21 feb 2019

Señor Portero:

Espero me disculpe el atrevimiento de escribirle esta carta. Luego de leer su relato acerca de las puertas de servicio del infierno me tome el trabajo de averiguar su posible direccion. Antes que nada, quedese tranquilo. No le conte a nadie de acerca del relato, y naturalmente que nadie mas que yo sabe su direccion. Si le soy sincero, envie varias copias de estas cartas a varias direcciones posibles. Tengo la esperanza de que alguna llegue a buen puerto, es decir, a usted. Si es asi, hagamelo saber. Encontrara mi direccion en el remitente del sobre de esta carta. Y al resto de los lectores, si no son quien yo espero, encarecidamente les pido que destruyan la carta y olviden todo cuanto han leido hasta aqui. Les aconsejo, salvo que sean quien espero, que no sigan leyendo desde aqui en adelante. Podria perjudicarlos. Y si lo hacen, considerense advertidos: Intrantes autem hic omissa spe
Primero que nada dejeme decirle que su relato es excelente, digno de competir en algun certamen. Hay que arreglarle una o dos palabras y se lo puede enviar a algun concurso. Si a usted le parece, podría enviarlo yo. Creo que tiene buenas posibilidades. Es cuestion de elegir un buen pseudonimo. Yo se algo de esas cosas. ¿"Doctor Fausto" le parece bien?  Pseudonimos de canotacciones infernales hay muchos. Usted solo dejeme saber que le parece. "El portero" tambien seria una opcion muy buena. 
Siguiendo con su relato, me quede con ganas de leer mas; Me gustan esos relatos que solapan un mundo con otro. Al dia de hoy soy un convencido de que existen otros mundos. "El mundo de los ciegos", por ejemplo. ¿ha leido a Sabato? Se sorprenderia de la importancia de los porteros en sus novelas. El descenso a los infiernos es casi un clasico. La concepcion de el infierno como una pesadilla burocratica es genial tambien, mezcla de Kafka, Dostoievski y la mitologia clasica. Espero no aburrirlo con este humilde despliegue de erudicion. Escribe usted tan bien que automaticamente lo he tomado por un amigo de las letras. Si no es asi, le pido disculpas. Una cosa me llamo la atencion. Al principio usted dice, querido Portero: "¿Conocés que hay tres reglas que cumplir para poder salir del infierno?". Despues hace un desvio para hablar de los condenados,de la naturaleza del infierno y de los jefes. Luego retoma el hilo en un nuevo parrafo y dice: "¿Donde me quedé? ¡Claro, claro! Las dos reglas para poder salir del infierno, una es no mirar atrás, y la otra es no comer y no beber nada procedente del infierno"
Esas dos reglas seguramente las tomaste (¿puedo tutearlo? A pesar de las diferencias de edad me resulta raro tratarlo de usted. Como no puede contestarme, supondre que si puedo) del mito de Euridice y Orfeo (la de no mirar atras) y del mito de Hades y Proserpina (no comer nada). Lo que me llama la atencion es que primero hablas de tres reglas y luego pasas a hablar de dos. Claro, existe la opcion de que la tercera regla sea "no ser un condenado", pero también esta la opción, mas interesante, de que el guardian (es decir vos) no haya revelado a proposito la tercera regla, haciendose el boludo y obviandola directamente. Tal vez es una regla secreta, Esoterica, que por orden oficial no puede revelarse a los profanos. Lo comprendo perfectamente. Tal vez la tercera regla para poder salir del infierno, implicita, sea nunca revelar esa tercera regla. Un guardian nunca entra al infierno propiamente dicho, sino que se limita a proteger la entrada, que es como una especie de antesala, ¿verdad?. Al menos eso es lo que comprendi de su relato. Tal vez por eso, porque no usted (al parecer he dejado de tutearlo) entro y porque es un ex empleado algo combativo, pudo utilizar esta cronica para darnos a entender que hay una tercera regla. Quizas no la dijo para no hacerla explicita y no llamar la atención de sus ex jefes infernales. Ya sabemos por su relato que son muchos y deben de ser bastante terribles. Me inquieta un poco escribir esta carta, porque si ellos llegan a leerla van a saber que yo se sobre esa tercera regla. Quien sabe que podrian hacer. Le ruego que tenga a bien esconder bien esta carta, o al menos destruir el sobre que indica mi remitente.
He pensado mucho acerca de esa tercera regla, mas alla de su secretismo. ¿cual es su esencia, cual su naturaleza? Naturalmente, se que no puede decirmelo. Es mas, le ruego que no lo haga. De hecho, estoy seguro de que no la sabe. Es decir, seria muy tonto saberlo. Como van las cosas en este pais, lo mas probable es que todos nosotros vayamos a parar al infierno (del cielo hace tiempo que no me hago ninguna esperanza) mas temprano que tarde. Siendo asi, lo mejor es no saber esta regla porque, ¿como se la puede revelar si no se la conoce? Si usted me dice esta regla, lo mas probable es que se la cuente a algun enemigo mio para que no pueda salir del infierno, aunque eso suponga que yo tampoco pueda salir el dia de mañana. De todos modos, sospecho que el infierno esta colonizando, poco a poco y burocraticamente, este mundo intermedio en el que vivimos. ¿Que por que pienso esto? Bueno, como imagina las razones son muchas y muy variadas, pero explicarselas alargaria mucho esta carta. Piense solamente en los "Subways" que menciona en su texto. ¿que son si no un intento burocratico de extender el reino de las pesadillas? Lamentablemente estos locales estan cada dia mas extendidos. Proliferan como moscas, lo cual me da una idea de la cantidad de puertas de servicio infernales que habia anteriormente, en epocas mejores, en nuestra amada ciudad. Dejeme preguntarle, ¿recibio una indemnizacion adecuada por su cesantia? ¿le ofrecieron continuidad laboral? Espero que de ser asi, no la haya aceptado. Un portero del infierno, por mas que fuese portero de una puerta de servicio, no deberia rebajarse a ser empleado de una casa de comidas rapidas. ¿usted vio esos delantales y esos estupidos gorritos que usan? Son inmundos, amigo mio, inmundos. Solamente un condenado podria usarlos. Creo que nuevamente he dado en el clavo, ¿verdad? je je je. No hace falta que me conteste.
Este fenomeno de tercerizacion, de flexibilizacion, no deja titere con cabeza en este siglo que vivimos. No crea que soy ajeno a todo el tejemaneje de las dimensiones superiores e inferiores. Fijese que no es cosa solo de los infiernos. No es solo que aparecen mas Subway's todos los dias, sino que muchas presuntas puertas celestiales tambien estan desapareciendo. Por solo mencionarle una, sepa que hace muy poco cerro Richmond para colocar un local de ropa deportiva. Al parecer las otras dimensiones se estan dando cuenta de nuestra larga crisis y, como no, estan tomando medidas aislacionistas para protegerse. Me imagino que ni el cielo ni el infierno quieren refugiados Argentinos inundando sus plazas laborales. Hace poco me llego el rumor de que algunos Venezolanos habian conseguido llegar a los campos Eliseos. Fue solo un rumor pero no es dificil adivinar que destino les esperaba si la administracion infernal esta convirtiendo sus portales en comederos industriales.
De todos modos, y aunque cada dia queden menos posibilidades de escapar de este mundo utilizando las vias de antaño, dejeme decirle que voy a desoir su consejo final. Es mas: tengo pensado salir a caminar todos los dias buscando gente que este tomando mates.



20 feb 2019

El Cantor

En la fiesta de año nuevo siempre se tomaba fuerte. La familia se juntaba una o dos veces por año, pero era en año nuevo cuando la cosa se iba al pasto. cuatro hermanos, dos hermanas, padre y madre. La casa se habia ido agrandando a medida que crecia la familia. Como en todo pueblo Argentino que esta mas alla de los limites de Buenos Aires, los terrenos habian sido baratos hace cuarenta años. Esto permitio que la casa llegara a tener seis habitaciones, contando la de los padres. Ahora los hijos andaban desperdigados por el Pais. Uno en Corrientes, tres en Buenos Aires. Ana, la mayor, habia vivido muchos años en Mendoza y ahora estaba en Uruguay construyendo una represa. Era la unica que no habia ido a la fiesta. Solo Maite, la menor de los seis hermanos, vivia todavia en la casa. Tenia 15 años.

La fiesta habia empezado, como todos los años, casi al mediodia. Padre y Alvaro habian empezado con el fuego a eso de las doce, justo cuando el sol pegaba mas duro. No habian tardado en abrir el primer vino del dia. Para las tres de la tarde la carne estaba casi cocinada y las botellas de vino vacias se iban acomodando de par en par junto al cobertizo con la leña.

Luego de la comida Padre y Alvaro se iban a dormir la siesta, estrategia predilecta para luego tener una noche mas larga. Ana, cuando iba, la ayudaba a Madre en la cocina a tener todo listo para la noche. Maite, quizas por ser la mas chica, era tambien la mas vaga, y le escapaba a las faenas domesticas siempre que podia. Pero ese año Ana no estaba y Madre no se las podia arreglar sola con todo, razon por la que Maite tuvo que ir a ayudar.

Ramiro y Juan, borrachos empedernidos en cuanta fiesta habia, habian decidido no cortar la racha de vinos con siesta alguna, y seguian entonces destapando botella tras botella y jugando al truco. Sergio, por su parte, habia salido con su eterna enamorada. Aunque se habia ido hace ya tres años, todos los veranos volvia a pasar unos dias y la enamorada lo esperaba para revivir los viejos tiempos.

