27 sept 2019

Wingdings

nombre masculino
  1. 1.
    Acción de devanar.
  2. 2.
    Componente de un circuito eléctrico formado por un hilo conductor aislado y devanado repetidamente, en forma variable según su uso.



Sui Generis tocaba en el parque sarmiento.
El pasto, primero que nada fue el pasto. Y despues fue el cielo. Un cielo estrellado, infinito. Un cielo que daba la sensacion, si uno lo miraba, de tener encima capas y capas de otros cielos mas etereos e inalcanzables. Un Cielo que me hacia pensar en que en realidad todos estabamos sumergidos, sin saberlo, en alguna materia intangible pero vital. Lo mismo sentirian los peces si tuvieran una conciencia mas avanzada.
Inmediatamente recorde los carnavales. Las ferias, la magica duracion de las noches de verano porque, ahora era obvio, era verano.
A lo lejos se escuchaban tiroteos, bombardeos. Pero no, no era eso. Eran acordes. Sonidos enormes salian por enormes parlantes. Golpes de bateria, una linea de bajo, notas de una guitarra sucia y distorsionada. Poco a poco iba recuperando mi capacidad de percibir normalmente, como un ciego que recupera la vista tras una operacion o como un soldado que recupera su sentido de equilibrio luego de la explosion de una granada.
¡Charly, ese era Charly Garcia! La voz, quemada y acatarrada, era inconfundible. Charly salia por los parlantes. Ergo Charly estaba tocando en vivo en un parque, en un bosque o en una pradera y bajo un cielo de verano. Me decepcione al comprender que todavia no estaba lo bastante solido como para reconocer la melodia. Era una melodia melancolia, triste y... ¿acaso ese que cantaba no era Nito Mestre? Charly gritaba buenas noches y algo encajaba en mi cerebro. Algo que era como una llave que abria un pequeño cofre en mi memoria. Entonces supe que estaba en el parque Sarmiento, que el que tocaba no era ni Charly ni Nito sino Sui Generis, y que la fecha exacta era el trece de septiembre del año 2001. Faltaban siete meses y veintiocho dias para la caida de las torres gemelas. Una cuenta rapida y certera me informo que tenia trece años.
Respire profundo e intente sentarme. Entones me di cuenta de que ya estaba sentado. Fue la primera noticia que tuve de mi cuerpo. Me mire los brazos y las piernas. Efectivamente, aquel chico flacucho y sin barba era mi yo de los trece años. Intente recordar, segun indicaba el manual, quien era yo realmente y que es lo que hacia ahi. Solo pude traer algunos datos sueltos pero, segun me parecia, verdaderos. Venia del año 2030. Tenia (es decir, mi edad real) entre cuarenta y cincuenta años. Habia viajado al pasado a cumplir una mision especifica y, cuando la cumpliera y siempre y cuando la cumpliese, me permitirian regresar. Si fallaba, bueno... ¿que pasaba? Segun tenia entendido mi conciencia futura (es decir, la real) se iria diluyendo poco a poco en mi conciencia de los trece años y, al cabo de unas dias e incluso de unas horas (estaba documentado que el periodo variaba de individuo a individuo) mi conciencia "moriria" y el cuerpo que tenia entonces seguiria siendo el de ese chico de trece años que habia sido yo hacia veinticinco. Mi cuerpo - es decir, mi verdadero cuerpo, el cuerpo adulto - quedaria alla en el futuro como un cascaron vacio o como carne para trasplantes o experimentos. Bien pensado, y dado que no podia todavia recordar cual era mi mision, era un panorama horroroso. Pero, ahora lo sabia, conocia muy bien los riesgos. Todos firmabamos un documento que liberaba al comando de cualquier responsabilidad por lo que ocurriera en el viaje.
Mire al escenario - Charly saltaba de un lado al otro arengando al publico mientras Nito se mantenia calmo - e intente concentrarme. ¿habia venido a ver el recital? Por supuesto que no. ¿Por que habia recordado la cantidad de dias que faltaban para la caida de las torres? Instintivamente tuve la seguridad que que debia seguir esa pista. Se me venia a la cabeza una especie de dibujo o esquema que consistia en tres simbolos: una calavera similar a la usada para elementos toxicos, una estrella de david y una mano subiendo el pulgar. Calavera, estrella, pulgar arriba. Cuando mi mente puso estos tres simbolos juntos recibi por respuesta las siglas NYQ33. ¿por que esos tres simbolos tenian que ver con el viaje y que relacion habia entre los simbolos y la expresion alfanumerica que parecia corresponderle? No tenia ni la mas minima idea. Escuche que una voz me hablaba. Quise ignorarla pero seguia hablando. Decia algo del escenario y me llamaba por mi nombre.
