resto de la humandidad de aprender de ellos. Yo tenia a una demente (tal vez una psicotica o una neurotica senil incurable) ante mis propias narices. Realmente estaba siendo un dia esplendido, pletorico de posibilidades.
- No me gusta mandarme ni tampoco mandar, señora. Lo mio es la irreverencia, la desobediencia, incluso hasta la indolencia. Jamas la impaciencia - declame en un tono felizmente poetico. Siempre me gusto mi innata capacidad de improvisacion, de una belleza casi inconciente, a la hora de realizar frases pomposas que muchas veces terminaban el rima. A la señora, no obstante, no le parecio divertido o ingenioso, pues practicamente se puso a graznar como una cotorra o un loro.
- ¿no le dije que se valla? ¡vayase, vago! ¿que quiere, molestando a una jubilada? ¡sinverguenza! Vallase, vallase o llamo a la policia. - Genial, indeciblemente hermoso, casi absurdo. Me senti dentro de un sainete criollo. Mire hacia los costados y, seguro de la total ausencia de gente (cosa rara a esa hora), realize un imperceptible guiño hacia un publico imaginario. Habia que actuar bien, pues habia gente en la Tertulia e incluso en el paraiso de a pie.
- Señora, no se ponga asi. Yo simplemente queria saludar y cruzar unas palabras con una persona tan interesante como usted.
- Callese - dijo rabiosamente la señora - no se crea que me va a tomar por estupida. Siempre empiezan asi y cuando una se descuida le roban una planta de geranios o le pegan a una un golpe y se meten a la cocina a llevarse las cosas. - Tuve que reprimir una carcajada.
- Señora, lamento decirle que las plantas de geranio han sufrido un importante deterioro economico en las ultimas decada. Hoy dia ya no son una inversion segura -. La señora me miro extrañada. Realmente le habia afectado la noticia de los geranios. Dios sabra, si es que lo sabe, el juicio de valor de aquel esperpento.
- Callese la boca, degenerado - me dijo furiosa - Usted lo que quiere es robarme. Quiere los geranios y el malvon del patio, no crea que no me doy cuenta.
- Señora, no creo que pueda convencerla en este punto, asi que digamos que sus geranios son extremadamente valiosos.
- ¡ja! ¡ahi esta! - Exclamo la anciana psicotica, llena de indignacion, pero tambien de felicidad - ¡y lo reconoce tan campante!
- No me malinterprete. Yo no tengo interes en llevarme sus geranios. ¿que haria con ellos, de todos modos?-. Creo que fue algo cruel de mi parte introducir todo el ambito de los fines y las causas en aquella discusion. Estoy seguro que pese a su obtuso entendimiento,  aquel costal de piel y huesos pudo notar mi falta de sentido estico - dialectico, pues al al instante dijo secamente: - Vayase. Vayase o ya mismo llamo a la policia-.
La situacion se estaba tornando ridiculamente insostenible. La anciana habia dejado de baldear y me miraba entre furiosa e incredula. Era evidente que de un momento a otro podia reaccionar del modo mas violento e inusitado. Pense en posibles reacciones: mojarme con la manguera. Ponerse a gritar barbaridades (como el tero), azotarme con la manguera, que peligrosamente tenia un pico rociador de metal. La ultima opcion era que realmente se encerrase en su casa y llamase a la policia. Cualquiera de todas ellas echaria por tierra la impagable diversion de aquel dialogo surrealista, y me devolveria de un modo brusco a las conocidos y demarcados senderos de la rutina. Senti que tenia que hacer algo por intentar salvar mi vision magica del mundo, y me decidi entonces a intentar algo desconcertante y arriesgado.
- Señora - dije amigablemente - ¿usted cree que yo quiero robarle?-. La pregunta era retorica, y en el instante en que comenzaba a decir algo, la interrumpi: - Nada hay mas lejos de la verdad, e incluso es ridiculo que usted piense asi de mi, por mas que sea un desconocido algo pregunton. Es mas, recien acabo de salir del banco. Vea usted - dije, y abriendo mi billetera, saque un fajo con diez billetes de cien pesos. Mostrandole el fajo extendido en abanico, como un vanidoso jugador de poker un un anuncio del casino de Palermo, le dije: - ¿Ve? yo tengo bastante dinero, lo suficiente para cubrir mis necesidades basicas, e incluso para cubrir las complejas excentricidades. ¿Usted cree que yo quiero robarle? Todo lo contrario: Agarre un billete.