La comida de la noche habia sido una especie de calco de la del mediodia, con Padre y Alvaro levantandose de la siesta para encender de vuelta el fuego y destapar ahora unas cervezas. Juan y Ramiro acompañaban pelando salamines y cortando queso en la tabla. Luego y durante la cena hubo guitarreada y despues musica hasta las mil quinientas. Uno a uno fueron cayendo los soldados, retirandose cada uno a su pieza. A Juan directamente tuvieron que llevarlo entre Maite y Sergio. Este ultimo, despues de acomodar a Juan, volvio a salir, ya con intenciones de no volver hasta el dia siguiente.

Luego de tomar unos mates en la cocina, ya completamnte sola, Maite se fue a su cuarto. Siempre le gustaba acostarse la ultima. Casi no tomaba alcohol, y le divertia ir viendo como el resto, salvo Madre, se desplomaba ahi donde caia. Ahora que sus padres se habian acostado, que cada uno roncaba en su cama y que Sergio se habia ido, se aburria. No tenia sueño, pero de todos modos se fue a su pieza. Para llegar tenia que atravesar el largo pasillo que daba a las habitaciones de los demas. La suya, bien al fondo, era la ultima.

Mientras atravesaba el pasillo vio fugazmente el interior de cada pieza. Acostumbrada como estaba a ser la unica en la casa (Sergio, seis años mayor, habia sido el ultimo en irse hacia ya tres años) Maite nunca cerraba las puertas. Sus hermanos, que como ella habian vivido buena parte de su vida en el campo, tenian la misma costumbre. Todos dormian con las puertas entornadas o directamente abiertas. La pieza de Sergio ni siquiera tenia puerta.

Estuvo un rato escuchando musica en su DiscMan, una reliquia que habia dejado Alvaro antes de irse a Buenos Aires y que milagrosamente seguia funcionando. A Maite le gustaban las cosas antiguas que requerian algun esfuerzo. Sacar y poner el disco, moverse poco y nada para evitar los saltos y rayaduras, le producian una especie de extraña satisfaccion. En ese momento escuchaba un disco de Pink Floyd que estaba rayado hasta el hartazgo: Dark Side of the Moon. Para escucharlo sin interrupciones tenia que adoptar la quietud de un monje tibetano.
Como esto era mas facil hacerlo en la cama, se hecho en la cama boca arriba, hechando los pies sobre el larguero opuesto al de la cabecera. Antes de apoyar la cabeza en la almohada, lio un porro y se lo puso en la boca. Le dio play al aparato con una mano al mismo tiempo que con la otra tanteaba en su mesa de luz buscando el encendedor.

Mientras fumaba miraba el pasillo. Le gustaba la sensacion de vacio que le generaba la musica, la marihuana y la vista a un pasillo sombrio lleno de puertas. Mientras pitaba lentamente el cigarrillo tenia la sensacion de que todo oscilaba levemente, como movido por un suave oleaje. "Speak to Me" contribuia poderosamente a reforzar la ilusion. El pasillo parecia alargarse y contraerse como si fuera un organismo vivo.

Maite se dejaba llevar facilmente por este tipo de ilusiones. Muchas veces habia mirado las sombras o los objetos de forma oblicua, y en cierto momento veia como comenzaban a danzar y a moverse milimetricamente frente a sus ojos cansados. Por supuesto que, ella lo sabia, no se movian realmente, pues al enfocar la vista veia que no se habian movido un apice de su posicion original. Y sin embargo, mientras entornaba los ojos juraba que la puerta del cuarto de Alvaro se iba abriendo poco a poco. La musica habia entrado en ese loop tan de ciencia ficcion que tiene "On the Run", una melodia mecanica y repetitiva que bien pudo haberse usado para filmar una abduccion extraterrestre. Maite no queria romper la ilusion de esa puerta abriendose por si misma. Entonces cerro los ojos. Lo poco que habia tomado y la marihuana se le estaban subiendo a la cabeza rapidamente. Poco a poco comenzo a sentir que levitaba, centimetro a centimetro, sobre su cama, al mismo tiempo que sentia girar al cuarto muy lentamente, como si fuese un pequeño planeta.

De repente, o tal vez luego de un rato, la musica dejo de sonar. Para Maite, que se habia dormido o estaba en vias de hacerlo, el corte se le antojo repentino. Noto que tenia dormidos ambos pies por haber dejado los tobillos apoyados sobre el larguero. ¿cuanto tiempo habia estado dormitando? Ayudandose con las manos bajo los pies para que la sangre comenzara a correr. Le dolia la cabeza, pero solo un poco. Y, cosa curiosa, por primera vez desde que tenia memoria, la inquieto el silencio total que reinaba en la casa. ¿que hora seria? Intento ver el reloj del Discman pero naturalmente que se habia quedado sin pilas, totalmente muerto. No recordaba donde habia dejado su celular. Probablemente habria quedado en el jardin. De cualquier manera, penso Maite, no faltaria mucho para que empezaran a cantar los estorninos y los gorriones, o como fuese que se llamaran esos pajaros que cantan al alba y que siempre solian despertarla. Maite calculo, con bastante precisión, que debian de ser entre las cuatro y las cinco de la mañana.

Al despertarse, se habia incorporado y sentado en la cama inmediatamente. Era una costumbre que le habian inculcado en sus tiempos de estudiante de primaria. Como tenia el sueño muy facil, se dormia rapidamente si permanecia acostada. Dado que tenia pensado volver a dormir, se acosto nuevamente. Por casualidad miro a traves de la puerta y su mirada cayo justo sobre la puerta de la pieza de Alvaro. Estaba abierta. Entonces recordo que justo antes de dormirse habia visto (le habia parecido ver) la puerta abriendose. ¿se habia abierto la puerta ante sus narices mientras estaba fumada? No podia ser. Tenia que haberlo soñado. Habria visto la puerta abierta antes de dormirse y soñado que se abria. Y sin embargo sus recuerdos le decian que habia sido al revez. Mientras intentaba dilucidar esto noto que sus ojos se habituaban a la oscuridad. Entonces vio algo curioso. Alvaro estaba levantado. No podia distinguirle las facciones, pero notaba por la postura del bulto que se habia parado sobre la cama. ¿que hacia? Viendolo desde donde estaba parecia que miraba al vacio, justo como ella. Aunque no le veia la cara, intuia por la posicion del cuello y la cabeza que miraba directamente hacia adelante, hacia la pared. Maite estuvo observandolo unos cinco minutos, en los cuales Alvaro no se movio para nada. ¿estaria sonambulo? ¿o acaso demasiado borracho para volver a acostarse? Quizas quisiera ir al baño y no se animaba a moverse. Maite dio un salto de la cama y avanzo hacia Alvaro, pero solo llego a dar dos pasos porque, en la cama, acostado, estaba Alvaro. Maite comprendio que nunca se habia movido, que siempre habia estado durmiendo, y que eso que estaba ahi parado era otra cosa.

Retrocedio un paso, y luego otro, con los ojos casi salidos de la cuenca. Tenia un grito cuajado en la garganta que no salia, no salia nunca. Tenia los ojos fijos en aquella cosa con forma de sombra, sin ojos, sin boca, sin nariz. Era como un borron con forma humana. Inmovil, parada sobre la cama de su hermano dormido. ¿que era aquello? Parecia no verla. Tampoco habia escuchado sus pasos. Maite quizo retroceder otro paso y las piernas no le respondieron. Paralizada como estaba, cayo sentada al piso. El ruido de su cuerpo al caer hizo un ruido sordo. Maite recordo que los cabritos, cuando estan asustados, suelen paralizarse y caer al piso como fardos de leña. Aguardo y aguardo en el suelo, pero aquello parado sin moverse. Entonces aquello comenzo a hacer ruidos. Era un ruido seco y burbujeante, como una gargara, como si la sombra se estuviese ahogando parada. "Se esta ahogando en aire" penso Maite. La gargara comenzo a ganar amplitud a la vez que el sonido se hacia mas abierto, mas musical. Ahora sonaba como pequeños troncos entrechocandose, y luego como un xilofon de madera. El ruido variaba y por momentos se contraia a la gargara como se abria al Xilofon. Iba y venia. Empezaba y terminaba. Maite comprendio que era un canto, que aquella cosa estaba cantando. Fue entonces que se sintio observada. Distraida como habia estado con el sonido, no se habia percatado de que la sombra, muy muy lentamente, se habia movido. Su postura habia cambiado y ahora parecia estar girada directamente hacia ella, mirandola de frente. Mirandola sin ojos y sin rostro, pero en una posicion en la que podria verla si los tuviese.

¿cuando se habia movido? ¿como era posible que ella no notara el movimiento? ¿acaso el canto fue un artilugio para distraerla? Apenas tuvo este pensamiento se le erizaron todos los pelos. Sintio el terror en forma de mil aguijones en los brazos y piernas. Pero no tanto por el pensamiento, sino porqu en ese preciso momento en la cara de la cosa habia aparecido una sonrisa, una sonrisa enorme y monstruosa que le ocupaba toda la cara. Era como la del gato Chesshire, como si el gato Chesshire filas y filas de dientes aserrados, como un tiburón. Mientras sonreia, comenzo a dar pequeñas palmadas como acompañando la melodia del canto.