- ¿Que? - pregunte mientras me giraba. Me encontre con la cara de un chico de mi edad - de mi edad de entonces - ligeramente cacheton y ligeramente pelirrojo.
- Que armaron un escenario espectacular che, ¿ o no?
- ah si si, zarpado - le dije sin pensar en la respuesta, como dejando que otro, tal vez el chico que era verdadero dueño del cuerpo, respondiera. Supe que si podia hacer esto era porque todavia nuestras conciencias estaban saludablemente separadas.
Mientras mirabamos el escenario espie de reojo al chico pelirrojo. ¿Quien era? Sus facciones me sonaban lejana pero indiscutiblmente conocidas. Habia sin dudas alguna familiaridad, lejana en el futuro pero sin dudas muy presente en el momento en el que estabamos. Sentia estar a punto de descubrir algo en este aspecto cuando la melodia que sonaba en el escenario me llamo poderosamente la cancion. La habia escuchado muchas veces, hacia mucho tiempo, y ahora volvia a oirla a todo volumen. Entonces recorde el nombre del chico pelirrojo: Marcelo. Era un amigo mio de la infancia o, mas precisamente, de la primaria. Claro. Con esta edad todavia debiamos de ir a la primaria. Sexto o septimo grado. Septimo, mas precisamente. Recordaba que cuando habia pasado lo de las torres yo llevaba ya el guardapolvos abierto y lleno de firmas y dibujos que era algo asi como un distintivo honorifico de los que estan prontos a egresarse. Casi habiamos cancelado el viaje a Cordoba cuando ocurrio lo de las torres. Al final no lo habiamos hecho, y todo habia parecido volver a sus causes normales. O eso me parecio entonces.
Pero luego, a medida que pasaban los años, los noticieros iban arrojandonos panoramas cada vez mas oscuros. El ataque a las torres habia encendido la colera, siempre dispuesta, de los americanos contra la zona de oriente medio. Habian invadido Afganistan a los pocos meses del atentado y luego, no conformes con la captura del supuesto culpable (nunca estuve del todo seguro de que lo fuese) se dedicaron a perseguir complejas redes de terrorismo y subversion que, en su gran parte, eran invencion pura y exclusivamente suya y, en menor parte, eran una reaccion a esa invasion. Con el correr de los años las tensiones habian escalado y el resto de paises se habia metido ya sea para un bando o para el otro. Un buen dia comenzaron los estallidos nucleares en uno y otro bando, y para cuando me quise dar cuenta (recien habia terminado la secundaria) el mundo se habia sumido en un caos perpetuo de donde no habia vuelta atras. Las comunicaciones se habian caido y regiones enteras habian quedado aisladas para siempre.
Fue por esa epoca en la que comenzaron a llegar los tanques y los aviones. Tanques negros, sin bandera, sin ningun tipo de logo o emblema. Primero habian tomado los campos, los centros de distribuicion, las plantas de energia alejadas de la ciudad. Luego habian llegado a las ciudades mismas. Tropas de uniformes negros que, sin dar explicaciones, cortaban calles y ocupaban posiciones estrategicas. Lo que siguio fue todo muy rapido y confuso. De repente habian desaparecido los medios de comunicacion. De un dia para el otro se clausuraron las prensas, se cayeron las frecuencias radiales, fue imposible volver a conectarse a internet. Finalmente, comenzaron a cerrar los comercios, principalmente supermercados y grandes marcas que eran la moneda corriente. Cuando la gente se agolpo en Plaza de Mayo (recuerdo haber ido yo tambien, lejos de las columnas centrales) se produjo una verdadera carniceria. Los soldados abrieron fuego desde los tanques y jeeps, barriendo a fuego de metralla a cientos y cientos de manifestantes. Ese mismo dia la radio, en un mensaje que se mantuvo en el aire, repitiendose, durante una semana, decia que el territorio (no decia ya Buenos Aires, y ni siquiera Argentina) habia sido puesto bajo el control de un gobierno de coalicion para la emergencia.