Era demasiado. Mi ostentacion, terriblemente insegura a los ojos de una anciana paranoica que seguramente deberia esconder sus billetes uno a uno en todos los cajones y tarros de mermelada vacios de la casa, sumada a mi absurda generosidad (mas bien un altruismo idiota, pues realmente podria aceptar el dinero, y esos eran mis ultimos mil pesos) seguramente estaban detonando la cosmovision de la anciana. Sentia las explosiones y contradicciones insuperables que se producian dentro de la cafetera, que visiblemente levantaba temperatura. Las manos como garras apretaban la mangera como si estrangularan una serpiente de cascabel, y los ojos refulgian como dos teas.
- Con confianza, agarre uno o dos, los que quiera - insisti. El abanico de billetes se mantenia inmovil frente al rostro azorado de la anciana. Tal vez fuese mi imaginacion, pero me parecio ver que le temblaba lentamente la mandibula, cosa que solo podia ser producto de un ataque de furia, de una de epilepsia o de uno de hipotermia, todos posibles para la anciana a esa edad y en esa situacion.
- ¿y? - dije triunfalmente - ¿va a agarrar alguno, o todavia cree que quiero robarle?
- Vallase -. la respuesta era de nuevo hosca.
- Debe admitir - prosegui en tono burlon - que los ladrones como yo, aunque seamos ladrones de malvones y demas plantas que necesitan ser regadas diariamente para sobrellevar una existencia inutil, somos una maravilla para esta sociedad, pues no estamos carentes de amor y preocupacion por la tercera edad, como tampoco extentos de la verdadera generosidad y caridad cristiana.
- Vallase. - dijo nuevamente la anciana.Al parecer, habia entrado en un mutismo - autismo forzado,  estratagema defensiva por demas muy eficaz y a menudo elegida por niños y mujeres celosas o equivocadas pero orgullosas. "Empacada", esa era palabara. La anciana estaba empacada, y eso era preocupante, puesto que a la natural capacidad femenina para la indiferencia se le sumaba el don divino (segun Platon) de la locura, asi como tambien el nigromantico estado de la vejez senil. Era que la señora no volviese a decir nada en toda la tarde. Pese a esto, decidi continuar.
- Vamos, tome un billete. No sea tan orgullosa. Eso. Ademas, no sea maleducada, ¿no ve que es un gesto, algo espiritual, casi monastico, lo que hago? Si no lo necesita, tomelo al menos por el gesto. No todos los dias se halla a un buen samaritano que luego de ser acusado de degenerado y ladron, ofrece dinero a sus detractores. Yo soy como un jesus resucitado, un anti - judas, señora.
- ¡vallase de aca, degenerado! - Estallo la señora. Con el puño levantado al nivel de mi rostro, como en la mejor de las novelas de dostoievksy, la señora de deshacia un una marea de gruñidos, pataleos, desvarios e insultos hacia mi persona.
- ¡¿quien se cree que es, papanatas?! ¡yo no necesito ninguno de esos billetes de mierda! ¡yo tengo mi casa y mis malvones y cosas que a usted no le interesan y que de ningun modo pienso contarle! ¡andar molestando a una señora mayor, a una jubilada! ¡Verguenza, verguenza deberia darle! ¡Vallase a trabajar, sinverguenza! ¡En mis tiempos el General y Evita no hubiesen permitido tanta insolencia por parte de los vagos como usted!-. Ahi estaba. Mientras oia la catarata de improperios, amenazas y juramentos de la anciana, pensaba que ahi estaba nuevamente la reaccion conservadora de las generaciones a punto de morir. El insulto al presente y la apologia del pasado eran practicamente la misma cosa. Por lo demas, la señora se hallaba en un estado ya bastante alterado, y cuando crei que me iba a revolear la manguera o una pantufla, dio media vuelta y entro, aun bufando por lo bajo con el cuento de llamar a la policia, en la casa.