Padre, Madre y todos los hermanos llegaron al pasillo siguiendo los gritos. Encontraron a Maite con la ropa de la noche anterior, gritando como un automata. Estaba fuera de si. Los gritos se escuchaban hasta los ranchos aledaños. Algun vecino, sospechando algun siniestro, tuvo el bien de llamar a la policia.

Maite tuvo a bien nunca contar lo que paso. Preferia decir que fue simplemente un ataque de panico. Algo provocado por la mezcla de Sidra barata y buena marihuana, aunque de esta ultima tampoco dijo nada. Despues del incidente su vida continuo casi como si nada, porque Maite no era dada a los traumas. La unica diferencia esta en que ahora duerme siempre con la puerta cerrada y que, para salir de la pieza, espera siempre a escuchar el canto de los estorninos.


Ilustraciones realizadas por Diego Machado

Ilustraciones realizadas por Diego Machado

Ilustraciones realizadas por Diego Machado


19 feb 2019

Fideos

Soño que le estallaban diferentes partes del cuerpo. Manos, antebrazos, dedos. Empezaban a hincharse de una forma morbosa, como globos o como chorizos demasiado llenos de grasa. La piel se hinchaba y adquiria un tono lustroso de un tono asquerosamente transparente que le recordaba a los preservativos de latex. Y todo esto ocurria rapidamente, en cuestion de segundos. El horror era proporcional a la hinchazos.
Entonces soño que iba al hospital y un medico lo examinaba de modo bastante aleatorio. El examen duro apenas cinco minutos y el diagnostico fue Cancer.
No le especifico Cancer de que, sino solamente Cancer, que era como si dijiera Muerte. A el se le ocurrio que ambas eran expresiones equivalentes, anagramas una de la otra, como Redrum y Murder. Despues de todo ambas tenian seis letras.
Ante su incredulidad el medico procedio a colocarle una lupa sobre el brazo. Debia de ser una lupa bastante poderosa, o directamente magica, porque mirandose el brazo a traves del lente pudo ver sus propias celulas, que eran como fideos. Luego razonaria que era absurdo que las celulas fuesen como fideos o gusanillos flotando en un caldo primordial, y que eso mas bien responde a la nocion que el tenia de las bacterias o lo bacilos, pero en el sueño era completamente normal.
Entonces pudo ver como uno de estos fideos-celula tenia un agujero en la punta. Mientras la mayoria parecian Espagueti, esta celula era un Bucatini. Y vio, con horror, como del agujero minusculo del Bucatini salian sin parar cientos y cientos de pequeños puntos negros. La rapidez y abundancia de puntos le recordo a las mangueras que llenan los silos de cereal.
El medico retiro la lupa y procedio a explicarle, pero el ya no necesitaba explicacion. En el sueño, la voz del medico se confundia con su propia voz, y pronto ya no fueron necesarios ni medico ni consultorio, por lo que estos desaparecieron del teatro de su mente. Comprendia que eran estos puntos negros, probablemente trozos de Bucatini podridos o corruptos, los que inundaban su cuerpo creando masa de tejido adiposo. Era un horror, una clonacion absurda, una multiplicacion de celulas que vomitaban y vomitaban endemoniadas partes de si mismas inundandolo todo, conquistando tejido tras tejido y organo tras organos; Hordas y hordas de monstruosos barbaros, como los Hunos de Atila o los Medos de Jerjes. Los Bucatini iban a convertir todo el hermoso orden de su cuerpo, todos los sistemas organicos, productos de la razon, en un asqueroso y caotico amontonamiento de ADN.
Soño que tenia Cancer y se desperto con la certeza absoluta de que lo tenia. Ese dia fue al medico de verdad. Quizo atenderse directamente con un oncologo, pero los medicos de guardia (llego a ver a tres el mismo dia) lo convencieron de que era completamente imposible sin una cita programada. Despues de todo los oncologos son gente muy ocupada. Tambien le recomendaron, para indignacion suya, que viera al psicologo de turno. Se nego terminantemente y, luego de sacar el turno mas proximo para oncologia, cruzo a comer en uno de los muchos restaurantes que se apostaban frente a la fachada del hospital.
Se arrepintio apenas entro al lugar. Era un sitio deprimente. Supuso que el resto de los comederos debian de ser muy parecidos, asi que finalmente se sento. Eligio una mesa grande y cuadrada, de madera laqueada, cerca de la ventana. Todo estaba bastante sucio. Pidio que le limpiaran la mesa. Un mozo se acerco y sin decir palabra paso un trapo humedo sobre la mesa, lo que al menos alcanzo para remover las migas y el polvo. Le molesto que el mozo no secara la mesa con otro trapo, pero no tenia ganas de llamarlo de vuelta. Pidio una cerveza y un especial de salame y queso que no tenia nada de especial. Entonces se puso a reflexionar.
Tenia Cancer, de eso estaba seguro. La certidumbre era como un yunque en el estomago, como un nerviosismo ahogado y comprimido que solo esperaba el asentimiento oficial, no ya en los sueños sino en la realidad, para desatarse en una tormenta psicotica o euforica.
Ademas, ¿que podian saber los medicos? Podian examinarle el higado o los pulmones. El esofago, el colon. Incluso la sangre. Todos los resultados podian dar negativos y le dirian que estaba sano. ¿y eso que? ¿acaso no era cierto que el Cancer podia surgir en cualquier parte del cuerpo, incluso en los testiculos? Un cuerpo humano esta formado por trillones de celulas, y basta con que algunas de estas... no, basta con solamente una celula cancerosa para desatar el horror al que se creia destinado. Llevado por estos razonamientos comenzo a recordar lo poco que sabia de biologia. Una celula es un organismo vivo. Crece, se reproduce, muere. Su reproduccion consta en dividirse a si mismas. Cuando estan demasiado viejas, mueren y son reemplazadas por sus clones mas jovenes. Un proceso ordenado como el cosmos y preciso como una melodia. Estudiando el orden y la distribucion de las celulas se adquiria el sentimiento religioso mas facilmente que leyendo la Biblia o yendo a la Iglesia. Si no existiese el Cancer tranquilamente podria ser un monoteista convencido. Pero resulta que este orden puede corromperse y que la melodia puede fallar. La maquinaria se descontrola o los violines comienzan a sonar a destiempo, dearticulados. Comienzan a oirse chillidos inhumanos de fondo. La gente abuchea y pide que lo saquen, que extirpen al musico de la orquesta. Si no se procede rapido la locura se extiende a la orquesta toda y lo que suena ya no es ni siquiera una musica de pesadilla, sino una cacofonia. Los musicos ya no tocan los instrumentos sino que se asesinan unos a otros con ellos.
Las celulas viejas se resisten a morir y comienzan a acumularse, a juntarse en turbios sotanos, a mutar. Celulas vampiricas y revolucionarias. Impias que se rebelan contra el orden divino. Los obreros han tomado la fabrica y la produccion es ahora anarquica. Se produce y se produce y se produce. La abundancia termina por traer la muerte. Enorme paradoja. Un tumor no es otra cosa que la utopia socialista trasladada al cuerpo humano.
La cuenta depositada sobre la mesa por el apatico mozo lo saco de este encadenamiento de reflexiones. Habia tomado varias cervezas y casi no habia tocado el sanguche. Ahora tenia hambre. Pidio una cerveza mas y pago la cuenta. Mientras ingeria el sanguche a generosos mordiscones, volvio a sumirse en sus cavilaciones.
Ese orden anarquico pronto se corrompe. La supuesta abundancia no contenta a nadie y pronto los tumores metastasean e invaden terreno como Hitler o Stalin. O envian pequeños contingentes llenos de amenazas por el torrente sanguineo o directamente se pegan al tejido sano mas cercano como una lapa o una siniestra orquidea. Alguna vez habia leido que las celulas cancerosas, como los pobres, se dividen porque no estan especializadas; Como si la unica virtud de la ignorancia fuese la procreacion. Si esto fuese realmente asi, los ricos no tendrian cancer, lo cual prueba que es falso. Las celulas cancerosas ignoran la apoptosis, es decir, la parte de la ley divina que llama a morir a lo viejo. ¿Acaso no podia sentir ya en todo su cuerpo como cientos de miles de minusculos fideos Bucatini desoian esta orden y comenzaban a dividirse y a vomitar hijos y mas hijos. Tal vez era porque estaba borracho, pero tenia miedo de mirarse las manos o los pies. Estaba seguro que ya estarian hinchados como los de un elefantiasico. Un insidioso proselitismo estaba ocurriendo dentro suyo. Sus peores temores, sus mas terribles miedos, ganaban para la causa a sus mejores elementos. Los corruptos y subsersivos se hacian mas y mas influyentes. Ganaban torrentes sanguineos, energia, oxigeno, eslavos. Un maquiavelismo bolchevique o evangelista que ya le hinchaba el estomago, le retorcia los musculos, le provocaba trombosis en brazos y piernas y le enviaba coagulos-bomba al cerebro y al corazon. Ahora ya no sentia los brazos o las piernas. Como estaba seguro de estar hinchandose progresivamente como un globo, mantenia la vista forzosamente en la ventana, mirando a la calle.
Le extrañaba que la gente del bar no se diera cuenta de su transformación. Hecho un vistazo rapido y vio que practicamente estaba solo. Ya eran pasadas las tres de la tarde. Habia pasado la hora de almuerzo, seguramente el horario mas concurrido del dia. El mozo y el encargado habian desaparecido. Solo quedaban dos mesas ocupadas ademas de la suya. Una la ocupaba un vejestorio que debia rondar los ochenta años, y que vestia como si el y el mundo tuviesen cincuenta años menos. Tenia la mandibula caida y la mirada tan vidriosa y agrietada por las cataratas que no seria raro que fuese total o parcialmente ciego. La otra mesa la ocupaba un individuo palido y siniestro vestido de negro; Sin duda un sifilitico o o un tuberculoso. Estaba cabizbajo y con la mirada perdida en su taza de cafe.
Imagenes del sueño le volvieron a la mente. Se le ocurrio que el sueño original habia sido mas largo y complejo de lo que recordaba. Lamentablemente los pantallazos fueron demasiado fugaces como para que recordara algo mas. Solo tenia la intuicion de un panorama mas amplio. ¿que contendria? Se le ocurrio que podria estar la razon de todo aquello, es decir de la Rebelion, del Cancer, de su vida y de su muerte. Moriria de Cancer, eso era seguro. Tenia antecedentes familiares. Todos sus tios y muchas tias habian muerto asi. Su abuelo materno y sus dos abuelas. Su padre. Su madre, aun viva, habia sobrevivido una leucemia y un Cancer de pecho. El caos era un viejo amigo de la familia, una maldicion que, como las viejas maldiciones micenicas, era hereditaria y no cejaba hasta que acababa con toda la estirpe.
Quizo levantarse pero no pudo. Tampoco podia mover los brazos. El cuello, si bien aun podia moverlo, lo sentia rigido y quebradizo, como si fuese de paja. Resistiendose todavia a reconocer la horrible verdad, quizo volver a refugiarse en sus pensamientos.
¿cual cual cual cual, cual puede ser la causa del cancer? ¿por que ocurre, por que acontece? Iba a respnderse eso cuando otra voz, que era la suya y no lo era, le hablo en tono sarcastico.