Con el pasar de los meses nos dimos cuenta de que, desde algun lado, nos habian implantado una dictadura. Los sospechosos eran los de siempre: Los norteamericanos. Pero no habia ninguna certeza. Lo mismo podian ser los alemanes o los britanicos. Es cierto que los soldados hablaban ingles y parecian mas bien chicanos, pero tambien se decia que hablaban Portugues y hasta Frances. Era todo muy confuso. Las condiciones comenzaron a empeorar de manera estrepitosa: falta de alimentos, falta de hospitales, falta de limpieza, constante desempleo y una represion feroz para cualquier intento de provocar un desorden. Fue por esa epoca cuando, viendo derrumbarse el mundo que habia conocido hasta entonces, me habia integrado en la resistencia. Al principio eramos muchos y muy desordenados. Luego la misma caceria que habia contribuido a empequeñecernos nos habia dotado del orden y la organizacion necesarias para subsistir. Practicamente vivamos en cloacas y sotanos, como las ratas. Habiamos comprendido que la dictadura existia en el territorio para mantenerlo aislado, dislocado y como desconectado del resto del mundo. Era sencillo. Alguien, cualquiera de las potencias (tal vez todas ellas juntas)  habian visto la oportunidad (¿pero no era mas bien un plan?) para acabar con las sociedades democraticas. Mas adelante adoptamos un enfoque mas fatalista, mas conspiranoico. No era que se habian aprovechado, era que lo habian planeado. Nos dedicabamos a arriesgar la vida distribuyendo panfletos que denunciaban estos supuestos planes improbables. Ninguno estaba seguro de que realmente existiera la conspiracion, pero cuando empezaron a perseguirnos supimos que de algun modo estabamos sobre la pista correcta. Tratabamos de evitar los enfrentamientos, pues casi siempre terminaban en verdaderas matanzas por su parte.
Habia estado un tiempo (¿un año, dos?) huyendo entre las provincias cuando me vi forzado, junto con un par de compañeros, a abandonar el pais. Nos habian ido cercando en la zona de la bahia de San Julian. Logramos escapar, justo a tiempo, en un barco que nos llevaria al sur de Francia, en donde  se rumoreaba que habia un gran foco de resistencia. Y fue precisamente cuando llegamos y me intregre a la resistencia francesa que comprendi que, de algun modo, habiamos tenido razon. Los franceses habian logrado, en un verdadero milagro, montar una red pirata de comunicacion con algunas de las que antaños habian sido grandes ciudades: Berlin, New York, Amsterdam. Fue precisamente de New York, donde habian caido las torres, de donde les habia llegado la informacion mas importante: todo parecia indicar que el atentado habia sido perpetrado por el propio gobierno. Un ataque de falsa bandera. Ahi me convenci, quizas por primera vez, de que habia un plan finamente orquestado a traves de los años. Habia sentido redobladas mis ansias de resistir y justificadas todas las privaciones y persecuciones en mi pais.
Un atentado de falsa bandera, un ataque autoperpetrado. Expertos en demolicion lo habian comprobado en el breve periodo de caos que habia seguido al atentado. Algo sobre los cortes de las vigas, supuestos explosivos detonados de forma sincronizada, algunas incongruencias y hasta imposibilidades en los tiempos y las formas, la inexplicable caida de la tercera torre, no les habian dejado duda de que habia sido lo que llamaban un trabajo interno. Se culpaba a la CIA, al FBI, a la NSA y a cualquiera de las cientos de sombrias agencias de inteligencia del gobierno americano.
Las persecucciones en Francia eran igual de sanguinarias que en Argentina. No dejaba de soprendernos, luego de toda una vida en el mundo democratico, lo rapido que todos parecian aceptar que se habia terminado, aparentemente para siempre, cualquier cosa parecida al estado de derecho. Los soldados tenian completa impunidad para disparar a quemarropa. Nosotros haciamos lo propio cuando teniamos oportunidad, pero por lo general nos moviamos de forma muy inteligente. Sabiamos que el tiempo de luchar llegaria, si, pero mas adelante. En esos momentos creiamos que lo mas importante era, sobre todo, comprender. Comprender quien era el enemigo y cuales eran sus objetivos. Solo entonces podriamos desbaratarlos, solo entonces se podria formar un plan de accion.
