29 ene 2015

Reflexiones sobre fondo musical

Los ojos cerrados y la mano sobre la frente. Sensacion de abismo, de ubicuidad. No estoy en ningun sitio. Nunca estuve, nunca estare. Solamente flotar.
Hay, no obstante, una succesion de imagenes, de estados que son como imagenes, que desfilan ante lo que no es mi frente ni mi mano en la frente.
Hay una cancion. Una cancion cualquiera. Es de Garcia. Siempre, siempre tienen que ser de Garcia. Si no es Charly el hechizo no funciona. Sin guerrilleras kurdas no hay paraiso. Lo importante es que hay la cancion.
¿Donde, cuando, cuantas veces la he oido? Se que la he escuchado en practicamente todos los lugares posibles. La he oido en mi casa de la niñez, en un tiempo y en un espacio inaprensibles y por lo mismo infinitos. La he oido en esa misma casa pero ya siendo yo, teniendo cuerpo y direccion. Recuerdo el color de las paredes: Blanco, luego amarillo, luego amarillento, luego algo que era un beige crema, luego nuevamente blanco. Primero el equipo de musica era un componente sony negro, de parlantes de madera, tocadiscos inclusive. Luego un Panasonic moderno y feo.
La mesa es lo que mas me choca en el cambio: rectangular por ovalada. El suelo siempre es el mismo.
La he oido en un mismo limbo estando en trenes y colectivos, en plazas e incluso en inverosimiles bares. Ha sonado siempre dentro de mi cabeza bajo el sol o bajo los arboles.
La he oido cerca del mar, con el viento en contra, perdido en la noche o en madrugadas epopeyicos. La he oido bien asentado sobre mis pies o bamboleante bajo la gracia de Baco.
¿Acaso no la he oido por encima y por debajo de la fritura, gracias a la magia de la pua? Entonces sonaba con la nitidez que solo el silencio sabe darle. Sonaba como un sable en el aire, como una piedra cayendo entre las piedras de la montaña, como una gaita.
La he oido sentado, parado, acostado. Tambien apoyado contra el tocadiscos, con la oreja bien cerca del suelo. Recuerdo muchos suelos diferentes: de losa, de baldosa, de cemento rustico, de alfombra de madera... sobre todo de madera.
La cancion tiene una continuidad que trae y lleva, que toma y daca, que vuelve y revuelve todo eso que fui con todo esto que estoy siendo, y tambien con todo eso que aun no soy e intento ser o dejar de ser. Revuelve y sin embargo en ella misma, en la cancion, se haya como proyectada la continuidad, la X que atraviesa todos los yoes... ¿acaso existe realmente en algun otro sitio que en la cancion, que en el libro, que en el cuadro?




Se cumple otra vieja maxima de Charly: Mientras miro las nuevas olas, yo ya soy parte del mar.

                                          https://www.youtube.com/watch?v=zeLYkyHwJkQ









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