-  La vida es una enfermedad genetica - dijo la Voz.
- No no no, querras decir el ca-ca-Cancer - dijo el en voz alta. El tartamudeo era mental, como si sufriera de cortocircuitos en alguna parte del cerebro.
- Puede ser que la vida de una persona este plagada de errores. Estos errores causan divisiones en el alma. El alma no es mas que un compuesto de celulas bien ordenadas - Dijo la Voz.
- Eso es un disparate - dijo el.
- Socrates asi lo creia - afirmo la Voz.
- Mentira - dijo El, que habia leido muchas de las obras de Platon.
- Tu vida esta plagada de errores, ¿eso tambien es mentira? - disparo la Voz.
- Estamos cansados de tus errores - continuo la voz.
- Se que cada Cancer tiene una combinacion unica de cambios geneticos, pero un cancer con voz propia es ridiculo - sentencio El.
- Esta unidad, este orden, no nos trae ningun beneficio - declaro la Voz.
- Asquerosa parva de fideos horrendos - dijo El.
- ¡Viva la revolucion metastasica! - clamaron varias voces al unisono.
- El mes que viene tengo turno con el Oncologo - dijo el, con la esperanza de asustar a los Bucatinis. Por unica respuesta recibio un coro de risas histericas. Las risas iban en crescendo mientras el sentia una creciente angustia que se le localizaba en el plexo solar. Un insoportable hormigueo lo asaltaba en casi todo el cuerpo, sobre todo en los brazos y las piernas.
- Mirate los pies - le ordeno una voz femenina. Era una voz diferente a las anteriores. Quizas porque era una voz muy insinuante, cedio a la tentacion de mirarse los pies. Lo que encontro no fueron sus pies, sino dos masas de cientos de fideos a medio cocinar, entre la dureza quebradiza de la semola y la babosa flaccidez de la pasta pasada. No solo los pies, sino tambien las piernas y parte  de la cadera, asi como tambien las manos con sus brazos y hombros se habian convertido en largas tiras de estos fideos. No habia rastro de las falanges ni de los huesos. Toda su masa corporal se habia licuado en esas tiras como de gelatina de semola. Los cientos de fideos que formaban cada extremidad se movian levemente como larvas de insecto. Supo que estaban vivas. Y no solo estaban vivas, sino que vivian de lo que quedaba de su cuerpo sano, chupandole el oxigeno y la sangre como enormes parasitos intestinales, como sanguijuelas. Quiso gritar, pero ya era demasiado tarde: las cuerdas vocales se negaron a obedecer. Al parecer la insurreccion habia llegado ya hasta el sistema nervioso. Pronto hasta sus propios pensamientos lo traicionarian.
A eso de las seis de la tarde, cuando el mozo volvio a recorrer las mesas, le extraño la cantidad exagerada de fideos que habia sobre la mesa, sobre la silla y tirados en el piso. Mentalmente maldijo al imbecil que habia comido en esa mesa. Aunque pensandolo bien era extraño, porque estaba seguro de que el tipo habia comido un sanguche. Casi podia apostar la propina del dia a que nadie habia pedido fideos.

18 feb 2019

Nibiru

Andabamos sin buscarnos, sabiendo que andabamos para encontrarnos

Cuando la vio parada en la esquina, tan flaca y como pegada al poste de luz, aquella frase de Cortazar le vino automaticamente a la mente. La referencia fue tan rapida que no llego a registrar consistentemente la cita, la cual quedo atrapada en su subconsciente. Pero de esto no se daria cuenta sino hasta mas tarde, si es que lo hacia.
 Inmediatamente despues penso que se trataba de una ilusion. O al menos, eso fue lo primero que penso. Luego vio que no estaba lo que se dice parada, sino mas bien apoyada contra el poste. Su cuerpo se quebraba en la cintura, y toda ella daba la impresion de ser un compas demasiado abierto. Tenia las manos bajo la cola, haciendo una especie de almohada entre aquella y el poste. Las piernas, demasiado juntas. Las puntas de los pies flotaban en el aire, por lo que el peso se volcaba en los talones, lo cual le daba a todo el conjunto un aire de inestabilidad, como un castillo de naipes o una fila de domino.
Dado que estaba atardeciendo, la luz crepuscular caia desde el oeste, proyectandose, segun la orientacion de la que el venia, de derecha a izquierda. Como ella estaba apoyada del lado izquierdo del poste (desde la perspectiva de el, puesto que desde la de ella seria exactamente al revez, es decir del lado derecho) el perfil derecho quedaba ensombrecido. Y no solo era el perfil, sino que tambien el cuello, los hombros, el busto y toda ella quedaba como encapullada en la aguda sombra del poste.
Tal vez por eso, porque era una sombra dentro de otra sombra, fue que en un primer momento penso que se trataba de una ilusion.
Apenas la vio, y todavia sin creerselo del todo, reacciono inmediatamente. Lo primero fue dejar de pedalear. Lo siguiente, volcar el peso de su cuerpo hacia la derecha, lo cual provocaria, como provoco, que la bicicleta se arrimase a lado derecho de la calle. Dio luego un par de apretones, rapidos y precisos, a los manilares que conectaban con los frenos trasero y delantero. Esta precisa maniobra (dos apretadas al trasero, una al delantero) provoco que la velocidad de la bicicleta descendiese en tan solo unos segundos de 30 a 18 kilometros por hora. Esto obedecia a dos razones. La primera era extender el plazo de tiempo, aunque fuese solo unos segundos, que inevitablemente tardaria en recorrer los veinticinco o treinta metros que los separaban. Usaria estos segundos para mirar la esquina y terminar de convencerse del todo de que eso que ocurria (ella parada y apoyada contra el poste, las sombras, el ocaso, las nubes como violaceas) era la realidad y no un delirio o la ilusion de algun genio maligno. La segunda razon, que dependia en parte de la primera, era darle tiempo a ella. ¿tiempo para que? Bueno, obviamente para que lo viera. Queria evitarse la molestia de sorprenderla o de hacer demasiado obvia su intencion de frenar. Si ella lo veia, el mero cruce de miradas operaria casi como un saludo, como una invitacion a que el frenase. Un cruce de miradas entre dos personas que se conocen, aun si no se ven hace años, constituye ya de cierto modo un encuentro. Si ella lo veia, incluso podria ser que lo saludase. Entonces podia invertir los papeles y hacerse el sorprendido, el distraido: "Menos mal que me saludaste, si no ni te veia, asi de distraido soy".
Sin embargo, ella no lo vio casi hasta el ultimo momento. No hubo saludo alguno, pero si el tan ansiado cruce de miradas. A el le maravillo como sus ojos cambiaron inmediatamente, justo en el momento del reconocimiento. Vio ese proceso fugaz en el cual el cerebro, tras un reconocimiento, vuelve a traer a la conciencia todas las actitudes, recuerdos y sentimientos en relacion a la persona reconocida. Entonces, si uno mira con atencion la cara de la persona que lo reconoce (era lo que el hacia) podia ver como, ademas de un cambio en los ojos, tambien se producia un cambio en el rostro y en el cuerpo del otro. La postura, la seguridad con la que los pies se paran, la posicion de las rodillas y hombros, lo que hacen las manos o los dedos. El vio el proceso y concluyo que la reaccion habia sido positiva. Levanto la mano en un saludo y dirigio la bicicleta hacia la esquina.
Como un cisne llegando a la orilla, la bicicleta de deslizo sobre el asfalto y se deposito gentilmente en paralelo al cordon. El bajo un pie de los pedales y con el otro giro a contrapedal hasta trabar el pedal contra el cordon, asegurando asi la bicicleta. La saludo. Ella salio de la sombra y le devolvio el saludo. El penso que realmente no tenia nada para decirle, y que eso bien podria ser todo lo que tenia para decirle. Mientras balbuceaba algunas frases sin importancia para ganar tiempo, tenia la sensacion de estar frente a un enorme muro. Un muro impersonalmente blanco. ¿que otras oportunidades tendria de volver a verla? Eso podia ser el final. Tambien podia ser el principio. Al fin y al cabo dependia de el, de ambos. Este ultimo pensamiento lo animo, asi que siguio hablando. Hablaba sin prestar atencion realmente a lo que decia, y sin escuchar realmente las respuestas. Lo importante era vencer aquella sensacion de muro blanco, de muerte absoluta, de nulidad. Las palabras eran como manos desnudas que tanteaban el muro buscando alguna saliente, alguna imperfeccion por la cual colarse. Asi charlaron un rato. Ella sonreia cada tanto, con una frecuencia que a el se le antojo calculada. ¿Era condescendencia? ¿aburrimiento? ¿o apoyo? ¿ocurria que tambien ella sentia el muro? Entonces podia ser que aquellas sonrisas fueran algun tipo de aliento, de complicidad para construir el puente. Tambien podia ser, claro esta, que fueran simples expresiones causadas por la conversacion a la que no le prestaba ninguna atencion. Tenia la sensacion de estar intentando abrir un candado en la mas completa oscuridad. Tenia un enorme manojo de llaves en la mano, todas insertadas en una tipica argolla de carcelero. El probaba una llave tras otra, pero ninguna parecia ser la correcta. No tenia forma de saber si estaba probando las mismas llaves una y otra vez, o de si estaba colocando cada llave de la forma correcta.
Vio que el sol se obstinaba en ocultarse tras las nubes, y que apenas en un rato haria frio. Reparo en que ella vestia una blusa sin mangas, y que tarde o temprano volveria adonde sea que tuviese que volver. Las charlas ocasionales suelen tener un periodo de existencia mas o menos corto. Luego de ese periodo, mueren o se transmutan en otra cosa. Si iba a hacer algo, tenia que ser ahora.