Lo mas grave de todo era lo efectivos que habian sido en controlar a las grandes masas, a la poblacion. En Europa los medios de comunicacion no habian sido sesgados completamente, sino de forma parcial, dejando operar solo a los que obviamente respondian a los intereses de aquellos que habian montado todo aquello. Esos medios repetian una cantaleta constante que usaba la palabra "terrorismo" por los cuatro costados y que aseguraba la necesidad de seguridad en la union y de la union en la seguridad. La mayoria de la gente estaba atemorizada y confusa por lo que ocurria, y elegian acomodarse a la nueva realidad creyendo las explicaciones oficiales a rajatabla y con una ferocidad que era proporcional al miedo que sentian. Eran como animales ciegos temblando en un rincon. En los años siguientes nos fuimos formando un panorama de lo que habia sucedido, mientras que el mundo se volvia mas y mas violento, mas y mas caotico, mas y mas inhabitable.
La invencion de la maquina del tiempo (un bicho que enviaba al pasado la conciencia del viajero) habia sido inventada solo unos meses antes de que yo me ofreciera de voluntario.
- Voy al baño - me habia dicho de repente Marcelo, el chico pelirrojo. El recital habia entrado en una pausa y los Sui Generis caminaban al trasfondo del escenario.
- Vamos - dije yo, que tambien habia sentido ganas de orinar. Tenia que recordar exactamente a que habia venido a esta epoca. Sabia que la fecha era cercana a la caida de las torres y que necesariamente tenia que ver con, de algun modo, detener este evento. Pero no podia recordarlo. Sabia que el viaje en el tiempo tenia esos riesgos: daños a la memoria, bloqueos, grandes espacios en blanco. Seguia a Marcelo en la oscuridad de la noche, mientras nos alejabamos poco a poco de la masa de gente. Recorde que el parque Sarmiento tenia varios baños distribuidos a lo largo del complejo, pero tambien que estos estarian llenos y que sin duda iriamos a hacer pis a alguna arboleda alejada.
¿cual era mi mision? ¿que era lo que tenia que hacer ahi, ese dia (mas bien esa noche) en ese parque, en ese recital de Sui Generis? Esa habia sido, ahora lo recordaba, la primera y la ultima vez que habia visto en vivo a Charly Garcia, mi musico preferido. ¿eso tenia algo que ver? ¿era relevante? Alarmado me di cuenta de que estaba confundiendo los recuerdos e impresiones de mi conciencia actual con la conciencia del Sebastian de 13 años con la cual compartia ese espacio llamado cuerpo.
Sin dudas tenia que evitar la caida de las torres. Ese habia sido el evento. El puntapie inicial del plan maestro, lo que habia provocado la reaccion y el aval para la guerra. Si las torres no caian no habria guerra y si no habia guerra el mundo resistiria... quizas por un tiempo. Ya habiamos meado y volviamos de la arboleda por uno de los caminos que llevaban de vuelta al escenario (Charly habia salido de vuelta y se sentaba sobre el piano a interpretar, con la guitarra, una version demente del himno nacional)
- ¡Hola! ¡Hola! ¡ey! - dijo una voz a nuestras espaldas. Me di vuelta y vi a dos chicas de nuestra edad que nos miraban con una sonrisa burlona en el rostro. Una era caucasica y con el pelo enrulado, con cara de estupida. La forma de la cabeza asemejaba a la de una pera invertida. La otra era trigueña y de rasgos felinos. Los ojos, verdes, me recordaban algo indefinido.
- Hola... - las saludo Marcelo. Parecia confundido o nervioso. La naturalidad de las chicas contrastaba con el nerviosismo de mi amigo. Descubri que yo tambien estaba nervioso, cuando no tenia razon para estarlo. Descubri que el nerviosimo no venia tanto de mi como de mi cuerpo y de mi conciencia actual. Claro, es que una de las chicas me gustaba. No recordaba su nombre o su rostro, por lo cual se me aparecia ahora como una total desconocida. Salude con alguna expresion neutra y quedamos asi, frente a frente. No atinabamos a decir nada.
- ¿que hacen aca? - les pregunto finalmente Marcelo, medio en tono de reproche.
- Vinimos a ver el recital - dijo una.
- ¿que hacen dos chicos tan lindos como ustedes solos en una noche asi? - dijo la otra. Note que habia subrayado mordazmente lo de "lindos" y lo de "solos". Claramente nos estaban tomando el pelo. Senti que el nerviosismo crecia y tuve ganas de dejarlas ahi con sus risitas estupidas y volver a pensar en lo importante, en las torres, en las guerras y en la necesidad de cambiar el futuro, pero tambien -y al mismo tiempo - sentia la necesidad de hacer absolutamente lo contrario, es decir, olvidarme de todo aquello y dedicarme a vivir mi vida normal: el recital, la escuela, esas dos chicas de ahi.