Hubiese sido cosa ridicula y bastante grotesca decirle que era inutil, que seguramente la policia no iba a hacerle caso, que ahora los tiempos no eran como cuando Peron o cuando Jose Maria Guido, que los tiempos eran otros, y que en el extraño caso de que la policia se dignara a mandar un patrullero, este llegaria no antes de unos quince o veinte minutos, tiempo sobrado para que un criminal medio la borrase de la faz de la tierra y se fuese de la casa con los valores minimos. A mi, en cambio, el tiempo me alcanzaba aun mas holgadamente. Lo primero era buscar una piedrita: ni tan pequeña para que el viento la vuele, ni tan grande para dar una impresion grotesca. Tarde, inspeccionando la vereda, unos treinta segundos. Lo siguiente era aun mas rapido: abriendo nuevamente la billetera, saque, nuevo y como planchado, un billete de cien pesos. Me acerque entonces a la reja que marcaba el final del jardin. De esta salia un pequeño pasillo de losas rojas en el que remataba la puerta de entrada por donde la señora habia entrado hacia unos instantes. Verificando la ausencia de perros, me agache y meti la mano, casi al nivel del piso, estirando el brazo lo mas lejos posible de la reja, con el motivo de proteger el billete que deposite entonces sobre las losas. Coloque entonces la piedrita sobre el billete, y sigilosamente me aleje caminando, como quien roba una carta o planta una bomba.

8 dic 2013

Es de nuevo esa vieja sensacion de que algo se viene, de que el devenir trae algo. Pero tal vez solo sea un viejo reflujo del pasado, de algun caso en que esa sensacion tenia alguna causa real y comprobable, algo asi como soñar con una invocacion. Los instantes se parasitan unos a otros, y que lindo cuando esas lineas de cal que determinan el campo de juego de la conciencia comienzan a embarrarse, y el tan defendido Ego comienza a morderse a la cola, a preguntarse entre deja vu y deja vu si tener un deja vu no es presisamente como volver a pasar por una casa del barrio de la infancia, o como volver a saltar la misma soga que viene nuevamente hacia  nuestros tobillos, como acordarse de cosas dichas que quedaron precisamente en eso y en un monton de aproximaciones de la imaginacion pero nada mas.
Y es que hay como un monton de fragmentos aleatorios de nuestra propia existencia que nos siguen como la cola de un cometa sigue al cuerpo rocoso. Uno no les presta atencion pero ahi estan, como piernas y zapatos y cosas que se arrojan a nuestro paso para provocarnos el tropiezo acostumbrado de la rutina, verdaderos celadores de lo que uno cree ser.
Creo que en ultima instancia es no tener tanto miedo a que las cosas puedan estar encajando de un modo distinto a lo que dice el manual de instrucciones. Si. Aunque ese modo sea oculto y terrible y nos exija el hospital psiquiatrico de Jena o la torre o irse a Africa a comerciar con armas y esclavos.
Porque de todas formas, todo lo que no encastra con el modelo de la conciencia occidental va formando como esa tira de latas atada a un auto de recien casados, forma toda esa banda de arpias y lechuzas con las que Goya llenaba sus horribles grabados.
Calculo que tal vez es la mania de no querer matar, de no querer sepultar o, como dicen los jovenes que se desean exitos entre si cada viernes y cada coffee talk, "superar" una etapa cualquiera.
¿que tendra que ver todo esto con los hecho externos? No me imagino la vida sin pisar cada tanto estas cascaras de banana existenciales, algo asi como un humor dentro de la mas gris seriedad de pasillo o de fila para cobrar una jubilacion.
No entiendo que se podria superar cuando solo soy algo ligeramente mas estratificado que la pura asocacion libre, realizada por un cumulo de estados que en realidad no es nunca mas ni menos que este instante presente, si bien es cierto que con memoria de miles de supuestos instantes pasados, que me gritan o me gritarian, pues dudo a menudo de ellos, que yo soy Sebastian Martin Papotto, y asi y asa.
Por supuesto que esto no es del todo seguro. Nadie puede saber con certeza la distancia que hay entre una definicion y su significado real, entre la palabra y la realidad, y ni siquiera se les ocurra preguntarse por la cuestion De Iure acerca de la existencia de la palabra para cercar en una unidad dudosa lo que no es otra cosa que un rio o, mejor dicho, una lluvia.