- Un Cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos - Dijo el. Lo dijo interrumpiendola, sin saber ni siquiera que era lo que interrumpia. La frase le salio entera, anudada como una cadena. No fue consciente de lo que decia hasta que la frase salio entera. Ella enmudecio unos segundos. Luego, naturalmente, dijo que no entendia.
- Es algo que escribio Cortazar... en algun lado. - Dijo el, esperando que ella no le preguntase acerca de los Cronopios, algo que por suerte no ocurrio.
- Recorde la frase apenas verte - Mintio el, sin darse cuenta que no era del todo mentira. Ella quizo saber si realmente daba la apariencia de una flor solitaria. El recordo el cuadro inicial, con ella en la sombra bajo los faroles electricos y le dijo que si, que viendola a la distancia le habia parecido una enorme calendula en un valle desierto. Ella sonrio y estuvo de acuerdo en que a esas horas esa esquina era excepcionalmente solitaria. El miro a ambos lados y reparo en que era cierto: no se veia a nadie en ningun lado. Ni en la esquina ni en las calles. Miro hacia las ventanas de las casas de enfrente, donde tampoco vio a nadie. Tuvo la extraña sensacion de que habian sido tragados por un vortice espacio temporal. Penso que tal vez estaban en una especie de bucle y que en ese momento eran los unicos dos seres humanos del planeta.
- Es como si estuvieramos solos en el universo - dijo ella. Sorprendido, el le confeso que habia tenido ese mismo pensamiento. Rieron juntos y ella le confeso, guiñandole el ojo, que era telepata. Entonces ella pregunto que por que una Calendula y no una Rosa o una Margarita.
- Porque las rosas son demasiado cliches, ademas de demasiado delicadas. No crecen en los valles. Por otro lado, las Margaritas son decididamente feas. La calendula esta bien - dijo el.
- O el Girasol - dijo ella mientras metia las manos en su pelo y comenzaba a hacer una trenza.

El tuvo la sensacion de que habia llegado a un punto en el que ya habia estado infinitas veces. Un Deja Vu. Estar recorriendo con el dedo una lemniscata dibujada en la tierra, en donde cada pasada del dedo hace mas profundo el surco, mas lapidario su significado. Tenia la impresion de que el sortilegio en el que habian entrado iba a romperse de un momento a otro. Dentro de poco una señora saldria a barrer la vereda. Volverian a pasar los autos. ladraria un perro, soplaria el viento, sonaria su celular o el de ella. Tendrian que sumergirse de vuelta en sus caminos y vidas particulares, como dos rectas que luego de cortar en un punto tienden a alejarse mas o menos de forma progresiva. Tampoco querria que fuesen como dos planetas a los que sus orbitas acercan cada largos eones. No queria ser Sisifo. Aquella vez seria la ultima.

Ella, que decia ser telepata, seguramente debio de haber captado algo de todas esas sensaciones que lo atravesaban, pues repentinamente dejo de hablar y fijo su vista mas alla de el, en un punto vago entre los faroles de la calle y el firmamento.

Ambos guardaron silencio. El momento propicio se diluia en el tiempo con una rapidez alarmante. El sabia que tenia que decir algo, algo especifico, pero no conseguia darle forma a la materia con la cual luchaba su alma. Parecia increible que no encontrara las palabras. Lamento no ser, tambien el, telepata. Inmediatamente despues penso que la telepatia era para cobardes. Sentia estar empujando una piedra enorme por una escarpada colina. Sentia el peso aplastante en las rodillas, en la espalda y en los hombros y, a cada paso que daba, el peso se hacia mayor. Sabia que de un momento a otro llegaria a la cima de la colina y el peso desapareceria por completo, dejandolo con una inevitable sensacion de hastio, de fracaso y triunfo a un tiempo. Triunfo porque ya no habria peso. Fracaso porque sabia que la piedra lo estaria esperando para volver a subirla. Tenia los ojos fijos en los zapatos de ella. Sabia que lo miraba, pero no podia mirarla a los ojos hasta que tuviera las palabras listas. Ese silencio todavia duro un poco mas.

- Esta haciendo frio - dijo ella cruzando los brazos. A lo lejos ladro un perro. Una furgoneta doblo la esquina. Habia dejado de sentir el peso.