¿una guerra? ¿las torres gemelas? Escuche de ellas en algun lado, creo que en un documental pero... ¿que tiene que ver? Es ridiculo que piense en las torres. Esta noche estoy raro, mas bien desde hace un rato. Charly esta tocando ahi y yo pensando en cualquier estupidez. ¡Ni siquiera escuche la letra de "pequeñas delicias"! Toda la vida esperando a que toquen para arruinarlo no prestando atencion; Y encima justo ahora aparecen Karina y esta otra, ¿como era que se llamaba?

Karina - me dije a mi mismo - la de ojos verdes esta se llama Karina. Lo recorde de una manera prodigiosa, casi magica, como si alguien me lo hubiera transmitido por telepatia. Ese alguien, seguramente, era yo mismo. Vi, ya no con tanta desesperacion, como Marcelito seguia luchando con su timidez. Estaba a punto de hacerle un chiste cuando de repente tuve la certeza que yo habia ido a esa epoca matar a alguien. A matar a alguien o al menos a detenerlo. Sobre eso no habia el menor asomo de duda. Mas alla de eso mi mente se encontraba con una barrera infranqueable, un espacio interior que me representaba como un inmenso bloque de concreto de color blanco. Solido, sin fisuras. Inamovible en su nulidad. Al querer moverlo me encontraba con que era imposible. Era como si me hubieran borrado la memoria. Note que Karina y la otra chica decian algo y que entonces Marcelo se daba increiblemente a la fuga. Corria. Sin entender lo que habia pasado. Mi mente adulta se hallaba enfrascada en mover aquel bloque.
- Tu amigo nos tiene miedo - dijo la otra chica.
- Es un tarado - sentencio Karina.
Descubri que yo tambien, es decir, mi yo de aquel entonces - que al parecer tambien era un tarado - estaba a punto de darse a la fuga. Sabia que Marcelo estaria en el mismo lugar de antes, refugiandose en el recital. Ahora me parecia recordar algo mas de aquella noche. ¡es verdad! aquellas chicas nos habian estado siguiendo y acosando de manera inexplicable durante toda la tarde. No recordaba la razon de por que. En cambio, recordaba que le habiamos dado el esquinazo durante todo el recital. ¿con que motivo? ¿que tenian las chicas esas, totalmente normales desde mi perspectiva, para que las evitasemos de esa manera tan infantil?
- Nada - dije en voz alto - Nada en absoluto.
- ¿nada que? - dijo la otra chica.
- Nada de nada - le respondi - Estaba pensando en voz alta.
- ¿no vas a salir corriendo a buscar a tu novio? - se burlo Karina
- No. Y no es mi novio pendeja - le respondi. Ambas notaron rapidamente mi cambio de actitud.
- ¿que vas a hacer, entonces? - dijo la otra chica. Le dije que nada o que, mas bien, no sabia, pero que si querian podian acompañarme, que estaba buscando a alguien.
Y era cierto. Buscaba a alguien. Pero, ¿a quien? A alguien que de algun modo estaba implicado o era muy importante para el futuro. A alguien que, por alguna razon, le gustaba Sui Generis (pero no era seguro). Alguien seguramente era Argentino (pero no era seguro), a alguien que podia ser hombre, mujer o cualquier cosa. Cai entonces, quizas por primera vez en toda la noche, en lo ridiculo e imposible que se me antojaba mi mision. Al mismo tiempo comence a dudar, nuevamente, de la realidad de la mision, de la realidad del futuro y de la realidad de aquel parque. ¿Cual era, en efecto, la realidad? ¿era aquel futuro del que venia o decia venir, con sus guerras y todos sus años de sufrimiento, años que ahora se me antojaban falsos, meras pesadillas que no recordaba del todo? ¿era la realidad la dualidad que sentia y pensaba por separado, que podia mantener - como de hecho mantenia mientras caminabamos bordeando los limites del parque - una conversacion anodina y banal con Karina y con la cara de pera mientras que al mismo tiempo se preguntaba acerca de la realidad? ¿ o acaso todo aquello, la dualidad y el futuro eran mera locura, una locura temporal llamada adolesencia y potenciada por la noche, por Sui Generis, por las latitas de cerveza que habiamos tomado a escondidas en la casa de Marcelo y por aquellas chicas (una claramente me gustaba) que nos habian estado rondando? Las dos realidades, anudadas por la enloquecedora sensacion de ser dos personas al mismo tiempo, oscilaron en mi cabeza por un tiempo que me parecio eterno pero que seguramente no debe haber superado la media hora. Las chicas me habian guiado a un sector muerto del parque, donde anteriormente (ahora lo recordaba bien) habian estado las canchas de futbol para once jugadores. Por alguna razon habian sacado los arcos y dejado crecer el pasto. El ultimo farol se veia a lo lejos, a uno setenta o cien metros de distancia. Nos habiamos alejado de todo. El sendero por el que habiamos llegado doblabl sobre si mismo hasta hacer un circulo completo. No habia mas que regresar. Mire a las chicas como esperando de ellas algun gesto o palabra que indicara el regreso, pero ninguna se decidia a nada. Conversaban entre ellas sin ninguna preocupacion aparente. En cierto momento, me sorprendio que Karina sacase del bolsillo de su pantalon una cajetilla de cigarrillos y un encendedor. Mientras la miraba encender el cigarrillo - los ojos verdes resplandecian de una manera misteriosa a la luz del mechero - algo en mi cedio de manera imprevista pero total, como una pared que se derrumba luego de años de soportar, al parecer sin problemas, una estructura defectuosa. Por un segundo senti un terror indefinido y natural, como si algo me hubiera explotado al lado o como si algun objeto que venia hacia mi a gran velocidad se hubiese detenido justo enfrente mio. Era, al mismo tiempo, una sensacion de alivio y perdida.
El parque se habia impuesto como la realidad incontestable. Rapidamente comence a olvidar todo lo referente al futuro. O bien, si no a olvidarlo, si a considerarlo como lo que realmente era: una fantasia de un chico timido y propenso a las fabulaciones. Karina termino su cigarrillo y luego le dijo - mas bien le ordeno - a la cara de pera que se fuese a buscar a Marcelo. Esta la miro entre desconfiada y sorprendida, pero obedecio. Emocionado, supuse que aquello era una simple treta para quedarse sola conmigo. Vimos como la otra chica se despedia de nosotros y empezaba a caminar por el sendero. La miramos hasta que se perdio de vista. A lo lejos, el escenario despedia luces y humo, parpadeando como un juguetito enloquecido. Se escucharon unos estruendo (como bombas) y entonces Karina y yo miramos al cielo alarmados.
- Fuegos Artificiales - dije yo, como si el hecho, obvio por si mismo, necesitase alguna explicacion. Supuse, apenado, que el recital estaba tocando a su fin. Era una lastima pero, de todas formas, no me faltarian en el futuro mas oportunidades de ver a Charly. De todos modos, tenia en ese preciso momento mi oportunidad con Karina, la chica que me habia gustaba hacia años. Me acerque e hice un torpe intento por tomarle la mano. No hizo nada por evitarlo, pero la miraba se mantenia fija en los fuegos artificiales. El cigarrillo se le iba consumiendo lentamente entre los labios. Finalmente, lo dejo caer al piso.