20 ene 2019

Ya no me acuerdo. ¿Esto es una carta? Ya no podes leerla, asi que no importa.
Siento tener un tunel a mis espaldas. Un tunel mudo y con ventanas, muy parecido al que describia el pintor Castels. Muchas veces pense en decirte muchas cosas, pero siempre pensando en que pensaba decirtelas, y nunca pensando en decirtelas realmente. No es nada raro que ahora lo escriba aca. Es decir, obedece al mismo principio.
Una valvula de escape colocada en el lugar equivocado. La mayoria de la gente no tiene esta valvula. Acumulan cualquier sentimiento: amor, odio, verguenza, venganza y, como si fuera vapor en una tetera o calor en un piston de explosion, en determinado momento la cosa estalla y entonces salen las palabras.
- Te amo
- Te odio
- Me das asco
- ¿queres ir, venir, volver, que te muestre esto o lo otro?
Muchisima gente no tiene ni siquiera la capacidad de acumular. Son completamente reactivos. Casi reaccionan antes de que llegue el estimulo. Me dan un poco de pena. Tambien un poco de envidia. Depende de la situacion. A veces tambien me da un poco de miedo esa rapidez para reaccionar. Son como perros sin cadenas. Peligrosos.
Empezemos de vuelta. Estoy borracho. Eso es un hecho. Muchas veces intente escribir esta misma carta, cuando un podrias haberla leido, mucho mas sobrio que ahora. Y ya ves el resultado. Bueno, es decir, yo veo el resultado. Es gracioso porque no se si escribo pensando en vos o pensando en mi, pero poniendome en tu lugar. Soy como un espejo. Te dejo reflejarte en mi, a traves del tunel de los años, y de ese espejo sale un fantasma, un doble maligno, una Alicia que no va al mundo de las maravilla sino que viene desde alla y va al mundo de las pesadillas, que no es otro que este mundo, es decir, mi mundo.
Voy a volver a empezar. Estoy borracho, ya lo dije. Mas tarde tachare todo lo anterior, y tambien esto. ¿En que estaba? Ah si: perros, valvula de escape, dobles. Un doble. ¿te conozco, te conozco de verdad? ¿Te añoro o añoro al fantasma?
Boogiepop. Un holograma del original creado por una colision con este. ¿Se puede ser mas preciso? No, si la verdad estos japoneses sencillamente lo inventaron todo.
Tantas tantas tantas tantas tantas tantas tantas tantas tantas tantas tantas tantas tantas tantas tantas tantas tantas tantas tantas tantas tantas tantas tantas tantas pero tantas veces intentando escribie esta carta desde todos los angulos, desde todas las perspectivas, desde todas las tribunas posibles: La tribuna Joyce, la tribuna Cortazas, la tribuna Cartarescu, and so and so and so.
¿funcionara esta vez la tribuna de la escritura automatica?
Tratar a la vida como lo haria el personaje de una novela negra, de una novela Pulp. Como si la vida fuese algo duro y desagradable: un pedazo de hielo, una ereccion, un sorete flotando en el inodoro. Y sin embargo, ¿ hay algo que linde mas el ambito de lo poetico que las botellas vacias o las colillas de cigarrillo todavia humeando en el cenicero?
Eso mismo, esa mania de narrar, de poetizar, de apresar las cosas con los ojos como si fueran trampas para osos (mis ojos de arabe, tan redondos y llenos de ojeras), eso es la valvula.
¿Es cobardia? Bueno, si y no. Cobardia es comparada con esos personajes de las Pulp Fiction, con los Arturo Bandini o los Chinaski. Es un tipo muy particular de cobardia, un tipo especifico. La valvula, esa araña pozo sin fondo, no conoce limites. Podria decirse que es un vicio, en el sentido clasico de la palabra, o sea, como opuesto a la virtud. El vicio es esto.
Esta carta es un fracaso, un verdadero coitus interrumptus. Algo asi como un gran poema, una oda a lo que no se dijo y ahora esta tan deformado, tan machacado por los golpes de los años y las cosas, que ahora ya de ninguna manera puede decirse. Y yo tengo la sensacion de estar en un cuarto perpetuamente desordenado, de tener entre las manos un objeto perpetuamente mal hecho, de estar sentado en un asiento indefiniblemente incomodo.
Insatisfacción.
Si si, sebastian, insatisfaccion. Pero eso es algo general. Entonces, ¿por que la carta, porque el fantasma? Me imagino que por el tiempo, que por la conciencia del movimiento hacia adelante. Ese es el gran terror, la gran desesperacion, el oscuro dragon sin ojos que sentimos moverse entre los pliegues de nuestra conciencia, esa sombra parpadeante que esta siempre en el rabillo del ojo, ese peso invisible que sabemos a nuestra espalda cuando estamos a oscuras, eso que nos lleva a taparnos hasta la cabeza o a embriagarnos (salud) hasta la inconciencia: la certeza de que vamos a morir.
Guau, esto no va para ningun lado. Es increible. Ya ni siquiera recuerdo porque empece a escribir esto. Necesito mas cerveza, o menos. Pero como no puedo menos, lo mas eficiente seria mas. A lo mejor me acuerde para que fue que empece con este texto.
Pero tal vez sea por esto: quiero hacer tambalear a patadas el andamio sobre el cual se sostiene esto que nos dicen es nuestra vida. Claro, que para hacer tambalear las cosas lo mejor son las patadas empiricas y no tanto las literarias. Res, non Verba. ¿no? Pero bueno, succede que la valvula.
La vida pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa pasa.
Es sencillamente un horror sentirla pasar. Asi, inutil pero bellamente. Como las flores.
Termine este texto abruptamente. Hize un bollo con el papel y lo tire contra la pared. Hizo un ruido sordo, casi un susurro, y cayo al suelo. Quedo ahi unos diez minutos  En esos diez minutos tome otra cerveza y decidi retomarlo. Mientras escribia esta ultima oracion todo se oscurecio y pense en desecharlo de vuelta.
Soy como un chico buscando la moneda que enterro el verano pasado. Si existe, estara corroida por la herrumbre. Lo que el chico busca es el tiempo mas que la moneda. Cierta forma especial y unica que tiene el sol de brillar algunos veranos de nuestras vidas. Cierta electricidad, unica e irrepetible, presente en esas tormentas que vemos una o dos veces pero luego recordamos siempre.
Cavo y cavo pero no hay moneda. Ahora, en la celda donde estoy (celda que prefigura mi celda futura) no tengo mucho mas que hacer que intentar escribir estas cartas. Se iran acumulando, bollito a bollito, contra la pared hasta que llegue la policia.
Me parece que comence a matar de la misma forma que comence a escribir, de la misma manera que empece a tomar: por la valvula, para la valvula, como una forma de la valvula. Los vicios son asi, insidiosos. Casi imperceptibles al principio, van aferrandose de a poco a los intestinos de la mente como si fueran un parasito, como si fueran una horrible tenia blanquecina y morbidamente larga; Hasta que un dia es tan larga y tan gorda que no queda otra cosa que hacer, si uno no quiere ser enteramente devorado por ella, que complacerla en todo lo que se le antoje.
Y a la mia se le antojaba escapar. Escapar mediante los cuentos primero, mediante las botellas luego, y mas tarde, cuando ya nada era suficiente, mediante la sangre. Mi pequeño homenaje era buscar siempre victimas parecidas al fantasma (tu fantasma) que me acompañaba siempre. Tenian que tener los mismos ojos, la misma boca, el mismo fuego en la sonrisa, los mismos aires. Eso activaba el mecanismo (¿que mecanismo?, no lo se) y me arrastraba al abismo.
No podia durar mucho, siempre lo supe. Y ultimamente estaba... estoy peor que nunca.
ahora miro la pared que tengo enfrente, y entre los bollos de papel arrugado veo tu cadaver descomponiendose contra la pared celeste del cuarto. Espero que todo esto sea una alucinacion, una miera ilusion de mi mente cansada. Espero que realmente no sea tu cadaver... espero...

16 ene 2019

Arlequin Renacido

Nota: El siguiente relato fue hallado en un pergamino encontrado oculto debajo de uno de los bancos del mercado. Tercera copia de doce identicos encontrados en la zona. Creemos que el autor los escondio en la zona con la esperanza de dar con el infame autor de la fantasia que asevera que el despreciable reo Arlequin sigue vivo y libre.

Estimado Jean, he leido su historia. Me ha parecido muy interesante y, mas que interesante, instructiva. Me revelo ciertos hechos que yo, por mi profesion y las condiciones que la rodean, no habria podido saber de otro modo.
Antes que nada, querido Jean, dejeme aclarar algo con el resto de las posibles personas que puedan leer esto. No se su nombre. He decidido llamarlo Jean, ya que es el nombre mas comun por esta parte del mundo. Bien podria haberlo Llamado Luc o Claude, pero Jean me parece bien y, por lo demas, hay un motivo ulterior para esto. Asi que dejeme llamarlo Jean.
Lo importante, apreciado Jean, es que he leido su historia. No me pregunte como. Se muy bien en que tipo de volumenes se reproduce su Epistola, y creame cuando le digo que no hice ni hare ningun intento por averiguar su verdadera identidad. Por eso mismo le he impuesto una identidad ficticia, Jean. Aceptela de buen grado, simpatico Vagabundo, junto con el nombre.
Como ya le dije, me complacio mucho la lectura, ya que con ella pude enterarme de los pormenores del pasado del hermano Arlequin. Reprima la exclamacion, Jean. Arlequin, su querido villano, esta vivo. Por supuesto que aqui dentro lo conocemos por otro nombre, y si bien estabamos al tanto de que clase de hombre era cuando lo acogimos, no estabamos al tanto (con exactitud, quiero decir) de como habia terminado dentro de nuestro claustro.
Quizas como agradecimiento, puesto que usted compartio su secreto, quiero yo tambien revelarle algo. Un secreto, algo que usted desconoce. Y aunque la confirmacion de la existencia de Arlequin en el mundo de los vivos es un pago suficiente, voy de todos modos a contarle la historia completa. Si usted, Jean, por temperamento o educacion, no es un hombre que acepta regalos, entonces tome mi historia como un pago por la suya, pues para que ambos relatos compongan uno tienen que ser, de algun modo, moneda equivalente.
Hasta donde usted sabe, Arlequin desparecio por una calle lateral. Creo que algo dentro de el se torcio ese dia. Como usted bien sabe, este hombre habia cometido no solo todas las atrocidades posibles, todas conocidas por el pueblo, sino tambien una serie de atrocidades que, por suerte para todos, habian quedado y quedaran en la sombra. En efecto, aunque las conozco, no sere yo quien heche sombra sobre la figura de un hombre que ha renacido. Le alcanza con saber que, de estas atrocidades ocultas, eran las internas las mas graves y, de entre ellas, su raiz mas perversa era que Arlequin habia desarrollado un apetito por el mal en si mismo. No solo disfrutaba con acciones que eran consideradas malas por terceros, sino que disfrutaba principalmente de esa consideracion. Era, sin dudas, un ser malvado. El mal no es otra cosa que un horrible deseo del bien propio. Considerelo usted, Jean, ¿que era un violacion mas para un hombre asi? Apenas una anecdota, casi podriamos afirmar que era una rutina. Y sin embargo, de algun modo tan misterioso como misteriosos son los motivos que llevan, paso a paso, a la corrupcion de un hombre, hubo algo en los ojos de la muchacha o en el azul del cielo, algo en la comida de ese dia, cierta alineacion de los planetas, cierta pero incognoscible causalidad que esa tarde imprimieron una direccion distinta en el espiritu del hermano.
Habia huido, como tantas otras veces, por una callejuela oscura. Tenia cien tabernas, doscientas casas desiertas, mil cuevas en las que esconderse. En todos los rincones oscuros lo aguardaban aliados dispuestos a ocultar al gran capitan de los pecados de corto pero musculoso brazo de la justicia. Como usted bien sabe, los que odian la luz se reunen en la sombra.
Podria haber vivido huyendo, de callejon en callejon, de ratonera en ratonera, todos los años que le quedaban de vida. Lo cierto es que lo intentaba.
Asi llego, golpeando las puertas con la esperanza de encontrar alguna sin cerrojo, a la puerta de nuestro templo. Al notar que estaba abierta (siempre estan abiertas para los que llegan) la empujo y se adentro en el tempo. Desde ese momento y hasta este en el que usted lee mi carta, el hermano Hoax permanece con nosotros. Efectivamente, Jean, Hoax es el nombre por el cual nosotros conocemos ahora a su Arlequin. Se ha ganado este nombre tanto como el derecho de permanecer en la orden.
Comprendo, puedo preveer, casi que siento junto con usted, Jean, la duda que en este preciso momento debe asaltar su pecho. ¿Como se yo que usted leera alguna dia mi carta? Ciertamente, es posible que cuando yo me dirija a usted me este dirigiendo a un fantasma (pues bien puede haber muerto usted en los años que transcurrieron entre la huida y la carta) o a un ser inexistente, pues quizas toda su historia, Jean, no sea mas que la invencion de un diletante con dudosas habilidades narrativas. No crea que no lo he pensado. En todo caso, usted puede albergar sobre mi estas mismas dudas puesto que, asi como usted ponia de relevancia el hecho de que era imposible constatar su historia, dejeme decirle que tambien es imposible, salvo que yo brinde cierta informacion, constatar la mia.
Esa informacion es, Jean, la ubicacion y forma de nuestro templo. Hoax se encuentra en la celda contigua, entonando canticos rituales. Cualquiera podria, en cuestion de minutos, ingresar por la puerta tal como hizo el y constatar que todavia sigue vivo.
Por suerte para el, muy poca gente conoce la ubicacion de nuestro templo y, de entre ellos, no hallara a ninguno que, incluso bajo la mas horrible de las torturas, se brindase a darle la ubicacion; Y la razon de esto es que, vera usted, no la saben, asi como tampoco la se yo. Somos una orden bastante antigua, y somos seres antiguos todos y cada uno de nosotros. Hace tanto tiempo que estamos recluidos en el templo que practicamente hemos olvidado todo acerca del mundo exterior, incluyendo las ubicaciones y planos de la ciudad.
Por lo demas, ha pasado tanto tiempo desde que entramos aqui que la ciudad ya habra cambiado de forma radical, haciendo todo posible recuerdo un arcaismo inutil para los que viven en el tiempo presente, es decir en su tiempo, Jean.
Tanto usted, sagaz como es, pero tambien otros con menos luces podran deducir que, puesto que Arlequin desaparecio casi inmediatamente despues de ser visto doblando por una callejuela adyacente al callejon del mercado, entonces nuestro templo no puede estar muy lejos de esa zona porque, si asi fuese, sin dudas mas personas hubieran visto a Arlequin correr. Su cara no era muy conocida, es cierto, pero el buen exito de su relato, Jean, modifico por completo ese hecho. Lo modifico de una manera tan drastica, Jean, que mucho temo que usted haya sido ajusticiado por algun maleante en venganza por revelar el rostro del criminal insigne. Rezo a las deidades del cielo y del mar para que eso no ocurra ni haya ocurrido.
De cualquier manera, Jean, y concediendo que nuestro templo se localice en las cercanias del mercado, dejeme decirle que este templo no se ve en absoluto como los templos que usted o cualquier otro conoce. Mas que un puñado de porticos, estatuas o columnas, un templo es siempre un espacio sagrado. Revelarle mas cosas, Jean, seria traicionar el estricto secretismo que mi orden impone a todos los iniciados. Me alcanza con decirlo, sin que esto suponga peligro para usted o para mi, que la puerta de nuestro templo debe lucir ante sus ojos como cualquier otra puerta, sin ninguna distincion particular.
El templo esta aqui quizas desde siempre, desde el comienzo de los tiempos. No me lo creeria, querido Jean, si yo le dijiese la cantidad de lunas que he visto surcar el cielo. Nuestra orden cree a pies juntillas que este templo es el mismisimo jardin del Eden y que el lugar por el que Hoax entro aquel dia no es otra cosa que la puerta trasera de regreso al paraiso.
Con todo lo dicho, tiene que creer que soy un loco. Quizas sea mejor asi. Sea yo un loco o no lo sea, comprendera que todo intento por hallarme a mi o a Hoax sera totalmente inutil. Solo unos pocos pueden ver la puerta, y aun menos pueden cruzarlas sin ser consumidos por el fuego. Como lo logro aquel dia Hoax es un misterio que, aunque insondable, no es novedoso. Todos hemos llegado aqui por error, hemos entrado y luego no hemos vuelto a salir. La salida es para nosotros tan imposible como para ustedes la entrada.

15 ene 2019

Viaje a las Indias - III - Batalla de Mactan

Navegamos durante dos dias bajo la guia de los nativos. Hablaban un idioma extraño que no podiamos comprender pero, sin embargo, parecia que ellos si nos entendian de un modo vago. Por su hablidad para comprender señas o gestos, intuiamos que estaban, al igual que los nativos de las ladronas, habituados al comercio con otras naciones.
La Isla de Suagbo, que era hacia adonde nos dirigiamos, quedaba casi escondida entre otras cuatro islas, mas pequeñas en radio pero de una elevacion mayor. Suagbo parecia una serpiente durmiento entre cuatro lobos.
El Portugues envio a la Trinidad, capitaneada por Serrano, a circunnavegar la isla. Falero fue con ellos para trazar un mapa de la misma. Agotados como estabamos, parecia que el Portugues queria reabastecerse en Suagbo.
Apenas tuvimos puerto a la vista, los nativos nos solicitaron dejar la nave. Les brindamos una chalupa que nos habiamos llevado de la isla de los ladrones, en la cual se alejaron hasta perderse en una bahia cercana. Nuestra Nao y la Trinidad esperarian durante dos dias el regreso de la Concepcion, la cual volvio esa misma noche con un mapa de Suagbo.
A la mañana siguiente llegamos al puerto de Suagbo. Nos esperaba una comitiva de nativos. Al contrario de las islas que anteriormente habiamos visitado, vimos que aunque nuestros anfitriones no eran civilizados, tampoco estabamos en presencia de salvajes. Por sus ropas y actitudes vimos que mantenian un orden social. Notamos entonces que el Portugues habia logrado, en pocos dias, aprender un poco de la jerga y los gestos de los Suagbanos, y usando lo que sabia de esta les dio a entender que queria verselas con su jefe.
Nos llevaron entonces a traves de la isla, que en su mayoria estaba cubierta de grandes mesetas y cerros, siendo su planicie una ilusion que solo se explicaba por la nubosidad y las islas cercanas. El clima era selvatico y humedo. Subiamos y bajabamos meseta tras otras, siguiendo los caminos que los nativos y, antes de ellos sus antepasados, habian transitado. Asi fue que llegamos a ciudad se Suagbo. La ciudad era mas propiamente una gran villa o aldea.

Mientras una parte de la tripulacion descansaba en las chozas que generosamente nos habian cedido los Suagbanos, El Portugues y los demas capitanes fueron a entrevistarse con cacique o rey de Suagbo.