- Nunca vamos a encontrarlo - me dijo Karina, todavia mirando al cielo. Los fuegos habian terminado y la noche era absoluta. A lo lejos se escuchaban ruidos, cantos, acoples de guitarra.
- ¿encontrar a quien? - le pregunte, mientras me reafirmaba en esa realidad, absorto de todo salvo de la mano que agarraba.
- No lo se - dijo ella. - Se supone que tenemos que encontrar a alguien... pero no me puedo acordar bien... pense que tal vez vos... -. Sorprendido, le dije que no tenia la menor idea de lo que me estaba hablando. Y sin embargo, algo mio, como una segunda conciencia o como el recuerdo de un sueño lejano, me decia que aquello que Karina me decia tenia el mayor sentido del mundo. Luche por aferrarme a esta sensacion, pero fue inutil.
- Yo tambien vengo de alla - me dijo, seria. Ahora me miraba, o al menos eso creia. Estaba muy oscuro.
- ¿De donde? - volvi a preguntar. Me sentia al mismo tiempo estupido y aterrado.
- ¡No se! - chillo inesperadamente ella, como molesta por mis preguntas - ¡vos tenes que decirme de donde, tarado! Se que venimos de un sitio, vos y yo... antes, estoy segura, esta misma noche, podia recordar de donde y para que, pero ahora... ahora todo me parece un sueño.
- No entiendo ni jota de lo que decis, Kari - le dije. No podia decirle que de algun modo yo tenia una sensacion que, aunque mas debil, era similar.
- Quizas ya no seas vos entonces. Yo todavia soy yo misma... o eso creo. Presta atencion: me acabo de acordar que el tipo que teniamos que despachar lleva una cadena de oro con una medallita
- ¿una medallita de que?
- ¡No se! Todo esto me parece casi una locura... -. Entonces note un cambio en ella. Fue un cambio sutil pero total. La postura, la forma de hablar, los gestos, habian cambiado.
- La conciencia oscila entre el ahora aqui y el ahora - dijo - No podemos mantenernos estables. Es una de las consecuencias de viajar. Hay otros siete de los nuestros en parque, buscando al objetivo. Aun asi es seguro que ninguno recuerde gran cosa... nos atacaron justo antes de viajar, la conciencia no llego limpia.. - note entonces que le costaba un esfuerzo, cada vez mas grande, hablar y mantener esa extraña aura que parecia haberse posesionado de ella - Es ridiculo, nueve personas para encontrar a un solo tipo en esta multitud... ¿sabes cuanta gente vino hoy al recital? - me pregunto. Habia una mueca ironica en la pregunta.
- Mas de cien mil personas - le asegure.
- ¿y como podes saberlo ahora mismo? - volvio a preguntarme. Estupefacto, me di cuenta de que tenia razon. Le habia dado esa cifra con una seguridad estadistica. Es mas, estaba seguro de haberla leido en algun lado. Intente por unos segundos recordar donde podia haber sido, pero senti nuevamente aquella pared vasta e infinita haciendo presion en alguna parte de mi cerebro. Y luego, todo cedio de vuelta.
Charlamos un rato con Kari de lo que habia sido el recital, del cielo y de algunos de nuestros compañeros de septimo. Finalmente, haciendo acopio de mis fuerzas, me decidi a avanzar. Nos besamos torpemente un rato y luego, todavia confusos y con esa insoportable sensacion de estupidez, caminamos de la mano por el sendero oscuro. Nos soltamos cuando empezamos a ver gente.

Al dia siguiente, mientras desayunaba un cafe con leche con unas tostadas, encontre esta noticia en el diario del Clarin de la mañana. Mientras la leia tuve un incomprensible brote de alegria (primero) y de angustia y pesimismo (despues)

Charly y Nito visitaron al joven herido en el recital


Los integrantes del dúo Sui Generis, visitaron ayer durante diez minutos al joven herido el sábado último durante el recital que el dúo brindó en el Parque Sarmiento, y le regalaron una guitarra y un CD.


"El chico está bien, creía que estaba mal pero está bien", señaló Charly García, quien pidió que le "pregunten al gobierno" si estuvo bien o no el operativo de seguridad en el recital que él y Nito Mestre dieron en el Parque Sarmiento el sábado. Mestre, ante la misma consulta, reclamó que tiene que haber "más seguridad en la calle, no sólo en un recital". No obstante, consideró que el episodio "puede pasar en cualquier ámbito. Le quisieron sacar la medallita, dos o tres tipos lo quisieron asaltar". El subsecretario de Salud del gobierno porteño, Edgardo Trivisonno, consideró que el dispositivo montado por la policía y custodios privados contratados para el espectáculo "funcionó perfectamente". Trivisonno calificó el asalto del joven como "un hecho accidental; a veces se puede filtrar algún delincuente, como ocurrió, pero el operativo de seguridad funcionó perfectamente", afirmó. López, de 20 años, fue apuñalado el sábado último en el Parque Sarmiento, en ocasión del recital gratuito que ofreció Sui Géneris, al que asistieron más de 100 mil personas. El joven fue acuchillado por desconocidos al intentar resistirse a un asalto, y permanecía ayer internado en la Clínica Esperanza, ubicada en Tres Arroyos 2060, con lesiones en el hemitórax izquierdo, la espalda y el abdomen. Tras la visita, Nito Mestre señaló que el muchacho "se emocionó mucho", Enfadado por el caso, Charly García -que apareció en el hospital con un casco y pantalón celeste con blanco, a modo de Bandera Argentina- amenazó a los delincuentes que robaron y apuñalaron a López. Según la policía, fueron cuatro los delincuentes que protagonizaron la agresión. "pidan disculpas y vayan en cana", advirtió Charly.

Relei la noticia dos o tres veces, atravesado por una oleada de pensamientos confusos que se acabaron tan pronto como empezaron. Luego pense que le tenia envidia a la victima. Despues de todo, ¡habia recibido un disco y una guitarra del mismisimo Charly! Yo mismo me hubiese dejado apuñalar por quien sea con tal de conocer a Sui Generis. Luego termine de desayunar y me prepare para ir a clases. 
Era un dia esplendido, afuera hacia un sol radiante. Septimo grado no estaba tan mal, uno tenia mas libertad para las cosas y hasta se podia entrar un poco mas tarde a clases. Bueno, ya era hora de irse.

2 comentarios:

Jora dijo...

Sospecho que un par de datos, como ese tal Trivisonno, lo habrás investigado, ya voy a chequearlo yo haha! Bueno… ¿Y, resolvieron algo o no, atacaron al correcto, cambiaron algo? Sospecho que al hacer que al sujeto lo apuñalaran, lo visitó Charly y como que se sintió tan feliz que no se convirtió en el sujeto que se habría convertido para influenciar el desembarco del “Comando Sur”… ¡Y ese Nito, ya tan pronto girando a la derecha, que desgracia!

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Lo mismo, tras la charla en El Balón ya sé un par de cosas como toda la tarea de investigación pre escritura. Y sí, seguro que fue gracias a Charly que se solucionó todo :P

Sebastian P. dijo...

Ya me parecia que habiamos hablado de esto. Bueno, si lograron atacar al correcto o resolver el asunto, no lo se. Todo parece indicar que apuñalaron a varias personas. Sabiendo que los efectos negativos del viaje temporal eran estadisticamente altos, la resistencia envio muchos soldados, pero la gran mayoria fusionaron su conciencia con la de su yo de 2001 y entonces perdieron el sentido de su mision. Quizas algunos eligieron quedarse en este tiempo de manera consciente. Como el cuento se acaba en el presente (o en el pasado) no hay forma de saber que es lo que ocurre en el futuro.