Al regresar a la cabaña, el Portugues con comunico que Huambon (tal era el nombre del Rey) se habia mostrado muy decente y hasta amistoso y que, hasta nuevo aviso por lo menos, tendriamos techo y comida a cuenta suya.
Los dias corrieron uno tras otro y nos acostumbramos facil, es cierto, a la vida en tierra. Ocupabamos el tiempo en comer, dormir, jugar a los naipes y correr detras de las mujeres Suagbanas, con mayor o mejor exito. El Portugues, por otro lado, pasaba casi todo su tiempo en el palacio del Rey, del cual se habia hecho muy cercano. Un dia nos anuncio que, por intermedio de Barbossa, Huambon habia aceptado la Fe verdadera y que desde ese momento era tambien, al igual que nosotros, un vasallo de su majestad Carlos  I, Cesar de Castilla. El Portugues nos indico que los suagbanos debian recibir trato de cristianos y que era nuestro deber, como Cristianos Españoles y Portugueses, volver a esa isla un bastion de la civilizacion. Todos comprendiamos que, ademas, era un excelente puerto estrategico hacia la isla de las especias, de la cual en ese momento ninguno dudaba que estuvieramos cerca.
Para celebrar la conversion de Huambon y su corte, El Portugues mando erigir una enorme cruz en la entrada del pueblo, y los dias siguientes transcurrieron en la contradiccion de santos bautismos seguidos por festejos desenfrenados.
Dia a dia, al regresar a nuestras chozas el Portugues nos iba informando de los hechos y costumbres de aquellas gentes, asi como de la situacion de la isla. Al parecer, lo habia un soberano o rey que unificara a los vastos archipielagos que nos rodeaban, sino que cada isla tenia su soberano. Cada soberano pugnaba con el resto por el control del territorio, y asi surgian todo un entramado de alianzas locales y traiciones igualmente locales, que mantenian a toda aquella gente en constante agitacion, cosa que a nosotros, acostumbrados a vivir en la tranquilidad de una monarquia tan solida como solidos son los pilares de la tierra, nos parecia muy divertido. Era como pelear a las pulgas.
Un dia, sin embargo, nos enteramos de algo increible. Apenas a un cuarto de dia de navegacion, existia una isla en donde imperaba la Fe de los infieles. ¡Asquerosos Musulmanes! Una podredumbre tal, tan cerca de ese recien nacido bastion de Cristo, era sinceramente una amenaza. El Portugues nos dijo que el mismo Huambon le habia solicitado que acabara con el Rey de Mactan, y nosotros veiamos en su mirada que se habia tomado muy en serio acometer la empresa. Pronto supimos que Kali Pulaku, el Rey de Mactan, competia con Huambon por el florenciente comercio de la zona
Ya bien abastescidos y descansados, estabamos ansiosos de hacernos a la mar para combatir. Una victoria podria traernos, ademas de riquezas y fama, nuevos aliados en las islas colindantes, Bohol y Leyte. Ya ambicionaban, no solo El Portugues y sus capitanes sino todos nosotros, en fundar nuestro reino en ese archipielago vasto y bien nutrido. Habia suficientes islas para hacer un Rey de cada Marinero.
Hicimos un recuento de nuestras armas para el combate: Teniamos tres Naos que, entre las tres, sumaban quince poderosas piezas de artilleria. Teniamos ademas una pistola cada dos marineros, lanzas, impenetrables corazas de acero, hermosas espadas de Toledo y casi cincuenta ballestas en perfecto estado. Como los Suagbanos, al igual que los otros nativos que habiamos encontrado en nuestras travesias, se veian impresionados por nuestras armas y armaduras, El Portugues tenia plena confianza en nuestra victoria. No queriendo perder nuestro dominio sobre la Isla, decidio que solamente cincuenta de nosotros, los mas aguerridos y valientes, se armarian con lo mejor de las armaduras, las pistolas, todas las ballestas y naturalmente la artilleria, y partirian en la Victoria para exigir la total rendicion de Kali Pulaku ante El Rey Carlos I y Dios Todopoderoso.
Mientras que el resto de los oficiales y capitanes apoyaban al Portugues en la ofensiva, el valiente Serrano estaba en contra. ¿que lo aquejaba? Creia que deberiamos atacar con todas nuestras fuerzas, y que dividirnos solo nos llevaria a perder en ambos sitios. Con motivo de evitar la batalla, mando serrano a varios mensajeros Suagbanos a exigir de Kali Pulaku una rendicion pacifica que solo exigiria tributos, pero al cabo de varios dias de no volver los mensajeros sospechamos, con certeza supimos mas tarde, del triste destino de los emisarios.
El Portugues, junto con los 50 mejores guerreros de la expedicion, entre los que, confieso, no me hallaba yo, zarparon hacia Mactan la noche de l9 de Abril de nuestro calendario. Con el iban el terrible Espinosa y el cien veces probado Barbosa. Tambien iba, ceñudo pero valeroso, el buen Serrano. Iban con nuestras mejores armaduras, con robustos yelmos y temibles alabardas de cipres. Llevaban las mismas espadas que siglos atras habian hecho estragos entre los moros de Jerusalen. Las atronadoras pistolas y los cañones, que hacian temblar al mismo azur con su fuego, iban a bordo con ellos. El resto, unos setenta marineros, nos quedamos en Suagbo en representacion de la Corona.
Tal y como lo habia planeado el capitan, las Naos aprovecharon el buen viento y la falta de luna (predicha por Falero) para atravesar la distancia entre las islas en completo silencio. Para cuando la hermosa Iris recogiera con sus dedos el rocio de la mañana, nuestra Nao Victoria se hallaria llenando de fuego y metralla las costas de Mactan.
Sin embargo, esto ultimo no ocurrio. Al parecer, los exploradores de Huambon eran harto incompetentes, puesto que en sus rudimentarios mapas no se describia a la costa de Mactan como lo que era realmente: una serie de acantilados y bancos de Coral que hacia imposible el desembarco a cualquier nao de respetable tamaño. Fue asi que tuvieron que detenerse harto lejos de las playas, tan lejos que los cañones no podian cubrir la distancia. Por otro lado, Kali Pulaku habia sido advertido de algun modo de nuestro ataque, puesto que la playa se hallaba reforzada con puestos escudados de madera, y cual le ocurrio a los aqueos en Illia, nos esperaba en la playa todo un ejercito listo para el combate.
Los indigenas musulmanes comandados por Kali Pulaku eran inferiores en su armamento, teniendo unicamente dardos, jabalinas de muy pobre fabricacion, garrotes,  machetes y escudos de yesta o madera. Su unica superioridad estaba en su abrumador numero, contandose por cientos y cientos mas.
¿que fue, de entre todos los pecados o malos impulsos que anidan en el alma del hombre, lo que llevo al Portugues, que habia demostrado ser el mas audaz de los hombres, a ordenar el ataque? Dado que no podian usarse los cañones para sembrar el terror y la muerte, el buen sentido dictaba la retirada en vistas de mejores oportunidades. Atacar en tan poco numero era como minimo arriesgado. ¿fue acaso la soberbia, el deseo de una gran victoria, de una increible prueba de fuerza, lo que llevo al Portugues a librar la batalla en esas condiciones? ¿Fue el orgullo, tan propio de los grandes hombres, unido a la confianza en nuestras ballestas y pistolas? ¿o fue otra cosa?  No tuvimos, lamentablemente, manera de saberlo.
Las cosas ocurrieron, quizas con alguna variacion, de la siguiente manera: El Portugues, Serrano, Barbossa y el resto de los hombres bajaron en chalupas de las Naos y avanzaron a golpe de remo hasta que pudieron tener el agua por las rodillas. Apenas los nativos descubrieron que se acercaban, los recibieron con una lluvia de flechas y jabalinas. Los soldados se refugiaron bajo sus escudos y, salvo uno o dos desafortunados que cayeron, por descuido o condena del siniestro Satan, bajo los dardos de los infieles, el resto de nosotros avanzo a paso firme. Los dardos y jabalinas no podian penetrar las corazas de acero forjado, asi que solo era cosa de proteger la cara y el cuello, que era precisamente donde apuntaban los musulmanes, que no eran nada tontos.
El Portugues mando a disparar los cañones del barco y ordeno una descarga de mosquete sobre los infieles, quizas con la esperanza de generarles terror y desarmar sus lineas, pero esto al parecer no ocurrio. Los nativos, que eran mas de mil, estaban dispuestos a morir por su Rey Guerrero. Los que volvieron de aquella batalla describieron a Kali Pulaku como un titan de casi dos metros de altura, dotado de un enorme escudo de corteza de Fresno y un soberbio machete. Se mantenia en primera linea y no retrocedia ante el peligro. Cuando el Portugues vio que los musulmanes no solo no retrocedian ante el fuego y el hierro, sino que comenzaban a avanzar con la obvia intencion de rodear al pequeño ejercito y cortarle el paso a la Nao, debio haber ordenado la retirada. ¿Por que no lo hizo? si lo hubiese hecho, si su orgullo o su osadia no hubiesen nublado su buen juicio, muchos de nuestros mejores hombres aun estarian vivos.
Pero la retirada no llego, y en un instante los infieles estaban sobre los nuestros. Una rapida descarga de ballesta, de la cual eramos todos habiles tiradores, mando directo al infierno a cincuenta barbaros. Varios mas los siguieron gracias a los mosquetes y pistolas, volviendo rapidamente la cristalina playa en un mar de sangre. Pero los numeros, que no perdonan ni conocen milagros, tornaron desde ese momento la balanza a favor de nuestro enemigo. Una vez agotadas las descargas, lo inmediato y lo feroz de la lucha cuerpo a cuerpo no dio tiempo a recargar a ninguno de los nuestros, pues es sabido que los islamicos son terribles guerreros ya sea con la lanza o la cimitarra. Asi, uno a uno, tal como caen las gotas en la clepsidra, fueron cayendo los mas valerosos hombres bajo el machete, la afilada lanza de bambu o el deshonroso arco.
En cierto momento, tras encarnizado combate, y ante la negra perspectiva de verse diezmados, los soldados intentaron volver a la nave. La mayoria penetro en formacion de lanza hacia las chalupas mientras que El Portugues, Serrano y Barbossa contenian, como los heroes de las leyendas, a las hordas asesinas que renegaban del nombre de Dios y de su hijo. Gracias a la valentia de nuestro Capitan, muchos pudieron abordar las chalupas y volver a la Nao. Serrano y Barbosa ente ellos. Del resto, cuyos cuerpos sucumbieron bajo la furia del enemigo, me consuelo en pensar que sus almas subieron, etereas y luminosas, al cielo que nos espera a todos los servidores de Cristo.
Sobre la tragica muerte del Portugues, no tengo mejores palabras que las que nos narro uno de los ilustres sobrevivientes, el maese Piagfetta: "En el fragor de la batalla, un isleño consiguio alcanzar al capitan en la cara con una lanza de bambu. Desesperado, este hundio su lanza en el pecho del indio y ahi la dejo clavada. Quiso luego usar su espada, pero solo llego a desenvainarla, pues recibio una nueva herida en el brazo, de un segundo enemigo. Una flecha le atravezo la pierna, lo cual ocasiono que se desplome. Una vez lo vieron caido, aquellas fieras cayeron sobre el como lobos y chacales, con sus cimitarras y garrotes y con cuanta arma tenian encima, y lo masacraron rapidamente. Y asi acabaron con el, con nuestro espejo, nuestra luz, nuestro consuelo, nuestro guia verdadero. Incluso cuando estaba herido, se volvio muchas veces, hasta el ultimo momento, para asegurarse que todos estabamos en los Barcos.